Historia y Arqueologia Marítima

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LOS OBJETOS  DE LA CUEVA LIMA LIMA, ISLA LIVINGSTON, SHETLAND DEL SUR: 

UNA DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS (1995)

Base Material Cultural 1 Material Cultural 2
Descubrimientos previos Conclusiones Bibliografia

Los materiales culturales de la cueva Limalima.

6. Corchos y tapones

Se hallaron dos tapones hechos de corcho y cuatro hechos de madera. Los dos de corcho son de cerca de 30 mm de diámetro, irregulares, cortados a mano, con alturas de 15 y 32 mm respectivamente, uno de los cuales posee un agujero central para suspenderlo, posiblemente para no perderlo; ambos provienen del punto 4.

Los de madera son cuatro: uno es para botella y fue tallado a mano con bastante cuidado pero en forma casera, midiendo 55 mm de alto y con forma ligeramente cuadrada en la parte superior que mide unos 20 mm de lado, incluyendo un agujero. Otro fue  cilíndrico de 37 mm de diámetro y 26 mm de alto. El tercer ejemplar fue tallado burdamente y es ligeramente cónico midiendo 25 mm de diámetro y 53 de alto. Otro tapón, posiblemente un fragmento horizontal de un corcho para frasco de boca ancha es el que mide 55 mm de diámetro y 5 mm de alto. Es interesante ver que fueron cortados con las fibras en sentido horizontal, lo que produce una mejor hermeticidad al hincharse la madera en contacto con el líquido.

   

  7. Cueros 

Se encontró un conjunto formado por cuarenta y ocho objetos, fragmentos de ellos y retazos de cuero provenientes de suelas y de la manufactura de diversos objetos, además de tacos y suelas enteras o casi completas. Los retazos son sobrantes de cueros de diversos espesores que presentan formas irregulares cortadas con cuchillo y que por sus formas y dimensiones son sobrantes de objetos readaptados en el lugar, como ser tacos y suelas de zapatos. Hay también objetos con formas específicas, como medias-suelas que también fueron cortadas para volver a usar parte de ellas y otros que parecen  haber sido usados en actividades difíciles de desentrañar ahora. En principio hay cueros curtidos de calidad, finos y brillantes, y cueros bastos, gruesos y posiblemente resultado de un menor trabajo en curtido y por ende de calidad. 

Los zapatos o sus restos conforman dos grupos claramente diferentes, los hechos por manos expertas y los de mano burda, incluyendo aquí los recosidos. Hay suelas con clavos, con tarugos metálicos, con alambres, con marcas de costura manual de calidad, de costura burda e irregular, reparadas y recosidas; también hay cosidos con soga. Hay incluidos clavos de  bronce, de hierro ovalados y circulares y cosidos con alambre de máquina, hay agujeros de máquina, otros de mano experta e incluso de simple punzón. Solo un estudio muy detallado permitirá analizarlo en todos sus detalles posibles. También hay coincidencia entre los tipos más antiguos y la presencia de agujeros para hebillas, rasgo que se mantuvo hasta antes de la mitad del siglo XIX.

   

 Podemos observar que desde la perspectiva cronológica existen dos grandes grupos de zapatos del tipo que estamos describiendo (suelas, tacos y anexos): unos son totalmente manuales y pueden ubicarse entre el final del siglo XVIII y el siglo XIX, y otros para finales de ese siglo. Esta separación se hace por el momento sobre la base de las técnicas de manufactura: sabemos que la producción industrial de zapatos se inició en 1811 en Estados Unidos con el sistema de tarugos de madera y llegó, hacia 1880, a la perfección de los métodos mecánicos, teniendo cada sistema de cosido o unión un tipo de maquinaria apropiada y estandarizada. En este caso existen suelas de zapatos de ambos grupos, incluyendo los más antiguos de cosido y claveteado manual, de cosido con máquina, de unión con alambre y de técnicas mixtas como cosido-claveteado tanto manual como con máquina. Y además están los reparados. Los zapatos hechos a mano con cueros poco trabajados son muy simples pero denotan un conocimiento previo y/o una buena capacidad de observación. Fueron construidos con la menor cantidad de piezas posibles pero para ser unidos con una soga o cuerda mediante ojales cortados a mano y no por costura o clavado. En las fotografías y dibujos pueden observarse las variantes técnicas usadas y su superposición. En estos casos parece que se usaron hebillas decorativas, quizás trasladadas de otros zapatos más finos. 

Habría que decir que esto puede interpretarse como evidencia de la presencia en el lugar de personas con zapatos fabricados, otros con zapatos que tenían arreglos y otros con zapatos y mocasines posiblemente de su propia manufactura, el cuero era precisamente lo que sobraba en el lugar, si se sabía trabajar. Y que algunos tuvieron calzado de categoría, con hebillas, quizás un rasgo de diferencia social o al menos de jerarquía en el barco. 

 

   

  

Desde la postura cronológica estricta hay que aceptar que estamos frente a un conjunto heterogéneo; hay suelas que demuestran ser de la segunda mitad del siglo XIX al igual que hay otras que, por su manufactura, pueden ser más antiguas si las asumimos como fabricadas en Europa; pero esa es una suposición. También hay costuras que pueden ser pensadas como hechas por un náufrago o persona aislada de otros recursos. 

En función de todo lo hallado es que asumimos la presencia de dos momentos: uno de inicios del siglo XIX y otro cercano a 1880, cubriendo así la mayor parte de lo encontrado; es interesante observar que en ambos casos hay arreglos, recosidos, reparaciones y reuso. No se han hallado evidencias de los grandes cueros que debieron usarse en los paravientos sobre los muros. 

  

   

  

   

  

   

 8. Huesos

Se hallaron huesos de fauna que presentan rasgos de acción humana en ellos, es decir cortes con cuchillo y exposición al fuego intencional. Uno de ellos es la pelvis izquierda de un Pingüino Patagónico o Magallánico (Sphenicus Magallanicus) con marcas de quemado. Un segundo hueso proviene de un lobo marino joven (Arctocephus Australis), es el húmero y presenta huellas de cortes con filo y quemado. El tercero se trata de un ave grande aún no bien identificada; es un fragmento de cráneo quemado de un posible Albatros Errante.

Los huesos corresponden por lo tanto a animales del lugar; aptos para la  alimentación y que bien pueden haber formado parte de la dieta de visitantes o habitantes de la cueva. En la bibliografía se habla de haberse hallado huesos de focas, pingüinos y una mandíbula de cerdo, aunque se recuerda que en 1821 se registraron animales de ese tipo en libertad[i] 

 9. Maderas 

Se incluye en la colección además de los objetos hechos de madera ya descritos, una sección de una rama de árbol de unos 30 mm de diámetro, cuatro astillas y varios fragmentos reducidos de tablas cortadas a mano con hachuela que muy posiblemente sean duelas de barril. 

   

 10. Otros objetos 

Se incluyó en el conjunto de objetos estudiados un grupo de seis rocas mezcladas con el guano y el carbón; varios aglomerados de carbón con pequeños fragmentos de huesos de pájaro y pedregullo, y partes provenientes de una boya de hule o de goma de manufactura japonesa fechada hacia 1950 o posterior inclusive. 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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