Historia y Arqueologia Marítima

HOME

 El Buque Indice El Buque

Björn Landström

Las naves de altura del faraón Sahure

Se cree que con anterioridad al 3000 a. de J. C. los egipcios habían navegado por el Mediterráneo, a Siria y Creta, y hay jeroglíficos que relatan que hacia el 2900 Snofru envió cuarenta barcos a Byblos, Fenicia, en busca de cedro para la construcción naval. Doscientos años más tarde, el faraón Sahure envió una flotilla armada de ocho buques a saquear las costas de Siria, y las naves regresaron indemnes con prisioneros fenicios. Fragmentos de un bajo relieve muy detallado de esa época (24) narran gráficamente la expedición y muestran las naves con tanta claridad que es posible formarse buena idea de su aspecto y construcción.

Aparte de los refuerzos, necesarios para viajes de altura, no difieren mucho de las embarcaciones que iban por el Nilo. Probablemente los cascos, como en los anteriores, eran construidos sin quilla ni cuadernas, con gruesas tablas encabilladas unas con otras, y, para mayor resistencia longitudinal, un cabo grueso (tortor) iba de proa a popa sobre una serie de horquillas, mantenido tenso por medio de un barrote introducido entre los cordones del cabo para torcerlo (25-26). El bajo relieve no muestra signos de baos de cubierta y es probable que éstos vinieran por primera vez algunos cientos de años más tarde (V. 19). Un buen refuerzo transversal lo constituían dos cabos que corrían en torno a las tablas altas del forro y eran mantenidos tensos y juntos por medio de otro cabo en zigzag entre ellos. El palo bípode era abatible y sin duda se abatía cuando la embarcación iba a remo. Su funcionamiento probable era, según reconstrucción (arriba-25), con grandes piedras a modo de contrapesos. No se habían hecho todavía muchos cambios acerca del modo de alojar y sostener el palo, y cuando el viento no era favorable se debían emplear los remos. Se desconoce si la roda y el codaste verticales tenían otro objeto que el de llevar símbolos. El codaste llevaba el símbolo de la protección celeste, y la roda de proa, el ojo que todo lo ve, el cual hallaremos después en diferentes naves de todo el mundo, hasta hoy.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey - - Argentina

Direccion de e-mail: meycarlos@fibertel.com.ar