Historia y Arqueología Marítima

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ACTIVIDADES MARITIMAS EN LA PATAGONIA DURANTE LOS SIGLOS XVII Y XVIII

1780 - Actividades del Piloto Basilio Villarino

 


ANTECEDENTES.

En lo que sigue nos proponemos dar a conocer las actividades de este meritísimo piloto de la marina real — en los años que median entre su llegada al Río de la Plata y su trágica muerte — que resumen, geográficamente considerada, la faz más importante de la colonización del río Negro.
Na cido en la provincia de la Loruna (1) el 10 de junio de 1741, perteneció Basilio Villarino y Bermúdez a la escuela de pilotos del Ferrol que, como la de Cádiz, tantos excelentes profesionales dieron a las naves que surcaron nuestras dilatadas costas patagónicas. (2)
Por algunas noticias aisladas que hemos encontrado entre los papeles del Archivo de Indias, y que también menciona el señor José J. Viedma, sabemos que era nuestro piloto casado con doña Francisca de Prado y Freyre y que había llegado al Río de la Plata embarcado como Ayudante de piloto de la fragata '"Perpetua" de la marina real que, en el año de 1774, arribó a Montevideo.
(1) Término municipal y judicial de la Villa de Noya, aet'ún lo documentó extensa y prolijamente Don Manuel Castro Lopes en su Opúsculo " El Explorador Villarino" —- Buenos Aires 1909 aunque sin exceder, en el resto de su contenido, a las noticias que sobre el piloto citado menciona Don José Juan Viedma en su '"Crónica Histórica del Río Negro"', y Don Estanislao S. Zeballos, en '"La Conquista de 15.000 leguas"'.
(2) Fueron de la primeramente nombrada los pilotos Alejo Belinguero. Manuel Bruñel, Alonso Manzo, José Miranda y Bernardo Taforo o Tafor. y de la segunda, los pilotos José de la Peña. Andrés de Oyarvide. Diego Villegas, Pablo Sisur, Joaquín Camacbo, José Moraleda, Lorenzo Vacaro. Santiago Campomar, Juan Días Maqueda y José Blanco.
Dicbo cuerpo tenía tres categorías de Pilotos de Altura (Ayudante- de Piloto o Pilotines, Segundos Pilotos. Primeros Pilotos) y una de Prácticos Pilotos.
Vestían uniforme de la Marina Militar ■— a la que como cuerpo pertenecían • - que consistía en una casaca buelta con solapa encarnada cbupa y calzón azul . prendas todas con botón de ancla
dorado. Los Primeros Pilotos usaban ■— en la solapa, vuelta, cartera y faldones----tres ojales de
esterilla de oro con igual número do botones; dos los Segundos Pilotos y uno los Pilotines o Ayudantes. En cuanto a los Prácticos Pilotos, sólo les correspondía el uso de cimpa y solapa azul.

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Independientemente de otras actividades, de las que más adelante veremos fue ron teatro la banía de San José y Deseado, la obra realizada por los pilotos en el lustro que media entre los años de 1779 y 1784, en que el proceso de Piedra se subs tanciaba, fué proficua.
Lo prueban un gran número de cartas marítimas, entre las cuales se encuentran no menos de 15 reproducidas para la Colección del Servicio Hidrográfico y que comprenden, prácticamente, los principales puertos de nuestro litoral desde Banía Blanca nasta Vírgenes.
Parte de la causa de la mala voluntad que el virrey Vértiz mostró para con esas poblaciones residiría, posiblemente, en el disgusto que las incidencias planteadas en el proceso de Piedra le produjeron. En cuanto al proceso en sí, terminó con la completa absolución de este último, quien debía volver al ejercicio de su puesto de superintendente y la declaración de culpabilidad del virrey e intendente Fernández.
Fué entonces cuando las autoridades de la metrópoli pretendieron reiniciar la abandonada tarea. Pero era tarde, los efectos del establecimiento de San José, custodiados por el teniente Pedro García — a quien concedió el Rey grado de capitán por su abnegada conducta — habían sido ya vendidos y la que un día fuera la floreciente población de Flondablanca estaba en ruinas. . .
Un siglo después nuevos nombres y expediciones más modestas en su aspecto, pero firmes y decididas en su intento, luchando también con el prejuicio de costa estéril con que nasta el presente se le nombra, remontarían esas rías y depositarían en sus playas efectos y víveres. Es la obra, no siempre reconocida, de nuestros transportes nacionales.
Pero como entonces, la misma idea los impulsaba: el deseo de mantener en aquellas desiertas latitudes, poblaciones que permitieran el pleno ejercicio de la soberanía.

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VIAJE DE VILLARINO EN LA EXPEDICIÓN DE JUAN DE LA PIEDRA A SAN JOSÉ Y PRIMEROS TRABAJOS EN ESOS PARAJES

Por nuestra parte podemos, casi sin interrupción, seguir la vida y obra de don Basilio Villanno desde que, con el grado de pilotín, embarcó como piloto del paquebot 'Danta Teresa , capitana de la expedición de 4 naves que don Juan de la Piedra llevó a San José y en la que también iba su colega don Francisco de Viedma. (1)
Que ya por entonces debió haber evidenciado el pilotín Villanno muy buenas aptitudes para el cargo de su empleo superior lo da, no sólo su destino en la capitana, sino el que se le pusiera a bordo de una nave en la que no iba otro profesional pues, el mando de ésta, lo ejercía el teniente de infantería don Pedro García diciéndonos Piedra que, por no saber de "mathematica ni navegación iba Villarino ¡DOl' SU Director , (2) y en cuyo viaje descubrió, como sabemos, la noche del 6 al 7 de enero de 1779, el golfo de San José. (3)
En esos parajes desempeñó varias comisiones al interior de la actual península Valdés que dieron por resultado el encuentro de las salinas y fuentes existentes en las proximidades del centro de la misma, practicando, además, ligeros reconocimientos en el golfo de San Jorge y costa norte de golfo Nuevo, nombre que según creemos,' recibió por ser reciente su descubrimiento, efectuado desde su boca por el práctico piloto Goicoecnea, el 7 de febrero de 1770, según lo expresamos al tratar esta exposición en el Epítome IV.
(3^ Ver Colonización Patagónica. Publicación del Instituto do Investi¿aciones Hi.xtóricas. del autor.
(1) Es raro que el ilustro historiador Don José Juan Vicdma en la página 49 de su "Crónica Histórica del Rfo Negro", al referirse a la colonia de San José, diga: ' y allí se le incorporó Don I'rancisco de Viedma, que habla sido designado por el Rey, etc.
(2) Extracto de un expediente consultivo formado en el Consejo en virtud de real orden para el examen de la causa seguida en Buenos Aires contra Don Juan de la Piedra, etc. Archivo de Indias. Audiencia de Buenos Aires. Legajo 331.
(3) Ver Colonización Patagónica. Publicación del Instituto do Investigaciones Históricas, del autor.

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VIAJE DE VILLARINO AL RIO NEGRO E INTERVENCIÓN EN EL MISMO CON EL BERGANTÍN "NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN"

El 13 de febrero era comisionado por Piedra para que, en el bergantín de Goicoechea, (1) reconocieran la entrada del río Negro, descubierto en su boca, por el piloto Bruñe! y teniente Pedro García en un reciente viaje. (2) El 22 de ese mismo mes, después de haber barajado la costa norte del golfo San Matías, llegaron a la desembocadura del buscado río cuya barra cruzó Villanno con la chalupa de su nave, no sin dificultades, las que aumentaron, al punto de poner en peligro su vida, al regresar a esta última para remontar con ella el rio.
En esos lugares permaneció Villanno hasta el 11 de marzo explorando sus márgenes aguas arriba y llegando hasta 20 millas de la desembocadura.
La escasez de alimentos frescos a bordo y el deseo de procurárselos de los naturales que tenían allí rebaños de ovejas y cabras, hizo redoblar los presentes de los exploradores para con aquéllos, y cuenta el piloto (3) que él, personalmente, dióles hasta "sus dos Últimos pañuelos, la colcha de la cama y el cortaplumas" y más adelante, cuando el hambre apretaba, dice que cargó el cacique con el resto
de sus ropas añadiendo, "hasta las ligas me saqué para darles".
Referente a los elementos que contaban para las observaciones hechas en la boca del río — que le sirvieron para el primer levantamiento de su carta — sólo nos dirá el piloto que calculó latitudes los días 2 y 4 de marzo co-rrespondiéndole a la barra una de 40 grados 55 minutos, y deduciendo una hora de la pleamar, para el día de la

 

(1) En est¿ viaje era Villanno el principal ejecutor de las órdenes de Piedra, cusa que. por otro lado le correspondía por ser aquel piloto, y sólo práctico Goicoecnea que. en el escalafón del Cuerpo, tenían empleos de menor jerarquía.
(2) Sobre este particular, Don Francisco Viedma, que nunca fué n'raii ami^o del piloto, le nace justicia en su disertación, escribiendo: Cuando descubrieron el Río Nu¿ro el primer piloto de la Real Armada. Don Manuel BruHel. y ol teniente de infantería. Don P edro García, en la sumaca "San Antonio la Oliveyra . fué tal la impresión que le causó la barra que relroccJicron- fué Villanno y demostró lo contrario. A. de I. Audiencia do B.i. Aires, Legajo 99.

(3) "Diario que Hizo Don Basilio Villarino Bermúdei. ayudante da piloto <iel N." do RI. Armada, saliendo de San José al Río Ne¿ro o Sauce '. Archivo de Indias, Audiencia do Bs. Aires. Legajo 326.

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conjunción, de 11 horas 35, cálculos para los cuales no contaban ni con la ayuda de un reloj.
Es digno de nacerse notar que, contemporáneamente con las ocupaciones de su cargo y exploración, se interesó nuestro piloto en adquirir conocimientos de las lenguas tenuelcne y parrjpa, iniciando la formación de un vocabulario que tanto necesitaría en sus futuras excursiones.
Emprendido viaje de regreso el día 11, penetraban, el siguiente, a Dan José y el 13 fondeaban frente a su población, donde se enteraron de la partida de don Juan de la Piedra para el Río de la Plata y de la entrega de la colonia al superintendente propietario.
Tres días más tarde recibía orden de don Francisco Viedma de efectuar un reconocimiento por la parte sud de la península en cuya oportunidad hizo las dimensiones de otro puerto que está al Sud de este de San José distante una legua el cual había descubierto cuando descubrí las fuentes (1)",
accidente geográfico que no es sino el antes citado golfo Nuevo cuya distancia de San José es, en el istmo, exactamente la apreciada.

PARTIDA DE VILLARINO CON LA EXPEDICIÓN COLONIZADORA DE FRANCISCO VIEDMA AL RIO NEGRO. INTENTOS DE VIAJE DE AQUEL A SAN JOSÉ Y RECALADA FORZOSA AL RIO DE LA PLATA

El 16 de abril de 1779 partía con la expedición constituida por el bergantín "Nuestra Señora del Carmen y sumaca "San Antonio la Oliveira ' conduciendo la gente con la que el superintendente don Francisco Viedma iniciaría la colonización del río Negro y a cuya boca llegaron la mañana del día 18.
Embarcado en un bote piloteó Villarino las naves a su entrada al río contribuyendo, desde entonces, con sus exploraciones, al conocimiento de los alrededores del lugar destinado a la construcción del fuerte, asentado, primitivamente, en la actu al poblac ion de Viedma.
(1) Diario última mente cita<lo.

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Su espíritu inquieto y aventurero lo llevó a realizar casi de inmediato, varias salidas que no dejaban de presentar algunos peligros en días de incertidumbre para los pobladores, por los desmanes de los indios que amenazaban con pasarlos a degüello, obligando a mantener armados a los obreros y a la artillería de las chalupas apuntadas contra aquéllos.
El 26 de abril partía acompañado por una india al reconocimiento de una salina distante del establecimiento unos 65 kilómetros y el 25 de mayo s alia nuevamente con el objeto de inquirir noticias de Dan José — donde había quedado en cruel expectativa, don Antonio Viedma — cosa que no llegó a realizar por habérsele acabado los alimentos a los animales que llevaban con ellos cuando ya se encontraban a 15 1 eguas del punto de destino. Fué en esta oportunidad que obtuvo el piloto los elementos necesarios para la carta del golfo de San Matías y reconoció el puerto de San Antonio descubierto también por Goicochea al separarse del convoy de Piedra en su viaje a San José.
Emprendido viaje de regreso, el 31 se reintegraba al establecimiento del río Negro y una semana después era despachado en el bergantín nuevamente con Goicochea, para San José, para evitar — dice F. Viedma — que "con algún leve pretexto quiera la tripulación arribar a Montevideo y dejar a aquellos infelices en el extremo de des-dicha". (1)
Los malos tiempos que por entonces se produjeron, demoraron el cruce de la barra del río Ne gro hasta el 22 de junio y ya próximos a la actual península Valdez, la persistencia de los vientos contrarios lo obligaron a correr en popa hasta el Río de la Plata, llegando a Buenos Aires el día 28 de junio.
(1) Carta de F. Viedma al virrey, fecha 4 de junio de 1779. A. de Indias, Aud. de Ba. Aire». Lejíajo 326.

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PROCESOS LEVANTADOS A VILLARINO Y CONFECCIÓN EN BUENOS AIRES DE SUS DOS PRIMERAS CARTAS

Esta recalada forzosa costóle a Vularino, ascendido a piloto secundo con anterioridad, un sumario instaurado por orden del virrey del que pudo salir absuelto dedicándose luego a la confección de sus dos primeras cartas. (1)
Durante su estancia en Buenos Aires se instaló el piloto en la casa del superintendente Piedra, ya malquistado con el virrey Vértiz, a fin de poner en limpio los planos que el primero traía. Como el secretario del virrey, que no era otro que el marqués de Sobremonte, pidiera a Piedra una copia de aqu ellos, trataron de buscar un ayudante que les minorara la tarea, hallando, dice éste "en la puerta mas
arriba de la casa uno que entendía algo de dibujo y era esclavo
de un platero a quien encomendaron las requeridas copias. Dos planos trató entonces de formar Villarmo : el uno del
rio en punto mayor (10) y el otro( 11) detodo el terreno y puertos descubiertos para hacer visible la proporción que ofrece el Puerto de San José a las hideas de la corte \ (2)
Para mantener el secreto que en esta clase de cartas se estilaba, el esclavo sólo debía trasladar el contorno de las mismas poniéndoles después Villarmo las escalas y leyendas correspondientes.
Ocurrió entonces algo inesperado. El 23 de julio un capitán de caballería (3) mandado por el virrey que había tenido noticias de este plano por el brigadier don Custodio de Saa Farias, (4) se la arrebataba de las manos al esclavo que la dibujaba.
(1) En carta elevada en fecha 6 de agosto ele ese año le dice en efecto. Vertí: al ministro Gálver. que la arribada 'fué inevitable y proveniente de los contrarios tiempos . A. de 1., Legajo 326.
(10) y (11) Reproducidos en facsímile para la colección del Servicio Hidrográfico números, respectivamente.
(2) "Principales motivos reales órdenes oficios y suceso acaecidos en los años 1778. 1779 y 1780 para la formación do poblaciones en la costa oriental patagónica . Archivo <lc Indias. Auoiencí a «le Buenos Aires, Legajo 331.
(3) Don Juan Sardeni.
(4) Era el referido brigadier ingeniero militar del ejército portugués Hecho prisionero en 1777 en la toma de Santa Catalina por la expedición de Ceballos. En esas condiciones abandonó el servicio de su*'-rey viniendo a Bs. As. Fué incorporado a las filas españolas en 1790. aunque por la época a que nos remitimos ya prestaba servicios al virrey como lo comprueban eus informes sobre nuestros puertos que obran en la C. del S. fl.

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habido esto por Villarino, fué a ver al secretario del virrey, pero con tal expediente sólo logró ocupar antes un puesto en una celda del fuerte, adonde le colocaron además centinela de vista, acusado de poner en manos extranjeras documentos reales. Pocos momentos después se procedía al secuestro de los papeles que estaban en casa de Piedra, entre otros, una carta ya confeccionada.
be olvidaba Vértiz, tal vez en su deseo de molestar a Piedra, la nacionalidad del brigadier Daa y Farias a quien se sabe recurriría al primero para formar juicio de la expedición realizada por aquel superintendente y que, por tales causas, tuvo en sus manos toda la referida documentación. Eso sin contar que también era portugués el piloto Juan Bautista de Acosta quev en breve, debía salir para aquellos lugares mandando una embarcación real.
Después de muchas averiguaciones, y haberse comprobado la nacionalidad española del platero, quitóse a ViIIanno el centinela manteniéndolo, empero, en arresto. Dicho castigo debió ser sin perjuicio del servicio por cuanto se le ordenó pusiera a los planos la leyenda que faltaba "advirtiendo a Villarino — según lo afirmó Piedra (1) —
no digera en el encabezamiento que eran hecho los reconocimientos de orden de Don Juan de la Piedra y luego se le puso en libertad".
Ocurrió también que, como el platero no quisiera perder el fruto del trabajo de su esclavo, reclamara sus salarios al virrey ordenando éste que dicna deuda fuese satisfecha por Piedra que pagó por la susodicha copia los veinticuatro pesos que pidió".
Tal es, de paso, brevemente expuesta, la historia de esos cuarterones cuyas copias facsimilares se encuentran actualmente en poder del Servicio Hidrográfico.
(1) Ver foja 55v. de "Principales y reales órdenes, oficios y sucesos acaecnlos en loo años 1178-79 y 80". etc. A. de I. Aud. de Bs. Aires. Legajo 331.
 

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VIAJE DEL PILOTO VILLARINO CON EL CAPITÁN SOLER Y NUEVOS RECONOCIMIENTOS DEL PRIMERO EN ESE GOLEO Y COSTA NORTE DEL GOLEO NUEVO

Producido el naufragio de la urca Visitación en el puerto de Montevideo, nave que despachada desde Buenos Aires debía llevar a Francisco Viedma varios pobladores, y realizada la llegada de Antonio Viedma con los sobrevivientes de San José era menester enviar auxilios al teniente Pedro García que, por propia voluntad, había quedado en ese lugar custodiando los efectos reales.
Para esta expedición se alistaron tres bergantines, los que fueron puestos bajo el mando superior del capitán del regimiento de Galicia, don Manuel Soler que por esos días debía regresar a España y a quien parece comisionaba el virrey a fin de prolongar su permanencia en Buenos Aires.
"Como no entendía de mathematica ni navegación fue preciso poner en su compañía al piloto V Marino" (1) repitiéndose la compensación que sus condiciones prestaban a la incapacidad de sus comandantes.
Constituían la escuadrilla los bergantines "La Piedad , capitana de la expedición, mandada por el piloto Juan Bautista Acosta; el "Carmen y Animas", a las órdenes del práctico José Ignacio Goicoecnea y el "Carmen y San Antonio , mandado por el piloto Francisco Ros. En el primero de los bergantines nombrados se conducía: a un religioso y a un cirujano con destino a San José y en las dos naves restantes — que debían separarse del convoy al estar en la latitud del río Negro bajo el mando superior de Goicoecnea — los pobladores para la población de Nuestra Señora del Carmen de los Patagones, entre ellos tres mujeres casadas que acompañaban a sus maridos y dos muchachas solteras, las primeras españolas que iban a un pueblo de nuestra costa atlántica.
La partida de Buenos Aires se produjo el 9 de septiembre de ese año de 1779 con destino a Montevideo, de
(P Dcvcsmento últimamente citado.

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donde salióse para el Sud 6 días después y el 29 "La Pie-dad'' fondeaba en San José. (1)
Evacuadas algunas diligencias relacionadas con la investigación de las causas que originaron el abandono de ese estable cimiento, trataron Soler y Villa riño de reconocer la costa del Norte del golfo de San Matías, pero los vientos que por entonces tuvieron que soportar y las malas condiciones del bergantín, los pusieron por dos veces, en trance de perderse en aquélla, por lo que regresaron nuevamente a San José desde donde salió nuestro biografiado por tierra, con dos prácticos que no nombra, para cumplir con otra parte de las instrucciones: el reconocimiento, de ' Puerto Muevo , en cuya operación estuvo ocupado 8 días.

REGRESO DE SOLER Y VILLARIÑO A BUENOS AIRES

El 1.° de noviembre abandonaban San José con destino al Río Negro a cuyo superintendente pensaban solicitar una embarcación más adecuada que el bergantín k'La Piedad', con la cual practicarían el ya citado reconocimiento de golfo Nuevo. No podía ser gran cosa el citado bergantín ateniéndose al informe dado a Soler por Villanno : tiene
— decíale éste — un abatimiento diforme de bolina y aun con viento largo por lo que no sirve para andar con ella sobre costas pues con travesías aunque sean bonancibles preciso se ha de perder: Que tampoco sirve para resistir a la mar por su ligazón sencilla que al mejor tiempo se abrirá con toda facilidad: Que tampoco es buena con mucha mar para correr en popa, asi por su mal gobierno como por ser popa llana y muy sencilla que un buen golpe de mar la puede abrir. Tampoco de la aleta por ser tan rasa que puede llegar la gente al agua". (2)
(1) Sobro el establecimiento de San José nos dirá el diario de Soler que "estaba situado entre dos pequeños cerros como se ve en el plano y consiste en una plazuela cerrada con cuatro frentes do los que uno es almacén grande de víveres y repuesto, otros cuartetas; y los otros dos, cuartos y capilla, A la parte exterior ay dos Hospitales, Cocinas y en uno tl\3 los cerntos se ven principios de un fuerte cuadrado que por la figura de una mala zanja construida para ese fin pero de nin" (,'una defensa, y aparte ay una almacén de pólvora . A. do I. Audiencia de Bs. Airea, legajo 326
Noticias relatibas a la Instrucción que el Exento. Sor Virrey y Capitán General de esta:) Provincias con fecha 22 de A¿osto de este presento año, se sirvió confiar a mi cuidado para la inspección y reconocimiento de la costa Patagónica y los nuebos Establecimiento en ella '.
(2) Informe de Villanno que obra agregado al parte de Soler que acabamos do citar.

La salida de Dan José no lo fué por mucho tiempo, pues, luego de haber abandonado su boca, un fuerte N. E. los obligó a fondear en la ensenada que existe al O. S. O. de aquélla en dónde permanecieron basta el 11 en que después de varias e infructuosas tentativas, pusieron rumbo al Norte.
E/1 agua que ya les escaseaba y el mal tiempo reinante, les impidió esperar vientos propicios para cruzar la barra del Río Negro, por lo que hicieron viaje directo a Buenos Aires a cuyo puerto llegaron el 30 de noviembre.

COMISIÓN DE RECONOCIMIENTO DE LA BAHÍA DE TODOS LOS SANTOS

Poco tiempo después del regreso de este segundo viaje a Dan José el piloto Villanno volvía al río Negro.
Debió bacerlo en el bergantín ""Dan Julián que al mando de Ros estaba en esas aguas procedente de Buenos Aires, a principios de marzo.
Lo indudable es que, el 23 de abril de ese año de 1780, salía nuestro piloto del río Negro como jefe de una expedición "anfibia formada por un bote y la chalupa "Nuestra Deñora del Buen Suceso con gente de a caballo que, claro es, marchaba por tierra, entre aquéllos, algunos indios auxiliares.
Costearon el río Negro aguas abajo basta su desembocadura desde donde siguieron "en demanda del puerto de la chalupa (1) y decantada isla de Imaginarios Europeos
establecidos en ella\ agregando el diario del piloto que la
costa corre E. N. E., 5o N'\ que "mató Cardozo un Javalí" y que "vio la reventazón de punta Raza\ lo que implica decir
que habían reconocido la costa que media entre la desembocadura del río Negro y las proximidades de la citada punta, cuyo nombre aun conserva, así como también, el
(1) Debieron nombrarlo así porque a él había llegado antes la chalupa "Nuestra Señora riel Buen Suceso'" con el patrón Domingo Gonralorena. Su distancia de 17 leguas del fuerte la identifica con San Blas.
 

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de Javalí, la península que forma el río Ne^ro con la entrada de San Blas.
Como Villarino nace tan pronto referencia a la cnalupa como a los caballos, creemos que la presente exploración la realizó, indistintamente, en una y otros suponiendo fuera Baquerizas el patrón de aquélla a juzgar por el nombre dado en esa oportunidad a una isla de bahía Anegada.
El 25, dice el diario del piloto, siguieron "en buelta del
norte quarto al nordeste corregido" — dirección que lleva la
costa al Ñor te de punta Raza — llegando al "Puerto que
corre 0. N. 0. - E. S. E. distancia 4 leguas de la boca, (San
Blas), y no pudiendo pasar por el Colorado (una entrada de agua) lo fuimos costeando campo adentro y habiendo atravesado un brazo suyo muy pantanoso aunque seco por estar la mar baja dimos o nos hallamos circundados por todas partes por ser esta expresada isla kkla Isla de los Césares" que antes nombró "(decantada Isla de los imaginarios Europeos)".
Allí se le empantanaron los caballos y no pudiendo vadear el bajo de E. N. E. durmieron en la isla la qual
tendrá legua y media de larga y una de ancho".
Al día siguiente, después de varias ñoras de búsqueda, hallaron un paso por el N. O. y continuando la marcha
"hallamos habiendo andado al S. 0. desde el brazo de Mar de 2 leguas, el puerto grandísimo que corre N. 0. - S. 0. y
tendrá 6 O y leguas de ancho" dato suficiente para identificar a la banía Anegada.
Para el 28 de este mes los exploradores se encontraban en el río Colorado experimentando la pérdida de algunos caballos de la tropilla que debieron reponer canjeándole otros a los indios por aguardiente y yerba, artículo este último que siempre llevaba consigo el piloto y que debía ser de su agrado desde que no desdeñaba el tomar su amargo hasta en rueda con los indios.
En la boca del Colorado determinó la ñora de la pleamar

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adjudicándole una hora de diferencia con respecto al río Negro.
El 4 de mayo estaba de regreso en Patagones.
Después de su llegada desempeñó una nueva comisión aguas arriba del río Negro que, por estar mencionada en el mismo parte de su expedición del Colorado, muchos historiadores han creído ser continuación de aquél y que en verdad nada tiene que ver con el mismo.
En la oportunidad de aquel anterior viaje obtuvo los elementos necesarios para construir el tramo de carta marítima comprendido entre los ríos Negro y Colorado de la que existe un cuarterón en poder de nuestro Servicio Hidrográfico.

RECONOCIMIENTO DE CHOELE CHOEL

iras una gestación larga y burocrática, para obtener de las autoridades virreinales las embarcaciones requeridas para la expedición a Choelechoel, don Basilio Villarmo iniciaría la más importante de sus operaciones.
Ires chalupas y un champan eran las unidades que constituirían la minúscula escuadrilla. Nombrábanse "ban Juan , "San Francisco y ""San José , constándonos que para las dos primeras, por lo menos, se había contratado personal que vino con ellas desde Buenos Aires.
Eran las mencionadas chalupas embarcaciones fuertes de reducido calado — tres pies escasos — y preparadas para navegar a la sirga tanto como a la vela o remos. Contaban con algunos pedreros y habían embarcado, en total, 72 hombres.
La partida se produjo el 28 de septiembre de 1882 y al mes siguiente se hallab an en Choelechoel a 70 leguas del establecimiento del río Negro después de haber reco-rndovírgenes y feraces tierras que tanto ponderó Villanno en sus informes.

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Llegados a ese paraje decidió nuestro piloto, convertido en jefe de una expedición militar, construir una fortificación — a la que dio su nombre — en la que desembarcó a fin de esperar, libre del peligro de ataque de los indios que lo rodeaban, los víveres solicitados.
A partir de entonces encontrará, quien lea 'con detención sus partes y memorias, que una transformación se Ka operado en su espíritu.
Su conducta para con los indios no es ya la del bondadoso piloto que basta se quedaba sin ropas para agasajarlos. La psicológica bonomía del marino, mil veces puesta en evidencia por entonces en nuestra costa, ba desaparecido para dar lugar, ya que no al conquistador, al jefe de una avanzada militar en operaciones.
En oportunidad de su llegada a ese paraje ordena, en efecto, a sus nombres de mar, las más desusadas maniobras al punto que, de sus remos rotos, bacen astas para sus chuzos convirtiéndolos en improvisada caballería o en efectistas '""gastadores entregándose él mismo a raros torneos de oratoria. No contento con eso bace cavar zanjas y construir empalizadas disponiendo ejercicios militares con el fin de impresionar a los indios.
El carácter de estas noticias nos inhibe de seguir con mayor detención, las actividades de nuestro hombre. Bástenos decir que el 23 de enero de 1783 fondeaoan las chalupas en la confluencia del Ne uquén con el Limay, que Villarino supone, erróneamente, sea la de los ríos Diamante y Desaguadero respectivamente, cuyos reconocimientos efectúa.
Pasaremos también por alto las mil peripecias y trabajos indecibles que en esta exploración experimentaron. Concebirlos tan sólo es agrandar la figura de este atrevido piloto el único, sin embargo, cuyo nombre ha pasado a la posteridad.
Por el 4 de mayo, estando en el lugar que la carta nombra Huechum-rluechum, se emprende viaje de regreso.
 

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Y el 25 de mayo, los pedreros de la escuadrilla nacían una salva de 9 cañonazos.
Estaban en Carmen de Patagones, término de sus padecimientos.

VILLARINO Y PIEDRA NUEVAMENTE

El destino, que unió a Piedra y Villanno en la "San Esteban en su viaje a San José, reservábales a ambos una mala partida.
Enfermo Villanno, agotado tísicamente en cinco años de vida ruda y accidentada, solicitó autorización al virrey para regresar al Río de la Plata. Los médicos que lo reconocieron lo dieron como inútil para el servicio.
El deseo de regresar a España al lado de los suyos — que basta lo bizo renunciar a los sueldos que se le adeudaban y a todos los derechos ganados por sus servicios — desapareció sin embargo, ante el incentivo de servir a Piedra — su ex-jefe y amigo convertido añora en superintendente del río Negro después de largo proceso — en upa expedición a la sierra de la Ventana.
Efe ctivamente, a mediados de diciembre de 1884, Piedra, Villanno y varios oficiales de la guarnición militar del establecimiento, iniciaban su campaña y el 22 de enero siguiente establecían en la sierra de la Ventana, su campamento y cuartel general.
Comisionado Villanno para que con el grueso de las tropas atacara una toldería enemiga, distante 4 ó 5 leguas del campamento de Piedra, encuentra la muerte cuando creía regresar victorioso. Moría en manos de la gente del cacique negro que fuera su amigo desde el día en que llegó a las márgenes del río de igual nombre. . . Pocas Loras antes. Piedra, el ex-jefe de la primera expedición colonizadora patagónica, nabía corrido igual suerte.

 

 

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