Historia y Arqueología Marítima

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ACTIVIDADES MARITIMAS EN LA PATAGONIA DURANTE LOS SIGLOS XVII Y XVIII

1789 - Expedicion del Cap. Navío Don Alejandro Malaspina con las corbetas Descubierta y Atrevida

 


ANTECEDENTES:

Los viajes científicos fueron, nacía fines del siglo XVIII, una de las más nobles preocupaciones de los navegantes españoles, franceses e ingleses. El que añora resumiremos — en la parte que más directamente nos atañe — tuvo, además, otra finalidad : el conocimiento político de los países de la América española en sus relaciones con la metrópoli y con las naciones extranjeras.
Quien lea la correspondencia de Malaspma encontrará en efecto, a cada paso, tales ideas que llegan a constituir una obsesión de su espíritu — de suyo inclinado a la política — al punto de ser una de las causas de sus desgracias posteriores.
En la comunicación elevada, conjuntamente, por este jefe y su colega Bustamante al ministro de Marina e Indias don Antonio Valdés, se expresan aquellos objetivos en forma clara y terminante afirmando ser uno de los más importantes del viaje el estado del comercio de cada una de las provincias de América, de sus productos e industrias, de la capacidad de las mismas para afrentar una invasión de parte de las naciones enemigas de España o de la ayuda que podrían prestarle a esta última en caso necesario. Entre estos conocimientos, claro está, no podía faltar el de las

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costas, puertos y derrotas como así también el suministro de materiales de construcción naval.
El plan expuesto por los citados capitanes lo dan a conocer sintéticamente, cuando dividen las futuras tareas de los expedicionarios en dos partes: "la una pública, que comprenderá además el posible acopio de curiosidades para el Real Gabinete Botánico y toda la parte geog ráfic a e histórica; la otra reservada, que se dirigirá a las especulaciones políticas ya indicadas.
La parte hidrográfica, aunque importantísima en sus efectos, no era como se ve nada más que una de las facetas de esa magna empresa.
Los reconocimientos del viaje implicaban una campaña hidrográfica por las costas meridionales de América, en el Atlántico, toda la occidental del mismo continente bañada por el Pacífico y además otros parciales por Asia y Oceanía.
Aprobados por el Rey los proyectos de estos diligentes capitanes ordenóse, después de algunos trámites que son de suponer, la construcción de dos corbetas que recibieron los nombres de "Descubierta" y "Atrevida \ Desplazaban, cada una de ellas, alrededor de 340 toneladas, siendo su calado de 14 pies y condiciones marineras tales que se resumen en la opinión de su jefe superior que afirmó que con ellas uno había costa cuyo reconocimiento les fuera imposible ni cala en dónde no puedan ponérselas al abrigo .
Déla pericia de sus comandantes hablarán, con mayor elocuencia, los resultados de la expedición a emprender; respecto a la de sus oficiales bastará decir que fueron todos y cada uno rigurosamente seleccionados. En cuanto a las tripulaciones se las eligió en el Ferrol entre los hombres de las provincias de Galicia, Asturias y Montañesas ai servicio de la armada, tarea en particular asignada al teniente de navio don Antonio Tova y Arredondo.
Ai teniente don José de Espinosa correspondióle en cambio, la comisión de reunir los documentos relativos a


 

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anteriores viajes existentes en el Archivo de Indias de Sevilla cuyas copias fu eron remitidas a Chile.
Por la importancia de los trabajos realizados y por el interés que para nuestra toponimia tiene, damos a conocer a continuación los nombres de los colaboradores de la expedición :
De la Descubierta\ capitán de fragata Alejandro Malaspma y los siguientes oficiales subordinados : Cayetano Valdés, Manuel Novales, Fernando Qumtano, Francisco Javier de Viana, Juan Vernacci, Secundino Salamanca y Felipe Bauza (Oficial a cargo del instrumental y cartografía); guardiamarma Fabio Aliponzoni, cirujano Flores Moreno, contador Rafael Rodríguez de Arias, capellán José de la Mes a, naturalista, teniente coronel Antonio Pinedo; profesor de pintura, José del Pozo; pilotines, José Sánchez y Joaquín Hurtado.
De la Atrevida , capitán de fragata José Bustamante y Guerra y los siguientes oficiales subordinados : Antonio Tova y Arredondo, Dionisio Alcalá Galiano, Juan Gutierre de la Concha, José Robredo, Arcadio Pineda, M artin de ülavide, guardiamarina Jacobo Murphy, capellán rrancisco de Paula Aniño, contador, Manuel Ezquerra; cirujano, Pedro María González ; naturalista botánico, Luis Nel; piloto, J uan Maqueda; pintor naturalista, José Guio y pilotines Gerónimo Delgado y Juan Ynciarte.
Iniciado el viaje se incorporaron — en Chile — los tenientes de navio José de Espinosa y Ciríaco Cébanos y el botánico Tadeo Heenke ; en Acapulco, los profesores de pintura Fernando Brambila y Juan Ravenet.

LLEGADA DE LAS CORBETAS AL RIO DE LA PLATA

El 30 de julio de 1789 zarpaban, de Cádiz, las corbetas con destino al Río de la Plata y el 19 de septiembre fondeaban en Montevideo puerto en el que establecie ron un obser-

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vatorio para los cálculos de longitud que los estados de los cronómetros requerían.
Desde Montevideo el capitán Bustamante, acompañado por Valdés, Quintano, Concha y Vernacci, se trasladaron a Buenos Aires a fin de practicar varios trabajos y diligencias.
Ya en Buenos Aires establecieron otro observatorio para cálculo de coordenadas geográficas, midieron una base y llevaron una triangulación bástala ensenada de Barragán.
En tanto, en la costa uruguaya, Bauza, auxiliado por Peña, hacía lo propio mientras Liniers acompañaba a los naturalistas Pineda y Nee que más tarde excursionaron a la isla de Martín García, Buenos Aires y Las Conchas con idénticos propósitos. Por entonces Robredo, Bauza y Peña, determinaron la situación de banco Inglés sondando las inmediaciones de isla Flores.
Es interesante hacer constar que al teniente Quintano se le comisionó para reunir en los archivos de Buenos Aires cuanto documento pudiera facilitar el conocimiento geográfico y político del país y de las costas en particular.

LEVANTAMIENTO DE LA COSTA SUD DEL RIO DE LA PLATA

Entre los motivos que originaron el viaje del capitán Bustamante a Buenos Aires, uno de los principales era el reconocimiento de la costa Sud del Río de la Plata en el tramo comprendido entre la ensenada de Barragán y el cabo San Antonio. El poco fondo del río a lo largo de la costa, por un lado, y por otro la dificultad de operar en tierra por las frecuentes incursiones de los indios, eran las razones que hasta entonces se habían opuesto a su realización.Para llevar a la práctica dicho levantamiento se obtuvo del virrey de Loreto la orden de que el paquebot "Nuestra Señora de Belén del mando del práctico Juan Bautista Acosta y una chalupa fueran puestos bajo la dirección de los tenientes Juan Gutierre de la Concha y Juan Vernacci.

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La primera de las citadas embarcaciones obraría como custodia de la segunda a quien se le encomendó los trabajos de la sonda. Con objeto de asegurar posibles desembarcos en playas de infieles se habían embarcado 15 granaderos del regimiento Fijo de Buenos Aires.
Mientras se procedía al apresto de las embarcaciones, días 4, 5 y 6 de octubre, se practicaron, entre Buenos Aires y la ensenada de Barragán, algunas operaciones hidrográficas tales como : la medición de una base en Quilmes (que resultó de 277 toesas 1/3), el arrumbamiento de ese lugar mediante azimutes a la torre del Cabildo de Buenos Aires, una segunda medición de base (de 178 toesas) que se midió "en la casa de la pólvora — proximidades de la referida ensenada — calculándose su latitud y marcando las puntas Santiago y Lara que se ligaron con la de Colares previa medición de una tercera base (de 87 toesas 1/3) entre aquellas dos anteriores.
El 8, ernbarcados un cronómetro, sextantes e instrumentos de situación, las dos embarcaciones salían del Riachuelo. Los reconocimientos se extendieron hasta el 21 de ese mes y durante ese intervalo, se situó Cabo de San Antonio, se determinaron algunas velocidades de las corrientes de marea, se perfiló la costa a cuyo largo navegaron — entre ella la ensenada de Dan Borombón — mediante bases medidas con la corredera corrigiéndola de los errores que la corriente introducían auxiliadas por las mediciones de siete bases en tierra.
El reconocimiento alcanzó hasta la costa que llega al paralelo de latitud 36° 54 17 situando además un banco sobre la misma que el diario de esta exploración da detalladamente a conocer.
Concluidas estas operaciones el 21, como se na dicho, diez días más tarde regresaoan a Montevideo.

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SALIDA DE MONTEVIDEO PARA DESEADO

Con el regreso de la Concha y Vernacci y la substitución de varios tripulantes, díscolos o enfermos, estaban las corbetas en condiciones de continuar su viaje al Dud. Antes de su salida el virrey Loreto ordenó que el piloto José de la Peña, con el bergantín de su mando, se incorporara a la división de Malaspina con el propósito de completar las finalidades perseguidas por aquél.
El 13 de noviembre se producía la partida de las naves las que, una vez en franquía, navegaron en línea de frente para completar los sondajes del Río de la Plata.
El 15, a la puesta del sol, el bergantín de Peña, más "zorrero ' que las corbetas, quedó rezagado no produciéndose su junción hasta Deseado.
Desde el 16 al 20 el tiempo se mantuvo tempestuoso por lo que la navegación iué por la misma razón lenta y precavida . Debido a eso no efectuaron las corbetas el reconocimiento del litoral bonaerense ya que recién el 24 estando en latitud 41° 24\ se avistó costa. Estaban, pues, en la costa norte de San Matías que levantaron ese día y el siguiente, desde a bordo.
El 26 "una atmósfera pura descubría sobre la costa los objetos aun más pequeños; finalmente el sol, brillando constantemente sobre el horizonte daba lugar a multiplicar las operaciones geodésicas y astronómicas con una exactitud y sin embargo con un aprovechamiento de tiempo que poco antes apenas hubiéramos alcanzado a desear. Usábamos — agrega — frecuentemente de la medida de la altura del tope para deducir una base exacta; se repetían los horarios, los azimutes y la sonda. Con la claridad del día cesaban luego a un tiempo (si bien por pocas horas) nuestras tareas y la continuación del viaje. Así era fácil al día siguiente coger por principio de los triángulos los mismos extremos de las tareas de la tarde anterior y nuestros progresos eran por la misma razón igualmente útiles y acelerado

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En cuatro días obtúvose así el relevamiento, desde el mar, del tramo de costa comprendido entre San Antonio y San Gregorio. . . Hemos dicho con eso que el 30 estaban en este último lugar.
Ya por allí atravesaron el canal existente entre las islas Leones y Arce, por una parte, y la isla Rasa por otra, dejándose para el viaje de regreso el levantamiento del golfo de San Jorge que el piloto Tafor, odio años antes, había reconocido en la costa Norte hasta 30 leguas al Oeste de Dos Bahías.
De esas proximidades hicieron rumbo a Cabo Bla neo a partir del cual continuaron las tareas hidrográficas situando, en la forma antes expuesta, la costa que media hasta el Puerto Deseado al que llegaron el 1.° de diciembre.
Como el arribo de Peña se había producido ya, pudo este piloto salir fuera del puerto y pilotear a la "Descubierta", hasta dentro de aqu el, la tarde de su llegada, repitiendo la operación con la "Atrevida'' al día siguiente.
La estada en Deseado se prolongó hasta el 13 de este mismo mes, día en que lo abandonaron. Durante este intervalo los tenientes Quintano y Salamanca reconocieron las aguadas de la parte Sud del puerto ; Valdés y Tova se encargaron de hacer agua en los botes ; Felipe Bauza "con su acostumbrada actividad e inteligencia'' midieron — día 7 — una base en la costa Sud desde cuyos extremos se obtuvieron situaciones de los accidentes visibles que le permitió además extender una triangulación hacia el interior del río, tarea en la que cooperaron Qumtano y Peña.
Durante la navegación, hecha en un bote, aguas arriba, se sondó el curso de agua y se determinaron sus veriles, mediante situaciones para lo cual la susodicha embarcación ocupaba, sucesivamente, puntos convenientes en una u otra margen.
Por entonces se armó — siempre en la costa Svid — una carpa observatorio en la que montaban guardia para su custodia, los guardiamannas y con un cuarto de círculo

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grande y cronómetro "pretendió Alcalá Galiano observar longitudes mediante los pasos de la luna al meridiano comparados a una estrella .
Calculóse entonces la variación de la aguja naciéndose también 191 series de observaciones de distancias lunares.
Por otro lado los jefes expedicionarios formaron vocabularios indios; los naturalistas Pineda y Nee aumentaban las colecciones científicas relativas a la historia natural; el pintor José del Pozo tomó sus bocetos sobre los patagones y los cartógrafos trazaban la carta de toda la costa hasta entonces reconocida.
Antes de partir se le dieron instrucciones al piloto Peña, capitán del bergantín "Carmen , para que "atento a su corto andar y a la práctica de su capitán sobre aquellas costas , reconociese los ríos de Santa Cruz y Gallegos.
Para el cumplimiento de su cometido zarpó Peña el 26 de enero de ese año de 1790 efe ctuando el leva ntamiento del río Santa Cruz hasta Ota con los detalles que da a conocer la carta reproducida por nosotros para la colección de nuestro Servicio Hidrográfico. Durante su estada en él estuvo a punto de perder el bergantín que garreó con tres anclas fondeadas, golpeando en la playa fuertemente con la quilla. Ocupp.do en la reparación de su palo mayor — rendido en la anterior travesía — sin anclas y enfermo en cama delegó, en tres de sus subordinados, el reconocimiento de río gallegos por tierra. Malograda una primera salida — por falta de ánimo de los comisionados — nubo de enviarse a otros tres tripulantes, Ponz, Sabater y Sonto, que realizaron el primer levantamiento español de la carta. ¡Ctirioso detalle!. . . De los tres mencionados, los dos últimos no sabían escribir ¡como que tuvieron que "firmar a ruego"! La carta, sin embargo, no desmerece mucho de las comúnmente levantadas por entonces. . .

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SALIDA DE LAS CORBETAS PARA LAS ISLAS MALVINAS Y NUEVOS TRABAJOS EN NUESTRO LITORAL

El 13, como antes dijimos, las corbetas dejaban Deseado con el fin ole proseguir su derrota a Malvinas.
Ya en franquía ligaron con situaciones desde a bordo el referido levantamiento de Deseado con los puntos exteriores de la costa e isla de los Reyes. Vale decir, que se nabían unido los trabajos de Malaspma con los de la expedición de don Antonio de Córdoba. Más adelante veremos a quiénes se debieron los levantamientos de los puertos que se ubicaron en la carta general española que, en gran escala, comprende la obra de los últimamente citados.
Cumplido aquel cometido las corbetas se retiraron a puerto Soledad (Malvinas) al que llegaron el 18 de diciembre y donde ejecutaron otros trabajos cuya mención escapa a nuestros propósitos.
Interesa, sí, decir: que el 28, a las 5 de la tarde, las naves estaban a la vista de cabo \írgenes. Allí el jefe de la expedición ordenó al capitán Bustamante de la "Atrevida que "pues tenía a su bordo los diarios de Sarmiento navegase aquella noche de tal modo que pudiésemos pasar entre la costa y el bajo que indicaba aquel navegante (banco que noy lleva su nombre).
A la madrugada siguiente este objetivo se liabía llenado prosiguiéndose el viaje a vista de la costa de Tierra del Fuego verificando que la dirección de la misma se inclinaba mucbo más al Este de lo que indicaban las cartas del capitán Cook y ael viaje al Magalla nes , de don An-torno de Córdoba.
Agrega Malaspina en su diario: "Desde luego, guiados del derrotero de los Nodales aunque bien confuso, pudimos reconocer la costa inmediata al cabo. Dejamos — añade — con Anson el nombre de la Reina Catalina a la punta más sur de la tierra medianamente alta que es contigua al primero y ya nuestro principal deseo se dirigía a fijar los términos del canal de San Sebastián .

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Desgraciadamente el tiempo no se lo permitió quedando "finalmente alguna duda sobre el extremo sur de dicho canal .
El día siguiente, 30, avistaron cabo Peñas, situando este accidente como habían hecho con las anteriores, calculándole sus longitudes, echando sondajes y afinando la situación de cabo Danta Inés, hallando que la carta de Cook desde este accidente a San Diego, estaba trasladada, afectada de 21 millas de error en longitud.
En cambio comprobaron la exactitud dada por aquel experto navegante a Tres Hermanos y Pan de Azúcar que Fresier y Anson habían ubicado mal.
Con el propósito de determinar la posición de la costa norte de la isla de los Estados, reconocer puerto Año Nuevo y situar cabo San Juan, las corbetas hicieron esa derrota. La isla fué entonces barajada por el Norte tomándose vistas de la misma y comparando la bondad de los trabajos anteriores de Cook en esos parajes.

CONSECUENCIAS DEL INCIDENTE DE •,NOOTKA SOUND" Y DEL TRATADO ANGLO ESPAÑOL EN LAS ACTIVIDADES MARITIMAS PATAGÓNICAS

Mientras la expedición de las corbetas se realizaba, la política internación al de Es paña presentaba síntomas de inquietante inestabilidad. El llamado "pacto de familia , que había significado hasta entonces una alianza con Francia, estaba a punto de ser anulado por la diplomacia inglesa. Un hecho lo inducía: el apresamiento de dos naves inglesas por autoridades del virreynato de Méjico en aguas de la cala de Nootka, en la costa del Pacífi co.
Ante la actitud amenazante de Pitt, España activó el refuerzo de la escuadra peninsular disponiendo algunos preparativos defensivos en sus plazas de América convencida de la defección de su aliada, inclinada a tal conducta por la política interna de Luis XVI y la presión del ministro

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británico que, por otro lado, fomentaba en su provecho la independencia de las colonias americanas.
En lo que a nuestro punto de vista interesa bastará consignar que, en cumplimiento a las instrucciones reales recibidas, el virrey Arredondo, que acaba de reemplazar al marqués de Loreto, disponía — entre otras varias medidas de carácter militar — se artillara y preparara el reducto de la ciudadela de Montevideo y se pusiera sobre aviso a las autoridades españolas de puerto Soledad, Deseado y buques pesqueros de la Real Compañía Marítima de la costa patagónica. Finalmente se ordenaba el reconocimiento de puertos en esas aguas en los que se temía se encontraran ya establecidos los ingleses.
Para el viaje a Soledad y realización de estos reconocimientos se dieron instrucciones al piloto Peña, capitán del bergantín "La Piedad , bien persuadido — nabla el virrey — ""a que su acreditado celo y desempeño aseguran el mejor éxito de esta diligencia . Tal partida se produjo el 8 de septiembre de 1790 entregando al comandante de Malvinas, teniente de navio Juan José de Elizalde, las órdenes reservadas de referencia. Cumplido eso emprendió viaje de regreso el 28 de octubre siguiente recorriendo la costa patagónica en general y penetrando en los puertos de Santa Cruz y San Julián en los que no encontró rastro alguno de embarcaciones inglesas.
En cuanto a la comunicación para puerto Deseado y buques pesqueros, se hizo aprovechando la salida para estas aguas de una de las naves de la Real Compañía M arítima.
En tanto en España, Flondablanca y el embajador inglés Fitz-rlerbert, firmaban el tratado que al mismo tiempo que ponía fin al incidente de Nootka establecía normas para la pesca en las aguas de América por parte de naves inglesas que, a su vez, se comprometían a no nacer el contrabando en las mismas.
Las dichas normas para la pesca impedían a Inglaterra el nacerlo "a distancia de diez leguas marítimas de las

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costas ya ocupadas por España'. Ambos contratantes se comprometían también a no formar "en lo venidero ningún establecimiento en las partes de estas costas situadas al Sur de las partes de las mismas costas y de las islas adyacentes ya ocupadas por España .
Tal fué, a grandes rasgos, lo estipulado en la convención de San Lorenzo del 28 de octubre de 1790.
Es digno de hacer notar que este tratado, aunque favorable a Inglaterra, reemplazaba a uno anteriormente planeado; una de sus cláusulas disponía textualmente : ikArt. 5 — Pas de colonisation dans les terres patagonnes et magella-nes tan que des états tiers n y auraient pas detablissements y que evidencia, una vez más, los propósitos de anexión patagónica desgraciadamente vueltos realidad en Malvinas.
Dicho entendimiento fué dado a conocer al virrey Arredondo en fecha 8 de diciembre del mismo año obrando en una R. O. del 20 de ese mismo mes el texto del convenio.
A pesar de ello en noviembre del año siguiente las autoridades de la metrópoli comunicaban al virrey vwla urgente necesidad de posesionarnos y establecernos sólidamente en los puntos principales de la mencionada costa (se refieren a la patagónica) antes de que aquella nación se apodere de alguno o algunos, como es de recelar piense hacerlo para abrigo de sus pesquerías para introducirse con su comercio clandestino por los ríos o por tierra a la banda del Sur, y para dificultar nuestra navegación y comercio en tiempo de guerra, desde luego se conserve y dé todo el fomento posible al establecimiento de río Negro. Que se traslade el fuerte del puerto de San José al istmo de aquella península y que se internen las guardias sobre el río Negro ocupando el paso de Cholechel y procurando averiguar los demás pasos del río .
En 1793 un nuevo tratado, el de Aranjuez, convertía a los dos rivales en aliados con lo que la pesca de las naves inglesas en nuestros mares se redoblaba.

 

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