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Dramatico Rescate de los marinos del Ambassador

De Revista Guardacosta N° 02-10-12-1964 - (De "Proceedings")

France Presse- quedan esperanzas de poder hallar en el Atlantico a los catorce marinos desaparecidos en el siniestro del carguro británico "Ambassador" abandonado al parecer por su tripulación en momentos en que el buque parecía que iba a naufragar.

En la mañana del 18 de febrero de 1964 el Guardacostas estadounidense "COOS BAY", una embarcación de 2.500 toneladas y 311 pies, a propulsión diesel, iba navegando en la niebla y bajo una fuerte nevada frente a la punta exterior de los grandes bancos, su regreso de un patrullaje de 3 semanas, a la estación oceánica ''BRAVO", situada en el estrecho Davies, frente del Labrador.

La tripulación, compuesta de 134 oficiales, hombres y observadores meteorológicos, se habían hallado en estado de alerta por la posible presencia de témpanos a la deriva, y ahora sus pensamientos estaban puestos en la llegada al hogar, cosa que debía producirse dos días después.

Pero la suerte fue otra porque en esos instantes una transmisión de emergencia, T.T.T., fue interceptada por el radio operador, avisando que el buque a motor británico "AMBASSADOR" de 7.308 toneladas, con una tripulación de 35 hombres a bordo, se hallaba averiado e inclinándose pesadamente en montañas de agua, a unas 370 millas al sur del "COOS BAY". Poco después la señal de S.O.S. fue recibida. Mientras tanto el Jefe del área Este de Guardacostas estadounidense en Nueva York había ordenado al "COOS BAY" que procediera a prestar ayuda. La máxima velocidad del "COOS BAY", de 18 nudos, fue prestamente reducida a 15 por el embravecido mar, mientras se sumergía rumbo al Sur, rolando pesadamente. Entretanto el vapor de pasajeros de bandera italiana "LEONARDO DA VINCI" fue reportado, como aguardando al costado del castigado "AMBASSADOR". Dicha nave estaba transmitiendo con baterías de emergencia puesto que su sala de máquinas estaba ya anegada, y sus señales de auxilio fueron progresivamente debilitándose.

Finalmente el radio operador dijo que él también abandonaba.

A medida que el desastre progresaba, buques de todas nacionalidades y en las más diversas ubicaciones —algunos hasta varios cientos de millas de distancia—, llamaron ofreciendo su ayuda. El "COOS BAY" llegó en la mañana del 19 de febrero, y se encontró con varios barcos mercantes que se hallaban cerca del averiado carguero. El viento por entonces era fuertísimo y las olas se elevaban muy alto. Aun los buques más grandes se mecían furiosamente de aquí para allá. En el escenario se hallaban también el barco italiano de pasajeros "VULCANIA" y el de la Marina Mercante francesa "CARAIBE", la nave norteamericana "CITY OF ALMA", y el noruego "FRUEN". La fuerza aérea y de Guardacostas de los EE. UU. y la aviación canadiense habían estado buscando, desde el día antes, balsas o sobrevivientes.

Justo antes de llegar al lugar del drama el "COOS BAY" había recobrado de las aguas una balsa desinflada, avistada por uno de los observadores.  El "FRUEN" se hallaba colocado a unas 200 yardas a sotavento del "AMBASSADOR" y acababa de arrojar un cable al golpeado carguero en el momento de llegar el "COOS BAY". Cinco hombres habían sido ya rescatados por el "FRUEN", pero aún quedaban 16 hombres a bordo del "AMBASSADOR".

El día anterior la mayor parte de la tripulación había utilizado las balsas salvavidas. La lancha salvavidas de babor del "AMBASSADOR" había sido aplastada por el mar, y la pesada escora de babor imposibilitaba que el bote de estribor pudiera ser botado. El día anterior el radio operador había dicho que no se creía posible que el buque durara otras ocho horas.

Los primeros hombres de la tripulación que abordaron el "FRUEN", contaron cómo dos de las balsas habían zozobrado casi instantáneamente muy cerca de la nave y que ya se habían perdido 14 hombres. Dijeron que otros 3 habían sido vistos dejándose llevar a la deriva en una pequeña balsa. Veintiuno de los hombres de las balsas volvieron a bordo del "AMBASSADOR" y pasaron la noche amontonados a sotavento de la proa del buque, cuya banda iba tomando cada vez mayor declive.

Dado que el "FRUEN" tenía un cable amarrado al "AMBASSADOR", el "COOS BAY" se dedicó a dirigir a los barcos mercantes y a la fuerza aérea, a las diferentes áreas donde podrían localizar balsas a la deriva. Las probabilidades de encontrar sobrevivientes eran escasas debido al mal tiempo y al hecho de que las dos primeras balsas habían zozobrado; no obstante, la búsqueda continuó. Durante el período de las dos horas siguientes 4 hombres más consiguieron abordar el "FRUEN" utilizando el cable que antes le había sido tendido. Las olas embravecidas rompían sobre sus cabezas y a menudo desaparecían de la vista.

El primer cable que el "FRUEN" puso a bordo del buque naufragado, se quebró al poco tiempo, como también lo hizo el segundo; pero a pesar de ello unos pocos hombres lograron ponerse a salvo.

Cuando un total de 9 hombres habían sido rescatados, el tercer cable también se partió y el "FRUEN" radiotelegrafió que ya no tenía más cables a bordo para utilizar. El radio operador era una mujer y el "COOS BAY" tuvo considerable dificultad para entender su acento, hasta que, afortunadamente, el Capitán del Remolcador de Salvataje "ELBE" intervino y se ofreció para traducir y retransmitir los mensajes. El "ELBE" se encontraba todavía unos cientos de millas de distancia y venía hacia el lugar del siniestro para tratar de remolcar la ya abandonada nave a puerto, siempre que ésta consiguiera mantenerse a flote.

A pesar de que el "FRUEN" se hallaba ya sin equipo de rescate y con varios días de atraso en su ruta habitual, se quedó en el lugar mientras el "COOS BAY" trataba de salvar el resto de la tripulación. El Capitán del "FRUEN", un buque de 10.000 toneladas (más grande que el "AMBASSADOR") demostró un admirable conocimiento náutico al maniobrar con un buque de tal dimensión en las proximidades de una nave yéndose a pique, y además habiendo conseguido colocar tres líneas a bordo del mismo. Afortunadamente ambos barcos se deslizaron más o menos a la misma velocidad permitiendo que la operación fuera posible. Aun se encontraban 12 hombres a bordo del "AMBASSADOR". El buque se hallaba tan enteramente escorado que los hombres no podían caminar por sus cubiertas. Para hacerlo tenían que treparse de agarradera en agarradera. La cubierta a sotavento era barrida por las aguas y el mar rompía pesadamente sobre las tapas de la escotilla. El interrogante de cuánto tiempo más durarían a flote era prácticamente incontestable; ya de por sí el buque averiado había durado mucho más de lo que su tripulación hubiera creído posible el día anterior.

El "COOS BAY" maniobró su proa cerca de la proa del "AMBASSADOR" y disparó su cañón lanza cable. El primer tiro fue certero y un hombre de la tripulación sujetó el cable a bordo. El "COOS BAY" siendo una nave más liviana y con mucha superestructura para resistir el viento, era arrastrado a sotavento por las aguas más rápido que el buque náufrago.

Así que pronto fue fácil comprender que la operación de rescate se iba a tornar sumamente difícil. Los náufragos se deslizaron desde a bordo lo más rápidamente posible y prontamente una balsa de goma para 15 tripulantes estaba ya en camino de ellos.

El mar entonces, no estaba tan embravecido como el día anterior, a pesar de que todavía las olas eran de alrededor de 25 pies de alto y sus crestas rompían y desparramaban espuma en el viento de 40 nudos. El "COOS BAY" rolaba pesadamente de 20° a 30° casi constantemente y cada tanto lo hacía a 45° con todas las manos abordo agarrándose de todo lo que tuvieran a su alcance. El botar los botes estaba fuera de la cuestión. La balsa de goma parecía el mejor medio para que los hombres pudieran salvarse. El "COOS BAY" fue derivando mientras los tripulantes aún vacilaban en abordar la saltarina balsa. Finalmente cinco hombres saltaron a bordo, pero fallaron al no gatear prontamente por debajo del dosel protector para ganar así el fondo de la balsa. Momentos después, tres de ellos eran arrastrados por una inmensa ola y dos de ellos fueron llevados hacia la popa del barco. Los observadores fueron prestamente alertados para que no perdieran de vista a esos hombres, Pero otra ola gigante barrió la balsa y los dos restantes náufragos fueron lanzados al mar. El "COOS BAY" inmediatamente se puso en camino, a la mejor velocidad, para rescatar al primer hombre que había sido llevado más lejos del buque, viento arriba.

Era de esperar que los que se encontraban aún a bordo del "AMBASSADOR" ayudarían a sus compañeros que se encontraban flotando cerca del barco, a volver a bordo. En contados minutos el "COOS BAY" estuvo al lado del hombre que ahora se hallaba a 500 pies a barlovento. Un tipo "standard" de izarniento (como el desplegado durante los ejercicios de hombre al agua) fue llevado a cabo, y nadadores con cabos de salvamento se tiraron al agua para ayudar al náufrago a subir a la red de embarque. El primer hombre estaba exhausto pero no necesitó ningún tratamiento. Entonces los vigías avistaron a otro hombre aguantándose bajo la popa del "AMBASSADOR". Él "COOS BAY" se acercó entonces todo lo que le fue posible, y le arrojó un cable, al cual el náufrago se aferró con las últimas fuerzas que le quedaban y así fue separado unos 100 metros del buque naufragado. Entonces él también fue puesto a bordo del Guardacostas, por los nadadores. Estos 6 hombres que voluntariamente cumplieron el deber de nadadores, se jugaron varias veces la vida antes de terminar el día y todos fueron recomendados para menciones especiales.

El segundo hombre traído a bordo, necesitó los servicios del médico, quien ya estaba listo y en cubierta, con un resucitador. Al principio se desesperó de salvarlo, pero afortunadamente, revivió y al día siguiente ya se encontraba bien y fuera de peligro. Mientras tanto el "COOS BAY" viró a sotavento del buque naufragado para ver qué le había pasado a los otros tres hombres en el agua. No estaban a la vista, sin embargo la balsa salvavida fue avistada, flotando a la deriva, a barlovento.

En la posibilidad de que hubieran podido regresar a bordo de su nave, se pidió al "FRUEN" que tratara de recobrar la balsa. Desde que había comenzado a anochecer se decidió que lo más provechoso sería llevar el "COOS BAY" al costado del "AMBASSADOR" y tirar un cable para que los náufragos se lo ataran al cuerpo y así poder arrastrarlos a bordo, a través del mar, de a uno por vez.

Dado que los barcos se movían a distinta velocidad, el "COOS BAY" sólo consiguió mantenerse al costado el tiempo indispensable para poder rescatar a un nombre. El Guardacostas esperaba hasta que el tripulante se hubiese sujetado bien el cable a su alrededor, y luego saltado al agua, entonces presionaba ligeramente la línea para alejarlo de la proa del barco naufragado, mientras el hombre era arrastrado hasta donde los nadadores, con sus trajes especiales de goma, podían ayudarlo a abordar el "COOS BAY". Tan pronto como un hombre se hallaba a salvo, el Guardacostas viraba para volver a arrimarse a la otra nave y nuevamente volver a repetir la misma operación. Dado que se había podido observar que los salvavidas usados por los dos primeros hombres, no eran eficientes, pues no mantenían la cabeza de los mismos fuera del agua, se decidió mandar chalecos del "COOS BAY" en el cable. Los chalecos tenían un cuello para proteger la cabeza del hombre.

Después que fueron rescatados dos hombres de la manera antedicha y dado que el tiempo se estaba acabando, se decidió sacarlos de a dos a la vez. Dos chalecos fueron enviados en el cable la próxima vez. Este proceder anduvo bien hasta el penúltimo salvataje y cuando aún se hallaban a bordo 4 hombres. Súbitamente los 4 hombres fueron vistos arrojarse del "AMBASSADOR" todos sujetos al mismo cable, y ya fue demasiado tarde para tratar de impedirlo. El "COOS BAY" se estaba acercando peligrosamente al barco naufragado y no era posible hacer otra cosa que tratar de subirlos a bordo lo más rápidamente posible. El primer hombre sobre el cable perdió el conocimiento en la mitad del trayecto, y fue visto caer de cara al agua. Los demás compañeros estaban demasiado alejados para poder prestarle ayuda, así que la única posibilidad de salvación era la de subirlo a bordo lo más pronto posible y aplicarle el resucitador. Pero a pesar de la prontitud con que fue atendido dicho tripulante, pues el médico del Guardacostas le aplicó las medidas de emergencia aún antes de que fuera desamarrado del cable, todo fue inútil. Los 3 restantes hombres arribaron en buenas condiciones.

El "COOS BAY" dejó entonces al "AMBASSADOR" bajo la observación del "FRUEN" quien debía dar aviso del siniestro a los barcos que navegaran por esa ruta marítima, y procedió a buscar una balsa salvavidas que había sido recién localizada por un avión a 26 millas de distancia. El avión dejó caer luces flotantes para marcar el lugar y se mantuvo dando vueltas en círculo por el área, hasta que el Guardacostas llegó.

La balsa fue hallada perfectamente inflada y flotando hacia arriba pero a pesar de ello no fue posible hallar ningún náufrago. El "COOS BAY" se dirigió entonces hacia el Oeste a verificar otra luz que había visto, reportada por otro avión. A pesar de que el "VULCANIA" ya había sido autorizado para proseguir con su viaje, se quedó para buscar esta luz hasta que llegó el Guardacostas. Este, además de varios aviones, siguió buscando durante toda la noche y el día siguiente, pero sin ningún resultado. El tiempo fue empeorando cada vez más, hasta que la visibilidad fue nula, así que la búsqueda activa fue interrumpida al anochecer del día 20, pendiente de futuros acontecimientos...

 

  

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