Historia y Arqueología Marítima

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EMILIO BIGGERI  Pintor Marinista

INDICE ART. REVISTA GUARDACOSTA

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°13   Año 1967    Autor: J. De la Croce

Las hojas secas de los plátanos ponen la nota cálida en el azul neblinoso de la tarde otoñal en esas calles tranquilas de La Lucila. Y andando por esas calles de jardines solitarios y silenciosos llegamos a la casa de Emilio Biggeri, donde una pequeña verja blanca da paso a un pequeño patio-jardín, de lajas, donde un jazmín del país gotea los copos de sus flores criollas, como "lágrimas de niño", según dice Biggeri en su pintoresca conversación, tan llena de imágenes inesperadas, de medio poeta y de abuelo. ..

Y así subimos a su "boliche" como él llama a su taller-refugio, desde cuya ventana angular podemos ver los

techos de tejas y los árboles del barrio adormecido en la tarde.

—Es mi jardín —dice.

Sobre un escritorio de tipo marinero un farol de tope, de cobre bruñido, del hidrógrafo Bahía Blanca, regalo de amigos muy queridos de la marina con motivo de un cumpleaños, y filas de libros, revistas náuticas en todos los idiomas, lápices, papeles, dibujos y carpetas. Desorden de labor, desorden de banco de artesano donde cada herramienta está a mano, porque Biggeri ha hecho suyo el precepto de Horacio: '' Mezcla a tu prudencia un gramo de locura" y se jacta de haberlo llevado a la práctica muy frecuentemente. Y una amplia mesa de dibujo repleta de papeles, acuarelas, pinceles, libros, frascos, pipas y tabaco, ceniceros y escuadras y compases, en un orden que compite con el desorden febril del escritorio. De esa mesa han salido varios centenares de dibujos, acuarelas y temperas de temas marineros, estampas de barcos, de veleros, de puertos, diseños de medallas, en fin, mil cosas que hacen el deleite de los amantes del mar y sus cosas.

Fragata "La Argentina"

—Es que yo no soy "pintor" — nos dice Biggeri—. La pintura es una cosa muy seria y conozco bastante de ella como para aceptar ese título tan preciado. Porque hoy día pintan muchos, pero pintores, lo que se debe llamar "pintores", hay pocos que merezcan ese nombre.

—Yo soy un esclavo de la documentación, de la historia, esclavo del dibujo y del color porque no los domino, me dominan —e insiste en que se lo crea sincero. Nosotros sabemos que lo es.

—¿Qué piensa de la pintura "moderna '' ? —le preguntamos.

—Bueno, que siempre hubo pintores modernos y arte moderno, cada época tuvo lo suyo, sólo falta saber cuáles son los verdaderos intérpretes o artistas modernos. Y creo que los que trabajan seriamente, silenciosamente, los que investigan con seriedad serán los verdaderos y hay muy buenos valores en la Argentina de los que nos vamos a enorgullecer algún día si ya no son reconocidos.

—Pero hay una gran cantidad de apurados, de advenedizos y aventureros que se eliminarán solos. Y es que ser original está muy bien, pero pretender serlo es ridículo. Creo que muchas veces se confunde por el vulgo la idea de arte moderno por el arte abstracto. Sin embargo se puede ser moderno en el arte representativo y ser viejo en el abstracto; todo es cuestión de personalidad. Además estas dos tendencias pueden subsistir, como subsisten y conviven los materialistas y los idealistas, los positivos y los líricos. Sólo hace falta comprender para tolerarse y sinceridad para trabajar. Se debe comprender que todo artista verdadero adapta el arte a su imagen.

Con la sinceridad y dinamismo que lo caracteriza, Biggeri nos da una rápida imagen de su vida y actividades variadas. En efecto, Biggeri cursó la antigua Escuela de Pilotos y Maquinistas Navales, hoy Escuela Nacional de Náutica, de donde egresó a los 18 años de edad, navegando como oficial y Capitán de la Marina Mercante y luego como Práctico del Río de la Plata durante cuarenta y dos años, ya que hoy frisa en los 60. Inició estudios de Ingeniería Náutica, como estudiante libre abandonando en el 3er. año.

Hizo periodismo colaborando en algunas revistas y diarios como "Aquí Está", "Leoplán", y otros, y sobre todo dibujó y pintó desde muchacho recibiendo en su juventud algunas lecciones del pintor Malinverno pero más que todo como autodidacta, visitando en sus navegaciones muchos museos de Europa y EE.UU. de Norte América y en sus amistades con algunos pintores nacionales y extranjeros, amigos en el azar de sus viajes.

De su labor dicen sus numerosas telas de temas navales y marinas de altamar donde se unen su amor por la profesión de marino y su pasión por la pintura. Muchas de sus obras se encuentran en el Museo Naval de la Nación, en dependencias del Comando de Operaciones Navales, y en la Prefectura Nacional Marítima, así como en el Museo Naval del Perú, en Chile, República Oriental del Uruguay y Museo Naval de Madrid.

En 1962 comenzó a colaborar con el Departamento de Estudios Históricos en la reconstrucción de nuestras gestas navales, donde por su labor y conocimientos de arqueología naval y pintura se le acordó el título de Pintor Marinista (ad-honorem) de la Armada Argentina. Asimismo, la Prefectura Nacional Marítima lo cuenta como Asesor Permanente (ad-hoc y ad-honorem) de la Sección Asuntos Históricos dependiente de la División Relaciones Públicas y Ceremonial.

—¿Qué son estas carpetas? —le preguntamos, sin poder contener nuestra curiosidad ante tanto dinamismo que emana de Biggeri.

—Esta contiene —nos dice— una gran cantidad de datos y documentación sobre el Pilotaje del Río de la Plata y del río mismo, pues una de mis ambiciones —agrega— es la de escribir una pequeña historia de mi última profesión: Práctico del Río de la Plata, aunque no pretendo agotar el tema, dejando el cauce abierto para que lo completen y perfeccionen otros más capacitados ya que no soy historiador y carezco de cualidades.

—Aquí —dice mostrando otro legajo— tengo casi terminado mi libro sobre un personaje muy interesante: el Corso... Una breve historia de la artillería antigua. Aquí agruparé para mi libro, notas, artículos, cuentos marineros y. . . poemas del mar y los puertos —dice casi con pudor—. Una historia del ancla, en fin. ..

Bergantin "ESPORA"

—¿Pero cómo puede hacer tantos trabajos diferentes ?

—Bueno, durmiendo una hora menos de lo que necesito... y trabajando seis horas más de lo que debo.

-—Pero, ¿el cansancio no lo rinde? ¿La distracción no lo atrae?

—No —responde—, porque descanso cambiando de trabajo...

—Sin embargo... —objetamos.

—Vea, todo el mundo sería feliz si amara su trabajo; además yo sólo hago el trabajo que me gusta, cuando me cansa uno, lo dejo para hacer otro que me gusta... ¡Ahí está el secreto! Jamás he conocido el aburrimiento, ni tengo miedo a estar solo. ¡ Haga la prueba!

Biggeri nos muestra sobre el caballete una tela en la que está pintando el nuevo carguero botado recientemente por los Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE), el Almirante Stewart, orgullo de la industria naval argentina, y vemos también una tela de la Fragata Libertad que la representa en su travesía del Atlántico batiendo el récord mundial para veleros de su clase.

Fragata "Pte Sarmiento"

Cuando nos muestra su biblioteca dispersa y en laborioso desorden, podemos gozar de numerosos libros que tratan del mar, de los buques, de su historia. . .

—Este —dice mostrándonos un libro encuadernado en rojo—, es mi libro predilecto: " El Negro del Narciso", del Capitán mercante Joseph Conrad, un gran escritor del mar, un gran psicólogo de los marinos, el más grande novelista del mar; lo he leído varias veces, en español, inglés, francés e italiano, y siempre me inspira para pintar el mar.

Y es que Biggeri es el pintor del mar, el mar en calma, el mar tormentoso, con barcos emergiendo de la niebla o encalmados en los alisios. .. el mar... siempre el mar. Y su objetivo declarado es hacer amar el mar por los argentinos de todas las latitudes mentales... el mar de donde saldrá nuestra redención y nuestro progreso. ..

Para él los triunfos son jalones, la meta está lejos, pero su espíritu lo anima, la lucha no es obstáculo... su desinterés es grande. ..

Su fortaleza física le ha permitido seguir una carrera reservada para líricos dispuestos al sacrificio: Marino Mercante. Su fortaleza moral le ha asignado una trayectoria pura y limpia permitiéndole no sólo ser un Capitán eficiente y estimado sino un amigo querido por cuantos compartimos su trato diario y sus inquietudes artísticas y marineras.

Son muchos los óleos, acuarelas, dibujos y escritos con que ha enriquecido el patrimonio artístico y naval de la Nación, comprendiendo además numerosos paisajes argentinos y especialmente rincones del viejo Buenos Aires y capillas de arquitectura colonial, tema que es otro de su apasionado interés.

Si la historia pone freno al creador para dar paso al investigador y arqueólogo naval, su espíritu argentino encuentra un escape en el amor a la arquitectura colonial en la ciudad que va desapareciendo dejando tras de sí una estela de recuerdos no exenta de romanticismo y espiritualidad.

Su cultura general, fruto de innata necesidad de saber, su acertado juicio, su amor por la libertad, lo hacen rebelde y comprensivo para la ignorancia y la opresión y alienta su gran fe en las condiciones humanas.

Nuestra entrevista llega al final. Cuando Biggeri nos acompaña gentilmente hasta la puerta para despedirnos acompañado de su nieto, un hermoso retoño de cuatro años, nos dice, acariciando la cabeza del pibe vivaz e inquieto:

—Si Dios quiere, Marianito será marino —y mostrándonos una foto de su malograda y dulce compañera, agrega con viril melancolía—: La conocí a los 15 años. . . fue una verdadera compañera de marino... toleró todas mis locuras con una leve sonrisa ... E hizo posible muchos sueños... Era hermosa y humilde... ; Una mujer!...

Y nos vamos... Nos vamos por la calle silenciosa que momentos antes nos vio llegar. . . Las hojas secas de los plátanos ponen la nota cálida en el azul neblinoso de la tarde otoñal. Mientras nos alejamos, pensamos con Schopenhauer: "La modestia es cosa honesta en hombre de talento"... Mientras tanto, rumiamos lo que Biggeri, este hombre multifacético, nos decía hace un momento: "La civilización que se desmorona volverá a escuchar la llamada del deber para con los demás, y estaremos salvados de nuevo "...

Emilio Biggeri, pintor talentoso y amigo cordial y desinteresado, inspira optimismo y fe en el hombre...

J. De la Croce

Carguero "TUCUMAN"

  

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