Historia y Arqueologia Marítima

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Björn Landström

Las naves de guerra de Ramsés III

Hacia el 1200 a. de J. C, Egipto fue amenazado por una gran fuerza invasora. Las inscripciones denominan al enemigo "la gente del mar" y se cree que eran tribus procedentes de Creta, entre ellos los filisteos de que habla la Biblia, los cuales intentaban ahora forzar el paso hacia Egipto por tierra y por mar. Ramsés III, llamado el último gran faraón, realizó contraataques decisivos y derrotó al enemigo en tierra y en la mar. En su tumba en Medinet Habu está representada la batalla, primera descripción gráfica de una acción naval (38).

Las imágenes de las naves son más convencionales que en las de Deir el-Bahari, pero se advierte un claro progreso logrado en trescientos años. El hecho de que las naves egipcias tengan muchos detalles comunes con las invasoras induce a pensar que, en cuanto concierne a las de altura, los egipcios habían aprendido de los pueblos marineros del Norte y Nordeste. Aunque las partes de proa y popa del casco sean de diferente construcción (véanse 39 y 41), todos los barcos de la batalla están dotados de una elevada falca para proteger a los remeros. Es todavía incierto si los egipcios habían introducido ya el uso de cuadernas, y la reconstrucción de los detalles del casco (39-40) es, en lo más, hipotética. El aparejo es insólito y ofrece muchas innovaciones. Por primera vez aparecen representadas cofas, y también por vez primera una vela es cargada por medio de brioles, sin arriar la verga, todo de mucha importancia en unidades de guerra. Las naves de "la gente del mar" tienen el mismo aparejo exactamente, y creemos que todas estas innovaciones procedieron de las costas septentrionales del Mediterráneo. La historia de Egipto después de Ramsés III es, principalmente, la de una decadencia.

Vastas zonas de tierra fueron perdidas y el dominio del mar pasó gradualmente a los fenicios. No fue Egipto un pueblo marinero por naturaleza, y las naves que construyeron y armaron para viajes marítimos parecen en su mayoría embarcaciones fluviales reforzadas. Fueron excelentes ingenieros y constructores, pero su ambiente natural fue el río y no la mar. Y ahí es donde se detuvo el progreso de la construcción naval egipcia. Mucho después, en el 400 a. de J. C, Herodoto escribirá que las naves mercantes egipcias eran construidas con bloques de acacia, como se construye un muro, calafateadas con papiro y trabadas con cabillas de madera, sin que tuvieran cuadernas.

 

 

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