Historia y Arqueologia Marítima

ACCIONES NAVALES EN LA GUERRA DEL PACIFICO

Captura de la cañonera Peruana "Pilcomayo"

1-Primeras Operaciones 2-El Bloqueo de Iquique 3-Combate de Chipana 4-Dominio del Mar
5-Combate de Iquique 6-Combate de Punta Gruesa 7-Batalla de Angamo 8-Captura Pilcomayo
9-Pisagua 10-Expedicion a Ilo 11-Expedicion al Callao 12-Tarapaca
13-Cañoneo de Arica 14-Torpederas I y II 15-"Potencias Navales Comparadas"  16-"Buques Beligerantes" 
(18 de noviembre de 1879)

El blindado "Blanco" terminadas sus reparaciones en Valparaíso, se dirigió a las costas del departamento de Moquegua a hostilizar los puertos peruanos.

El día 18 de noviembre de 1879, regresando de Islay y en las cercanías de Mollendo, siendo cerca de las 09.00 horas, se divisaron tres humos al sur que se reconocieron como la corbeta "Unión", la cañonera "Pilcomayo" y el transporte "Chalaco", que estaban comandadas por los Capitanes de Navío Nicolás F. Portal y Carlos Ferreyros y el Capitán de Fragata Manuel A. Villavicencio, respectivamente.

La corbeta "Unión" que navegaba adelantada, al reconocer al blindado "Blanco" viró hacia el sur para advertir a los otros buques del peligro que les acechaba.

               

      Corbeta Peruana  "Pilcomayo"                                     Blindado Chileno "Blanco Encalada"

Reunidos los buques peruanos, adoptaron la siguiente táctica: la corbeta "Unión" trataría de atraer al blindado "Blanco" para evitar la captura de los otros dos buques, confiada en su mayor velocidad.

Por lo tanto, navegó al oeste a baja velocidad para atraer a su contendor.

La cañonera "Pilcomayo" navegó al sur a máxima velocidad y el transporte "Chalaco" cambió su rumbo al sureste para pegarse a la costa.

El Almirante Galvarino Riveros Cárdenas, al mando de la Escuadra chilena, no cayó en la trampa, pues conocía las velocidades desarrolladas por los buques enemigos y decidió dar caza a la cañonera "Pilcomayo" y ordenó al Comandante del "Blanco", Capitán de Corbeta Luis Anacleto Castillo Goñi perseguir a máximo andar a la cañonera peruana.

El Comandante Ferreyros advirtiendo que la distancia se acortaba rápidamente y que la huida era imposible, reunió a sus oficiales en consejo, donde se decidió unánimemente incendiar el buque y hundirlo antes de entregarse, batiéndose en retirada para dar tiempo para ejecutar el plan acordado.

A los 5.000 metros la cañonera "Pilcomayo" rompió el fuego en elevación sin dañar a su perseguidor. El blindado "Blanco" inmutable no rompió el fuego hasta los 4.200 metros, alcanzando con el primer proyectil el pico del palo trinquete de la cañonera.

Mientras tanto, el Comandante Ferreyros hizo abrir las válvulas de fondo para inundar la máquina y las santabárbaras y ordenó derramar todo tipo de material inflamable para hacerlo arder y provocar un incendio.

Los cañones de popa se apuntaron sobre la escotilla de la cámara de oficiales para perforar el casco bajo la línea de flotación.

Luego dispuso la destrucción de códigos, correspondencia y documentos del buque.

Comenzado el incendio, detuvo el buque y arrió los botes para que se embarcara la tripulación.

El Almirante Galvarino Riveros Cárdenas al ver señales con banderas blancas que se hacían desde los botes, dispuso cesar el fuego y parar la máquina para que el Teniente Roberto Anacleto Goñi Simpson abordara el buque peruano, que aún mantenía izada su bandera.

Abordada la cañonera, Goñi reemplazó la emblema peruana por la chilena y ante la actitud impasible de los oficiales peruanos, dedicó todos sus esfuerzos para salvar la nave, atracándola al blindado "Blanco" para que con sus bombas de achique impidiera su hundimiento y simultáneamente reforzar al personal que apagaba los incendios.

Después de dos horas de arduo trabajo en tapar las vías de agua con los buzos y apagados los incendios, se había salvado la nave, la cual fue llevada a remolque a Pisagua. Revisadas sus máquinas estaban intactas y prontas a ser usadas.

Reparadas las averías en forma provisoria, la cañonera cañonera "Pilcomayo" zarpó a Valparaíso para efectuar las reparaciones definitivas, recalando en ese puerto el 4 de diciembre de 1879, ante el júbilo de la población que invadió las calles para rendir un homenaje a los marinos victoriosos.