Historia y Arqueología Marítima

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Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°   Año 19    Autor: prefecto general Andrés Rene Rousseaux

Cuando en el transcurso del año 1969, fue "suprimida definitivamente" la Subprefectura de Boca y Riachuelo -tal como reza textualmente la Circular PNA 14/69- se clausuraba un ciclo de rica trayectoria, no sólo plena de logros desde la perspectiva de sus funciones específicas sino profundamente arraigada a la historia del barrio que fue creciendo a su vera y cuyos antecedentes se remontan a la época fundacional de la primigenia Capitanía de Puertos. Esa supresión, en la práctica no significó la ausencia del personal propio en la jurisdicción ya que la Institución siguió ejerciendo las facultades que le competen por ley. Ante la evolución de la problemática portuaria, la actual conducción institucional, dispuso que la ahora Prefectura Boca del Riachuelo, reiniciara sus actividades a partir del 14 de octubre de 1997. El 11 de setiembre de 1996, bajo los auspicios de la Junta de Estudios Históricos del Puerto de Nuestra Señora Santa María de Buen Ayre y en adhesión al centenario de la "Consolidación Jurídica de la Prefectura Naval Argentina", el autor dictó una conferencia en el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires cuyo contenido justamente incluía el tema que da origen a esta nota. Coincidentemente con ello y considerando la trascendencia que para la institución y por lo tanto para la comunidad tiene la rehabilitación de la Dependencia, la dirección de la Editorial "Guardacostas" ha decidido extractar su contenido para darlo a conocer a nuestros lectores.

Aunque con diferentes denominaciones, la zona ribereña del Riachuelo, había sido utilizada para las operaciones de carga y descarga de barcos desde la primera fundación del Puerto de Santa María de Buen Ayre. Por aquella época el paraje fue conocido sucesivamente como "Río pequeño","Riachuelo de los navios" o "Riachuelo del puerto", y hasta 1780, antes de llegar a lo que es su boca, actual, sus dos brazos delimitaban un pequeño delta. El que coincidía con el actual canal, se denominaba brazo o boca "del Este". No tuvo mayor importancia, hasta mediados del siglo XVIII en que fue descubierto un nuevo canal o pasaje entre los juncos y sauces que lo cubrían, recibiendo la denominación de "Canal del Tragadista", en reconocimiento al lanchero de ese apodo que por primera vez lo navegara. Fue usado por las barcas que traían o tomaban carga en "Las Barracas", como también por las embarcaciones que se dedicaban al contrabando tanto desde la Banda Oriental como desde los buques en la rada del puerto de Buenos Aires.

El temporal de Santa Rosa del año 1780, amplió la "boca del Este" (la actual), lo que permitió que fuera usado por las embarcaciones con ayuda de la "sirga" -sistema de remolque desde la ribera- en este caso por medio de caballos. El otro brazo o boca -"Norte"- estaba situado aproximadamente a la altura de la calle Carlos Calvo. Corría paralelo a la costa, y se encontraba separado del Río de la Plata por una isla cubierta de juncos y sauces, conocida como "Isla del Pozo". Este brazo finalizaba frente al Retiro, lugar que se conocía como "Pozo de San Sebastián" o "El Pozo". La defensa del canal "Norte" estaba constituida por los cañones del Fuerte o Fortaleza de Buenos Aires, en tanto que en el brazo Oeste, a la altura de la actual calle Cochabamba, existía una guardia -"Del Riachuelo"-, creada por iniciativa de Her-nandarias a principios del siglo XVI. El edificio de esta guardia, se encontraba en un terreno anegadizo, por cuya razón en el año 1667, por orden de Martínez de Zalazar, fue trasladado hacia el Norte. El edificio tenía un pequeño torreón que se incendió en 1721, siendo reedificado por el gobernador Bruno Mauricio de Zabala. Las funciones policiales específicas de la Institución estaban bajo jurisdicción de la Capitanía del Puerto de Buenos Aires desde su establecimiento el 8 de enero de 1756 y se llevaban a cabo a través de patrullas fluviales y terrestres. Complementariamente se ordenó instaurar un "Resguardo", en reemplazo de la "Guardia del Riachuelo".

Emancipación nacional

Para la vigilancia de lo que se denominaba "zona portuaria" se dispuso emplazar en el "Riachuelo de Barracas" -otra de las denominaciones- una "guardia" que además de sus funciones naturales tendría a su cargo la vigilancia del "Arsenal de Marina", también conocido como "La Maestranza" (por sus funciones logísticas) y con dependencia de la Capitanía del Puerto de Buenos Aires, cuyo jefe, don Martín Jacobo Thompson, había sido confirmado en el cargo por la Primera Junta de Gobierno en una de sus primeras medidas. La jefatura de esa "guardia" era ejercida por el comandante Bartolomé Cerrutti, quien el 28 de agosto de 1816 fue reemplazado por el sargento mayor José Walliburton, que recibió para refuerzo de la "Guardia", un cabo y cuatro soldados, cuyo objetivo prioritario era el ejercicio de la función policial. Esta tarea normalmente se llevaba a cabo a través de patrullas terrestres o fluviales. El 14 de enero de 1817, se nombró Comandante al teniente coronel Bernardo Bonavía, quien a su vez fue relevado el 19 de enero de 1819 por el capitán de Ejército Celedonio Escalada, y a éste a su vez sucedió en el cargo -que ya había ejercido-el comandante Bartolomé Cerrutti, quien en 1827 fue reemplazado por el comandante Mariano Muñoz.

Creación de la Ayudantía de Marina del Riachuelo

El 27 de octubre de 1829 y con la finalidad de priorizar los aspectos policiales de la gestión, el por entonces Capitán de Puerto y Comandante de Matrícula, coronel Francisco Erézcano, propuso al ministro de Guerra y Marina, la creación de una "Ayudantía de Marina" en la "Boca del Riachuelo", con dependencia de la Capitanía del Puerto de Buenos Aires. Sus objetivos específicos eran de carácter netamente policiales, tales como la ..."vigilancia, control de entrada y salida de buques, cumplimiento de los impedimentos de salida de los buques embargados por los jueces"... A solicitud de Erézcano, la primera sede de la Ayudantía fue la goleta "Maldonado", cuyas condiciones la hacían aptas para esa finalidad. El gobierno dio curso favorable a la presentación el 28 de octubre de 1829.

De tal forma nacía para la Institución lo que con el correr de los años sería la Prefectura Boca del Riachuelo. Su primer jefe fue José Ferreyra, Capitán asimismo de la goleta "Maldonado". En el año 1831 la lancha cañonera n° 13, reemplazó a la goleta "Maldonado", permaneciendo el capitán Ferreyra en su cargo de Jefe de la Ayudantía hasta el 19 de octubre de 1833 en que lo entregó al capitán Anastasio Conejo, a su vez relevado el 29 de octubre de ese año por el capitán Miguel Rivas, a quien sucedió en el cargo el capitán José María Fernández, confirmado el 5 de diciembre de 1833. Un mes más tarde asumió como Jefe el capitán Antonio Bonifacio, que gestionó el traslado de la Ayudantía a tierra en razón del mal estado de la lancha cañonera n°l3. El 30 de octubre esa propuesta fue aprobada, autorizándose a trasladar la Dependencia a la casa del práctico del Riachuelo al tiempo que se disponía la venta de la lancha cañonera.

La gestión del capitán Bonifacio fue fructífera en todo sentido. Se llevaron a cabo mejoras en la zona portuaria tales como la construcción de un nuevo muelle, calles de acceso y riberas, autorizadas por el gobernador, brigadier general Juan Manuel de Rosas con un costo de $ 18.000. Asimismo, se pudo alquilar una casa de dos piezas y cocina en la ribera, por la suma de $50 mensuales. Su alejamiento del cargo se produjo el 31 de julio de 1839, siendo reemplazado por el capitán José María de Pinedo, quien en 1840 entregó la jefatura nuevamente al capitán Antonio Bonifacio. Por decreto del 14 de octubre de 1840 fue destituido

del cargo el segundo jefe de la Ayudantía, sargento mayor José María Ferreyra, por "salvaje y traidor unitario", acorde nota que cursó, el general Lucio V. Mansilla al Capitán de Puerto (interino), sargento mayor Pedro Ximeno. Las actividades policiales llevadas a cabo por la Ayudantía no estaban circunscriptas sólo al ámbito naval y en ese sentido resulta de interés la nota cursada el 4 de enero de 1842, por el capitán Bonifacio al Capitán de Puerto, coronel José Correa Morales. En ella le informaba acerca de su impotencia para evitar que personas inescrupulosas se bañaran desnudas en el Riachuelo a la luz del día, tildando al "paseo" de "lupanar", situación que por lo reiterada traía como consecuencia el alejamiento de esos lugares de los vecinos distinguidos; ("lucida concurrencia" según sus palabras). El Io de setiembre de 1842, fue designado Jefe de la Ayudantía su segundo jefe, sargento mayor Evaristo Hidalgo, en razón de habérsele confiado una comisión del servicio al ahora sargento mayor Antonio Bonifacio, que dejó el cargo luego de una prolongada y muy eficiente gestión. El sargento mayor Hidalgo, permaneció en esa función hasta el 15 de diciembre de ese año en que debió alejarse por razones de salud y fue reemplazado por el capitán del 4to. Batallón de Patricios, Carlos Campos, confirmado a su vez en el cargo el Io de julio de 1844. Durante su jefatura -en el mes de enero de 1844- en una de las islas de la desembocadura se inició la construcción de una nueva casilla para la Ayudantía, en la que además se colocó un "telégrafo" para comunicarse con la Capitanía de Puerto de Buenos Aires, (sistema de telégrafo mediante banderas). Las costas del Riachuelo y sus islas, estaban cubiertas por plantas de "junco", utilizadas por los lugareños para el techado de sus viviendas. Pero su tala, traía aparejada la erosión y el desmoronamiento de las barrancas de la ribera. Por esa causa, el Jefe interino de la Ayudantía, subteniente Dionisio Invierno, previno a los ribereños acerca de la prohibición de cortar esa planta en las proximidades de la casilla, delimitando la zona donde sí podían hacerlo.

Durante el período marzo-agosto de 1848, quedó a cargo interinamente de la Ayudantía el subteniente de Marina Bernardo Frenches -que seguía en antigüedad al capitán Campos- reintegrándose éste a su cargo el Io de setiembre.

Tal como se expresara anteriormente, independientemente de las funciones propias de la Ayudantía en su carácter de Policía Marítima, sus respectivos jefes desarrollaron una importante labor que abarcaba buena parte de los aspectos de la vida de esa población. En este caso merecen destacarse sus gestiones para el mejoramiento de las instalaciones portuarias y las comunicaciones con la ciudad de Buenos Aires, tales como muelles, caminos y reparaciones varias y seguramente ello no sería ajeno al hecho de que la boca del Riachuelo, era uno de los lugares preferidos por los porteños y delegaciones e invitados extranjeros para sus paseos a orillas del Río de la Plata.AI respecto, en el Archivo General de la Nación -Sala III Capitanía de Puerto se encuentran los antecedentes de un agasajo ofrecido por Manuelita Rosas y Ezcurra a los integrantes de una misión francesa en visita oficial al Gobierno de la Confederación Argentina, homenaje que costó $ 1791, pagados por la Capitanía de Puerto. El 7 de julio de 1850, la Ayudantía, se trasladó a una casa alquilada al Sr. Pedro Morn, cuya amplitud permitía el alojamiento de un piquete de "veteranos", que prestaba servicios en el puerto. El cambio de autoridades que se produjo con posterioridad a la batalla de Caseros, repercutió en la Capitanía del Puerto, siendo relevado su Jefe, sargento mayor Pedro Ximeno. En la Ayudantía del Riachuelo, el capitán Campos fue reemplazado por el coronel José María de Pinedo, quien posteriormente entregó el cargo al capitán de Marina Santiago Maurice. Fue breve la jefatura de éste último, ya que el 26 de marzo de 1852 fue relevado por el capitán José María Cordero, quien ocupó el cargo hasta el 7 de octubre de ese año. Durante el año 1852 se aprobaron diversas normas reglamentarias de la actividad policial portuaria para el puerto del Riachuelo. Entre ellas, merece destacarse el "Reglamento de policía para el puerto del Riachuelo", aprobado el 19 de octubre de 1852 y el "Reglamento para los buques de ultramar que entran en el Riachuelo". El Director interino de la Confederación Argentina, capitán general Justo José de Urquiza, con fecha Io de setiembre de 1852 dictó el decreto por el cual, entre otras medidas se designaba Capitán del Puerto de Buenos Aires al coronel Pedro José Díaz. En la práctica dicho decreto no tuvo efecto, por cuanto el 11 de setiembre, la provin-, cia de Buenos Aires, se separó de la Confederación Argentina.

 El 7 de octubre de 1852, el Capitán del Puerto de Buenos Aires, general Matías Zapiola, dispuso el relevo del capitán Cordero, asumiendo como Jefe de la Ayudantía del Riachuelo, el capitán de Marina Pedro Castro.Tres días más tarde, éste era reemplazado por el capitán Santiago Maurice, quien el 18 de noviembre ascendió a sargento mayor y permaneció en el cargo hasta el 28 de agosto de 1853, en que fue sustituido por el coronel graduado Francisco Seguí. Cabe destacar que el proyecto de presupuesto para 1854, había previsto para la Ayudantía una dotación de un guardián (cabo), un patrón de falúa, un artillero y ocho marineros que contarían para el ejercicio de sus funciones con una falúa. En diciembre del mismo año, el coronel Seguí fue designado Capitán del Puerto de Buenos Aires (interino), siendo confirmado recién el 22 de diciembre, mientras quedaba a cargo de la Ayudantía su hermano Dalmiro Seguí, que se desempeñaba como "Ayudante Auxiliar". El 30 de diciembre asumió el cargo de Jefe de la Ayudantía el capitán de Marina Pedro Carreras, anterior subdelegado de San Isidro, San Fernando y Las Conchas. El teniente coronel Hilario Ascasubi, reemplazó al capitán Carreras el 31 de mayo de 1859, por cuanto éste había sido designado capitán del buque de guerra "Río Bamba". El Io de junio, la Ayudantía del Riachuelo o de la Boca del Riachuelo, fue jerarquizada a la categoría de Subdelegación, continuando con su dependencia orgánica de la Capitanía de Puerto de Buenos Aires. Producida la batalla de Cepeda, el teniente coronel Ascasubi recibió orden de replegarse con su personal, armamento, archivo y elementos a la Capitanía del Puerto de Buenos Aires y debió disponer hasta del embarque del carbón de piedra depositado en el lugar. La Subdelegación fue evacuada el 4 de noviembre, pero habiéndose producido el alejamiento de las fuerzas del general Urquiza el 13 de noviembre, el teniente coronel Ascasubi reinstaló la Subdelegación en su edificio.

En 1860, se llevaron a cabo importantes obras de ayuda a la navegación que incluían un "semáforo" para visualizar la altura de las aguas.

También ese año -el 3 de setiembre- el teniente coronel Ascasubi fue destituido por haber publicado un artículo en la prensa porteña que no agradó al ministro de Guerra y Marina, general Juan Andrés Gelly y Obes, razón por la cual se hizo cargo de la jefatura el subteniente de Marina, Carlos María Villa Monte, que se desempeñaba como "Ayudante auxiliar". Este ejerció el cargo hasta el 3 de abril de 1861, en que asumió como tal el teniente coronel graduado Ángel Basso, quien a raíz de los acontecimientos que se avecinaban entre el estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina, entregó otra vez el cargo al teniente Villa Monte, que a su vez fue reemplazado por el capitán de Marina Lino Neves, permaneciendo éste último en el cargo hasta el 26 de enero de 1862, cuando se hizo cargo nuevamente el coronel Ángel Basso.

Una de las preocupaciones de los jefes de la Sub-delegación era el abandono de buques en las riberas del Riachuelo, tal como lo reflejan los documentos de la época. En esa situación se encontraba el pailebote "Carlos Alberto", semihundido en la "vuelta de Rocha" y una chata sin nombre. La Capitanía llamó a licitación para su extracción, sin cargo para el erario, quedando el adjudicatario con la propiedad del casco.

Las Capitanías de Puerto y las Subdelegaciones Nacionales

Con posterioridad a la batalla de Pavón, y habiendo asumido la titularidad del gobierno de la República el general Bartolomé Mitre, junto a su ministro de Guerra y Marina, general Juan Andrés Gelly y Obes, se encararon diversas medidas de consolidación política y administrativa. Entre ellas, una de las primeras fue la "nacionalización" de las Capitanías y Subdelegaciones de Puerto, que en un principio dependían de las provincias y posteriormente de la Confederación Argentina. En otras palabras, se las incorporó al presupuesto nacional. Esta medida fue complementada con otra, por la que todas las Capitanías y sus Subdelegaciones, pasaron a depender de la "Capitanía del Puerto de Buenos Aires" o "Capitanía de Puerto Central", con lo que se unificó su mando. Mientras tanto, la Subdelegación del Riachuelo, continuaba a cargo del sargento mayor Ángel Basso, hasta que el 26 de enero de 1864 fue reemplazado por el capitán de Marina Miguel Soler. El 30 de noviembre de 1868, éste fue designado "Inspector de Bahía" de la Capitanía del Puerto de Buenos Aires, por lo que interinamente lo sustituyó el teniente primero de Guardias Nacionales Nicolás Ferreyra. El interinato duró hasta marzo de 1869 en que el Gobierno Nacional dispuso que se hiciera cargo de la Subdelegación el teniente coronel José Celedonio Elordi. Bajo su jefatura, las autoridades de la Institución fueron informadas acerca del estado calamitoso en que se encontraba el edificio ocupado por la Subdelegación así como el puerto, sus muelles y calles de acceso, que impedían o dificultaban las operaciones de carga y descarga.

Por razones económicas, en el presupuesto general de gastos para el año 1870 se dispuso la "supresión" de la Subdelegación. Esta medida, de corta duración y efectos nulos fue rectificada por un decreto del 18 de enero, por el que se la dejaba "subsistente", asignándosele como dotación: un jefe, dos ayudantes, un escribiente y dieciocho marineros.

Inesperadamente, el 28 de febrero de 1871, falleció el Subdelegado, teniente coronel Elordi, haciéndose cargo el Ayudante, teniente primero Nicolás Ferreyra. El 4 de marzo de 1871, el Gobierno, nombró en forma interina al capitán de marina Emiliano Goldriz. Su jefatura también fue breve, ya que con fecha 12 de octubre fue designado nuevamente el coronel Ángel Basso, quien el 13 de marzo de 1873 llamó a licitación para la construcción de una nueva sede para la Dependencia. El 18 de julio, falleció el coronel Basso y fue reemplazado por el teniente Cirilo Villa Monte, a quien sucedió el sargento mayorVicente Constantino que a su vez fue relevado el 29 de octubre del mismo año por el teniente coronel Enrique Sinclair.

Mientras estuvo en el cargo el teniente coronel Sinclair (1873-1879),se concluyeron las obras del puerto del Riachuelo bajo la dirección del ingeniero Huergo. De esta forma se convertía en el núcleo del "gran puerto argentino", en relación al futuro puerto Madero. La profundidad media del curso del río era de 15 pies, pero en su boca sólo se registraban 5 pies, lo que obligaba al empleo de la "sirga", sistema que fue sustituido por los remolcadores. A comienzos de 1875, se obstruyó el canal de entrada al Riachuelo, por lo que el Gobierno Nacional, mediante ley 997, llamó a concurso para su canalización, por un monto de 500.000 pesos fuertes.

 En 1876, las Direcciones de Ingeniería de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires recomendaron la propuesta del ingeniero Huergo, que consistía ..."en la apertura de una nueva desembocadura, dragado de la Ifnea de agua a 9 pies, con trazado al noreste y protegido en los primeros 500 metros de la playa por malecones de pared continua como previéndose la futura extensión del canal de entrada y los diques a proyectarse cuando el éxito de la obra fuera evidente, profundizando el mismo canal a 21 pies en aguas bajas para permitir la entrada de los buques de ultramar"... Las obras se iniciaron en noviembre de 1876. En julio del año siguiente operaban lanchas sin inconvenientes. Un año después, operó la goleta italiana "Conde di Cavour" y en octubre del mismo año lo hacían buques de 14 pies de calado, siendo aumentada la profundidad del canal de acceso a 21 pies. Las estadísticas son elocuentes: el puerto del Riachuelo, pasó de un promedio de 250 buques de ultramar mensuales en 1880 a 445 en 1884 sin sumar el enorme número de buques de cabotaje nacionales. El teniente coronel Enrique Sinclair, fue nombrado para ocupar un cargo en la Comandancia General de Marina, designándose en su lugar al sargento mayor de la Guardia Nacional José de la Serna, quien asumió como Capitán del Puerto de Riachuelo de Barracas", es decir la antigua Subdelegación fue jerarquizada a Capitanía. Por decreto del 31 de enero de ! 882, se dispuso que la Capitanía General de Puertos, se denominara en lo sucesivo Prefectura Marítima. En consecuencia, las Capitanías y Subdelegaciones pasaron a ser Subprefecturas del Puerto, obviamente entre ellas la del Riachuelo. El cambio de denominación alcanzó a sus Jefes, los que pasaron a denominarse Subprefectos del Puerto. El primer funcionario, formalmente con ese cargo fue el sargento mayor José de la Serna.

La preservación del medio ambiente acuático fue desde sus orígenes uno de los compromisos asumidos por la Institución. Así lo señalaba el Reglamento de las Capitanías de Puerto. En ese sentido, un problema reiterado en el Riachuelo es el referido a la contaminación de sus aguas, que se inició prácticamente con el arribo del primer buque español arrojando sus desechos. Esta situación se agravó con el correr del tiempo, cuando desde las instalaciones de los saladeros y otras industrias, se siguió el mismo procedimiento. La Primera Junta de Gobierno, había dictado una de sus primeras normas en relación a este problema y la forma de evitarlo. En 1859, el Capitán de Puerto de Buenos Aires, elevó al ministro de Guerra y Marina un voluminoso expedien-

te, relacionado con el "estado de putrefacción de las aguas del Riachuelo". En 1861,el Subdelegado, envió a la Capitanía de Buenos Aires, muestras de agua para su análisis por los organismos de Salud Pública. La epidemia de fiebre amarilla que padeció Buenos Aires durante los años 1870-71,tuvo como una de sus principales causas el "foco infeccioso" que constituía el Riachuelo, tanto es así que fue creada una comisión para estudiar los orígenes de la contaminación. A lo largo de su historia, en todo momento, la Prefectura estuvo ligada a la populosa barriada de La Boca y consustanciada con sus problemas. El 26 de noviembre de 1860, un gran incendio en el barrio puso en peligro la casilla de la Subdelegación por lo que su personal como medida de precaución debió arrojar la pólvora al agua. El 27 de noviembre de 1864, otro incendio afectó una casa de madera de dos plantas en la calle Lamadrid. Gracias a la acción de los efectivos de la Subdelegación y de la Policía, se pudo dominar el fuego que amenazaba a gran cantidad de propiedades a su alrededor.

Reiniciando un nuevo ciclo histórico que nació a poco de la gesta revolucionaria de Mayo y cerrando un lapso de 28 años, período en que la vieja Subprefectura de Boca y Riachuelo dejó de formar parte de la orgánica Institucional; por disposición del Prefecto Nacional Naval, a partir del 14 de octubre de 1997 se rehabilitó la ahora Prefectura Boca del Riachuelo, habiendo sido designado Jefe de esa Dependencia el prefecto principal Jorge Urquiza. Por otra parte, el 28 de octubre de 1829 fue reconocido como la fecha histórica y conmemorativa de su creación, considerando al capitán José Ferreyra su primer jefe.

  

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