Historia y Arqueología Marítima

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CAPITULO VI

Contenedores para Mercancías Peligrosas.

El transporte y almacenamiento de mercancías peligrosas con características de explosivas, combustibles, oxidantes, venenosas, reactivas o corrosivas implican un riesgo para la salud o seguridad de cualquier persona o para el medio ambiente.

 La ONU elaboró una norma de aplicación internacional que se denomina El Libro Naranja que cubre el transporte de sustancias peligrosas en todos sus modales. Este libro es revisado periódicamente, acompañando el proceso evolutivo de la sociedad y la tecnología, que crea normalmente nuevas sustancias de riesgo.

 A partir de esta norma establecida por la ONU, aparecieron lkuego otras más especificadas

para los diferentes medios de transporte que, a su vez, cada país luego aplicó en su legislación local. Para el transporte marítimo de mercaderías peligrosas, en forma internacional, se creó el Código Marítomo Internacional de Mercancías Peligrosas (IMDG), en Europa siguieron las reglamentaciones para el tránsito carretero denomiinado ADR (Acuerdo Europeo sobre Transporte de Mercancías Peligrosas), por el ferrocarril el RID (Reglamento Internacional sobre el Transporte de Mercancías Peligrosas por Ferrocarril), y las normas ADN para el traslado por canales y ríos.

 En la Argentina el traslado y depósito de mercancías peligrosas se rige según las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Las normas internacionales fueron reglamentadas a nivel local por el Decreto N° 779/95. El Anexo S establece la responsabilidad y las obligaciones funcionales de los actores del proceso logístico. El Anexo I, incorporado por la Resolución 195/97 de la Secretaría de Obras Públicas y Transporte de la Nación, fija las normas técnicas para el traslado terrestre.

 El traslado de éstas mercancías en el Mercosur es fluido gracias a que los países adoptaron normativas similares cimentadas en las recomendaciones de la ONU y homologadas por el Subgrupo de Trabajo 5 del Acuerdo del Mercosur y el Reglamento General para el Transporte de Mercancías Peligrosas por Carretera (Ley General de Tránsito N° 24.449), medio más usualmente empleado en el tránsito entre estos países por ser un grupo económico fronterizo.

 Las normas se plasman visualmente mediante sistemas de identificación, con el objeto de extremar medidas y, en caso de accidente, saber cómo actuar, se utilizan representaciones gráficas de colores llamativos y de fácil comprensión que señalan la mercadería transportada según los nueve tipos de riesgos establecidos por la clasificación internacional.

 Todo contenedor, o bulto, que contenga una mercancía peligrosa debe ir marcada con el nombre técnico del producto, el número ONU que es una cifra internacional de cuatro dígitos que identifica la sustancia transportada, y una o varias etiquetas que alertan sobre los peligros que puedan presentar. Estos gráficos tienen su antecedente en los que a principios de la década del ’50 utilizó la International Air Transport Association (IATA) y que seguidamente fueron adoptados por la ONU.

 Las etiquetas tienen forma de rombo. En la mitad superior de la figura llevan un símbolo y en la inferior un texto y el número de clase. Estos van acompañados de un panel de seguridad: un cartel rectangular de fondo naranja con borde negro ubicado en por lo menos dos lados opuestos de la unidad, que contiene el número de riesgo y el número ONU.

Los rótulos de riesgo tienen la misma forma, colores y simbología que las etiquetas pero son más grandes y van colocados exclusivamente en vehículos o vagones cisterna y contenedores. También es obligatorio el uso de fichas de intervención que contienen indicaciones sobre los procedimientos a seguir ante una emergencia.

 Las normas se plasman visualmente mediante sistemas de identificación. Con el objeto de extremar medidas y, en caso de accidente, sobre cómo actuar, se utilizan representaci9nes gráficas de colores llamativos y de fácil comprensión que señalan la mercadería transportada según los nueve tipos de riesgo establecidos por la clasificación internacional.

Todo bulto que contenga una mercancía peligrosa debe ir marcada con el nombre técnico del producto, el número ONU (cifra internacional de cuatro dígitos que identifica la sustancia transportada) y una o varias etiquetas que alertan sobre los peligros que pueda presentar. Estos gráficos tienen su antecedente en los que a principios de la década del ’50 utilizó IATA y que seguidamente fueron adoptados por la ONU.

 Las etiquetas tienen forma de rombo. En la mitad superior de la figura llevan un símbolo y en la inferior un texto y el número de clase. Estas van acompañadas de un panel de seguridad: un cartel rectangular de fondo naranja con borde negro ubicado en por lo menos dos lados opuestos de la unidad, que contiene el número de riesgo y el número ONU.

 Los rótulos de riesgo tienen la misma forma, colores y simbología que las etiquetas pero son más grandes y van colocadas exclusivamente en vehículos o vagones cisterna y contenedores. También es obligatorio el uso de fichas de intervención que contienen indicaciones sobre los procedimientos tos a seguir ante una emergencia.

 Partiendo de un marco legal aceptable pero perfectible, la Argentina carece de un sistema de control coordinado de respuesta a emergencias a nivel nacional pero posee departamentos de seguridad especializados en riesgos químicos. Este es el caso de la Prefectura Naval, que diariamente debe hacer frente a un área de la operación logística donde los riesgos son severos y se potencian debido a los grandes volúmenes que en ella se manipulan.

 La Prefectura Naval Argentina es miembro activo de la Organización Marítima Internacional, órgano de la ONU que desde 1959 es responsable de la seguridad de los mares y la prevención de la contaminación provocada por los buques. Siguiendo las normas de la IMO, la División Contaminación y Mercancías Peligrosas de la Prefectura Naval Argentina del Puerto de Buenos Aires realiza controles de los buques en forma periódica sin previo aviso.

 Las mercancías peligrosas deben ser almacenadas en depósitos habilitados especialmente a tal efecto. Los productos de diferentes clase de riesgo deben estar separados dentro del depósito y no pueden ser almacenados junto con la carga común.

 Los depósitos en Puertos y Terminales deben tener las estructuras típicas de cualquier establecimiento preparado para el almacenamiento de cargas peligrosas y sus principales características son: cerramientos de hormigón de por lo menos 20 centímetros de espesor aislados mecánicamente para una mejor impermeabilidad, llaves térmicas bipolares, una instalación eléctrica de hierro en el interior y artefactos estancos, tableros y disyuntores en el exterior.

 Además deben tener descargas eléctricas puestas a tierra mediante jabalinas de cobre, un sistema de canaletas y rejillas que convergen en un tanque suficientemente de metros cúbicos de capacidad revestido en pintura epoxy por si ocurriera un derrame, sistemas de detección de humo monitoreados desde el exterior las 24 horas, hidrantes, bocas de incendio y mangueras conectadas a tambores de capacidad suficiente de litros, matafuegos, tambores y baldes de arena. Para la seguridad del personal deben existir puertas de escape provistas de barral antipánico, máscaras con filtros, trajes de protección, equipos de oxígeno y señalización en todo el depósito. 

Otro dato a tener en cuanta al preparar un depósito para mercancías peligrosas es el costo elevado de la póliza de seguros. Y se debe considerar que, a pesar de ser carga de mucho valor, se trata de volúmenes chicos y que, por lo mismo, es difícil llenar un depósito dedicado exclusivamente a este tipo de mercaderías.

Además de la identificación de los contenedores o de bultos y de la disponibilidad de un ambiente seguro para guardar la carga, el transporte y manipulación de mercancías peligrosas exigen la estricta capacitación del personal a emplear.

Según las normativas local y regional, los choferes que llevan este tipo de productos deben aprobar un curso de capacitación especializado. Los accidentes con mercancías peligrosas en buques por contenedores no son comunes pero cuando suceden dejan al responsable un altísimo costo económico y de imagen internacional.

 El 24 de marzo de 1989 un buque llamado Exxon Valdez proveniente de la Terminal Alaska Pipeline M chocó contra un grupo de icebergs y encalló en el arrecife de Bligh en Alaska. Derramó 257.000 barriles de petróleo (40,8 millones de litros). Alrededor de 2.100 kilómetros de la costa quedaron cubiertas de petróleo. Se estima que murieron 250.000 gaviotas, 2.800 nutrias de mar, 300 focas, 250 águilas peladas, hasta 22 orcas y miles de millones de huevos de salmón y arenque.

 En 1850, los ferrocarriles británicos ya tenían un principio normativo elemental sobre el transporte de algunas sustancias peligrosas. Sobre fines de ese siglo, el Departamento de Transporte de los Estados Unidos creó  reglas para el transporte de mercancías peligrosas.. Paralelamente, Holanda contaba con lo que hoy podría llamarse una policía ecológica, que velaba por el uso, la manipulación y el transporte de estos productos. Fue en el siglo siguiente y ante la propagación del uso del transporte marítimo que las normas ferroviarias se trasladaron a este medio.

 Para más allá de estos avances aislados, la primera consideración seria e integral del transporte de sustancias peligrosas la hace el medio de transporte más moderno. Luego del impulso recibido por el potencial aeronáutica en las guerras mundiales y la época de la posguerra, a principios de la década del ’50 IATA creo pautas propias tomando como modelo las disposiciones de seguridad de los ferrocarriles norteamericanos.

 Fue entonces que la ONU elaboró una norma de aplicación internacional. Con este fin, convocó a un comité de expertos formado por miembros de las naciones pertenecientes a la organización que concibió el modelo de legislación actual. Se lo denomina el libro naranja y se basa en la clasificación de IATA, cubriendo el transporte de sustancias peligrosas en todos sus modos. El libro naranja es revisado periódicamente acompañando el proceso evolutivo de la sociedad y la tecnología, que crea nuevas sustancias.

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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