Historia y Arqueologia Marítima

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Björn Landström

Las misteriosas naves de Nemi

Ver tambien: Barcos de Nemi.

A poco más de veinte kilómetros de Roma, en la colina de Albani, está el lago Nemi. Desde la época romana corría el rumor de que dos grandes naves yacían en el fondo del lago, y el rumor se extendió por la Edad Media: los historiadores cuentan que el cardenal don Próspero Colonna hizo un vano intento de recuperar las naves en 1446. Siguieron otras tentativas sin éxito, hasta que en 1927 comenzó una operación en vasta escala para desecar el lago a fin de alcanzar las naves. En el curso de los trabajos se descubrió un canal subterráneo de época romana, largo tiempo olvidado, y se dio paso al agua a través del mismo. En 1932, los restos de dos enormes cascos fueron sacados del fango y llevados a tierra.

La tradición decía que las naves habían sido construidas por orden de Calígula, pero tanto dentro de ellas como a su alrededor se halló gran número de monedas acuñadas por muy diferentes emperadores, la más reciente del 164 de la era cristiana. Nada se ha podido probar sobre el origen de las misteriosas naves de dimensiones casi iguales: una tenía 71,5 metros de eslora por 33,5 de manga, y la otra 73,15 por 14,30. (Según fuentes italianas, la primera nave tenía 71,30 m. de eslora y 20 de manga; la segunda, 73 por 24.

La primera, más manguda, tenía el aspecto de una nave de guerra, con espolón y proa (97) de forma exactamente igual a las que vemos en imágenes antiguas. Casi toda la obra viva, una porción del codaste, la parte de popa de la postiza de estribor y el timón de esta banda, se hallaban intactos. El casco estaba muy bien construido con un sistema de cuadernas muy juntas (100), y el forro, cuyas tablas en parte encabilladas entre sí y en parte clavadas a las cuadernas, estaba completamente cubierto de planchas de plomo.

Es muy probable que la nave tuviera al menos dos cubiertas. La inferior, donde bogaban los remeros, aproximadamente al nivel de la línea de flotación, era sostenida por baos con puntales apoyados en la sobrequilla y serretas (102). De la cubierta alta — o cubiertas — no quedaban restos, pero las rotas cuadernas se remontaban tanto en los costados que parece necesaria otra cubierta a este nivel. Una reconstrucción (98) señala la probable forma del casco.

La segunda nave, no tan bien conservada, parece haber tenido la forma clásica que ya hemos encontrado en Egipto, y sería la típica de las mercantes del Mediterráneo en muchos cientos de años siguientes. El más notable de los hallazgos hechos en las dos naves fue el de dos anclas, una (101) con la caña y los brazos de madera, mientras el cepo es de plomo. Antes se habían encontrado muchos de estos cepos de plomo, pero no se comprendió su función hasta los hallazgos de Nemi.

Nadie ha podido dar una explicación de por qué se construyeron estas grandes naves destinadas a surcar las aguas de un pequeño lago entre montañas. Se ha sugerido que eran un capricho imperial, un parque a flote para diversión de la corte, y que ambas naves celebraban encuentros guerreros para deleite del emperador. Algunos han querido ver una relación entre ellas y el templo de Diana Nemorense, situado en las orillas del lago.

Pero el secreto de las naves se mantendrá siempre y los restos traídos a la luz suministraron datos preciosos sobre la construcción naval clásica, de modo que no existan dudas acerca de la capacidad de los romanos para construir naves que fueron citadas como de quince órdenes de remos. Las naves de Nemi ya no existen. En las luchas que tuvieron lugar en Italia durante la segunda guerra mundial, un misterioso incendio destruyó el Museo donde se guardaban, reduciéndolas a cenizas.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey - - Argentina

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