Historia y Arqueologia Marítima

HOME

Indice 
LOS OBJETOS  DE LA CUEVA LIMA LIMA, ISLA LIVINGSTON, SHETLAND DEL SUR: 

UNA DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS (1995)

Base Material Cultural 1 Material Cultural 2
Descubrimientos previos Conclusiones Bibliografia

Los materiales culturales de la cueva Limalima

 1. Vidrio

Se encontraron en el lugar catorce fragmentos de botellas de vidrio de color verde oscuro, fabricadas en Inglaterra para contener vino. Al menos hay restos de tres botellas; de ellas hay un pico completo, parte de un cuello, una base completa y fragmentos de otras dos bases diferentes entre sí. Dos de las botellas vienen del punto 13 marcado en el plano y la otra del 4/5 de tal forma que se asocia el pico completo con la base completa; interpretamos esto pensando que la botella debió estar en origen ubicada en 4 y por un derrumbe de piedras aún existente se quebró en fragmentos dispersándose en ese sector de la cueva. Puede verse el dibujo reconstructivo de su forma original que los dos fragmentos parecen pertenecer a la misma pieza. La base entera mide 9 cm de diámetro exterior y fue fabricada por soplado con puntero de arena, lo que deja marcas muy características en su base; la botella posee un pico hecho con tijera moldeadora y por sus detalles puede fecharse su fabricación, al igual que la base, para los años 1800 a 1830 en forma amplia y con un promedio probable cercano a los años 1810/1815. Los fragmentos colectados por M.G. White en 1965[i] son bastantes similares, aunque posiblemente un poco más antiguos y ellos los fecharon para 1780 a 1810, con lo que coincidimos. Lo hallado en Decepción es casi idéntico.

 

 

 

2. Hierro

2.a Barra de hierro

Se trata de un fragmento de una barra de corte cilíndrico conservada en 6 cm de largo. Lo que se observa tiene forma triangular que sólo conservó un borde exterior curvo, el que permite reconstruir la barra original como de perfil redondo y de unos 2 cm de diámetro. No es posible fecharla, pero al ser hierro redondo de una barra no producida en forja indica técnicas industriales desarrolladas después de la segunda mitad del siglo XVIII.

 

 

2.b Latas

Un conjunto de 26 fragmentos de latas provienen del sitio 15, es decir que fueron arrojadas al fuego. La restauración permitió identificar los fragmentos de una posible caja de hojalata (latón), cuadrada o rectangular, de paredes planas, del tipo usado para contener tabaco, té, pólvora o especias, claramente diferente de las herméticas para alimentos. Los fragmentos muestran que al menos hubo dos sectores o partes diferentes de una posible misma lata –una caja con su tapa?-, una de más de 3,9 cm de alto y otra de 1,7 cm de alto, sin soldaduras, con los bordes cortados y sin uniones, pero con doblez terminal de 3 y 4 mm según el sector al cual pertenecían. Suponemos que debió ser fabricada después de 1847 por la técnica utilizada para el doblado del metal, pero también es posible que se trate de un excelente trabajo artesanal, no industrial, y que por lo tanto sea anterior. Esto último es probable ya que no es una lata de conserva alimenticia. Las dificultades que presenta aún este tema en la bibliografía hace muy poco preciso el fechamiento anterior a 1850[

Podemos recordar que el inicio del uso artesanal de las latas está fechada en el siglo XVIII temprano –una tradición de Bohemia-, pero su difusión se produjo cuando la firma inglesa Donkin & Hall empezó a surtir a la marina inglesa en 1812. Cuando Sir Edward Perry viajó con su expedición al Ártico en 1820 ya llevó comida enlatada.

 2c. Flejes de barril

Se hallaron catorce fragmentos de flejes de barriles hechos de hierro, posiblemente todos forjados y cortados a mano. En el sector 6 hubo dos de ellos, uno mayor de 35x80x3 mm y otro de 27x35x2 mm.. En el punto 13 hubo mayor concentración, en total doce fragmentos y todos provienen del mismo fleje que medía 32 mm de ancho por 2 mm de espesor. El largo acumulado de todas las partes es de unos 48 cm, siendo uno de los fragmentos el un extremo. Se concluye que deben provenir al menos de dos barriles diferentes y con más probabilidad de tres, y que todo debió ser cortado a mano. Por las dimensiones conocidas para Buenos Aires se ajustan bien a las del siglo XIX desde sus inicios hasta el final concordando con el ancho y el grosor, siendo el más ancho posiblemente el más antiguo. Sabemos que los flejes eran usados por los foqueros no sólo en los barriles, sino que en la medida en que estos se vaciaban la madera iba al fuego y el metal se empleaba para despegar la grasa de los cueros de las focas y fueron comunes a muchos sitios estacionales.

 2d. Clavos

En total fueron identificados cinco clavos, uno en el punto 1, dos en el 6, uno en el 11 y otro en el 13. Todos son de corte cuadrado o rectangular, cuatro cortados de chapas con técnicas semi-industriales y uno solo parecería ser forjado; uno de ellos se conservó completo midiendo 55 mm de largo, presenta la cabeza hecha por golpes de martillo y el cuello entallado por la presión producida por la pinza, doblado a la mitad de su largo. Otro mide 43 mm de largo aunque está roto. El corte de la chapa original se hizo dejando dos lados paralelos y dos en ángulo; el último es el extremo inferior de una tachuela plana sin cabeza de 25 mm de largo. El clavo forjado mide 100 mm de largo y la cabeza ha sido golpeada para tener cabeza en tres lados. La asociación entre la tachuela y los flejes de barril en el punto 13 permite suponer que fue parte de él. El ubicado en el punto 11 debió pertenecer al maderamen de una nave[i].

Es difícil darle a estos clavos una fecha precisa, fueron producidos en el momento más complejo de la historia de la fabricación de clavos, es decir, cuando se pasó de la producción manual por forja a la industrial de clavos cortados. Suponemos que los fechamientos que podemos darles como conjunto se encuadran entre 1790 y 1850. Entre los objetos recolectados por las misiones inglesas previas se citan bulones y clavos aunque no tornillos, pero no fueron descritos.

 3. Pipas

Hubo un conjunto de cuatro fragmentos de pipas de fumar fabricadas en caolín blanco, posiblemente hechas en Inglaterra, aunque las hubo similares en Estados Unidos, Francia y gran parte de Europa Central. Todas provienen del punto 19. Una de ellas, la más nueva, fue quemada y se conservó en un largo de 75 mm; su diámetro de conducto es de 1,8 mm; los otros tres fragmentos son quizás de una misma pipa y su diámetro interno es de 2 mm conservando aún el pedúnculo de apoyo de la cazuela. Por lo observado es posible asumir que hay mayores posibilidades que sean inglesas y que fueron fabricadas entre el final del siglo XVIII y los inicios del XIX (Pater Davey, comunicación personal). Recordemos que ese país era el mayor exportador del mundo de estos objetos, consumidos masivamente en todos los demás y que formaban parte de la vida cotidiana en barcos y ciudades desde el siglo XVII. Uno de los fragmentos muestra evidencias de haber sido desgastado en su superficie con un objeto cortante, quizás para hacer una boquilla, una vez rota ésta. 

En la isla Desolación cercana fueron descubiertas al menos veinte pipas de caolín aunque aun no han sido descritas o analizadas.

 

4. Sogas y cuerdas

Entre los objetos recuperados hay siete fragmentos de sogas o cuerdas hechas de fibras vegetales, posiblemente hilo Sisal o similar. Un grupo proviene del punto 15 donde se encontraron cuatro: dos que pueden ser de la misma cuerda trenzada triple de cerca de 2 mm de espesor en origen. Una parte presenta un doble nudo; una sección tiene 25 cm de largo y la otra 19 cm. El tipo de nudo muestra que fue usada  para formar una manija, es decir que debió servir para transportar algo no muy pesado pero incómodo de llevar en la mano. Las otras dos cuerdas provenientes de ese punto fueron una de trenzado doble de 2 mm y 11 cm de largo, y otra más gruesa de trenzado triple y 3 mm de espesor original. En el punto 6 se hallaron dos fragmentos de trenzado triple pero fino, de 2 mm de espesor, y que medían 12 y 18 cm de largo cada una; además había una soga de trenzado doble de 4 mm de espesor y 86 cm de largo.

 

5. Telas

Se hallaron siete fragmentos de tela; cuatro de ellos son provenientes de telares industriales, de trama cerrada, tejido llano balanceado y hecho con lana de oveja. Los otros tres provienen de la misma pieza y fueron tejidos a mano. Fueron teñidos con tinturas químicas y de allí la gran decoloración sufrida, poseen restos de materia inorgánica adherida a la trama y la urdimbre y gran cantidad de materia orgánica, al parecer guano de pájaros. En los textiles, metido en la trama, se identificaron dos cabellos humanos, uno rubio y otro pelirrojo. Todos los textiles muestran un altísimo tenor de salinidad posiblemente por haber estado sumergidos en agua de mar.

El primero de ellos es de color negro –aunque podría llegar a ser azul muy oscuro-; mide 35 por 45 cm y presenta dos patrones diferentes de costuras: el original que es de calidad y bajo doblez y una serie de otras costuras burdas hechas por una mano inexperta pero con aguja delgada, posiblemente emparchando otra tela aún más gastada. El color se conserva en partes aunque en otras está claramente desvaído, siendo posible que esto se deba a un continuo contacto con la piel humana. Hay hilos rojos adheridos a la trama.

Las otras tres telas finas son similares entre sí y diferentes a la anterior, midiendo aproximadamente 37 por 38 cm, 20 por 24 cm y 6 por 5 cm- En este caso son textiles gruesos, de hilado cerrado y de color azul muy oscuro, casi negro. Son partes de vestimentas y conservan sus dobleces mostrando que estaban bien cocidos, y sin duda uno es parte de una manga. Presentan marcas de costuras posteriores en forma de líneas paralelas como si hubiesen sido remendadas en varios lugares y ocasiones.

Es posible fechar estos textiles de manera muy general en el momento de estudio, es decir, en el siglo XIX; por lo menos sabemos que no pueden ser anteriores al desarrollo del telar mecánico de tipo industrial por Cartwright en 1785. Los colorees negro y azul marino eran parte integrante de la vestimenta de los marineros de toda Europa e incluso de América en los inicios del siglo XIX, de allí el nombre adoptado para ese tono de azul. Los de color marrón pertenecieron a un abrigo simple, basto y común en el mundo entero.

 

 

 

  

  

 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar