Historia y Arqueologia Marítima

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LOS OBJETOS  DE LA CUEVA LIMA LIMA, ISLA LIVINGSTON, SHETLAND DEL SUR: 

UNA DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS (1995)

Base Material Cultural 1 Material Cultural 2
Descubrimientos previos Conclusiones Bibliografia

Conclusiones 

 El estudio deposicional y funcional de los objetos recuperados y su ubicación temporal permiten arribar a algunas ideas que podemos asumir como hipótesis de trabajo para futuras investigaciones en el sitio.

 1. Es posible asumir que hubo al menos tres visitas-estadías en el lugar: una primera que podemos fechar hacia los inicios del siglo XIX, quizás 1820, haciéndola coincidir con la hipótesis de la presencia de la fragata San Telmo en 1819 o su sucesor el inglés William Smith poco más tarde, o en los años inmediatos de 1820 o 1821. Otra segunda fechable hacia finales del siglo XIX, cerca de 1880 y coincidente con la segunda época de la caza de focas en la isla; la última es reciente y está materialmente evidenciada por la presencia de la boya japonesa y ha sido descrita por la bibliografía de las décadas de 1950 y 1960. Describiremos cada una por separado.

La más antigua parece ser a su vez la más larga y la que establece la distribución artefactual en el sitio y determina el uso del espacio: posiblemente se construyeron las dos paredes del fondo para resguardar un sitio reducido donde dormir con los paravientos de madera y cuero, se acondicionaron los huesos de ballena para sentarse, lo que es un rasgo común a otros sitios en la isla, se hizo un fogón en un hueco de la pared para que quede resguardado de los vientos además de los otros ya conocidos, y el punto 13 parecía ser el sitio en el que algún habitante debía permanecer sentado apoyado contra la pared frente al fuego. De allí provienen también todos los fragmentos de pipas y la mayor concentración de actividades. Los puntos 2, 9 y 10 deben ser parte de dicha ubicación. También muchos de los objetos de cuero y los recortes de manufacturas vienen del sector de descanso o de atrás de la pared, aunque la mayor concentración –diecisiete suelas, tacos y fragmentos- estaba en el punto 4; la misma ubicación tienen las telas. Suponemos que los clavos y las duelas de barril deben pertenecer también a esa época al igual que los corchos y los tapones hechos a mano. Por desgracia los objetos recogidos por los viajeros ingleses no tienen sitio exacto de proveniencia.

Si bien es altamente hipotético, la presencia de cabellos rubios y uno pelirrojo, incluios en las telas, es sugerente, y las de color azul marino sumado a las hebras de color rojo nos pueden dar una imagen quizá más visible de este/estos foqueros/náufragos, cualquiera sea su nacionalidad.

Es posible que la segunda ocupación del lugar no sea más que pasajera –verdaderos foqueros estacionales- y quedan de ella con certeza algunas suelas de zapatos y quizás la lata arrojada al fuego encendido. La última estadía queda planteada por la presencia de la boya de plástico y por las referencias publicadas.

 2. Las condiciones de vida del o de los posibles ocupantes de la cueva pueden ser identificadas y expresadas en actividades muy concretas: una soga anudada quizás para acarrear leña desde la playa, alimentación en base a animales de la zona, reuso hasta la rotura de tres botellas incluyendo una colocada en la entrada, al menos tres barriles usados y posiblemente quemados y cuyos flejes de hierro fueron reusados  o al menos conservados, dos pipas rotas y muy usadas, ropa emparchada,  zapatos rehechos y usados hasta su desgaste total, zapatos y correas fabricados con sus propias manos, desbaratamiento de barriles y su uso como leña y la manufactura de corchos en madera para las botellas; es posible que los flejes hayan sido usados para sacar grasa de los animales. Todo esto tiende a confirmar el cuadro de una presencia estable y por un largo período de tiempo, quizás diferentes a los otros sitios de las islas. Los otros objetos reportados de la cueva muestran un patrón similar. Cuero reusado, huesos, botellas y objetos de madera, es decir todo lo que posiblemente haya sido recuperado gracias a su capacidad de flotación o por acarreo personal, y solo quedaría por explicar una posible mandíbula de cerdo (Lewis Smith y Simpson 1987: fig.11 b)

 3. La nacionalidad del ocupante/náufrago es una pregunta incontestable. Muchos de los objetos recuperados son indudablemente ingleses por su manufactura pero es verdad que era el único país que los producía –o el único que lo hacía en cantidades industriales-, y que los abastecía no solo a Europa sino también a todos los países de Occidente y hasta del Oriente; es muy posible que el equipamiento de un barco argentino en esos años no variara mucho de uno inglés. En el caso de España es básicamente similar y es indudable que un conjunto significativo. Los objetos transportados por cualquier barco español eran en gran medida manufacturados en Inglaterra, por lo menos de 1750 en adelante.

 4. Por el momento no es posible establecer ninguna relación entre estos restos culturales y el cráneo hallado en el cabo Shirreff, aunque es posible que esta exista; solo podrá ser definida con estudios ulteriores. Los objetos recobrados por las misiones chilenas, si bien en una contextualidad muy diferente,  solo pueden ser analizados comparativamente una vez que sean publicados con mayor detalle. La presencia precolombina postulada por otros autores queda descartada con la comprobación del uso de flechas y lanzas por los foqueros y/o sus indígenas fueguinos acompañantes y la bibliografía ya lo ha discutido ampliamente.

 5. Por último, y tratando de contestar todas las preguntas establecidas al inicio y sugeridas por los redescubridores de la cueva, el fechamiento de los objetos de la primera ocupación bien pueden coincidir con el naufragio de la San Telmo: las fechas, el lugar del naufragio en la zona y el conjunto de objetos –aunque algunos de origen inglés igual eran parte de toda tripulación marinera de la época-, y las evidencias de una ocupación más larga que en otros asentamientos foqueros de la isla, se suman para apoyar dicha idea. Pero también puede coincidir con cualquier otro barco de la época.

El conjunto tiene ligeras indicaciones de ser más antiguo que lo hallado, aunque nunca bien publicado, en otros sitios de las islas. Esto podría relacionarse con el hecho de que la San Telmo era ya un barco viejo cuando naufragó, pues había sido construido en 1789 y es de suponer que en él se transportaban objetos fabricados desde esa misma época. Quizás ese sea un punto a favor de esa hipótesis.

 

 

Marmita de hierro de fabricación inglesa en el Museo de San Antonio Oeste, atribuida a la cueva Limalima fue llevada desde las Shetland en la década de 1960

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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