Historia y Arqueología Marítima

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DPIONERO DE LA NAVEGACIÓN EN EL ALTO URUGUAY

INDICE ART. REVISTA GUARDACOSTA

Fotografía del Vapor Ibera dado "vuelta campana" por el ciclón que azotó la ciudad de Montes Caceros (Corrientes) el 12-1-1890 en Puerto El Ceibo. Obsérvese a popa las "palas" propulsoras. Ángulo superior izquierdo Capitán Jaime Carroll -fallecido en este siniestro en forma heroica-.

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N°   Año 19    Autor: prefecto general Andrés Rene Rousseaux Para la Revista Guardacostas

La historia de la navegación fluvial de la República Argéntina adeuda el merecido homenaje a unos de los pioneros de la navegación en el Alto Uruguay en el siglo pasado, me refiero al Capitán Jaime Carroll McKenna, quien murió heroicamente, acorde las más puras tradiciones marineras, hundiéndose con su barco después de haber salvado a su tripulación y los valores puesto en su custodia, hoy la Prefectura Naval Argentina, a través de su Revista Oficial Guardacostas le rinde con esta nota, el reconocimiento adeudado.

Su padre Hugo Carroll, nacido en Irlanda, trabajaba en el año 1841 en las oficinas de la Administración del Puerto de Liverpool (Inglaterra) donde adquiriera los conocimientos necesarios sobre el movimiento portuario y sus reglamentaciones, que le permitieron, posteriormente, en el año 1852, ser nombrado por la Coronal Británica Administrador del Puerto Stanley -hoy Puerto Argentino- en las Islas Malvinas.

Contrajo matrimonio con Catalina McKenna el 13 de septiembre de 1843 en la iglesia católica de Liverpool, naciendo de esta pareja Mary (7-8-1844) y Jaime (17-9-1846) en tierra inglesa.

La familia emigró hacia Sudamérica en 1848, con destino al puerto de Montevideo, encontrándose en estas circunstancias la señora Carroll embarazada de su tercer hijo, que nació a bordo del buque que los trasladaba cuando este se encontraba fondeado en aguas del Río de la Plata, recibiendo el nombre de Miguel (26-12-1848). Instalada la familia en Montevideo, Don Hugo Carroll se dedicó al comercio del tabaco y frutos del país, incrementándose la prole con el advenimiento de Hugo (24-12-1850).

En el año 1852, la familia Carroll emprendió viaje a las Islas Malvinas, donde Don Hugo Carroll había sido designado Administrador del Puerto, cargo que ocupó por espacio de cuatro años, naciendo en aquellas islas Rose (14-7-1853) y Thomas (30-1-1856).

En aquellos parajes inhóspitos, de clima glacial, pero donde predominaba el ambiente marino, sirvió para que se foguearan y adquirieran los primeros conocimientos marineros los hermanos mayores Jaime y Miguel, vocación que ambos abrazaron con pasión para toda sus vidas, el primero en la Marina Mercante y el segundo en la Armada Nacional.

De regreso la familia Carroll a Montevideo, Jaime ingresó en el Colegio de los Padres Escolapios, donde completó sus estudios incorporándose posteriormente como aprendiz en los talleres de Míster Harley donde forjó su verdadera vocación, que son las máquinas, en especial, aquellas aplicadas a la navegación, embarcándose posteriormente en los buques a vapor que hacían la carrera entre Montevideo-Buenos Aires y Asunción (Paraguay) para complementar sus conocimientos y adquirir experiencia

En ese período, la familia Carroll se completa con el nacimiento en tierras uruguayas de Isabel (18-3-1857) y Sara (16-6-1860).

Declarada la guerra de la Triple Alianza con la República del Paraguay, en el año 1865, los hermanos Jaime y Miguel Carroll no titubearon en abrazar la causa de los aliados ofreciendo sus servicios a la escuadra Argentina; el primero de los hermanos tripulando buques mercantes afectados al apoyo logístico y transporte de tropas al teatro de las operaciones, mientras que Miguel lo hacía a bordo de los buques de guerra, prestando ambos importantes y reconocidos servicios en la contienda bélica

Finalizada la guerra, los hermanos Carroll tomaron rumbos distintos; Miguel continúo prestando servicios en la Marina de Guerra, tomando parte de la Expedición al Río Negro a bordo de las Cañoneras "Constitución" y "República", transporte "El Triunfo", siendo mencionado en la Orden del Día de la Expedición por sus importantes y valiosos servicios prestados, otorgándole el Gobierno medalla y diploma por su actuación en ella, continuando su carrera naval hasta el sitio de Buenos Aires en 1880, con motivo de los enfrentamientos por la Capitalización de la ciudad, acontecimientos que lo llevaron a renunciar antes de luchar contra sus hermanos, en razón que se había nacionalizado argentino.

Retirado de la vida militar, se dedicó al comercio y las actividades agrícolas-ganaderas, adquiriendo en el año 1883, 3.786 hectáreas al sur de la Provincia de Córdoba, las cuales vendió dos años más tarde, fundándose en dichos campos, en el año 1886, la floreciente ciudad de Laboulaye.

Contrajo matrimonio con Emilia Petit, con quién compartió el nacimiento de nueve hijos. Falleció el 19 de octubre de 1913, al recibir la noticia del hundimiento del transatlántico Titanic, sus restos fueron sepultados en el Cementerio de la Chacarita.

Jaime Carroll continuó en la Marina Mercante embarcándose como Capitán en los buques que hacían la navegación en el Alto Uruguay, que era toda una epopeya; la  que se hacia en base a los conocimientos que cada capitán tenía del río, sus costas, accidentes y todos otros datos que la naturaleza le podía brindar, es decir, la navegación se hacia por "baquía", dado que no existía ningún elemento de ayuda de la navegación, como podrían ser boyas, pantallas de enfilación, cartas náuticas, etc.

La capacidad profesional del Capitán Carroll era reconocida en ambas márgenes del río, siendo muy popular y apreciado por su hombría de bien y caballerosidad. En los buques que él capitaneaba, no permitía el embarco de "prácticos" o "baqueanos", confiaba plenamente de sus conocimientos palmo a palmo del río para efectuar la navegación sin inconvenientes.

La navegación del Río Uruguay, se efectuaba en forma normal, hasta el puerto entrerriano de Concordia, con las limitaciones que imponían los Pasos del "Hervidero" y "Corralito", ubicados al sur de este puerto, pero la verdadera limitación al norte de la referida ciudad, eran los Saltos "Chico" y "Grande", cuyo cruce era peligrosísimo, máxime en épocas de bajantes, que lo tornaba innavegable, por lo cual, los buques que hacían el servicio en el Alto Uruguay, como ser "El Uruguay" (primer buque a vapor que cumplió el servicio regular en el año 1856), "Federación", "Estela" (posteriormente renombrado "Sitja"), "Neptuno", y numerosos remolcadores y chatas, optaron como puerto terminal de su recorrido, el de Federación, ubicado al norte de los peligrosos "Saltos", máxime cuando el Ferrocarril del Este Argentino unió con sus rieles, dicha ciudad con Concordia, evitando de esta manera los saltos de referencia.

Este "bay pass" ferroviario, no funcionó debidamente, dado que al norte de Federación, existían numerosas "cachueiras" (restingas de piedra) y pasos peligrosos, como ser "San Gregorio, "Itacumbú" y otros menores, que limitaban la navegación comercial; ello motivóque las autoridades del Ferrocarril continuaran el tendido de la línea férrea hasta la ciudad de Monte Caseros, donde el ferrocarril llegó en el año 1875, pasando el puerto de dicha ciudad a ser el punto terminal de la navegación del Alto Uruguay.

El transporte fluvial llenaba una importante necesidad para el traslado de pasajeros y carga a las ciudades asentadas en las márgenes del río, argentinas, uruguayas y brasileñas.

Originalmente los buques partiendo desde Concordia, primeramente, luego Federación y por último Monte Caceros, como hemos visto, hacían escala en Santa Rosa (después Bella Unión) (ROU), Montes Caceras (ARG), Uruguayana (Brasil), Restauración (después Paso de los libres) (ARG), San Martín (después Yapeyú) (ARG), La Cruz y Alvear( ARG), Itaquí y San Borjas (Brasil), Santo Tomé (ARG).

Paso Roca (posteriormente Garruchos), Pindaytí (después Barra Concepción o Concepción, actualmente Puerto Concepción) (Misiones) y Santa María, puerto ubicado al sur de la actual San Javier (Misiones).

                   

Avisos en los periódicos de la época sobre los horarios e itinerarios de los Vapores que hacían la carrera en el Alto Uruguay.

En todos los puertos argentinos mencionados, la autoridad pionera fue la actual Prefectura Naval Argentina, creando y/o habilitando Subprefecturas, Ayudantías y destacamentos prácticamente con la fundación de las ciudades (al pie de este trabajo y como complemento se agrega nómina de Dependencias del Alto y Medio Uruguay con la fecha de creación y/o habilitación).

Como ilustración de los lectores, y demostrar la ventaja que representaba el transporte combinado ferrocarril-buque, por el Rio Uruguay, desde Buenos Aires a Posa-

gencia desde el Puerto de Santo Tomé (Corrientes) demoraba entre 5/7 días, mientras que el mismo viaje por el Río Paraná en buque vía Corrientes, era de 15/18 días, siempre y cuando la altura del río les permitiera franquear los difíciles rápidos de la zona de Yaciretá, en tal caso en la localidad correntina de Ituzaingó, se debía tomar el servicio de diligencias hasta Posadas, por caminos prácticamente inexistentes y sujeto a las condiciones meteorológicas.

La compañía inglesa constructora del ferrocarril del Este Argentino inmediatamente se dio cuenta que el puerto de Monte Caceros

existía la peligrosa "cachueir (restingas de piedra) de Santa I sa, que limitaban la navegación que los llevó a prolongar la punte riel seis millas más al norte d« ciudad, hasta el paraje conoc como Puerto El Ceibo, donde construyó la estación termir muelles y otras instalaciones ne sarias para hacerlo un lugar ópti para el transbordo de pasajera cargas, desde el tren a los buqi que hacían el servicio fluvial ai i Uruguay, adquiriendo el puerto pidamente una actividad ¡nusita

A esta importante mejora en servicios, la empresa decidió incorporar dos modernos vapores de particulares modalidades del río, para ello se basó en las recomendaciones y sugerencias de su más experimentado y capaz Capitán, Don Jaime Carroll, ordenando la construcción, en Inglaterra, de dos vapores de muy poco calado (máximo dos pies) con propulsión a palas en su popa, similar a los buques que surcaban el Río Missisipi (EE. UU.), dando nacimiento a los vapores "Mensajero" e "Ibera".

Estos buques fueron trasladados a la Argentina desarmados, al igual que un gran "rompecabezas" constituyendo su traslado y ensamble una verdadera proeza. Arribaron al Puerto de Buenos Aires en un buque de ultramar, desde allí fueron transbordados a buques fluviales hasta el puerto de Concordia (ER), donde fueron embarcados en ferrocarril hasta el Puerto El Ceibo (Montes Caceros-Corrientes) donde se procedió a su armado bajo la dirección del Capitán Carroll, tarea donde demostró, una vez más, su extraordinaria capacidad profesional, siendo puesto "en servicio" primeramente El Mensajero (aproximadamente en el año 1883) y posteriormente El Ibera (sirca año 1887), el costo total ascendió a la suma de $70.000 pesos oro cada uno, dotados de los últimos adelantos de la navegación a vapor de la época. Tenían capacidad para 80 pasajeros alojados en cómodos camarotes, con sala de juegos con piano y salón comedor; eran unos verdaderos palacios flotantes.

Además llevaban pasajeros y la carga en cubierta, sobre todo los colonos que iban a poblar el Alto Uruguay, en la actual Provincia de Misiones, mirándolos rápidamente se asemejaban a una típica "Arca de Noé".

El viaje en vapor se iniciaba, con la llegada del tren desde Concordia (ER), a puerto Ceibo, alrededor del mediodía, procediendo de inmediato los pasajeros a embarcar en el vapor que estaba de "salida". Mismo procedimiento se efectuaba cuando arribaban los vapores desde el norte.

Los viajeros con destino al interior de la provincia, transbordaban en Montes Caceros, al servicio de diligencias que hacían el recorrido hasta Curuzú Cuatiá y Mercedes (Corrientes), en esta última ciudad, se combinada con las diligencias que hacían el trayecto hasta San Roque-Saladas-Empedrado y Corrientes -Capital-.

El viaje redondo, hasta el puerto de Santa María (Ms) demandaba alrededor de seis/siete días, dependiendo de la altura de las aguas del río, realizándose la navegación casi exclusivamente de día, desde las primeras luces hasta el anochecer, excepcionalmente se navegaba de noche cuando el río estaba crecido y con noche clara.

Ancla del vapor "Ibera" instalada frente al edificio de la Subprefectura de Monte Caseros, en homenaje al Capitán Jaime Carrol!. Dicho elemento fue rescatado por persona! de dicha dependencia en 1978, en el paraje Puerto El Ceibo.

El Capitán Jaime Carroll, primeramente capitaneó El Mensajero, (se hizo cargo el 5-6-1886) reemplazando a Don Amadeo Bonhe-vent, otro pionero de la navegación del río Uruguay, quien pasó como Jefe de la Estación El Ceibo. En 1887 cuando es botado el "Ibera", toma su mando realizando numerosos viajes bajo su mano experta y profesional, por ese Río Uruguay que tanto conocía y amaba, hasta su trágica muerte.

Era el 12 de enero de 1890, pleno verano, el Vapor "Ibera" se hallaba amarrado en el Puerto El Ceibo, había sido un día sumamente calurosos, los Montecasereños esperaban la noche, para que ella trajera un poco de aire que refrescara el ambiente sofocante, negras nubes cubrieron el horizonte, desatándose de improviso, una clásica tormenta de verano sobre la ciudad y alrededores, produciendo el violento viento, daños en diversos edificios, ente ellos el cuartel y el de la bandade música municipal, y diversas casas particulares, sin contar los numerosos árboles arrancados de raíz.

La fuerza de la tormenta, encrespó las tranquilas aguas del Río Uruguay, transformándolas en un arríete incontrolable que se batían sobre las embarcaciones y costas. El "Ibera", cortó algunas de sus amarras y comenzó a desplazarse hacia el centro del río, poniéndolo en serio peligro de naufragar con la tripulación que se encontraba a su bordo y que nada podían hacer contra los elementos de la naturaleza, máxime que el vapor tenía sus calderas apagadas, lo que le Impedía realizar cualquier tipo de maniobra o poner "proa al viento".

El Capitán Carroll, que se encontraba en tierra, al ver la tormenta, corrió al puerto, viendo que su querido vapor era juguete del río y el viento, separándolo de la orilla. Sin titubear, y poniendo en peligro su vida, tomó una embarcación menor y logró abordarlo.

Inútiles fueron sus esfuerzos, el "Ibera", estaba condenado, la corriente lo había arrastrado hacia una restinga de piedra, produciéndole una importante avería en el costado de estribor de su casco, comenzando a escorarse peligrosamente, ante lo cual, el valiente Capitán Carroll puso a salvo a los tripulantes que se encontraban a su bordo, tratando posteriormente de recuperar la documentación del buque y otros valores puesto en su custodia.

Encontrándose en esa tarea, una gran ola completó el trabajo destructivo, haciendo dar "vuelta campana" al "Ibera", ante las miradas atónitas de las personas que se encontraban en la orilla, sin poder prestar ninguna ayuda.

El "Ibera", en su último momento arrastró consigo al Capitán Carroll, aquel valeroso marino que lo había visto nacer, que lo llevara una y mil veces con mano segura por el majestuoso Uruguay, como no queriendo desprenderse de él, en un abrazo hacia la eternidad.

De no haber mediado el arrojo y decisión del Capitán Jaime Carroll, el hundimiento del Ibera, pudo haber sido una catástrofe con un sinnúmero de víctimas, que salvaron sus vidas gracias a su valeroso capitán.Los restos del infortunado Capitán Carroll, fueron rescatados al día siguiente, cuando el río había recobrado su tradicional calma.

Todo Monte Caceros, lo lloró, por su hombría de bien y su muerte heroica, acompañándolo hasta su última morada en el cementerio local, donde por suscripción pública se levantó una hermosa sepultura en homenaje a ese héroe, que nacido lejos de esas tierras, supo amarla e integrarse plenamente a su patria adoptiva, dejándole cuatro hijos de su matrimonio con Virginia Oliveira (brasileña) tronco de respetables familias argentinas.

La Prefectura Naval Argentina, con la cual el Capitán Carroll, tuvo siempre un especial trato y afecto, por sus propias actividades marineras, en el año 1978 por intermedio de la Subprefectura de Monte Caceros le rindió un merecido homenaje, al emplazar frente a su edificio, el ancla que había pertenecido al vapor "Iberá", la que fuera rescatada en puerto El Ceibo por personal de la propia dependencia.

La Municipalidad de Monte Caceros, en el año 1981, como no podía de ser de otro modo, recordó al Capitán Jaime Carroll, imponiéndole su nombre a una calle de la ciudad.

La navegación en el Alto Uruguay, fue paulatinamente desapareciendo, a medida que el ferrocarril iba avanzando hacia el norte, primeramente Paso de los Libres, después Santo Tomé y por último Posadas, donde llegó en 1912, produciendo la muerte de la navegación por el río, que tantos beneficios diera a las ciudades emplazadas en sus orillas cuando era el único medio de comunicación moderno.

El "Ibera", terminó sus días en Puerto El Ceibo donde fue desguazado por la compañía propietaria. En cuanto a su gemelo, "El Mensajero" no he podido establecer su destino final. Hasta el año 1907 (según periódicos de la época) continuaba prestando servicios en el Alto Uruguay.

Nota: El autor agradece de sobremanera la información y documentos aportados por los descendientes directos del Capitán Jaime Carroll:Prefecto (RE) D.Roberto Osvaldo Carroll (nieto). Señor José Eduardo Carroll (sobrino nieto). En la Prefectura de Puerto Deseado, en la actualidad presta servicios el Ayudante de 2da. José Luis Carroll (bisnieto del Capitán Jaime Carroll).

BIBLIOGRAFÍAS-DOCUMENTOS Y OTRAS FUENTES CONSULTADAS

Zagarzazu, Ricardo: Historiador Montecasereño en conversaciones mantenidas con el autor sobre el antiguo Monte Caceros.

Solari, Eulogio: Guía Geográfica-histórica y Descriptiva del Departamento de Montes Caseros (Corrientes) año 1899.

Rousseaux, Andrés Rene: Reseña Histórica del Puerto de Montes Caseros -Corrientes- y su proyección económica. Presentado en el Primer Congreso Nacional de Historia de los Puertos Argentinos. Tomo III.

Prefectura Naval Argentina: Antecedentes varios del Departamento de Estudios Históricos.

Armada Argentina: Secretaría General Naval. Legajo y antecedentes de Miguel Carroll.

Municipalidad de Laboulaye (Córdoba): Antecedentes de la ciudad. Archivo y Museo Histórico.

Carroll, José Eduardo: Biblia familia Carroll, publicaciones del Periódico The Southern Cross. Partida Casamiento de Hugo Carroll y Catalina McKenna. Recortes periodísticos.

Cundo, Salvatore: De Buenos Aires a Posadas: impresiones del viaje (edición 1885).

Archivo Histórico de la ciudad de Corrientes: Hemeroteca Periódicos y diarios consultados:

El Nor Este (Paso de los Libres) año 1883.

El Porvenir (Montes Caceros) año 1886

El Autonomista (Corrientes) año 1883

El Correntino (Goya) año 1884

La Patria (Goya) año 1890

El Sudamericano (Buenos Aires) año 1890

El Eco de Alvear (Corrientes) año 1892

Fotografías: Departamento Investigaciones PNA-Gabinete fotográfico. Subprefectura de Monte Caceros

 

  

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