Historia y Arqueologia Marítima

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Grandes Veleros y Cruceros de Lujo - Por el Capitán Gösta Sjögren

11- Un crucero de Lujo

Introduccion Un mozo pequeño y un velero grande Primer Viaje
Sidney y Chile-Tsunami Cruce del Cabo de Hornos y Fin viaje Los Transatlanticos
La Guerra Cruz Roja Escolar en NY
Los 7 años en Bs Aires Un Crucero de Lujo Petroleros
La Divina Garbo Aventura en Peru Epílogo

UN CRUCERO DE LUJO.

Al llegar a Suecia, me enteré de que una compania sueca acababa de comprar el "Stella Polaris", un buque crucero que conocia bien. Mi antigua compañía se consumía, y un empleo como el que tenia en Buenos Aires no se encontraba en ningún otro pais, por lo que visité al armador del crucero. Me comunicó que el capitán ya estaba elegido, un colega mío de los tres transatlanticos, que tenía diez años más que yo tanto en edad como en servicio, pero me ofreció embarcar de primer oficial. Me dijo también, que él todavia estaba navegando en otro buque, que tardaria varias varias semanas en regresar, y que yo actuaria de capitán entretanto. Una vez que habia aceptado el empleo, me informó que tenia que marcharme a Londres enseguida, que allá llegaria el buque finalizando un largo crucero, el úItimo bajo la bandera noruega, y el acompañarlo me seria bueno para familiarizarme con él, y ver la manera noruega de organizar cruceros.

 

Después de haber visto a mi hija en Gotemburgo, me fuí a Londres y, desde luego, estuve en el muelle cuando entró el "Stella Polaris". Era un lindo dia de otoño y mi corazón de marino palpitaba más fuerte que nunca ante tal vista. Era como un cisne con su gracioso casco blanco, tenia los palos y la chimenea inclinados hacia atras de una manera coqueta y un bauprés largo. Todo daba la impresión que marchaba con buena velocidad aunque estuviera casi parado. En esos monentos recordé como si fuera ayer, cuando presencié la botadura del buque. 

Fué en el año de 1927, asistia entonces a la Escuela Naval de Gotemburgo, situada en una alta colina muy cerca del astillero. En todas las clases tuvimos pausa mientras duró la botadura y tengo por cierto que todos sentimos envidia de los oficiales de abordo. También recordé la atención internacional que tuvo la botadura, no solamente por ser un buque único en su clase, sino más aún por su belleza excepcional. Con sus 5.000 toneladas y eslora de 127 metros, era como un yate ensanchado. Al subir a bordo, volaron como llevados por el viento, y para siempre, todos mis penosos sucesos de los úItimos tiempos y pase una semana muy interesante navegando con los noruegos. A la llegada a Gotemburgo, sin pasajeros a bordo, cambiamos las banderas. De la solemnidad abordo, pasamos a una fiesta muy agradable en tierra para despedirnos de los noruegos. A la mañana siguiente comenzó la reconstrucción y renovación más profunda, para tenerlo todo bien preparado para la nueva travesia.

Antes de seguir, creo que es de interés saber algo del nuevo armador, por el cual sentia gran admiración: Nació en Dinamarca, pero vino de joven a Suecia, y empezó su carrera como obrero en una imprenta. Avanzó rápidamente en su trabajo y, transcurridos unos años, pidió prestado suficiente dinero para fundar su propia imprenta. Esta aumentaba cada vez más y, al editar varios semanarios, echó los cimientos de su fortuna. Su gran pasión era la navegación, por lo que tenia un yate de vela muy amplio. A consecuencia de su afición, adquirió varios cargueros y fundó la empresa "Clipper Line".  Los armadores en general eran muy conservadores, y varios de ellos hablaron de "un tal impresor que trataba de hacerse armador". 

Fueron cambiando sus ideas cuando "el impresor" compró un yate de tres palos, con un velamen de 1.325 m , llamado "Flying Clipper", que reconstruyó a gran costo para servir como buque escuela. Navegaba todo el año con aprendices y los mejores instructores. Su objetivo era formar buenos marinos y, sin costo para los jóvenes. Durante mi primera visita a su oficina, el armador, Einar Hansen, me dijo; "Ahora sé lo que es el trabajo de editor, por eso quiero consagrarme en hacer algo totalmente distinto - un buen buque crucero" Como he dicho antes, una gran multitud de obreros trabajó abordo desde el primer día. Todo el buque tendria aire acondicionado, incluyendo los alojamientos del personal, y para instalarlo, además otras comodidades, tuvieron que arrancar casi todo el interior. 

Tratandose del exterior, se picaron bien los costados enteros. En gran parte de proa y popa se preparó las chapas con un proceso complicado para prevenir la oxidación y, terminado esto, se cubrió con hojas de oro el mascarón, todos los ornamentos y, las denominaciones de proa y popa. La úItima mano de los costados se dió con pintura blanca muy brillante. En las cubiertas de paseo se cambió la pez negra entre los tablones de teca, con una materia blanca, y se pulieron todas las cubiertas con máquinas. La demás teca se raspó hasta la madera, tratándola después hasta que quedó como nueva.

El armador recorria su buque desde la maquina hasta el puente casi todos los dias rodeado siempre de mucha gente, ya de técnicos, ya de artistas, ya de representantes de varias empresas de arreglo, todos con sus libros de pedidos listos. El armador era también un aficionado del arte y un mecenas cabal, por lo que hizo adornar no sólo los departamentos de pasaje, sino aun los camarotes y comedor de los oficiales con pinturas y textiles escogidas con gran cuidado.

Las semanas transcurridas en el astillero resultaron estupendas para mi, me encantaba la gran actividad del dia  yla tranquilidad de las horas nocturnas en mi camarote, planeando los trabajos del día siguiente. Me estimuló mucho el armador por considerar varias de mis ideas y propuestas en relación con el buque. El único que vivia abordo durante estas semanas era yo- porque no tenia ningún otro lugar donde vivir - y, como en el buque no se preparó comida hasta unos dias antes de la salida, la gerencia del astillero me invitó hacer todas mis comidas en su comedor, asi pude ahorrar casi integros mis ingresos, para mi futura casa en Suecia.

Poco a poco se fué tripulando el buque. Menos el capitán, que vino el dia antes de salir, los oficiales y tripulantes de cubierta y maquinas llegaron con tiempo adelantado. El director de personal estuvo una semana en el continente, donde elegió suizos para el departamente de la cocina, camareros franceses pars servir los vinos, taberneros italianos, varios músicos internacionales, etc. Los úItimos que llegaron fueron los del "shore-staff", es decir siete personas que se encargaban exclusivamente del bienestar y divertimento de los pasajeros, incluyendo el director del crucero y sus dos asistentes, un representante de la agencia Cook, dos artistas y un fotógrafo. 

Sobre todo la anfitriona, anglo-americana de unos cincuenta años, era una joya preciosa, que había tenido antes la misma ocupación en el "Queen Mary". Más adelante se empleó además por cada viaje un experto para dar conferencias sobre los países que visitariamos.

El día antes de la salida se invitó a la prensa y a otros a un cóctel abordo. Varios usaron de la palabra y felicitaron al armador, brindando por el éxito de su buque. Sin duda alguna, hubieron los que se preguntaron si no fué una ligereza gastar una suma tan enorme en un buque, considerando que el que estaba metiendose en este negocio tan especializado era un aficionado, un "impresor". Pero nosotros conocíamos muy bien quien era el que lo habia planeado minuciosamente todo y teniamos total confianza en él. Sabiamos bien, para dar unos pocos detalles, que hace tiempo habia delegado en unos de los mejores artistas y escritores de su propia editorial la elaboración de un sin fin de impresos, que iban desde el grueso folleto de la introducción del buque, a listas detalladas de todos los cruceros del año, y desde programas de funciones de gala abordo, hasta la lista de vinos, etc. También habia elegido e instruido a sus agentes en los diversos puertos, como a los proveedores. Por fin salimos. Este viaje inicial era la combinación de un crucero corto y un pasaje a América. Hicimos varias escalas y acabamos en Nueva Orleans, que sería nuestro puerto de salida y llegada en el futuro. La duración de los cruceros variaban entre tres semanas, en las Antillas, y tres meses, cruzando Sudamérica, Africa y el Mediterráneo, hasta el Cabo Norte, para ver el sol de la medianoche.

El Comité de Recepción está listo.  Los dos de civil pertenecen al “Shore Staff” (anfitrión y anfitriona)

El mes de Noviembre lo pasabamos en un astillero, generalmente en Alemania, para una revisiuon profunda del buque. Así transcurrieron, con pocas variaciones, mis cinco años en el "Stella Polaris", al principio como primer oficial y, mas tarde, como capitán.

Capitán Gösta

Evidentemente el buque fué un éxito economico - como todo lo que tocó el armador. Su idea fundamental en cuanto al buque se mostro correcta: "Hay personas tan ricas que no les importa nada cuanto dinero gastan, cuando se trata de su propio bienestar", lo que implicó que el buque fuera del mejor lujo y servicio y que los pasajeros fueran de la misma categoría  un detalle de suma importancia para ellos, sobre todo en cruceros de larga duracion.

Gracias a nuestra limitada capacidad de pasajeros, se pudo cumplir con este deseo mejor que ningun otro buque. Un efecto esencial de ésto fue que varios de los pasajeros volvieron a navegar con nosotros año tras año. En esa época habia solo otro buque exclusivamente construído para lloevar turistas por todo el mundo, el "Caronia" de Cunard Line, pero debido a su tamaño, unas seis veces más grande que el "Stella Polaris", no podía ofrecer el llevar pasajeros de una categoría homogénea.

Hay distintas maneras de ejercer el oficio de capitán. He oido decir que capitanes de buques cruceros, que limitaban sus contactos con los pasajeros a lo más necesario, añadiendo que dejaban el trato con los turistas a los que estaban encargados para "ese" trabajo abordo. Quizás se dedicasen, en cambio, más al buque mismo. En cualquier caso, estos capitanes debieron llevar una vida muy tranquila, algo que no me agradaba a mi en aquellos días. El buque sólo tenia capacidad para 150 pasajeros, (ademas de los 150 de la tripulacion) por lo que tenía, como capitán, la posibilidad de considerarlos como mis invitados. Después de haber empezado a considerar de este modo a los pasajeros, quedó definitivamente este tratamiento, aunque hacer  "los honores de la casa" fué muy duro para mí de vez en cuando. Sobre todo al final de un largo crucero, en el que entre nuestros invitados, habían los que se cansaban de no hacer nada mes tras mes.

Un detalle importante era mostrar la misma atención a todos los pasajeros. Por suerte yo no tenía nada que ver con la seleccion de convidados para "la mesa del capitán". Eso fué arreglado por la compañía, y me mandaron siempre a tiempo una lista con informaciones sobre cada uno de mis convidados para el próximo viaje. Casi sin excepciones se arreglaban parejas para mi mesa, algo único en nuestro comedor, pues siempre había mucho más mujeres que hombres. La mayoría de las que viajaban solas eran viudas o divorciadas que, quizás por falta de algo mejor que hacer, me controlaban registrando mentalmente a que cócteles asistía, si bailaba más con una dama que con otra, etc.

Aún menos agradable eran las ocasiones en que un grupo de pasajeros alegres subía a mi camarote, ya bien entrada la noche, y me despertaban para "divertirme" con sus canciones y chistes, situacion en la que me costaba trabajo mostrar mi estima a tales visitas. Comprendía cada vez más lo que me habían dicho otros capitanes: deja "eso" a los que lo tienen incluído en su trabajo general y pueden descansar durante el día.

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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