Submarinos Alemanes en Argentina

EL U-977 (Del Libro "Geheimnis um U-977" de Heinz Schaeffer. Editorial Prometheus 1950)

  

 

Traducción de Pedro Zidek sobre el desembarco en Noruega.

-         De los cuarenta y ocho miembros de la tripulación, solo treinta aceptaron realizar el viaje a Sudamérica, dos deseaban ir a España, pues esperaban desde allí llegar más rápido y seguro a casa, y otros dieciséis solo tenían un deseo, regresar con sus familias. Nada deseaban mas, pues estaban casados. Se trataba fundamentalmente de suboficiales: ellos eran los mayores.

-         Tras democrática interpretación, “La mayoría decide”, sería mi decisión complacer sin mayores rodeos los intereses de la mayoría.

-         Estaba planeado lo siguiente: en la oscuridad nos aproximaríamos a la costa y desembarcaríamos a nuestros camaradas en botes de goma.

-         10 de mayo. Noche oscura. Nos acercábamos a la costa. Ocho días ya estabamos sumergidos, y bajo el agua no se podía calcular astronómicamente la posición. No podíamos saber con exactitud donde estabamos.

-         ¿Qué pasa? La proa se eleva. Sin golpear, sin un ruido. El profundímetro sigue marcando cinco metros bajo la quilla. -¡A toda maquina en reversa!- Muy tarde. La proa asoma por encima de los timones de profundidad fuera de la superficie. Cinco minutos que las maquinas trabajan en reversa. El bote no se mueve de suposición.

-         A los dieciséis camaradas les aconsejo abandonar el barco ante de ser descubiertos. Aparentemente estamos perdidos. Al amanecer debemos de ser vistos. ¿Deberemos dinamitar el barco o entregarlo intacto? Aun había tiempo para reflexiones aun dominaba cierta oscuridad.

-         Los botes van al agua. Uno vuelca. Estamos muy inclinados. Dos hombres caen al mar. Son rescatados. Para cambiarse no hay tiempo. Comienza a amanecer. Los hombres se alejan

-         El ingeniero trabaja desesperadamente. El agua es bombeada de las celdas. De izquierda a derecha y al revés equilibramos. Las maquinas dan lo mejor de sí. El agua de las hélices brota por la popa. Sin sentido, el barco no se mueve de su lugar. Cada ves mas critica es nuestra situación. En media hora amanecerá y llegara el momento –Barco de guerra- Marche a  prisión. Pasado es la libertad. Ultimo intento: nuestras botellas de aire comprimido están llenas. Los manómetros indican 205 kilos. Quizá se eleve el bote al abrir las válvulas, cuando el aire fluya a través de las celdas de inmersión y  escape bajo el barco.

-         -Hurra- El barco se mueve. Retrocede, la proa se sumerge. Cada vez se ve mas clara la costa. Giramos en la posición. El oficial de navegación dibujó con exactitud el camino. Vamos de regreso. Primero despacio y cada ves más rápido. Ya es de día, las maquinas ya van a toda maquina. Levemente reconocemos a nuestros camaradas. Ahora hacen señas con la lampara Morse. Ellos se pueden dar el lujo. Desde la costa no se puede ver las señales. Ellos les están dando la espalda. -¡Buen viaje! Si nos atrapan entonces decimos que fuimos sobre una mina. Ultimos sobrevivientes -. Las señas desaparecen.

-         Fuego de artillería destella en tierra. Las baterías nos disparan. – Alarma –

 

Y después de esto estuvieron sesenta y seis días bajo el agua sin ver la luz del sol.

 

Parte del libro donde cuenta de la salida de Noruega. Esperamos que nuestro colaborador Pedro Zidek traduzca estas páginas cuando pueda....