Historia y Arqueologia Marítima

HOME

Grandes Veleros y Cruceros de Lujo - Por el Capitán Gösta Sjögren

8- Con la Cruz Roja - Intercambio de prisioneros

Introduccion Un mozo pequeño y un velero grande Primer Viaje
Sidney y Chile-Tsunami Cruce del Cabo de Hornos y Fin viaje Los Transatlanticos
La Guerra Cruz Roja Escolar en NY
Los 7 años en Bs Aires Un Crucero de Lujo Petroleros
La Divina Garbo Una aventura en Peru Epílogo

. AL SERVICIO DE LA CRUZ ROJA

A la llegada a Gotemburgo me ofrecieron entrar de segundo oficial en otro transatlantico de la  compañía, el "Gripsholm", que saldría en una semana. Me comunicaron que el buque estaba fletado por los americanos según convenio con la Cruz Roja Internacional, que haria viajes primeramente entre América y el Lejano Oriente canjeando diplomaticos japoneses y Americanos y, después, militares gravemente heridos. Me pareció atroz salir tan pronto después de haber pasado más de dos años "fuera de la barra'' sin ver a mi familia, pero durante la guerra habia que contener tales emociones.

El "Gripsholm"

La navegación sueca estaba parallzada, y muy pocos buques podian pasar la barra, sólo los de salvaconducto que traian viveres a Suecia de cuando en cuando. Por eso acepté el ofrecimiento y, al dia siguiente  visité al buque en el astillero. Abordo habia un gran número de obreros en plena actividad de convertir al buque para su futuro encargo. Sobre todo llamaba la atención las enormes letras en negro, extendiéndose sobre toda la parte recta de ambos costados pintados en blanco: GRIPSHOLM + SVERIGE, con una cruz roja en medio. Para alumbrarlas bien durante la noche, había varios proyectores colocados a unos cinco metros fuera de los costados, cogidos por barras horizontales bien fijadas a la cubierta de paseo mas baja. Además de otros tantos proyectores que iluminaban al buque en su totalidad hasta que se hubiera podido leer un diario en plena noche en el puente de navegación. Salimos de Gotemburgo en Mayo de 1942.

El "Kungsholm", buque de la misma linea, tambien pintado como buque neutral.

En Nueva York embarcaron los japoneses y unos representantes de "State Department" para controlar la misión politica del buque. Nos comunicaron que los gobiernos de Japón y América habian aprobado una lista hecha por cada uno de estos paises, indicando las 1.500 personas, es decir la capacidad del buque, deseadas para ser canjeadas en el primer viaje de ida y vuelta. Tambien nos dijeron, que según un arreglo mutuo, el canje tendria lugar en Goa, capital de las posesiones portuguesas en la India. Los americanos respetaron esta lista de los japoneses al pie de la letra pero, más tarde, se demostraria que los japoneses habían ignorado completamente la lista de los americanos.

Durante todo e·l viaje tuve mucho que hacer con los japoneses, pues entre mis trabajos especiales de este viaje, desempené tambien la función de "factor". Los alojamientos del pasaje estaban todos completos, pero las bodegas estaban sin carga y las usamos como depósitos para el equipaje "deseado". Durante dos horas diariamente, los pasajeros tenian acceso a estos depósitos bajo mi control, junto a unos japoneses elegidos entre los  demás para asistirme. No pude  menos que admirar a los japneses en su avanzado sentido de organizacion, eficacia y disciplina. 

Nada más subir a bordo, los japoneses empezaron a formar un sinfin de diferentes grupos, desde los de emergencia, educación y lecturas, hasta los de equipaje y regularidad. Casi nunca ví a un japones sin hacer algo constructivo.   Mi impresion general fué que la gran mayoría de los japoneses, sobre todo entre los diplomaticos y dignatarios de alto rango, no podian demostrar ningún entusiasmo por la guerra contra los americanos. Me infundia lástima ver y oir a las pobres jovenes. Todos los dias, desde la mañana hasta por la tarde, tenian que sufrir una reeducación muy severa para llegar a ser unas verdaderas japonesas, una revolución con las que les costaba trabajo conformarse. La mayor parte de éstas habian nacido en America y habian sido educadas allí.

Hicimos una escala breve en Rio de Janeiro, y pocas semanas des pués nos pusimos en comunicación por radio con el buque japones que  llevaba nuestros nuevos pasajeros, y fijamos la hora para la Ilegada simultánea. Atracamos en Goa una mañana linda, el buque japones con su proa junto a nuestra popa. Al sonar las sirenas desembarcaron simultanamente de los dos buques. Hicieron formar lineas a los japoneses a un lado del muelle, y a los americanos en el otro lado, para ser contados. Terminado este detallado trámite, sonaron otra vez las sirenas y se iniciaron los embarques. Sólo entonces, los del State Department vieron como los japoneses habian faltado a su convenio: lo unico que estaba conforme era el número de personas - pero parecia ser que los japoneses habian seleccionado, con pocas excepciones, personas que serian de ninguna o poca importancia para la guerra. Gran parte de nuestros nuevos pasajeros eran religiosos y, para mencionar todo lo contrario, vagos de ambos sexos que los japoneses habían amontonado en varios puertos recientemente ocupados, los cuales exportaban con mucho gusto. 

La gran mayoria de los americanos venían directamente de los distintos campos de prisioneros japoneses y parecian desnutridos. Gracias al embarque de larga duración, el departamento de la cocina podía hacer frente al asalto de la alimentación. Se habia preparado abordo una enorme mesa al aire libre, llena de golosinas, donde todos podian coger a gusto. Viéndolos comer me preguntaba a menudo la forma en que reaccionarian sus estómagos. Al contrario que los japoneses, los nuevos pasajeros tenian poco equipaje, y salimos enseguida que todos habian embarcado. Desde el puente de navegación vimos varios grupos de monjas con sus caracteristicos vestidos, como una vision ajena a nuestra realidad, y cuando hacia viento, parecian bandadas de pájaros aleteando. Por lo visto la nueva situación las revolucionó, y al cabo de pocos días en alta mar parecian como las demás mujeres. 

Por otro lado los vagos provocaron lios desde el primer día que estuvieron abordo. Como la gran mayoria de ellos eran hombres, siempre estaban disputandose los favores de las mujeres. A pesar de que el pasaje estaba suspendido de compras de licor, y se hallaban alojados en compartimentos separados herméticamente, casi siempre parecían más o menos borrachos y lograban mezclarse entre ellos. A veces, parejas achispadas lograban subir hasta el puente en plena noche, e insistían para que les casase el oficial de la guardia. Sin sucesos dignos de mención, Ilegamos a Nueva York. 

Como era de esperar, los americanos no estaban dispuestos a continuar con los canjes planeados, y el "Gripsholm" fué desarmado en Nueva York. La consecuencia trágica de este suceso fué que perdimos el aumento extra que cobramos navegando durante la guerra. Antes de salir de Suecia habíamos dejado arreglado con la compania que nuestros sueldos se pagasen a nuestras familias, por lo que nosotros nos encontrábamos ahora sin dinero apenas para los gastos personales. Pero "privaciones engendran ideas creadoras" y, por pura casualidad, empecé a estudiar el idioma español.

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar