Historia y Arqueologia Marítima

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Björn Landström

Trirremes griegas

Durante los miles de años que diferentes naves han surcado los mares del mundo, ninguna ha supuesto tantos problemas y motivado tantas discusiones como la trirreme, la galera griega con tres órdenes de remos. Tucídides dice que las primeras trirremes fueron construidas por los corintios unos 260 años antes de su tiempo (o sea a mediados del siglo VII a. de J. C), y continúa: "Pero un poco antes de la guerra con los persas y la muerte de Darío, los tiranos sicilianos y corsos tenían muchas trirremes. Éstas fueron las últimas grandes potencias navales de la Hélade, antes de la expedición de Jerjes. Los eginetas, atenienses y otros tenían pocas naves, la mayoría de 50 remos.

Sólo cuando Temístocles persuadió a los atenienses, mientras se hallaban en guerra con Egina y temían un ataque persa, aquéllos construyeron naves de guerra para darles la batalla en el mar. Estas naves todavía sólo tenían una cubierta parcial." Las fuerzas navales griegas, reunidas, vencieron a las persas en la batalla de Salamina el 480 a. de J. C.

Antes de abordar el difícil problema del aspecto y funcionamiento de una trirreme griega, debemos estudiar la escasa iconografía disponible. El fragmento de un bajo relieve en la Acrópolis de Atenas, del siglo V antes de J. C. (83) — desgraciadamente con muy diferentes posibilidades de interpretación—, muestra una parte de la sección longitudinal de una trirreme. La imagen, en un solo plano, no deja ver claramente qué líneas horizontales representan la postiza (¿quizá todas?) y cuáles el verdadero casco. Entre los remeros de la fila extrema hay soportes curvados que sostienen un puente. En el Louvre, la alada "Victoria de Samotracia" reposa sobre un pedestal de mármol con la figura de proa de galera, en la que es evidente la postiza (82). La escultura es todavía del siglo IV y probablemente representa una birreme.

Dos grandes incisiones con naves de guerra clásicas han sido halladas en el muro de una casa de la isla de Délos. En una (84) es fácil distinguir tres órdenes de remos y encima una fila de escudos. Un bajo relieve esculpido en piedra, procedente de Lindos, en la isla de Rodas (86), muestra la popa de una birreme o trirreme con el timón izado y el asiento para el comandante; un vaso de origen griego (90), hallado en el sur de Italia y datado del siglo V, presenta soportes curvados que inducen a suponer la existencia de una postiza. Dos bajo relieves (81, 88) y el modelo en bronce de una proa (85) son romanos, pero es tanta la similitud con los prototipos griegos, que pueden ayudarnos a nuestro estudio.

Si nos preguntamos cuál fue el objeto de la trirreme, la razón para comprimir con otro orden a los remeros de ambas bandas, la respuesta no puede ser otra que ésta: los constructores deseaban aumentar la velocidad, la potencia de la embestida y la influencia operativa con la mínima pérdida de maniobrabilidad.

Es probable que la elegante y ágil birreme resultara demasiado ligera y frágil. Puede que se hicieran intentos de construir birremes robustas y potentes, pero éstas serían demasiado lentas y el aumento del número de remeros a treinta por banda sólo habría conseguido hacer el casco demasiado largo v difícil de maniobrar.

No era nueva la idea de construir una trirreme, una nave con tres órdenes de remos, a fin de aumentar la potencia de la embestida sin que la embarcación fuera demasiado larga o tan pesada que anulara el aumento en el número de remeros; la idea no era nueva cuando un hombre de Corinto resolvió finalmente el problema.

Pienso que el constructor corintio dispuso los bancos de remeros en ángulo hacia proa y hacia fuera respecto a la línea central de la nave (89). Dos remeros se sentaban uno al lado del otro en el banco superior y sólo uno en el inferior, éste sentado en tal posición que pudiera extender sus brazos entre los remeros de delante (87). Su remo pasaba por un orificio practicado en el casco, mientras que los remos del banco superior se apoyaban en la postiza, y el del remero del banco de dentro un poco más alto que el del remero de fuera. La postiza, al menos hacia los comienzos del siglo no iba forrada por abajo y por arriba (82).

Los soportes curvados (82, 83, 87) sostenían el puente de gobierno, dejando quizás un paso hundido en el centro. Tucídides afirma que los barcos no llevaban cubierta completa en aquellos días. Durante el ataque, los soldados estarían resguardados en el callejón, mientras que los remeros tendrían la protección, insuficiente, de los escudos de la tropa colgados de las aberturas entre los soportes.

El espolón era parte integral del casco, consistiendo realmente en la porción proel de la quilla y de las robustas cintas que convergían en un puntal (82, 87). La roda empezaba en la punta del espolón, curvándose primero hacia popa, luego hacia arriba y finalmente hacia proa. Podemos ver claramente la construcción en los restos de naves romanas que yacían en el fondo del lago Nemi (97, 98). En lo más, la popa era como antes, y la quilla, cintas y cuerdas del casco se reunían formando una especie de cola de pez.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey - - Argentina

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