Historia y Arqueologia Marítima

Guerra del Pacífico - 1864-1865 Conflicto de España contra Chile y Perú

La base de la información está tomada de members.tripod.com de España, del site de la Armada Chilena y de un site de Perú

Primeramente y como trasfondo ambiental, debe tenerse en cuenta que en la época posterior a la Guerra entre Chile, Bolivia y Perú, emergió un apasionado sentimiento americanista en la población chilena, que, orquestado en forma irresponsable por un órgano de prensa, fue exaltado a niveles más allá de toda racionalidad. Complementariamente, las autoridades hispanas inicialmente involucradas en el manejo de un simple incidente, evidenciaron una arrogancia temperamental que determinó el escalamiento del caso hasta una imposición humillante y por ende, inaceptable para un pueblo como el chileno.

A finales de 1862, la Reina española Isabel II aprobó el envío de una expedición científica a los mares de Latinoamérica. La expedición se puso bajo las ordenes del Almirante Luis Trasero Hernández Pinzón –descendiente directo de los hermanos Pinzón que acompañaron a Cristóbal Colón en el descubrimiento del Nuevo Mundo- Su escolta eran tres buques de guerra: Las fragatas de vapor gemelas Triunfo y Resolución y la goleta Virgen de Covadonga. Sin embargo, además de la investigación científica, uno de los propósitos del viaje era apoyar las demandas de ciudadanos españoles que viven en las Américas. 

El 18 de abril de 1863, parte de la flota española llegó al puerto chileno de Valparaíso. En las aguas chilenas los españoles fueron recibidos cordialmente, a lo que respondieron con pruebas igualmente de amistad. Cuando levantaron anclas y llegaron a Perú, en julio de ese año, comenzaron los problemas. España no tenía relaciones diplomáticas con Perú al no reconocer su independencia obtenida en 1821. A pesar de esta situación, la expedición fue recibida amistosamente por las autoridades. Desgraciadamente, el 2 de agosto, y por razones nunca aclaradas, se produjo un altercado en la Hacienda norteña de Talambo entre los inmigrantes de nacionalidad española y los habitantes autóctonos peruanos. Como resultado, un español fue muerto y otros cuatro fueron heridos. 

Informado sobre los sucesos, Pinzón que estaba camino a San Francisco, California, volvió a Perú con su flota. El Almirante español pidió explicaciones e indemnizaciones, pero los peruanos pensaban que se trataba de un asunto interno. Después, el Gobierno en Madrid también exigió el pago de deudas originadas por la guerra de independencia enviando a Eusebio que Salazar y Mazaredo, con el título de Comisionado Real, para tratar con el Gobierno peruano. A Perú no le gustó nada  el título de Mazaredo, pues un Comisionado era un funcionario colonial y no un Embajador que era el título apropiado para un enviado diplomático a un estado libre y Soberano. Mazaredo que llegó a Perú el 1864 de marzo intentó alcanzar un acuerdo con el Ministro peruano de Asuntos Extranjeros, Juan A. Ribeyro, sin éxito.

Marinería Española en la isla Chincha Vista de la escuadra española, la isla fué tomada sin ninguna oposición.

El 14 de abril de 1864, el escuadrón español se desplazó de Callao hacia las islas de Chincha, la fuente mayor de fertilizante de guano peruano, buscando una contestación económica a las deudas que Perú se negaba a pagar. La pequeña guarnición peruana se rindió sin oponer casi resistencia y a las cuatro de la tarde, un grupo de 400 marinos españoles se apoderó de las islas, izó su bandera y llevó a las autoridades locales bajo arresto a bordo de la Resolución. La importancia de estas islas para Perú resultaba entonces vital. Casi el 60% de los gastos gubernamentales se cubrían con los beneficios del guano. España quiso usar las islas ricas como una herramienta para que se cumplieran sus demandas.

Los españoles también bloquearon con sus navíos el mayor puerto de Perú, creando una tensión que no tardaría en explotar. Durante la primera fase el Gobierno español del nuevo primer ministro José María Narváez no aprobó la acción unilateral tomada por Pinzón. Pronto cambió su actitud enviando cuatro buques de guerra más a reforzar la escuadra. Narváez también reemplazó a Pinzón por el Almirante Juan Manuel Pareja Trasero, Ministro anterior de la Armada que había nacido en Perú, y detestaba a “los rebeldes” pues su padre había sido muerto por ellos durante la guerra de independencia.

BUQUES ENFRENTADOS

POTENCIAS NAVALES COMPARADAS

Para enfrentar este conflicto esencialmente naval, la Marina chilena contaba con sólo dos buques: la corbeta "Esmeralda" de 18 cañones y el vapor "Maipú", de 4 cañones.

La escuadra española presente, estaba integrada por dos fragatas de 36 cañones cada una, la "Blanca" y la "Berenguela", la fragata "Resolución" de 40 cañones, la fragata "Villa de Madrid" de 46 cañones y las goletas "Vencedora" y "Virgen de Covadonga", de 4 cañones cada una.

En aguas peruanas, operaba la fragata blindada "Numancia" con 40 cañones, y la fragata "Almansa", también de 40 cañones.

Corbeta chilena "Abtao". Corbeta chilena "Esmeralda"
La corbeta "Tornado" fue comprada conjuntamente por los aliados, aunque posteriormente se la quedó Chile.
Tras ser capturada por la fragata española "Gerona" mantuvo su nombre.
Uno de los pocos barcos modernos que poseía Perú, la corbeta "Unión" era rápida, estaba bien armada y parcialmente blindada.
Buque español "Virgen de Covadonga" capturado por Chile. La fragata blindada española "Arapiles" comprada a Inglaterra junto a su gemela "Vitoria".
Fragata española de hélice, la "Berenguela", Fragata española de hélice "Blanca" que participó en ambas expediciones a Chiloé.
Realizó varias capturas de barcos enemigos. Entre ellas destaca el transporte de guerra chileno "Paquete del Maule"
Fragata española de hélice "Resolución" La escuadra española, separada de su origen por miles de kilómetros y sin puerto amigo, parecía condenada a su destrucción.
El incendio accidental de la fragata de hélice "Triunfo" supuso una perdida irreparable.
Fragata de hélice "Villa de Madrid" barco insignia del almirante español Pareja. El monitor peruano blindado "Loa"

El Almirante Pareja llegó en Perú en diciembre de 1864 y comenzó unas intensas negociaciones diplomáticas con Manuel Ignacio, general retirado de Vivanco, el representante especial del Presidente peruano. Las negociaciones concluyeron el 27 de enero de 1865, con un acuerdo preliminar firmado a bordo de la fragata Villa de Madrid. Sin embargo, la mayoría de la población rechazó el tratado al considerarlo humillante para Perú. El congreso no lo ratificó. Pronto explotó una revolución contra el Gobierno peruano.

El 17 de septiembre de 1865, Almirante Pareja ancló su buque insignia, la Villa de Madrid, en Valparaíso y exigió que su bandera fuera saludada por 21 disparo de cañón. Bajo las circunstancias los chilenos orgullosos se negaron a saludar a la bandera española y la guerra se declaró una semana después. Leopoldo O´Donnell, recién nombrado primer ministro de España, le ordenó retroceder en sus acciones a  Pareja. El Almirante español no disponía de tropas para intentar un desembarco, pero contradiciendo las órdenes decidió imponer un asedio a los puertos chilenos principales. Su plan era por completo grotesco, para controlar los miles de kilómetros del litoral chileno, Pareja habría necesitado una flota gigantesca y sólo disponía de un puñado de barcos. No obstante, el asedio al puerto de Valparaíso, causó un gran daño que incluso llevó a las fuerzas navales neutrales de Estados Unidos e Inglaterra a realizar algunas protestas.

El 8 de noviembre de 1865, el Presidente peruano Juan Antonio Pezet fue obligado a abandonar su puesto siendo reemplazado por su vicepresidente el general Pedro Diez Canseco, pero éste también intentó evitar el enfrentamiento con España, y el 26 de noviembre el general Mariano Prado, líder del movimiento nacionalista, lo depuso. Prado declaró su solidaridad inmediatamente con Chile y un estado de guerra contra España para restituir el honor nacional.

Combate de Papudo - 26 de Noviembre de 1865.

El 24 de noviembre recaló la corbeta "Esmeralda" a Tongoy en busca de informaciones del enemigo. Su Comandante, el Capitán de Fragata Juan Williams Rebolledo supo que la fragata "Blanca" estaba relevando en el bloqueo de Coquimbo a la goleta "Virgen de Covadonga" y que esta última zarparía a bloquear San Antonio.Rápidamente cambió sus planes y zarpó al sur para establecer una barrera entre Coquimbo y Valparaíso, a la espera del paso de la "Virgen de Covadonga" o cualquier otro transporte enemigo.

El adversario esperado fue avistado a las siete de la mañana del día 26 y la "Esmeralda" se aproximó con bandera inglesa, sin mayor dificultad. El Comandante de la goleta "Virgen de Covadonga", Luis Fery la confundió con una de las corbetas inglesas "Shearwater", "Colombina" o "Mutine", las tres muy parecidas entre sí.Pero precaviendo cualquier sorpresa tocó zafarrancho de combate, paró el andar de su buque y presentando su costado de estribor, esperó a la corbeta listo para romper el fuego.

A distancia apropiada, Williams Rebolledo ordenó cambiar el pabellón y rompió simultáneamente el fuego con toda la artillería de estribor, el que fue respondido por la "Virgen de Covadonga", iniciándose el combate.Los artilleros chilenos resultaron ser mejores. La nave enemiga recibió varios impactos en el casco y arboladura, hasta que un certero proyectil detonó en su cañón de popa, dejando fuera de combate a los 14 hombres que lo servían.

Ante esta situación, la "Virgen de Covadonga" trató de escapar, pero ya era tarde. La "Esmeralda" seguía sus aguas desde muy cerca, disparando con su cañón de proa , lo que llevó al enemigo a largar un calabrote para enredar sus hélices, que logró ser esquivado oportunamente con rápida evolución de la corbeta.

El Comandante Luis Fery de la "Virgen de Covadonga", optó por rendirse y así se lo comunicó a viva voz al Capitán de Fragata Juan Williams Rebolledo, al tiempo que arriaba su pabellón. Sometida la goleta, Williams mandó a Manuel Thomson Portomariño a tomar posesión de ella, llevando tripulación chilena para amarinarla.

Ya a bordo, Fery cedió el mando a Thomson, quien dispuso revisar las válvulas de fondo, por si se hubiera ordenado abrirlas. Efectivamente, ya había cuatro pies de agua en las bodegas y en el departamento de calderas el nivel casi llegaba a los fogones. Los ingenieros chilenos trabajaron intensamente en cerrar las válvulas, achicar el agua y dejar el buque en condiciones de navegar a puerto a efectuar reparaciones mayores.

Los prisioneros fueron el Comandante Fery, seis oficiales y 110 tripulantes. Entre los españoles hubo dos muertos y catorce heridos, según el parte de Williams. Según el parte español el número de muertos y heridos fue de veintiseis. En la "Esmeralda" no hubo ni muertos ni heridos.

Pese a la abismante y desproporcionada debilidad chilena en el mar, se había desarrollado una exitosa acción ofensiva contra una unidad de guerra española, que resultó capturada y pasó a engrosar nuestra pequeña Escuadra, como su tercer buque.

Ese mismo día el almirante Pareja se suicidio. Su desobediencia al Gobierno español le había llevado a crear un conflicto del cual era muy difícil salir airoso. Las tripulaciones de las naves estaban desmoralizadas. Sólo faltó la captura del “Virgen de Covadonga” por parte de la marina chilena.. El 25 de noviembre el cónsul de Estados Unidos ironizó sobre el hecho ante el almirante. Pareja sufrió un derrumbamiento nervioso. Era demasiado para él. El “Virgen de Covadonga” era el segundo buque de guerra perdido por España en las aguas del enemigo después de la destrucción del “Triunfo” hacía un año. Al día siguiente Pareja se vistió con su uniforme de gala, se tumbó en su cama, y se disparó un tiro en la cabeza.

ALIANZA ENTRE CHILE Y PERÚ

El día 5 de diciembre de 1865, Chile y Perú firmaron una alianza para luchar contra España. El tratado se ratificó el 12 de enero de 1866. Sólo dos días más tarde Perú declaró la guerra a España. Inmediatamente un escuadrón de la armada peruana bajo el orden de Capitán Lizardo Montero, compuesto por las fragatas de vapor Amazonas y el Apurimac, navegaron hacia Valparaíso para unirse la flota chilena. Una vez allí la flota aliada se puso bajo las órdenes del almirante chileno Manuel Blanco Encalada, un viejo y eficaz lobo de mar.

Muy pronto las noticias que circulaban por Europa alcanzaron las aguas españolas y el pánico comenzó a recorrer el país. Perú había comprado dos nuevos poderosos barcos a Inglaterra y se afirmaba que se dirigían hacia el puerto de Cádiz con intención de atacarlo. Igualmente temían las hostilidades contra sus buques mercantes que navegan en las aguas internacionales. Para prevenir las tales acciones Madrid mandó al Atlántico a la fragata Gerona. Cerca de Madeira, capturó a un crucero chileno construido en Inglaterra, y que viajaba en secreto bajo el nombre de “el Cantón.” Los españoles lo renombrarán “el Tornado”. Mientras tanto, los buques de guerra peruanos capturaban tres transportes españoles cerca de las costas de Brasil y Chile enviaba al vapor Maipú al Estrecho de Magallanes interceptar los transportes españoles "Odessa" y "Vascongada".

Lejos de su patria los barcos españoles, rodeados por un enemigo que dominaba y conocía mejor las aguas de la zona, sin posibilidades de recibir refuerzos y con pocas perspectivas de abastecimiento, parecían condenados a la destrucción y sus marinos a una muerte segura. Para más problemas, Estados Unidos e Inglaterra, con sus barcos en las proximidades, veían esta guerra entre hispanos como una buena oportunidad para sacar su tajada. Con ambas flotas diezmadas nada se interpondría para dominar a Chile y Perú. Nadie esperaba la reacción española al mando de su nuevo jefe, el capitán Casto Méndez Núñez, y la intervención de la nave más poderosa de su tiempo; la fragata blindada Numancia.

El "Numancia", el buque más poderoso de su época. Planta y perfil del "Numancia".

Desplazamiento: 7.500 Toneladas. Dimensiones: Eslora, 96,08 mts; manga, 17,34 mts; puntal, 8,87 mts; y calado, 7,90 mts. Velocidad: 12 nudos. Maquina: De 1.000 Cv. de potencia nominal y 3.700 indicados. Protección: Coraza de planchas de hierro con grosores de 13 a 11 centímetros, y desde los 2,30 metros por debajo de la línea de flotación hasta la cubierta. Armamento: 34 cañones lisos de 68 libras (20 centímetros).

La fragata "Numancia" partió para unirse a la Escuadra del Pacífico realizando una travesía considerada imposible hasta entonces. Por ejemplo, Francia había fracasado en su intento de desplegar un acorazado en el Golfo de México, o el buque blindado inglés que no llegó a salir del Canal de la Mancha. El gobierno español consideró necesario el despliegue del Numancia en el Pacífico para apoyar al resto de la escuadra, no siendo una decisión por parte española tomada a la ligera.

Se formó una comisión que estudió desde los pertrechos, climatología, corrientes marinas y condiciones marineras de la fragata, al igual que la decisión de darle el mando al capitán Casto Méndez Núñez, uno de los hombres con más aptitudes y competencia del momento en la Armada Española.

COMBATE DE ABTAO

Días antes del Combate Naval de Papudo, el gobierno peruano fue depuesto por los revolucionarios y Mariano Prado asumió la Presidencia.

Prontamente se acordó el envío de su escuadra para unirse a la chilena en Chiloé y esperar allí el arribo de los nuevos blindados "Huáscar" e "Independencia", antes de iniciar operaciones ofensivas contra la flota española.

El 3 de diciembre de 1865, inician la travesía las fragatas "Apurímac" y "Amazonas", y 44 días después las corbetas "Unión" y "América".

En el interín, el recién ascendido Capitán de Navío Juan Williams Rebolledo, con la corbeta "Esmeralda", la goleta "Covadonga" y el vapor "Maipú", habían organizado el Apostadero Naval de Abtao, en Chiloé, en dos ensenadas colindantes a la isla del mismo nombre, ubicada en la ribera norte del canal Chacao.

Para este efecto, se artilló la isla y se contrató al constructor naval Juan Duprat para que montara una maestranza capaz de carenar y reparar las naves de las naciones aliadas.

El 10 y 14 de enero, zarpaban de Valparaíso, las fragatas enemigas "Villa de Madrid", al mando del Comandante Claudio Alvargonzález y la "Blanca", al mando del Comandante Juan B. Topete, en demanda de la escuadra aliada.

Una semana más tarde, el Gobierno dispuso el desplazamiento del vapor "Maipú" hasta Magallanes, a fin de interceptar los transportes hispanos "Odessa" y "Vascongada".

El 4 de febrero, se presentaron para el servicio en Abtao las corbetas "Unión" y "América," muy escasas en carbón y víveres.

Al día siguiente, el Capitán de Navío Juan Williams Rebolledo decidió ir con la "Esmeralda" a Ancud para procurar los elementos logísticos requeridos por las corbetas peruanas, dejando al mando al Jefe de la División Peruana, Capitán de Navío Manuel Villar.

Así las cosas, el 7 de febrero, el vigía del Apostadero anuncia a las 6.30 un buque a la vista que se creyó podría ser la corbeta "Esmeralda"; 90 minutos después, se identifica, sin lugar a dudas, a las fragatas enemigas que con una navegación muy lenta y precavida.

Recién a las 3 de la tarde enfrentaron al Apostadero, quedando los contendientes a la vista.

El tiempo disponible desde el avistamiento inicial fue suficiente y muy bien aprovechado para preparar la fuerza aliada para el combate. Se calentaron máquinas y fondearon las 4 naves en línea de fila estrecha, unidas con espías, de manera de cubrir con sus cañones los dos accesos a la ensenada.

Se completaron las dotaciones vacantes en las dos corbetas recién arribadas, los cañones montados en tierra fueron cubiertos y se estableció una enfermería de campaña.

A las 3.30 de la tarde, la "Apurímac" rompió el fuego, y fue seguida por todas las unidades aliadas a una distancia de alrededor de 1.500 mts.

Durante el combate se le cortó una espía a la corbeta "América". Ante ello, la "Covadonga", al mando de Manuel Thomson Porto Mariño largó la suya a la "Unión" y fue a remolcar a la "América" que se estaba presentando de enfilada al fuego del enemigo.

Pero cortado el remolque, decidió cañonear a la "Blanca", que se creía varada. La "Covadonga" se acercó a 600 metros de su enemiga, cañoneándola por sobre el istmo que forma la isla Abtao y que lleva ahora el nombre de Thomson.

El duelo artillero se prolongó por casi dos horas, intercambiando entre adversarios unos 2.000 tiros, sin resultados decisivos, porque las naves castellanas no se animaron a acortar la distancia, ya que implicaba para ellos un riesgo serio de varar por desconocimiento detallado de la hidrografía de Abtao.

Optaron por retirarse hacia Valparaíso sin haber podido dar cumplimiento a la misión asignada. La versión chileno-peruana de esta batalla informa que "la fuerza aliada había triunfado en el rechazo de las naves atacantes". La versión española  cuenta de "la derrota de las fuerzas aliadas, obligándola a retirarse hacia aguas poco profundas para evitar su total destrucción".

Sin enemigos en el mar, Méndez Núñez se dirigió a Valparaíso, comunicando al cuerpo diplomático enemigo, y a las fuerzas neutrales presentes en la zona, que bombardearía la ciudad en el plazo de cuatro días si no se firmaba un acuerdo de paz. Después del Combate Naval de Abtao, la escuadra enemiga desarrolló una segunda campaña a Chiloé para tratar de destruir a la Escuadra combinada, ahora con la participación de las fragatas blindadas españolas "Numancia" y la "Blanca"

Sin embargo, el Capitán de Navío chileno Juan Williams Rebolledo había previsto esta posibilidad española con anticipación suficiente para cambiar el Apostadero de sus naves desde Abtao al Estero de Huito, frente a Calbuco, que le ofreció un refugio más seguro, por tener un acceso natural mucho más estrecho. El Jefe español, Capitán de Navío Casto Méndez Núñez, después de explorar Abtao, siguió al sur y ubicó los humos de las naves aliadas en Huito, pero no se aventuró a ingresar al estero para combatir con un espacio de maniobra tan restringido. Posteriormente, la situación de la escuadra española se tornó casi insostenible.

LOS BOMBARDEOS DE VALPARAISO Y DE EL CALLAO

La guerra con Chile no obedecía a objetivo político español alguno, sino más bien a un vehemente apetito de represalia de un Almirante ya desaparecido. Adicionalmente, había redundado en que Perú, Ecuador y Bolivia le hubiesen declarado la guerra a España, con lo que se encontraban privados de toda posible posición para apoyo logístico de las naves cerca del teatro de operaciones. Faltaban el carbón, los víveres y hasta el cebo para las máquinas. Desde otro punto de vista, el bloqueo comercial no había surtido el efecto esperado, dados la extensión del litoral chileno, los numerosos puertos y el escaso número de naves disponibles para ejecutarlo.

Además, en pocos días arribarían a Chiloé los buques peruanos, el monitor "Huáscar" y la fragata blindada "Independencia" para sumarse a la Escuadra aliada, que con este significativo aporte, quedaría en condiciones de operar ofensivamente en el Pacífico. Estos elementos de juicio aconsejaban la retirada. Pero, no se habían obtenido en el mar éxitos de resonancia o trascendencia suficientes como para considerar cumplida la mentada represalia a la nación chilena, que originó el conflicto.

Enfrentado a esta disyuntiva de cursos de acción contrapuestos, el jefe español resolvió la retirada, bombardeando antes la ciudad y el puerto de Valparaíso. Para ello notificó el día 27 de marzo al Gobernador de Valparaíso, que cuatro días más tarde bombardearía la ciudad, pidiéndole que se izaran banderas blancas en hospitales, iglesias y establecimientos de beneficencia.

Estaban surtas en la bahía las escuadras inglesa y norteamericana. La primera al mando del Almirante Denman y la segunda al mando del Comodoro John Rodgers. El Encargado de Negocios de Inglaterra Mr. Taylor Thomson no autorizó la intervención de la escuadra inglesa para impedir el bombardeo, pues ello significaba un combate entre ambas fuerzas navales.

El Comodoro Rodgers al conocer el pronunciamiento de los ingleses, no se atrevió a intervenir. Entonces el Cuerpo Consular en pleno, hizo inutilmente una representación al Almirante Mendez Núñez, indicándole la esterilidad de su acción y la reprobación mundial y el baldón que España sufriría por ello.

Poco antes del inicio del bombardeo a Valparaíso, ambas escuadras extranjeras zarparon, dejando abandonada a su suerte a la ciudad. El día 31 de marzo, con las fragatas "Numancia", "Blanca", "Villa Madrid", "Resolución" y "Vencedora", el Almirante Mendez Núñez bombardeó el primer puerto chileno durante tres horas.

Las 2.600 bombas y granadas disparadas causaron daños avaluados en $ 14.733.700 de la época, equivalente a 3.6 veces el costo total de la Expedición Libertadora del Perú.

Acusado de atacar una ciudad sin apenas defensas el jefe de la flota española se dirigió a El Callao, la plaza costera más fortificada que disponía el enemigo, y el dos de mayo Méndez Núñez se preparó para atacar. Sus enemigos pensaron que el almirante español sufriría una terrible derrota. En El Callao se encontraban 96 cañones, ocho de estas piezas de artillería eran de 500 libras y seis de 300. Los barcos atacantes disponían de 245, siendo el calibre más grande de 68 libras, pero únicamente podían ser usados la mitad debido a que estaban montados a los costados de las naves. 

El combate comenzó a las 11 de la mañana. Tras seis horas de duelo artillero la flota española consiguió una victoria completa. Cuando terminó el combate, sólo tres piezas peruanas seguían disparando, la torre blindada de defensa había sido destruida y el ministro de guerra peruano había muerto. En el bando español sufrieron daños las naves “Berenguela”, “Villa de Madrid” y “Almansa”. Murieron 43 marinos y 157 resultaron heridos, entre ellos el propio Méndez Núñez.Las bajas peruanas no están disponibles por ahora.

La fragata “Numancia” arrasó cualquier objetivo de los que se le fijaron. En su afán por acortar distancias llegó a encallar sin dejar de abrir fuego, recibiendo más de 50 impactos que no consiguieron traspasar su blindaje. La nave más poderosa del mundo resultó invulnerable. Tras este bombardeo inútil la flota española partió el 10 de mayo. El “Numancia” se dirigió junto con otras unidades hacia Filipinas y no hubo más combates.  
Fotos de las defensas de El Callao. No contaban con protección alguna y sobre las principales ondeaban grandes banderas Peruanas, que sirvieron para marcar el tiro español con gran precisión
Cañon Blakeley en el puerto Artillería sin defensa alguna.
Artilleria de costa Otro sector de los cañones.
Vista general de las defensas Torre blindada, a la izquierda el Mo. de Defensa, fallecido allí.
 
Baterias de cañones, se observan las grandes banderas Peruanas que sirvieron para la puntería Española.