Historia y Arqueología Marítima

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EL RIACHUELO DE LOS NAVIOS

Por A. TAULLARD {A bordo del "Cerrazón"

Indice Puertos

 

Fuente: Neptunia 1937

Diversas razones contribuyen a darle actualidad al Riachuelo. En primer lugar las modernas obras de rectificación y dragado que elevaron sus riberas antes bajas y anegadizas, aumentando la profundidad de sus aguas y harán desaparecer sus múltiples sinuosidades, meandros, lóbulos y ampollas que otrora alargaban sxi curso y dificultaban la navegación. Otra circunstancia lo constituye el monumental puente ya iniciado que simplificará el vínculo de vehículos y peatones entre ambas orillas y cuya completa realización no tardaremos en poder contemplar con lo que el típico barrio de La Boca sufrirá una renovación moderniza-dora que le robará sus viejas características. Y la razón no menos importante que las precedentes es la actualidad que con motivo de la celebración del cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires, cobró el "Riachuelo de los Navios" a raíz de sus estrechos vínculos con la empresa de don Pedro de Mendoza, habiendo servido de tema predilecto para ilustradísimas polémicas entre nuestros sabios historiadores: de Gandía, Nagera, Outes, Groussac, Cardoso, etc... de quienes aprendimos los elementos que pasamos a relatar.

Por primera vez hace justo 400 años se lo denominó "Río Pequeño", más tarde se lo llamó también (pero solo accidentalmente) "Rio de Buenos Aires" y después "Riachuelo", derivado del calificativo muy descriptivo de su primer bautismo. No faltó quien prolongase su nombre con el de "Riachuelo de los Navios" por ser el único puerto seguro de la ciudad para las embarcaciones que podían penetrar en él.

Su boca no correspondía ciertamente a la que hoy le conocemos y he aquí la mayor novedad aclarada con las más recientes investigaciones. Analizando con espíritu crítico los planos del ingeniero Bermúdez (años 1709 y 1713), de M. Azores (1792), M. Boneo (1780 a 1800), E. Giannini (1805), P. Cervino (1814) y una docena más que sería enojoso enumerar, descubrimos que la primitiva entrada al Riachuelo se efectuaba por un sitio que correspondería aproximadamente al cruce de la calle Humberto 1° con el dique 1ro.; en su margen izquierda tenía una playa que concluía al pie de la barranca sobre la cual emergía el caserío próximo a la iglesia actual de San Telmo (alto de San Pedro) de donde bajaba un arroyuelo ele desagüe o "tercero" que llegó a llamarse zanjón del Hospital, sobre la margen derecha una punta baja, estrecha y larga que las crecientes cubrían casi totalmente y que cuando emergía se mostraba vestida de juncales y orlada de la cabellera lacia de los sauce»; un banco sumerjido le prolongaba mucho más, dejando un aguaje que debía tomarse desde cerca del Retiro. Las embarcaciones mayores no lo podían practicar, debían dar fondo afuera y aguantarse al ancla en un tenedero malo de fango blando y escurridizo donde la uña del "ancora" no mordía bien.

Las de menor porte enfilaban desde el Retiro y a prudente distancia de la playa de la costa el canalejo paralelo a esta los conducía a la barra del Riachuelo donde encontraban abrigo apretujadas en su interior porque el ancho era escaso para más de dos navios.

Para franquear esta difícil boca debía tomarse un práctico del lugar y aligerar previamente la carga del barco, la sonda en baja mar picaba en tres o cuatro pies y frecuentemente era necesario esperar la creciente en el "Rio Grande" o de la Plata para penetrar al "Rio Pequeño". Así y todo solo llegaban a él navios de menos de 350 toneladas. Con el tiempo fué cegándose paulatinamente su cauce y a principios del siglo XVIII ya resultaba difícil nave-garlo, "con bajantes queda tan seco que ni un bote vacío puede salir". Parece ser, en opinión de los entendidos y técnicos que el taponamiento se inició cerca de su barra debido a la probable acumulación del limo que arrastra la corriente en derredor de las embarcaciones varadas y perdidas al cruzarla como es dable observar en los deltas y como sucedió también el embancamiento de nuestro otro puerto, en la Ensenada de Barragán.

En líneas generales podemos asignar al curso de este primitivo trazo del Riachuelo como el mismo que siguen ahora el antepuerto, dársena sud y los diques. En su trayecto exterior y frente a la costa de la ciudad presentaba varios sitios de mayor profundidad donde permanecían fondeadas las naves que por su calado no podían llegar adentro. Estos eran, frente al Retiro el pozo de San Sebastián, más cerca de su boca, el pozo de Santo Domingo uno de los más profundos, para los barcos de mayor porte, además los pozos de la Merced y San Francisco. Mucho más alejado de la costa, hacia «1 N. E. de la ciudad se encontraba "El Pozo", especialmente usado más tarde durante el siglo XIX puesto que los anteriores se fueron cegando también.

De esta manera hubo un tiempo en que el Riachuelo quedó virtualmente clausurado hasta que su correntada halló una nueva salida más al sud de la primitiva. Esta boca falsa empezó a hacerse aparente entre los años 1785 a 1790 en que fué descubierta, recibiendo desde entonces el nombre de Boca del Trajinista, porque un carretero o trajinista que tenía allí cerca su depósito de mercadería (futura aduana de la Boca) fué el primero en aprovecharla para sus tareas de transporte mientras los barcos debían hacer sus operaciones de carga y descarga (trajín) con carros y falúas hasta la costa por serles imposible llegar adentro del Riachuelo.

Con esta nueva entrada se recortó una isla, llamada isla del "Pozo", por la proximidad de los "pozos" que enumeramos antes. Entre la isla y la playa de la barranca quedó el viejo cauce, reducido a el arroyo del "Piojo", deformación que los boteros hicieron de la palabra pozo, su embocadura distaba unos 300 mts. de la nueva entrada del Riachuelo y era utilizado como puerto de cabotaje menor.

En la margen derecha de la Boca del Trajinista comenzó a acumularse el barro del río y formó la Punta o isla Demarchi hasta que posteriormente obras de dragado le devolvieron su curso primitivo a íines del siglo pasado. Adentro se sondaban con bajamar 16 pies y en la boca solo 3 1/2.

Ambas márgenes del Riachuelo eran antes de los últimos trabajos de canalización y relleno muy bajas, anegadizas, e inhabitables hasta casi cerca del paso de la Noria. Sus orillas estaban de uno a dos metros más bajas que ahora; por el rellenamiento artificial se elevaron, así fueron largo tiempo inhabitables, pantanosas, cubiertas de juncales, un vivero de ranas y mosquitos.

Estas obras iniciadas en pequeña escala al principio, hizo posible la instalación cerca de la vuelta de Rocha de un astillero, La Maestranza, donde las embarcaciones reparaban y podían espalmar los fondos, además tenían talleres de construcción y reparación de los montajes de las piezas de artillería y efectos movibles de los barcos de guerra y aprovisionamiento de la reducida pero muy gloriosa flota del Almirante G. Brown, modestos talleres navales, barracas y el muellecito con sus guinches movidos a fuerza de brazo; en 1840 comenzó a poblarse más aún y se llamó Barrio de los Tachos, sus casas de madera levantadas sobre pilotes, como los edificios lacustres para evitar la inundación de las habitaciones, amarrado a uno de los pilotes, por la boza, era común tener un bote para circular remando durante los días de creciente por esta nueva Ve-necia. Veinte años más tarde estaban pobladas ambas márgenes de numerosas tabernas, saladeros de cueros, lavaderos de lanas y talleres donde se preparaba el sebo, todos productos de exportación y en el pequeño muelle de Barracas se desembarcaba el tabaco, yerba y otros productos que llegaban del Norte.

Otra nota pintoresca de ésta época la constituían los sirgadores, cuando no se empleaba ni la hélice ni las ruedas de palas la navegación interior a veces se hacía por medio de la sirga a brazo, con hombres fornidos en trechos cortos y embarcaciones pequeñas, pero más comunmente la sirga con caballerías para lo cual varios jinetes en sus cabalgaduras tiraban a lo largo de la costa del calabrote hecho firme en el tercio de proa de la embarcación que accionando convenientemente con el timón, remontaba arrastrada rio arriba hasta Barracas donde el puente del camino, que iba hasta el puerto de Ensenada, cortaba la navegación a los mástiles.

En 1887 la vuelta de Rocha sufrió una fundamental transformación, las obras de dragado le seccionaron su lóbulo con lo que la configuración, tomó su actual forma de bahía, el trecho desde aquí hasta la boca fué ensanchado, sus riberas rellenadas y la entrada rectificada dividió la punta Demarchi con la construcción del nuevo canal Sud. Así se neoformó el islote donde tenía su sede el Club de Regatas La Marina.

La parte más alta del Riachuelo siempre fué poco favorable, sin embargo el genial estadista Rivadavia había soñado con unir el Rio Matanza por medio de un canal navegable con el rio Las Conchas, que por aquel entonces tenía mucho mayor caudal que hoy día y cerca de su embocadura en el Lujan había un puerto de cabotaje, uniéndolo con el puerto de Buenos Aires. Este proyecto inútil hoy día, nunca fué iniciado.

 

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