Historia y Arqueología Marítima  
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El Condor, ex City of Alberni, ex Vigilant

ÍNDICE NAUFRAGIOS Pcia BsAs

 

Del libro “West Coast Windjammers in Story and Pictures”, de Jim Gibbs. a su vez del sitio Caphorniers de Chile. Traducido por el V.A. Ismael Huerta (Q.E.P.D.).

 

Goleta de cinco palos, casco de madera, botada en el año 1920 con el nombre de VIGILANT en el astillero de George F. Matthews de Hoquiam, Washington, U. S. A., para E. K. Wood Lumber Company, especialmente diseñada para el transporte de madera.

Construida de pino Douglas, su eslora era de 241 pies y su altura de 170 pies y tenía un registro de 1.600 toneladas.

En el año 1936 se le renovaron los mástiles y en el año 1940 fue vendida a la Canadian Transport Company (H. R. MacMillan), Vancouver, Canadá y rebautizada CITY OF ALBERNI.

El 21 de marzo de 1943 aborta un viaje de Vancouver a Durban, Sudáfrica debido a las averías sufridas al tratar de rodear el cabo de Hornos, arribando a Valparaíso el 12 de Marzo.

La carga y la nave fueron vendidas, esta última a un armador chileno

Rebautizada CONDOR, zarpa en diciembre de1945 al mando del Capitán Raúl Bennewitz, con un cargamento de arroz destinado a Grecia.

Vuelve a sufrir averías al rodear el cabo de Hornos, debiendo dirigirse a Montevideo donde la carga fue vendida y la nave reparada.

Una vez reparada, fue derivada a Bahía Blanca a tomar un nuevo cargamento pero la nave fue destruida por un incendio durante el viaje.

El fuerte encuentro de las mareas con el reflujo de la ría le provocó fuertes rolidos de hasta 40° lo que provocó la caída de las baterías del cuarto de radio lo que causó un gran cortocircuito el cual desató el incendio.

El VIGILANT, uno de los últimos veleros comerciales de alta mar que se construyeron en la costa del Pacífico, era un gallardo schooner de cinco palos. Fue construido en 1920 en el astillero de George F. Matthews en Hoquiam, estado de Washington, para la firma E.K. Wood Lumber Company.

Este velero de 244 pies no sólo llegó a ser famoso, sino que el astillero que lo creó era ya conocido en todo el mundo por los muchos hermosos veleros que había construido en años anteriores. George F. Matthews lo adquirió en 1906 a Hitchings & Joyce, pero originalmente lo había establecido su padre Peter Matthews. En los ocho años previos había sido operado por George H. Hitchings y John Joyce.

En abril de 1920 zarpó en su viaje inicial de Grays Harbor para Sidney y regresó a Puget Sound vía Newcastle y Honolulu. En un segundo viaje zarpó de Port Angeles a Adelaide con madera y regresó con 2.540 toneladas de carbón a San Francisco. El tercer viaje fue de Bellingham a El Callao y a su regreso, en junio de 1922, fue destinado al comercio costero.

El 29 de mayo de 1923, haciendo mucha agua, fue remolcado hasta San Pedro por el schooner a vapor CASCADE. Había chocado con un objeto sumergido 40 millas afuera de Ventura, California.

Fue reparado y zarpó a Bellingham a tomar un cargamento para El Callao. En junio de 1924 regresó a Puget Sound donde fue dejado en reserva por falta de flete. En 1926 la firma City Mill Company de Honolulu se interesó por el VIGILANT, lo puso en servicio para el acarreo de madera de Puget Sound a Hawaii, en cuyo trayecto estableció un envidiable récord.

El primer Capitán que se asignó al VIGILANT no fue otro que Matt Peasley, el personaje de la serie de novelas CAPPY RICKS de Peter B. Kyne. Lo sucedió otro Capitán destacado, Charles Mellberg.

El bitácora del buque indica que en 1932 llegó a Hawaii en compañía del schooner de cuatro palos COMMODORE que también hacia el tráfico de las islas. Estas dos naves competían a veces en velocidad y la prensa se deleitaba describiendo la carrera en coloridos términos. El VIGILANT, de mayor tamaño y con más superficie de velamen, era considerado el más veloz, si bien el COMMODORE contendía con él de igual a igual y era un hermoso velero moderno.

En un viaje en 1932 el VIGILANT cumplió una rápida travesía de retorno en sólo 13 días de Honolulu a Cape Flattery. Desde este punto fue remolcado a Bellingham donde se preparó para tomar otro cargamento de madera.

En 1936 se le instaló un nuevo juego de mástiles: palos reales de 110 pies y masteleros de 60 pies. En 1940 fue comprado a buen precio por la Canadian Transport Company. Se le rebautizó CITY OF ALBERNI y, con bandera canadiense, fue puesto al mando de otro capitán intrépido, John D. Vosper, un veterano marino que había prestado servicios en numerosos veleros, naves mercantes y barcos de pasajeros. Vosper se enamoró perdidamente del CITY OF ALBERNI. A comienzos del verano de 1940, previo reacondicionamiento, el buque fue cargado con 1.650.000 pies de madera de la Columbia Británica con destino a Sydney, Australia. El viaje demoraba 71 días de Cape Flattery a Sydney Heads, pero el buque sufrió una demora adicional cerca de este último punto debido al mal tiempo. Primero se acumularon densos nubarrones hacia el sur y, justo al anochecer, se encontraron con un violento chubasco del sur. Antes de que pudieran tomar rizos y virar, el viento rifó las velas y dañó los aparejos. Con vientos contrarios y calmas, demoraron otros ocho días antes de que pudieran llegar a su destino y obtener remolque para dirigirse al fondeadero. Vosper dijo que nunca antes había visto tirar tan fuerte la corriente del sur en las alturas de Nueva Gales del Sur.

Después de descargar en Snail’s Bay, el CITY OF ALBERNI debió cargar azúcar en Latoka, Fidji, para Vancouver. Al arribar a la entrada exterior del puerto se encontraron con otro problema. El rumbo a través de la angosta boca entre las rocas era más o menos al noreste. Con los vientos alisios predominantes – más o menos del este sureste – se podría pasar apenas dejando muy poco resguardo. No había remolcador disponible y todas las ayudas a la navegación se encontraban inoperantes debido a las restricciones de tiempos de guerra. Ardua tarea era maniobrar el gran velero y llevarlo hasta dentro de la bahía dependiendo sólo del viento, pero Vosper era un hábil navegante. Sudando la gota gorda logró entrar la nave hasta la tranquila rada, justo cuando los nativos estaban mostrando las señales de navegación que mostraban la entrada. 

Con la ayuda de una embarcación nativa el CITY OF ALBERNI embarcó 1.500 toneladas de azúcar en sacos y zarpó para Vancouver donde llegó 51 días después.

El Capitán Vosper estuvo durante tres años y medio al mando del CITY OF ALBERNI, pero al final de ese período se vió forzado a interrumpir un viaje a Durban, Sudáfrica, cuando la nave recibió severo castigo en un temporal en latitud 41º S y debió dirigirse a Valparaíso haciendo mucha agua. A raíz de la consiguiente inspección se resolvió cancelar el viaje en vista de que no existían facilidades para una adecuada reparación en Chile.

El Capitán Vosper y la tripulación recibieron su paga y el schooner fue vendido a armadores chilenos y rebautizado CÓNDOR. A ello se siguió un juicio contra los anteriores propietarios en el cual el juez Sidney Smith, que había sido hombre de mar, se abocó al caso con gran interés personal. La querella la entabló Hunt Leuchars Hepburn Ltd. de la Columbia Británica, que eran los propietarios del buque e implicaba la suma de US$55.000 por el cargamento de madera. El juez dictaminó que la firma de Durban debía recibir una compensación de los armadores proporcional al precio que se obtuvo por la carga cuando el CITY OF ALBERNI fue abandonado en Valparaíso en 1943.

Mucho después, en diciembre de 1945, el CÓNDOR zarpó de Valparaíso con arroz destinado a El Pireo, Grecia, bajo el mando del Capitán chileno Raúl Bennewitz. En el trayecto el buque sufrió daños debido a la mar y gran parte de la carga se mojó. Esto requirió poner rumbo a Montevideo donde se vendió la parte del cargamento que pudo rescatarse. El CÓNDOR fue reparado y dotado de un nuevo juego de velas antes de seguir su viaje para cargar en Bahía Blanca, pero en este trayecto tuvo un incendio a bordo y quedó destruido.

Nota: Según información proporcionada por el Capitán Bennewitz a su amigo Aníbal Oyarzún, el CÓNDOR sufrió daños en el cruce del Cabo de Hornos (tal vez por no haber sido adecuadamente reparado) y, no pudiendo recalar a Puerto Stanley, llegó a Montevideo donde, después de vender el arroz, zarpó a Bahía Blanca a tomar un cargamento de trigo. En este puerto se encontró sometido a fuertes balances hasta de 40º producidos por el encuentro de la marea oceánica con la fluvial, los que ocasionaron la caída de unas baterías que se encontraban sobre la caseta de la radio y que, a su vez, provocaron un gran cortocircuito que derivó en un incendio que no pudo ser controlado..

 

 

 

 

Carlos J. Mey / Miguel A. Galdeano

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