Historia y Arqueología Marítima

 

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LAS EXPEDICIONES DE INVESTIGACION ARQUEOLOGICA DE CARLOS P. VAIRO Y EL MUSEO MARITIMO DE USHUAIA

Indic Arqueologia

Faro de San Juan de Salvamento o Faro del Fin del Mundo.  Hallazgo

  

 

Por Carlos Pedro Vairo, Julio del 2015. Para Histarmar

El 25 de mayo de 1884 el Comodoro Augusto Lasserre inaugura el faro en Isla de los Estados en el extremo oriental, en el puerto San Juan, conocido como St. John por los británicos. A este puerto iban a proveerse de agua potable, comida y madera además de poder reparar las embarcaciones sea después del cruce del Cabo de Hornos o porque en las Islas Malvinas no había árboles. Don Augusto Lasserre lo bautiza "San Juan del Salvamento" dada la Estación de Salvataje construida en el lugar para prestar auxilio a los náufragos. Luego convertida en la Sub Prefectura de San Juan de Salvamento.

Postal de 1898 del Faro, baliza de señales al fondo y humo del cañon de señales

Su instalación fue recomendada por Don Luis Piedra Buena al Gobierno Nacional como también daba como lugar apropiado para un Presidio Militar, cosa que se concretó también a partir de esa fecha. En la construcción del faro trabajaron presos militares con diversos oficios.

Sub Prefectura de San Juan de Salvamento. En los galpones (cuadras) vivían los presos. También se ve el muelle donde quedaba la embarcación de salvataje. Foto de 1987 de Gerlache (Belgica) antes de invernar en la Antartida.

El Jefe y su casa.

Cerca de la puerta de entrada del faro estaba la casa que ocupaba el Jefe con su esposa y al lado una pequeña huerta. Un camino con troncos posibilitaba la comunicación con la Sub Prefectura y Estación de Salvataje que estaba a unos pocos kilómetros cuesta abajo sobre el mar. Esta contaba con un muelle y barracas para los Presos Militares.

Construcción.

Tiene forma de casita y no necesita una torre dado que esta sobre un promontorio a mas de 60 metros de altura. Construido en madera con paredes dobles tenía un techo de lona apto para recoger agua de lluvia porque allí no había agua potable. Estaba dividido en distintas habitaciones. allí vivían 6 guarda faros (torreros) y tenían una cocina a leña y cuatro de las paredes poseían una ventana que despedían luz producida con lámparas de aceite. Esta era la iluminación del faro y tenía un ángulo de 90 grados (aprox). Realmente algo muy débil. El piso tenía un declive y estaba aislado de la tierra. Un altillo donde se guardaban los víveres aislaba las habitaciones del exterior.

 

Primer foto obtenida en 1898 por la Expedición del "Belgica" del barón Adrian de Gerlache, que invernó en la Antártida. Su relato sobre los accidentes que causaba el faro inspiró a Julio Verne  con la novela del "Faro del Fin del Mundo" editada en 1905. Además de otros tres libros que transcurren en la zona. Se ven aqui los 5 torreros y el kefe de los torreros, quienes vivvían dentro del faro; el jefe tenía una casa aparte.

Traslado.

Su ubicación no fue la correcta dado que muchos barcos trataban de localizar esta luz para ubicarse y terminaban chocando contra la costa o los islotes que rodean el lugar. De allí la inspiración de Julio Verne al escribir la novela del faro del fin del Mundo donde unos piratas prendían y apagaban la luz para engañar a los navegantes. Sucede que era la última luz ante lo desconocido, es decir  el Cabo de Hornos o el Continente Antártico. Allí recalaron muchas expediciones como la del "Bélgica", la primera en invernar en la Antártida en 1898.

En 1902 se (setiembre) se apaga esta luz y entra a funcionar el Faro en Isla Observatorio. Desde ese momento hasta la actualidad es una gran ayuda a la navegación.

Faro de la Isla Observatorio

Luego se construirán los otros faros como el de Cabo de Hornos y los primeros en la Antártida nuevamente por la Armada Argentina.

 Ubicación. El Faro de San Juan de Salvamento es de una ubicación estratégica. De esta forma la Argentina tomaba posesión en un acto Soberano de su territorio después del tratado de límites de 1882. Luego el 12 de octubre se da como fecha fundacional a la ciudad de Ushuaia. La División del Atlántico Sur llega unos días antes (28 de setiembre) pero se da esa fecha en los documentos. Esta situación se dio luego de ser conocido por el Gobierno Nacional y el Congreso de la ubicación de la Misión Anglicana en la Bahía de Ushuaia.

Todo esto fue después de la Expedición Italo Argentina de 1882/1883 de Giacomo Bove (Científico) y el Comandante Don Luis Piedra Buena. Hacen un buen relevamiento de Isla de los Estados y recorren parte del Canal Beagle donde los Argentinos se dan cuenta, por los dibujos realizados, sobre la existenciade  la colonia "Evangelizadora de la Misión Anglicana" (SAMS) South American Missionary Society.

El Congreso aprueba la Expedición y se le da el mando al Tte. Coronel de Marina Don Luis Piedra Buena que fallece el 10 de agosto de 1883. De esa forma el mando lo toma el Comodoro de Marina Don Augusto Lasserre. La Flota estaba compuesta por la cañonera "Paraná" -el buque insignia-, el transporte "Villarino", el aviso "Comodoro Py" , la goleta "Cabo de Hornos" ;  el cúter "Patagones" ; "Santa Crúz"  y el "Bahía Blanca" (el cúter "Patagones" naufraga en Bahía de Buen Suceso , en la desembocadura del arroyo mientras intentaban matarles los teredos).

En 1976 estaba de esta forma.

 Las fotos que siguen son en el estado que encontramos el faro en 1987 con Oscar Zanola, Dario Urruty, Jimenez Hutton, L. Piana, Carlos Pedro Vairo todo  gracias al convenio subscripto con el Area Naval Austral, por los dos Museos (Museo Marítimo de Ushuaia y el Museo del Fin del Mundo).

Nos acompañan Darío Urruty, Ernesto Piana y Osito.

Oscar Zanola del Museo del Fin del Mundo Preparando la cena. Buen compañero.

Estado en que se encontraba en 1996

Carlos Vairo

Una segunda inspección fue realizada con el velero "Callas" de Jorge Trabuchi.

El mismo año y con el apoyo del Área Naval Austral,con los Avisos Ara Sobral y ARA Gurruchaga y el Rompehielos ARA Irizar con sus helicópteros trasladamos gran parte de los restos a Ushuaia.

El Ing . Mirón Gonik se encargó de elaborar los planos. En esta expedición se encontraban: Cecila Illa, Emilio Urruty, Carlos Di Pilato (DIPI) y Carlos Pedro Vairo. 

El Museo Marítimo de Ushuaia fue nombrado depositario de los restos traídos de la Isla de los Estados.

De esta forma habíamos logrado que cuando llegaran los franceses a levantarlos y llevarlos a Francia se encontrarían solo con el lugar despejado. Andre Broner y un grupo de La Rochelle había donado una maqueta para emplazar en el lugar. El Presidente había aceptado la donación y autorizado el emplazamiento de la maqueta del faro (es la mitad de tamaño) y donado los restos a Francia.

Ellos como un homenaje a Julio Verne, nosotros consideramos que se debía salvar al símbolo y primer elemento que marcaba nuestra Soberanía en lo zona más Austral de la Argentina. Siendo el faro la "Ultima luz ante lo desconocido".  De allí se partía al Cabo de Hornos o a explorar la Antártida.

Faro de San Juan de Salvamento o Faro del Fin del Mundo.

            En 1884 se construye, en la inhóspita Isla de los Estados, un lugar barrido por el viento y las lluvias, separado de Tierra del Fuego por un estrecho agitado y borrascoso, el Faro de San Juan de Salvamento y una Estación de Salvataje que se convertiría en Subprefectura.

            El faro recibió el nombre de "Faro del Fin del Mundo" debido a la novela que escribiera Julio Verne (Le Phare du Boute du Monde. Dc.1905). Era la única luz que tenían los navegantes en el mar austral. Como dice el Licenciado Vairo "La isla era el Cabo Cañaveral de la época. Más allá estaba lo desconocido, la Antártida". Llegaban barcos de varios países, preparaban la salida y partían en expedición.

            Fue así como a mediados del año último el contralmirante Horacio Fisher reflotó la idea del faro y convocó a dos especialistas en piezas históricas: el director del Museo Marítimo de Ushuaia, Carlos Pedro Vairo, y su colega del Museo del Fin del Mundo, Oscar Zanola.

            En una reunión decisiva, Vairo y Zanola forjaron la idea de salir al rescate del faro, traer sus despojos y levantar una réplica en Ushuaia, para que quedara a la vista de todos.

            Es así como en 1995 se firma un convenio entre el Museo Marítimo de Ushuaia, el Museo del Fin del Mundo y la Armada Argentina para realizar el relevamiento Histórico Humano de San Juan de Salvamento. Los trabajos se desarrollan en el cementerio, el muelle, la Subprefectura y el Faro.

             No estaba en el espíritu de ninguno de ellos rescatar el faro sólo porque lo hubiera mencionado Verne. A decir verdad, más que méritos literarios, el faro tiene por sí mismo un notable valor histórico.

            El faro fue guía de infinitos barcos que, a partir de su emplazamiento, por el alférez Augusto Laserre, vieron facilitado su camino hacia el océano Pacífico. De todos modos, a menudo las embarcaciones zozobraban, víctimas de olas inmensas y de rocas traicioneras. Pero de inmediato salían al rescate los torreros y los marineros de la subprefectura naval, emplazada a pocos metros de distancia.

            En febrero del año 1997 los restos del faro finalmente llegaron a Ushuaia, a bordo del rompehielos ARA Almirante Irizar, que volvía de la Antártida y que antes pasó por la Isla de los Estados.

            En base a los planos (vista de frente - planta del techo y vista medio frente-corte radial-sistema de iluminación) elaborados por el Ing. Civil Mirón Gonik, y gracias al relevamiento arqueológico, realizado en los restos originales del faro y especialmente en sus cimientos, se construyó varios meses después, una maqueta en escala 1/1. La réplica fue inaugurada en el Museo Marítimo, el 3 de Octubre de 1997.

      

             No era mucho lo que se conocía del faro original. La poca información que se tenía provenía en su mayor parte de un manojo de fotos antiguas y de los detallados relatos de Roberto Payró, que viajó por estas tierras como periodista de La Nación.

            En el interior del faro se muestran los trabajos de índole arqueológicos realizados en San Juan de Salvamento e Isla de los Estados y se recrea la vida de los guardafaro, también conocidos como "torreros". Los seis hombres a cargo del funcionamiento del faro pasaban largos meses en la isla, dispuestos a vivir de espaldas al mundo, envueltos en la bruma y en la cruel desolación de la isla. 

            Ahora, con las cosas que encontramos, estamos seguros de cómo vivían -dice Vairo-. Sabemos qué uniformes usaban, qué bebidas tomaban, qué platos comían y hasta qué publicaciones leían."

            Los torreros ya no fueron necesarios cuando el Faro del Fin del Mundo dejó de brillar, en 1902. Por cierto, su verdadero nombre era San Juan de Salvamento, y fue reemplazado en un islote cercano, Isla Observatorio, por otra luz, más joven, acaso más vigorosa, pero sin duda menos audaz que él, testigo de mil hazañas. (Gaceta Marinera 2002). 

            El Museo Marítimo editó un libro sobre "La Isla de los Estados y el Faro del Fin del Mundo" donde se puede encontrar en detalle todo lo relativo al tema.

            En febrero de 2002 se repara el Faro del Fin del Mundo y se repusieron las cruces del cementerio ver nota Diario La Nación. 18 de febrero del 2002.

Faro en Isla de los Estados (1998). Francia  donó una réplica de mitad de tamaño y solo de 8 lados (octogonal) que fue emplazado por un equipo de La Rochelle, liderado por Andre Broner, en el mismo lugar en febrero de 1998. Desde entonces a estado siendo mantenido por la Armada Argentina, la asociación Amigos de la isla de los Estados con Enrique Inda a la cabeza. También gracias al apoyo de los Hermanos May con el Ice Lady Patagonia I y el Museo Marítimo de Ushuaia.

Lunes 18 de febrero de 2002 | Publicado en edición impresa

Crónicas del país: forman la Asociación de Amigos de la Isla de los Estados

Repararon el faro del fin del mundo

Tres carpinteros y un cabo de la Armada lo dejaron a nuevo; el sitio fue inmortalizado por Julio Verne.Por Alejandra Rey  | LA NACION

Hay lugares bellos. Y hay confines. Hay sitios encantados. Y hay faros. Hay islas donde los hombres ponen los pies a veces. Y hay cabras. Hay hombres que aman el destello de luz que advierte a los barcos que la tierra puede ser peligrosa. Y hay patriotas.

Enrique Inda, Vicente Pinto, Oscar Mezzatestta y el cabo primero Hernán Segal son eso, patriotas. Buscando reparar lo que la naturaleza no perdona y desafiando la turbación del viento brutal, los cuatro viajaron hasta la Isla de los Estados, el 15 de diciembre último, a reparar el faro del fin del mundo, conocido en las cartas náuticas como San Juan del Salvamento, ahí, donde la Argentina cae en el mar.

Y vieron eso: el confín de esta parte del mundo, el puñado de cabras que sobreviven, el faro y los destellos, la belleza y el viento.

Porque estos hombres, integrantes de la Asociación de Amigos de la Isla de los Estados, decidieron que el faro del fin del mundo, reparado por una expedición francesa en 1998, tiene que estar en buenas condiciones, tal como lo describió Julio Verne, y con escasos fondos se convirtieron en los guardianes del guardián del fin del mundo.

Ellos son los que reparan y conservan este monumento histórico nacional según los planos originales de 1884. Y lo hacen con herramientas propias -excepto Segal, todos son carpinteros-, que debieron subir por picadas peligrosas, soportando el impiadoso viento y la casi eterna lluvia. ¿Una hazaña? Y... sí, especialmente cuando se sabe que dos de los integrantes de la expedición tienen 77 y 78 años.

Tomaban agua de lluvia

Los intrépidos carpinteros estuvieron durante seis larguísimos días -en esa época del año amanece a las 4.30 y anochece a las 10.30- en la isla más austral del país. Hasta allí llegaron a bordo del rompehielos de bandera noruega Ice Lady Patagonia, que luego cumplió con el recorrido previsto en otros puertos de la isla.

"Para mí -dice Inda, vicepresidente de la asociación, de 78 años- fue como un reencuentro con la historia, con lo que significó la Isla de los Estados. Estábamos absolutamente solos y nos comunicábamos con tierra a través de un teléfono satelital."

-¿Qué llevaban, además de las herramientas?

-Barriles para recibir el agua de lluvia, que era la que tomábamos y que allí tiene un color amarronado por la turba. Pinto, que tiene 55 años, y Mezzatestta, que tiene 77, también son carpinteros. Segal es más joven, tiene 24 años, pero realizó un trabajo espectacular.

-¿Y qué trabajos hicieron?

-Básicamente terminamos lo que los franceses no pudieron completar. Abrimos e instalamos tres ventanas con marcos de madera dura y vidrios de seis milímetros de espesor que estaban en el plano de 1884. Esto es importante, porque se duplicó la cantidad de luz natural en el interior del faro. También aseguramos con grampas de aluminio cuatro tubos verticales de descarga de las canaletas del techo, porque ahí llueve casi diariamente, pintamos todo el exterior y construimos estanterías para que sea más cómodo para los visitantes.

Inda, que no oculta su alegría cuando habla del faro del fin del mundo, pide que se mencione a la gente del Museo Marítimo, a la Armada Argentina y a la institución a la que pertenece. Y admite que cada vez que viajan hasta Tierra del Fuego -zarpan desde Ushuaia y tienen un día de navegación difícil- son ellos los que corren con los gastos del viaje.

Inda explica que las noches en el fin del mundo son mágicas. Y que, cuando el viento deja de soplar, el silencio es tremendo. "En la isla, lejos de donde estábamos, hay cuatro suboficiales de marina, que son relevados cada 45 días y de tanto en tanto pasa algún velero deportivo o barcos de carga."

-¿Y el faro?

-El faro... (la exclamación es indescriptible). Es hermoso, hace dos destellos cada cinco segundos e ilumina el mar. Cuando nosotros estuvimos, veíamos a las toninas como bailando...

Lunes 18 de febrero de 2002 | Publicado en edición impresa

Repusieron las cruces del cementerio

Los carpinteros que repararon el faro del fin del mundo no fueron los únicos visitantes de la Isla de los Estados.

Empleados del Museo Marítimo fueron los encargados de realizar una limpieza en el antiguo cementerio de San Juan del Salvamento, que había quedado semitapado por la vegetación.

Allí están enterrados marinos, náufragos y ex reclusos de la prisión militar, entre 1884 y 1902. Los expedicionarios repararon las cruces, que ya eran astillas: las construyeron de quebracho colorado, pintado de blanco.

"La tripulación del Ice Lady Patagonia -dice Enrique Inda- estuvo haciendo relevamientos de la fauna, de la flora y del patrimonio histórico en diferentes puntos de la isla. Por ejemplo, en Puerto Cook se tomaron las medidas del refugio para náufragos construido por Luis Piedra Buena con miras a su reconstrucción", finalizó. .

 

 

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