Historia y Arqueologia Marítima HOME

LOS ARQUEÓLOGOS DE PATAS DE RANA

Marc-André Bernier con la colaboración de Robert Grenier -Ilustraciones Geneviève Després

15 - La Caza de la Ballena

Para cazar las ballenas, los Vascos no empleaban sus barcos. Se embarcaban en las chalupas de seis remeros, rápidas y maniobrables.

Era el arponero, instalado en la proa de la chalupa, quien tenía el trabajo de clavar el arpón en la presa. Evitaba la cabeza - el arpón podía rebotar en su cráneo - y lo clavaba en  la grasa y los músculos de los costados. Comenzaba así una persecución que podía demorar unos minutos... u horas! Una buena arponeada permitía así lograr un mamífero muy grande. Una vez que la ballena era atrapada, el arponero le clavaba una lanza en el corazón y el cetáceo era remolcado a la bahía. Dependiendo del estado del mar, la fuerza y la dirección de los vientos y la distancia hacia la costa hacían que el remolque pudiera tomar horas!

Luego venía el procesamiento de la ballena. Los obreros cortaban las largas tiras de grasa con hachas y cuchillos, la mayor parte dotados de largos mangos. Una partida de obreros aguerridos podían despiezar una ballena en pocas horas.

Los trozos de grasa eran luego llevados a las calderas de reducción, cada pieza de grasa tenía unos 20 cms. de espesor, que se tiraban a las calderas. A medida que la grasa se transformaba en aceite, se ponía en un caldero con agua fría. Las impurezas más pesadas que la grasa, quedaban en el fondo. Esta operación se llevaba a cabo día y noche, hasta que toda la grasa había sido procesada. El aceite purificado era entonces vertido en los barriles. Tomaba dos días y medio para que los vascos cazaran la ballena, la despiezaran y reducieran la grasa a aceite. Según su tamaño, una ballena podía llenar entre 40 a 90 barriles de aceite. Para llenar un barco del tamaño del hallado en Red Bay, se necesitaban por lo menos una docena de cetáceos.

Porque los Vascos se tomaban tanto trabajo para el aceite de ballena? En el siglo XVI no se conocía la electricidad; el aceite de ballena era el combustible para la iluminación. Se utilizaba también el aceite de pescado, una industria muy importante en la época.

Una sola barrica de aceite de ballena valía a precios de hoy cerca de $ 4.000.- Si un pequeño barco transportaba cerca de 800 barriles, un sólo viaje podía hacer ganar, a precios de hoy, varios millones de dólares!

Las presas ideales

Los Vascos cazaban sobre todo dos especies de cetáceos: La ballena de Groenlandia (Baloena mysticetus) y la ballena negra del Atlántico (Eubaloena glacialis). Estas dos especies podían llegar a tener un largo de 17 metros y un peso de 100 toneladas. Su lentitud y el hecho que no se hundían una vez muertas a causa de su alto contenido de grasa las hacían las presas ideales. Entre 1560 y 1580, los Vascos cazaron varias centenas de ballenas al año.  Estas dos especies hoy en día han desaparecido de Labrador.

Un osario en el fondo del mar

Luego de sacar la grasa, los vascos se deshacían del esqueleto, no fué sorpresivo entonces encontrar una gran cantidad de osamentas en el fondo de la bahía. Por el contrario, no habíamos encontrado muchos huesos de las aletas completas (foto). Suponemos que al arribar a la bahía, los vascos sacaban las aletas para facilitar la rotación de las ballenas para su procesamiento.

 

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