Historia y Arqueología Marítima

 

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VAPOR AMADEO y CLIPPER AMBASSADOR

   

Por Carlos Pedro Vairo, Julio del 2015. Para Histarmar

 

EL VAPOR AMADEO

El Astillero Liverpool Forge Co. lo construyó en 1884 para la empresa Argentine Steam  Lighter Co, una subsidiaria de Lamport and Holt. En  1892 se vendió a José Menéndez, de  Punta Arenas. En 1909 cambió su nombre a Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez y Behety.

                 Desde el 187 de setiembre 1892 comenzó a realizar navegaciones por puertos del Pacífico y el Atlántico  pero fue de mucha importancia el nexo que cubrió con Tierra del Fuego en especial la ciudad de Porvenir y Ushuaia. También recalaba en la bahía de San Sebastián (fondeaba donde estaban los buscadores de oro), Península Mitre en general pero en especial Bahía Thetis, por los cueros de lobos de mar, Buen Suceso y también Isla de los Estados.

                  Para Ushuaia y en si toda Tierra del Fuego Argentina fue de gran ayuda. Conectaba con Punta Arenas por donde pasaban cientos de buques al año y se podía combinar con Montevideo y Buenos Aires. Es así como Gobernadores, misioneros,  estancieros y comerciantes tenían una conexión firme con Buenos Aires.

                  Muchos inmigrantes llegados a Ushuaia, como ser los Beban, Karelovich, Bronzovich, etc llegaron via Punta Arenas. En ese entonces una Metrópolis sobre el Estrecho de Magallanes, el único paso entre los Oceános Pacifico y Atlántico (hasta 1915 con la apertura del Canal de Panamá y el exódo de estas empresas a Buenos Aires).

                   El Amadeo transportaba la correspondencia, Gobernadores, buscadores de oro, víveres para la Misión Salesiana, ovejas, náufragos y hasta indios a las reducciones. Haber sido Capitan de ese buque en esa época y por esas aguas debe haber sido una gloria. Ningúna navegación igual a la otra con condiciones totalmente cambiantes al instante. Como de ir a buscar a los náufragos del Duchess of Albany (1893) y luego terminar pidiendo auxilio para ser rescatados ellos. Anécdotas de mares solitarios y tormentosos lo cual le valió el reconocimiento de muchos Gobiernos de todo el mundo. Uno de los salvatajes mas famosos realizado con el Amadeo fue (en 1923) acudir al auxilio el de una goleta Noruega (Vigo) donde rescató a todos sus tripulantes, cerca de caleta Policarpo en Península Mitre. El Rey de Noruega le obsequió una copa de plata. Su audaz capitán en ese momento era Eladio Fernández  Pérez, nacido en Coruxo, Galicia en 1878.

           El Amadeo fue el primer buque de lo que después fue la Naviera de José Menéndez (Menéndez Behety), que alcanzo a tener cerca de 50 buques. Sus caracteríasticas  son: (datos del Lloyd´s Register of Shipping)  Vapor con casco de hierro; de 411 toneladas; eslora entre perpendiculares, 151,8 pies; manga, 24,0 pies; puntal en bodega, 11,9 pies; matricula, Punta Arenas; maquina compound de dos cilindros; potencia nominal, 59 caballos; maquinas construidas por J. Jones & Sons, de Liverpool.

            La naviera bautizó todos sus barcos comenzando con la letra A como el Asturiano, Aviles, Alfonso, Antártico, Argentino, Austral, etc y recorrían toda la costa Patagónica donde luego establecieron (ya asociado con Blanchard) la empresa la Anónima (todavía existe) que se trataba de grandes tiendas y almacén de Ramos Generales hoy devenidos en importantes Supermercados. 

            El Amadeo fue encallado en la playa de San Gregorio en 1932. Allí José Menéndez había construido un gran establecimiento, con comedores, dormitorios, herrería, garage, varias casas, una capilla, almacén, graserías, galpones de esquila y un tendido ferroviario de casi 13 km y un muelle, un total de cerca de 50 construcciones. Esta en ambas manos de la ruta. Se podría decir casi un pequeño pueblo. Como anécdota podemos agregar que ese era el lugar donde Luis Piedra plantó la bandera Argentina pidiendo que el límite entre Chile y Argentina fuera ese. Los tratados posteriores lo trasladaron a Punta Dúngenes.

La Estancia San Gregorio

             El Amadeo fue declarado monumento nacional en 1972. Esta junto a un hermoso clíper mixto (hierro y madera) el Ambassador (construido en 1869). Lamentablemente las aguas del Estrecho de Magallanes lo van haciendo desaparecer.

 

CLIPPER "AMBASSADOR".

Se trata de un velero, los famosos clíperes de la carrera del té. Carrera que se hacía para ver quien llegaba antes a Londres y obtenía un mejor precio (mas alto) en la subasta del té. Estos clíperes comenzaron a construirse hacia mediados del siglo XIX. Esqueleto de hierro y el resto de madera. Las razones fue la evolución en la construcción y otros decían que el sabor del té cambiaba si el casco NO ERA DE MADERA. Algo fanáticos los muchachos bebedores de té.

La primer carrera de Foochow a UK fue en 1870 tardando 115 días, algo pobre comparando el resto (el que ganó fue el Lahloo que tardó 98 días). Fue su capitán Duggan y logró su mejor tiempo en 1872 con 108 días. Se decía que estaba con mástiles muy altos y sobrevelado, cosa que puede ser. Estos clíperes alcanzaban los 18 nudos, que es una velocidad bastante alta para lograrla con carga y solo velas; bueno el coraje de sus hombres y la táctica del Capitán, era fundamental.

Sus características son: Tonelaje de arqueo 692; eslora 53,6 m, manga: 9,5 m. , 5,8m de calado  y desde 1874 pasó a ser barca (son mas lentos y para otras cargas como carbón, trigo o lana. William Walker construyó al  Ambassador en el Dique Seco de Lavender, en Londres. Es similar al famoso Cutty Sark (1869) que está en Greenwich, Londres. También a otro muy bien conservado que se encuentra en Adelaide el City of Adelaide (1864) siendo este de pasajeros.

En la carrera del té (tomado de  “La Aventura del Mar” de Time-Life) en cada primavera, una docena de clípers se reunía a aguardar la cosecha del año en Foochou. “Comenzado el embarque, proseguía a un ritmo febril las veinticuatro horas, durante dos o tres días, sin descansar los domingos y sin dilación en el trabajo. Algunos capitanes apostaban sus marineros en las bodegas, armados con palos de bambú para sacudir a cualquier cargador que intentase holgazanear”. 

Aprovechando hasta el último rincón del barco para transportar las cajas de té, los veleros iniciaban su larga travesía a Londres. Buscaban los mejores vientos para cruzar el mar de la China, el océano Indico y, el Atlántico, a la cuadra de las costas de Africa. Arribados a Londres, donde se disputaban los remolcadores, se atracaba, se descargaba de inmediato y el producto se vendía al día siguiente.

En base a un trabajo del historiador Mateo Martinic Beros, luego de dejar de ser clíper y pasar a barca (tipo de aparejo) continuó sus operaciones entre Europa y el lejano oriente y la costa atlántica y del Pacífico de Estados Unidos. Una de sus mejores travesías (aunque no se puede afirma totalmente dado que no poseemos todas) fue de 114 días entre Yokohama y Nueva York, vía cabo de Hornos. Esto es muy importante.

En un viaje de Nueva York a Melbourne enfrentó un huracán que le causó cuantiosos daños. Las olas barrieron la cubierta y se llevaron a 4 de sus 20 tripulantes que navegaban al mando del capitán C. Prehn. También se perdieron todos los botes y la rueda del timón. Luego, perteneció a diversas compañías y un nuevo huracán la afectó en el Atlántico. Buscó refugio en Port Stanley en las Malvinas, donde quedó fondeada con severos daños.

El 10 de enero de 1896 es adquirida por el comerciante de Punta Arenas Frank Townsend quien, con la nave ya en esta ciudad la ofreció en venta a José Menéndez y Mauricio Braun. Ambos empresarios la compraron para destinarla como pontón para el depósito de lanas y otros productos. Así permaneció por cerca de 40 años hasta que sus propietarios decidieron vararla en San Gregorio, junto al Amadeo. (De la Prensa Austral de Octubre del 2006). Aclaro que pontón eran cascos que estaban fondeado y con embarcaciones menores se estibaba, lana, carbón u otras mercancías. Luego llegaba el buque de carga y cargaba desde allí o realizaba la operación inversa, eso se hacía por ausencia de muelle con aguas profundas o simplemente por falta de lugar en él.

Una vez varada fue perdiendo la cubierta de madera de teka (muy codiciada por su durabilidad) y en si la de todo el casco, hasta la cabeza de su mascarón. Por suerte el remante fue rescatado y luego de acondicionarlo se halla expuesto en el Instituto de la Patagonia (sin la cabeza). Operación programada por el buzo Francisco Ayarza y el historiador Mateo Martinic Beros.

Es lamentable que se deje continuar la acción del mar, cuya destrucción es segura. Los dos buques deberían estar protegidos  tal vez con una muralla y que no sea diario el accionar del mar. El Ambassador es uno de los pocos restos que se puede ver en el mundo de una embarcación de este tipo.

 Fue varado en su último puerto en 1895 en San Gregorio, luego le hizo compañía el vapor Amadeo. Declarado Monumento Histórico en 1974. Pero solo con la declaración un monumento no se salva de la destrucción.

 

 

 

 
 

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