Historia y Arqueología Marítima

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EL “CAMINO DE SIRGA” Y LA CONFUSION SOBRE ESTE Y OTROS DERECHOS QUE NO NOS ASISTEN

Por el Dr. Daniel M. Pardo - Abogado penalista y endurista, enviado por Fedrico Kirbus.

                       

                        El objeto de nuestro trabajo consiste en tratar de arrojar mayor luz sobre un remanido tema con el que frecuentemente solemos encontrarnos en nuestras travesías, viajes y demás. Sin ánimo de creernos una autoridad en el tema, la extensión de este artículo no agotará, sin duda, el mismo, pero tratará de esclarecer un poco más, que el derecho debe su existencia a la aparición de la vida humana en sociedad, es decir, desde que un hombre debe “convivir” (vivir con) con otro o más congéneres, surge la necesidad del derecho, por contrario, no resultaría necesario el derecho, y diré como corolario que “el derecho de uno termina donde comienza el derecho ajeno”. Trataremos de clarificar algunos conceptos que erróneamente interpretamos como derechos que nos asisten, cuando no es así, y puden entonces ocasionar situaciones y consecuencias, desagradables y conflictivas, que no debemos contribuir a originar, ni padecer.

                        EL DERECHO DE PROPIEDAD Y LAS RESTRICCIONES AL MISMO

                        En nuestra legislación, es harto sabido que el derecho a la propiedad privada ha sido celosamente tutelado, y así, Dalmacio Velez Sarsfield, autor de nuestro Código Civil, quien a su vez abrevara en el proyecto de Código Civil Brasileño, “Esbozo”, de Freitas, se ha ocupado rigurosamente de dejar bien en claro la legitimidad otorgada a la propiedad de carácter privado (por oposición a la “pública”), y sin perjuicio de ello, también se ha ocupado de establecer como criterio que “el derecho de propiedad no es absoluto, sino relativo” y que tiene límites, que mas adelante intentaremos abordar, pero que por ahora llamaremos: “Restricciones al dominio”.

                        Existen legislados en el C.C. (Cód. Civil), no muchos, pero sí los que se consideraron necesarios, limites o restricciones al dominio. Debo recordar que Velez Sarsfield al crear el Código, decidió que fuera un instrumento que sirviera para la solución concreta de problemas o conflictos entre gente, y no se dedicó a legislar sin ton ni son innumerables problemas que luego fueran de imposible conocimiento y/o aplicación concreta, por ello, reconocido el derecho a la propiedad privada, no buscó desnaturalizar este derecho imponiendo un sin número de limites o restricciones al mismo, sino solo los que consideró necesarios.

                        LAS RESTRICCIONES AL DOMINIO Y LAS SERVIDUMBRES

                        Dentro del plexo normativo del C.C. hay todo un capítulo que legisla “las restricciones al dominio”, (de las cuales nos ocuparemos de aquellas que nos interesan concretamente a nosotros),  y podemos observar que en otro capítulo expreso se dedica a legislar “las servidumbres”, resultando dos cosas absolutamente diferentes. De ahí, la discusión acerca de si por ejemplo el “camino de sirga” es una restricción al dominio o es una servidumbre. La primera, entendiéndose como “una restricción al dominio privado, que sin desnaturalizarlo, concede a otro un derecho de hacer, dejar hacer, o no hacer sobre el inmueble o (propiedad) sobre la cual se establece esa restricción”, donde el beneficio es recíproco entre el interés privado y el público, donde las restricciones configuran el estatuto normal del dominio (es decir, establecen los límites dentro de los cuales se debe ejercer normalmente  el derecho de propiedad), se encuentran establecidas únicamente por ley.  Las servidumbres por el contrario no contienen interés recíproco (es decir, suponen una heredad sirviente, sobre la que está establecida la carga y una heredad dominante que se beneficia con ella), son excepcionales (todo dominio está sujeto a restricciones pero no todo dominio reconoce servidumbres), pueden originarse en la ley o en la voluntad de las partes, jamas pueden consistir en un hacer, solo tienen como contenido un no hacer ( servidumbre de vista) o un dejar hacer ( servidumbre de tránsito).  

                        De tal forma, el C.C. establece, no muchas, pero si las necesarias servidumbres, que fueron consideradas en su oportunidad, como de utilidad.

                        Asi, a modo de ejemplo práctico para entenderlas, podemos citar la “servidumbre de paso”, que es la que comúnmente se establece en los inmuebles del tipo PH, donde el titular de dominio de la propiedad del frente, debe ceder un espacio de terreno, para dejar un pasillo que permita el acceso a la propiedad situada en el fondo.

                        Pues bien, llegamos ahora, a la que nos interesa, “El camino de sirga”.

                        De todo lo expuesto ut supra, algunos autores sostienen que es una servidumbre de paso, de derecho administrativo, y otros sostienen que es una simple restricción al dominio privado, que sin desnaturalizarlo, sin desconocerlo, sin pretender afectarlo, ni obstaculizarlo, ni perjudicarlo, en absoluto, solo pretende la constitución de un derecho a la persona que no resulta titular de dominio de esa propiedad, en pos de hacer viable la realización de un derecho que ya tiene preestablecido.  Me quedare con esta última opinión. Por ejemplo, para mejor entender: Si la Ley dice que los lagos y sus playas son de propiedad pública, todos los ciudadanos Argentinos tenemos derecho de acceder y transitar por ellos. Pero si se encuentran dentro de una propiedad privada, pues, esa propiedad privada se verá afectada por una restricción al dominio o servidumbre de paso en pos del público para permitir el acceso libre a ese lago o playa, que reitero, no son privados, aunque se encuentren dentro de un predio privado, sino públicos.

                        EL CAMINO DE SIRGA

                        Pero, que es el camino de sirga?, el Código Civil en su art. 2639 nos dice: “Los propietarios limítrofes con los ríos o con canales que sirven a la comunicación por agua, están obligados a dejar una calle o camino público de 35 metros hasta la orilla del río o canal, sin ninguna indemnización. Los propietarios ribereños no pueden hacer en ese espacio ninguna construcción, ni reparar las antiguas que existen, ni deteriorar el terreno en manera alguna”, es decir, es un espacio de terreno que se debe dejar liberado a ambas márgenes de un río (vía navegable en general) para permitir el paso por allí, libremente, esta calle o camino se conoce con el nombre de “Camino de ribera” o “Camino de sirga”. Pero esta última denominación proviene de una modalidad por la cual los barcos son tirados o remolcados desde la orilla de los ríos más o menos angostos y de los canales, por medio de cuerdas gruesas que se llaman, precisamente, “sirgas”. La navegación “a la sirga” puede hacerse por hombres, animales o motores. El “camino” que deben dejar los ribereños, tiene, pues, a facilitar la navegación. Actualmente, como consecuencia de los adelantos tecnológicos relativos a motores de barcos, prácticamente no se realiza la navegación “a la sirga”. Dicho esto, esta definición trae aparejadas algunas cuestiones, que solemos hacernos cuando nos encontramos realizando una travesía.

                        1) A quien pertenece el río o canal?

                        Según el art. 2340 inc. 3° del C. Civil los ríos y las demás aguas que corran por sus cauces naturales pertenecen al dominio público del estado. Sin embargo, de conformidad con el art. 2350 del C. Civil: “Las vertientes que nacen y mueren dentro de una misma heredad pertenecen en propiedad, uso y goce al dueño de la heredad”. Es decir, que existen ríos de dominio público y ríos de dominio privado.

                        2) Quien puede usar y gozar de los ríos?

                        El uso y goce de los ríos, que son bienes del dominio público, como todos los que revisten tal carácter jurídico, pueden ser objeto de un uso general por todos los habitantes –sujetándose, naturalmente, a las pertinentes reglamentaciones- o un uso especial, que se logra a través del permiso, la concesión o la prescripción.

                        Los usos comunes consisten en beber, lavar ropa u otros objetos, abrevar ganado, bañarse, sacar el agua en recipientes manuales, navegar y pescar: art. 14 de la Constitución Nacional sobre libertad de navegación; art. 2343 inc. 1, 2547, 2548 1° parte y 2549 del Código Civil.

                        3) A quien pertenece el “Camino de sirga”?

Considerando que el art. 2639 del C. Civil que establece el camino de sirga, habla de “calle o camino público” puede interpretarse, por error,  que el camino de sirga pertenece al dominio público, sin embargo, esto no es así, el artículo en cuestión esta legislado dentro del tema “restricciones y límites al dominio privado”, por tanto la doctrina y jurisprudencia  han considerado que el camino de ribera o camino de sirga pertenece al propietario ribereño ( al dominio privado) y es una restricción al dominio.

                        4) Aunque sea una vía navegable o no navegable, se puede transitar libremente con cualquier otro fin o solo si se esta maniobrando una embarcación?

                        Debe recalcarse que esta restricción al dominio privado, no habría sido establecida sino en beneficio exclusivo de la navegación, es decir, no podría hacerse nada que perjudique los derechos de terceros relacionados con la navegación. En consecuencia, el “camino de sirga” no podría usarse como vía de tránsito entre una propiedad y otra, ni por los que se dirijan al río a sacar agua, bañarse, abrevar animales, lavar o hacer del agua cualquier otro uso común.

                        Esto nos releva entonces, de cualquier discusión posterior, es decir, ya no nos interesa discutir o debatir si el río es navegable o no navegable, ni desde donde deben contarse los 35 metros, etc. En buen romance, para lo que nos interesa a nosotros, hacer enduro o travesias en 4x4, el ”camino de sirga” nos resulta irrelevante, toda vez que ha sido establecido por ley pero para un exclusivo uso, la navegación por agua. De tal manera, haciendo enduro u circulando en off-road, ningún derecho de paso nos asiste.

                        5) Que sucede si no se respeta esta restricción al dominio, al obstaculizar con distintos elementos (alambrados, tranqueras, etc.) la materialización del “camino de sirga”?

                        En nuestro caso particular, ningún interés tiene ponernos a debatir o analizar esta cuestión. Ya que el titular del derecho que otorga el ”camino de sirga” es quien navega por agua, exclusivamente.

                        6) Se puede proceder a anular o eliminar estos obstáculos y cuales son las consecuencias legales para quien lo hace en pos de franquearse el camino como vía de tránsito?

                        En primer lugar, la respuesta es negativa, no se puede proceder a eliminar ni anular los obstáculos, (alambrado, tranquera, etc.) toda vez que el predio es privado, y por ende los “obstáculos” también, consecuentemente, destruir o anular o eliminar el obstáculo no hará incurrir en la figura penal de “Daño” art. 183 del Código Penal, que dice: “Será reprimido con prisión de quince días a un año, el que destruyere, inutilizare, hiciere desaparecer o de cualquier otro modo dañare una cosa mueble o inmueble o un animal, total o parcialmente ajeno, siempre que el hecho no constituya otro delito más severamente penado”. Y para el caso nuestro, específicamente, existe una figura penal más grave, el delito de “Daño Calificado” previsto por el art. 184 inc. 4° del C. Penal que dice: “La pena será de tres meses a cuatro años de prisión, si mediare cualquiera de las siguientes circunstancias siguientes:…4° Cometer el delito en despoblado y en banda;...” , Es decir, exactamente aplicable al enduro, me explico, cometer el delito de daño se agrava cuando se procede en despoblado y en banda, y nosotros entramos perfectamente dentro del tipo penal, ya que haciendo enduro, estamos en despoblado y como somos generalmente más de tres personas configuramos una “banda” (Banda: un delincuente con la asistencia de cómo mínimo dos o mas personas).

                        Como así mismo, evadir el obstáculo, o franquearlo de cualquier manera ilegítima (sin permiso) nos podría hacer incurrir en el delito de “Violación de domicilio” art. 150 del Código Penal, “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, si no resultare otro delito más severamente penado, el que entrare en morada o casa de negocio ajena, en sus dependencias o en el recinto habitado por otro, contra la voluntad expresa o presunta de quien tenga derecho a excluirlo.” Aunque en mi modesta opinión esta figura penal no nos alcanza a nosotros, ya que requiere ingresar a un espacio habitado, de tal manera que quien ingresa a un campo perteneciente a un tercero o institución oficial no comete el delito, ya que no pone en riesgo ni la libertad individual del morador, ni su seguridad familiar.

                        Por otra parte podríamos incurrir en el delito de “Usurpación” o más concretamente “Turbación de la posesión” art. 181 inc. 3° del C. Penal que dice “Será reprimido con prisión de un mes a dos años:…3° El que, con violencia o amenazas, turbare la posesión de un inmueble.”, aunque en mi modesta interpretación, tampoco se nos podría reprochar esta figura, ya que requiere despojar de la posesión o tenencia del inmueble al titular de la misma, y en nuestro caso, el simple ingreso al predio, aún ilegítimamente, no persigue ni consuma esa finalidad.

                        A lo que debemos adicionar que, no podemos aducir en nuestra defensa, el ejercicio de ningún derecho legítimo, a modo de ejemplo: como pensamos erróneamente que seria ejercer el derecho que nos acuerda el “camino de sirga”.

                        CONCLUSIONES

                        En ningún momento debemos dejar de tener en cuenta que no nos encontramos en España, Italia, ni en otro país Europeo, sino en Argentina, donde estamos irremediablemente condicionados por nuestra geografía, que así como es tan extensa, vasta, y nos permite desarrollar nuestra actividad tan libremente, por contrario tiene su parte negativa, como la imposibilidad de acceder, encontrar, ubicar o solicitar la intervención de una autoridad de contralor, fiscalización, o de un funcionario policial siquiera que se pueda constituir en el lugar inmediatamente y proceder como la ley manda.

                        Generalmente nos sucede, que los inconvenientes que habitualmente tenemos que afrontar en nuestras travesías y viajes,  como el que estamos analizando, se producen en lugares alejados, inhóspitos, etc, y deben ser “conciliados” con puesteros, encargados, peones, es decir, con trabajadores y/o empleados del “patrón” (dueño del lugar) que lamentablemente poco o nada pueden comprender las explicaciones legales que queramos comunicarles. Por tanto, como digo siempre, en estas circunstancias, siempre convence más una botella de buen tinto, que tendrá naturaleza de “ofrenda a los dioses”, que un Código Civil, porque en definitiva lo que no podemos dejar de tener en perspectiva es que el problema se plantea de la siguiente manera: Sabemos que legalmente no tenemos derecho, pero un puestero puede respondernos ilegalmente. Ante tal circunstancia, nuestro proceder debe necesariamente mantenerse dentro de la legalidad, caso contrario, ninguna diferencia habrá entre ese individuo que se comporta al margen de la ley y nosotros. Me explico: Si para poder proseguir mi camino, debo destruir un alambrado o una tranquera, que sé positivamente que esta instalado en forma legitima por el dueño del lugar, pues, mi acción de destruirlo pasa a convertirme en “ilegal”, no perdamos de vista que el “ilegal” es quien destruyó ese alambrado o tranquera, pero la ilegalidad de su accionar como respuesta (que nos efectúe disparos) no nos permite contrarrestarlo con una acción de similar ilegalidad. Y tampoco estamos exentos de la localía policial y judicial, cuya interpretación de nuestras acciones nos puede aparejar un dolor de cabeza, me refiero a que tipo de delito nos van a imputar.

                        En definitiva, “hablando se entiende la gente”, pero ante la obstinación, o ignorancia (inculpable por cierto) del “puestero de turno” es aconsejable emprender retirada, con la amargura de no poder proseguir camino,  pero con la conciencia tranquila de saber que a pesar que nos tientan a convertirnos en “ilegales” nos mantenemos fieles a nuestros principios, valores, y educación, que por otra parte no debemos de olvidar que por ellos nos congregamos a disfrutar nuestra pasión por el enduro u off-road.    

                                                       Daniel M. Pardo                                               

 
 
 

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