Historia y Arqueologia Marítima

HOME

PUERTOS SUDAMERICANOS Indice Puertos

Carmelo - Rep. Oriental del Uruguay

AL CARMELO R. O. U.

A bordo del Carpincho - Un viaje San isidro-Carmelo en 1938

Fuente: Neptunia 1941

Reseña Historica del Carmelo Los "Talleres" de Carmelo Astillero Carmelo de MDF S.A
CARMELO-Viaje1938 El Varadero de Carmelo  
Diciembre 07:38. Miércoles. Como hasta ahora la flotilla argentina de yachting carece en sus cruceros de destinos para pasar "week ends" en lugares que no sean siempre los riachos del Delta, muy hermosos por cierto, pero muy encerrados por la abundante vegetación y que no disponen de playas balnearias donde pasar horas o días contemplando horizontes lejanos, no queda otro remedio que acudir al extranjero, puerto San Juan o puerto Carmelo (R.O.U.) etc. Esto no ocurriría por ejemplo si a la Isla de Martín García se le abriera la puerta para el turismo náutico, pero este problema tarda en solucionarse quizás por incompresión de nuestras autoridades.

Tales circunstancias nos hacen pensar en el Carmelo donde la Comisión Uruguaya de Turismo ha llevado a cabo una obra de atractivos para los yachtsmen, buena empalizada para formar la costanera, excelente fondeadero, magnífica playa balnearia, cómodo paradero como lo es el "Refugio", donde el aficionado tiene hasta alojamiento aparte del buen trato y buena comida.

A las 17.20 horas iniciamos la navegación partiendo del puerto San Isidro. El río crece con fuerza de modo que la corriente a favor permite obtener mayor velocidad. Entramos al Lujan remontamos su cruce y vienen a la memoria los proyectos de canales para la navegación de alto bordo proyectos que hasta ahora no hemos podido comprender, Cruzamos la boca del Abra Vieja y la del río Sarmiento.

Pasamos frente al Tigre Hotel, cerrado con anuncio de venta. Causa lástima la desaparición de este establecimiento porque desde sus terrazas podría contemplarse en ensueños el paso de vuelta encontrada de los grandes transatlánticos de 30 pies de calado que remontarían y descenderían con velocidad de 15 kilómetros. Las aguas del Lujan agitadas violentamente por el tráfico rápido producen olas de rompiente que azotan la costa carcomiendo las orillas, echando abajo bloques de tierra, dejando en el aire los pilotes de las empalizadas y de los muelles.

Continúan desfilando las márgenes del Lujan y de los Canales Arias y de la Serna en las que están bien manifiestos también los destrozos causados por el tráfico rápido. Las costas desmoronadas en enormes extensiones de frente y fondo, han privado ya a los isleños propietarios, de grandes superficies de tierra, de las costosas empalizadas y embarcaderos que no merecen ser reconstruidos porque estarían condenados a muerte dentro de breve tiempo si el actual régimen de navegación continúa en vigor.

Cuántas casas y chalets están ya al margen del agua por haber sido arrasada la tierra que formaba el jardín o parque frontal y como la inversión de dinero en reparar esos destrozos constituirá un capital perdido, las nuevas defensas y embarcaderos tienen que hacerse en forma rústica mediante estacadas de álamo que aguantan enramadas de mimbre y "muelles y escalas del mismo material que permiten por lo menos poder embarcar y desembarcar.Todo el producto del desmoronamiento se precipita a los cauces embancándolos, la sonda acusa escasamente 6 pies (1.80 mts.). Entramos al Paraná Miní a las 20.30 horas, remontamos sus aguas unos trescientos metros y fondeamos sobre su margen izquierda.

Diciembre 8:38. Jueves. Zarpamos del Mini a las 9 horas, haciendo rumbo al Paraná Guazú donde llegamos en una hora de navegación. Las aguas del Guazú están tranquilas, sopla viento N. que permite izar trinquetilla y mezana para ayudar al Motor Petter 8I10 h.p. que funciona como cronómetro. La corriente es favorable. El barco apenas escora. Cinematográficamente contemplamos los paisajes que ofrecen las islas. A babor dejamos la boca del Arroyo Merlo, poco después por estribor tenemos la del Naranjo, luego a babor la del Ceibito y finalmente a estribor la del Camacho. Se avista la boca del Guazucito donde recalaremos para exhibir la documentación al Destacamento de la Prefectura. Atracamos al muelle se anota el pasavante en el Registro y zarpamos enseguida.

La travesía del Estuario hasta Carmelo la realizamos por el N. de la isla Solís o Sola, navegando sobre la enfilación de la boya negra luminosa Km. 121 del Estuario con la farola roja de entrada al arroyo Las Vacas. Esta derrota lleva a pasar de 150 a 200 metros de la citada isla por un aguaje natural de fondo blando en el que sondeamos un mínimo de 6 pies (1.80 mts.).

Frente al malecón de madera construido sobre la margen izquierda del Arroyo Las Vacas fondeamos el ancla afuera y con una cuantas paladas atrás arrimamos de popa al malecón al que largamos dos espías y el "Carpincho" terminó así su viaje de ida.

Margenes de los canales

Nuestro propósito por llegar-ai Carmelo tenía además de la navegación que ya hemos efectuado muchas decenas de veces desde los primeros años de este siglo y de gozar de unas vacaciones, visitar los restos de la Capilla histórica llamada de la "Calera de las Huérfanas" situada a unos 20 kilómetros del puerto, visita que nos proporcionaría el Director Redactor del diario local Tribuna, Señor Héctor Sánchez Cúneo con quien nos pusimos en comunicación conviniendo en una reunión que tuvimos a la tarde en el paradero "El Refugio' que esa excursión la realizaríamos pasado mañana Sábado 10 partiendo del fondeadero a las 15 horas, para lo cual vendría a buscarnos con. su automóvil.

La primera casa de altos edificada en Colonia.

Una calle típica del tiempo pasado.

La vieja esquina.

El día es caluroso, la arena de la playa quema, pero a la sombra de los árboles que la bordean, probablemente debido a la evaporación está agradablemente fresca. A la costanera llegan automóviles uno tras otro con paseantes y bañistas. Comemos espléndidamente en el "Refugio", perfectamente atendidos y fuimos informados de que en autobús podíamos hacer una excursión a Colonia. Como para mañana viernes no tenemos programa solicitamos que el ómnibus nos viniera a busca a las 8 horas, hora de su partida.

La Luna se eleva majestuosa, rojiza y enormente agrandada por la refracción. Desde la playa se avista el gran Estuario surcado por buques de ultramar que lo remontan en lastre en demanda de las bocas del Guazú, del Alférez Page o del Bravo con destinos a puertos del río Paraná, Otros descienden ya cargados en parte para completar en Buenos Aires. Las luces de navegación de esos paquetes, rojas, verdes y blancas cuan distinta impresión causan en el espíritu comparadas con las de los mismos colores que utilizan los ferrocarriles que aparentan no expresar otra cosa que atención al peligro en las zonas pobladas y decimos en las zonas pobladas, porque estas últimas cuando brillan en las líneas solitarias de la campaña distante, crean también para si un misterioso resplandor.

Restos de la casa del Virrey

Restos de la casa del Almirante Brown

Diciembre 9/1938. Viernes. A las 8.30 horas arribó el ómnibus, tomamos cómodos asientos y breves momentos después partimos. La carretera a Colonia es magnífica no solamente por su conservación y puentes como los de los Arroyos Miguelete y San Juan, sino también por los espléndidos panoramas que permite contemplar la campaña ondulada que crea cuestas de bajada y de subida, campos cultivados de diversos coloridos con azules proporcionados por el lino en flor, amarillos por el trigo en estado de cosecha, gavillas de ese cereal que semejan majadas, montes frondosos y mientras el ómnibus va marcando 60 kilómetros, aparecen a la derecha los cerros de San Juan. El camino tiene curvas, el ómnibus efectúa paradas para proveerse de nafta, para subir o bajar pasajeros, entregar y recibir correspondencia, descargar equipajes etc. y en esta forma recorrió los 88 kilómetros hasta Colonia en una hora tres cuartos. Durante el viaje el turista puede extasiar su mirada en las mil conformaciones de la hermosa campiña atravesada por cuchillas todas cultivadas, donde no faltan los clásicos ranchos.

Amenaza tormenta del S., el cielo se ennegrece intensamente en ese cuadrante y no tarda mucho tiempo en soplar una fuerte racha de viento, luego un intenso chaparrón que terminó con una granizada, para despejar enseguida por la influencia de nuevas rachas del mismo viento. 'Mientras el granizo de grandes dimensiones azotaba los trigales y los viñedos pensábamos en las preocupaciones creadas al agricultor por estos fenómenos atmosféricos que en pocos minutos pueden destruir la intensa labor de todo un año.

Colonia, la ciudad a la que el argentino se halla muy vinculado, mantiene aún rastros de la época colonial en la parte llamada de la ciudad vieja comprendida en el extremo de la península y en donde se encuentran el puerto viejo, el nuevo puerto franco el faro y restos de viejas casas como la del Virrey, la que habitó el Almirante Brown y otras que aún mantienen el sello bien visible de su antigüedad armonizando con las calles en que se encuentran edificadas, calles sin veredas pavimentadas con grandes piedras rústicas pulidas por la acción del tiempo.

La transformación sin embargo que el progreso impone sobre todo lo que es antiguo, hace también que estas viejas barriadas pierdan poco a poco todos sus méritos históricos por haber desaparecido ya sin número de recuerdos.

La ciudad nueva se extiende hacia el interior de la península mostrando al turista todo lo que se puede ver como exponente de progreso: hermosos edificios, avenidas, plazas excelentes iluminación, tráfico de automóviles, tiendas, bazares, hoteles, ómnibus de transporte etc.

La Capilla de la Calera de las Huérfanas

El interior, la entrada.

 El interior, frente del altar mayor.

Almorzamos muy bien en el Hotel Colonial. El regreso al Carmelo ofreció el mismo panorama pero con otras luces que influían poderosamente sobre las variaciones del paisaje que se había contemplado por la mañana.

Diciembre 10/38, Sábado. Frío intenso reinó toda la noche permitiendo dormir a bordo bien arropado. Hay fondeados en el puerto diez y siete yachts argentinos y uno uruguayo. A las 15.30 horas llegó con su automóvil nuestro invitante Señor Héctor Sánchez Cúneo iniciando la excursión a la Calera de las Huérfanas que con tanta amabilidad nos habia ofrecido realizar.

El auto tomó el camino de la Colonia y a unos diez kilometros de distancia se desvió para internarse en otro de campaña que corre hacia el interior más o menos en el mismo sentido del cauce del Arroyo de las Vacas. Por este camino marchamos unos cincos kilómetros avistando sobre una cuchilla antes de terminar ese recorrido, los restos de la capilla que íbamos a visitar situada en un paraje sobre el que un cronista montevideano se expresa en los siguientes términos:

«En el departamento de «La Colonia» que tiene tantos motivos a las recordaciones históricas, dentro de los límites de la Sección Carmelo, en los campos donde florece la Colonia Arrue, persisten aún en pié, vigorosos, desafiando los temporales y la acción destructora de los años, los muros de la capilla construída en el histórico paraje denominado Calera de las Huérfanas. El abandono en que han yacido hasta la fecha aquellas ruinas gloriosas, mudos testigos de la génesis de nuestras luchas por la emancipación política, ha hecho que brotara lozana, llena de vida misteriosa de entre las grietas de aquellos muros, una vegetación variada y rebelde como símbolo de vetustez".

«Las peregrinaciones patriotas jamás recordaron aquellos parajes entregados al silencio de los cielos imposibles, donde el 9 de Abril de 1811 procedente de Buenos Aires, desembarcara el general Artigas para sublevar al pueblo oriental contra la dominación española, estimulando a los paisanos que con Viera y Benavidez el 28 de Febrero del mismo año se habían pronunciado en Asencio a favor de la causa americana".

En las inmediaciones de La Calera, existen unas canteras de cal, donde se elaboró la que se utilizó para construir la iglesia de San Telmo de Buenos Aires ubicada en la calle Comercio, hoy Humberto I, barrio que conserva aún vestigios de aquelíos viejos tiempos. ..

Viejas moradas adyacentes a !a Capilla

De la Calera de las Huérfanas no quedan hoy más restos que los representados en las fotos que muestran su exterior e interior. El campo de La Calera perteneció durante muchos años a la sucesión del General Julián Laguna posteriormente fue loteado y actualmente la parte que corresponde al Estado contiene un área insignificante pues apenas comprende una superficie de dos hectareas.

Aquí tuvieron lugar a fines de Noviembre una serie de fiestas criollas que alcanzaron gran lucidez a la que concurrió numeroso público, constituyendo uno de los números atrayentes la presencia de don Pablo Acevedo el "Viejito del Acordeón" y los de baile en que "gauchos" y "chinas" pusieron de relieve viejas costumbres y viejas modas que despertaron mucho interés.

Aspecto de las Fiestas últimamente realizadas

Ya en camino de regreso al fondeadero el Señor Sánchez Cúneo nos hizo conocer el Carmelo nuevo donde la acción eficaz del Banco de la República Oriental hace sentir su influencia concediendo créditos de mil pesos oro para edificación de modestos hogares que alcanzan ya a más de doscientos, transfomando completamente las afueras de la ciudad.

Allí hay también cotorras

De regreso al fondeadero a las 19 horas agradecimos al Sr. Sánchez Cúneo su obsequiosidad. Sopla viento N.W. fuerte caldeando el ambiente, estado atmosféricos que reinó toda la noche. Quedan en el fondeadero tres yachts, los demás han partido de regreso.

Diciembre 11 1938. Domingo. Continúa soplando el S. W. El río ha bajado mas de 1.20 (4 pies) nos preparamos para zarpar después de despedirnos de las autoridades portuarias y obtener devuelta la documentación. Con motivo de esta visita recibimos la triste noticia de la enfermedad que aqueja al jefe de este Destacamento don Faustino Guerrero funcionario correcto que supo atraerse las simpatías de todos los yachtsmen argentinos que concurren al Carmelo.

A las 17.30 viramos ancla y zarpamos, recorrimos el canal que cruza al S. de la isla Sola o Solís, donde no encontramos novedades ni variantes en el balizamiento. Recalamos, en el Guazucito y proseguimos la navegación ya entrada la noche, para fondear en el Barca grande aguas abajo de la boca del Arroyo Laguna.

Diciembre 12/ 1938. Lunes. Sin novedad alguna fondeamos en San Isidro a las 14 horas, conservando muy gratos recuerdos de esta travesía.

 

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar