Historia y Arqueologia Marítima

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Grandes Veleros y Cruceros de Lujo - Por el Capitán Gösta Sjögren

9 - Escolar en Nueva York

Introduccion Un mozo pequeño y un velero grande Primer Viaje
Sidney y Chile-Tsunami Cruce del Cabo de Hornos y Fin viaje Los Transatlanticos
La Guerra Cruz Roja Escolar en NY
Los 7 años en Bs Aires Un Crucero de Lujo Petroleros
La Divina Garbo Una aventura en Peru Epílogo
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Al estallar la guerra en los Estados Unidos, se abrieron en Ias principales ciudades oficinas llamades "Service Centers', donde podian asistir todas las personas con uniforme militar en busca de diversiones y obtener entradas gratuitas y a su gusto para los teatros, cinemas, etc. Incluso familias particulares avisaban a la oficina más cercana, especificando sus menús y el número de personas que podian aceptar para invitarles a cenar. Para aprovechar al extremo aquellos privilegios, elegi los más caros, es decir, el Metropolitan Opera, donde pasé mis primeras noches. Era maravilloso, pero siempre pensé en la posibilidad de elegir aún algo mejor- y naturalmente sin gastos - para mis horas libres.

Un dia me enteré que cerca nuestro muelle había una escuela,"Dickensen High School", donde daban cursos nocturnas. Aquella misma tarde hice una visita a su director y le solicité mi admisión como alumno. El me contestó que la enseñanza allá se pagaba con fondos públicos, por lo que sólo era  para ciudadanos americanos. Pero no me dejé despedir tan fácilnente, acentuando que tenia el mismo privilegio que los demás ciudadanes en cuanto a conseguir gratuitas las entradas para toda clase de espectáculos - incluyendo los de caracter burlesco - todos también pagados con fondos públicos, y que parecía muy extraño que se excluyeran justamente los estudios de estos privilegios.

El director se quedó muy pensativo. Al día siguiente me aviso de que  "The Board of Education" habia dado autorización para mi ingreso inmediato en su escuela. Asi volvi a ser discipulo otra vez, lo que me produjo una gran satisfacción. Durante el primer mes en la escuela, solamente me permitieron asistir a dos clases cada noche, ambas de inglés, pero sin duda enterado el director de mi entusiasmo, me ofreció asistir a todas las demás, cuatro horas cada noche, a condición de que tomase todas las asignaturas obligatorias necesarias para el "High shool diploma" (exámen que da derecho al ingreso en un colegio superior), y que me Ilevaría dos años de estudio. Desde luego acepté todo con la mayor gratitud. En el curso que comenzaba era obligatorio estudiar un idioma extranjero, y tuve que elegir entre el francés y el español, con tres horas de clase por semana, elegí el español, algo de lo que nunca me he arrepentido.

Aunque los demás alumnos de mi curso tenian unos diecisiete años y yo treinta y ocho, nunca fué esta diferencia de edad obstáculo para el normal desarrollo de las clases, desapareciendo al poco tiempo todo sentimiento:de diferencia, y hasta nos hicimos muy amigos. Todo fué perfectamente.En los dos años que transcurria el curso, hice dos viajes cortos a Europa, pero según un arreglo con el director de la escuela. cada vez que volvia de estos viajes, presentaba un exámen improvisado, para demostrar que habia completado lo perdido del curso durante aquellos dias, por estudios abordo. 

Acercándose el exámen final, me enteré que en Buenos Aires habia una empresa bajo la dirección de un capitán sueco que representaba a varios armadores suecos, incluyendo el mio. Me dijeron además, que el capitán llevaba veinticinco años allá, que se había enriquecido, y que queria jubilarse. Todo aquello me parecia ideal. Con tal empleo podría reunir al fin con mi familia y en un pais que en aquel entonces tenia el renombre de ser muy progresivo. También quería utilizar y aumentar los rudimentos del español que habia aprendido, y fué el mismo dia del exámen cuando envié mi solicitud a BuenosAires, incluyendo mi diploma. A los pocos dias recibi un telegrama avisándome que me habían aceptado a condición de que los armadores que representabael capitán, tambien me aceptasen.

Salimos de Nueva York a Suecia pocos días después. Esta vez también habían pasado más de dos años "fuera de la barra", es decir, en total casi cinco años, durante los cuales había estado en casa una sola semana.

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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