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El subcontinente latino al sur de Río Grande del Norte fue
en el siglo XIX- como nunca lo había sido antes- un destino atrayente
para inumerables viajeros, incluyendo a aquellos de los países de
habla alemana. No sólo naturalistas, especialmente botánicos, zoólogos y
geólogos siguieron las huellas de Humboldt, sino que también vinieron
ingenieros de minas, pintores, médicos, diplomáticos, periodistas y
escritores, miembros de la nobleza, maestros, agentes de viajes,
etnólogos, arqueólogos, y aun
“globetrotters”
que consideraban su deber verificar la información de las guías de
viajes”.(Fragmento de la introducción del libro de Hans Joachim
WULSCHNER
“Vom Rio
Grande zum La Plata”.
Horst Erdmann Verlag. Tübingen und Basel, 1975.
Traducción del autor).
La
historiografía marítima de los países sudamericanos registra noticias
sobre varias expediciones a sus costas en el siglo XIX provenientes de
naciones del ámbito lingüístico germánico, a veces como una etapa de un
“viaje
alrededor del mundo”,
otras veces como el punto de partida de un viaje al interior del
continente o de regreso de expediciones de caza de ballenas y animales
peleteros. Algunas de estas crónicas- escritas en idioma alemán- han
sido traducidas al español o portugués y comentadas por historiadores
latinoamericanos.
En una época de transición entre la Ilustración y el
romanticismo el objetivo de estos viajes era múltiple: la realización
de investigaciones hidrográficas, oceanográficas, etnográficas,
cartográficas, geológicas, de política comercial y diplomática, de
biología marina, descubrimiento de tierras, glaciológicas,
meteorológicas, astronómicas, etc.
Estas
expediciones pudieron beneficiarse de los grandes progresos realizados
en la fabricación de nuevos instrumentos de mediciones físicas y
astronómicas y del equipamiento con instrumentos náuticos y
meteorológicos excelentes, disponibles en dicho siglo.
Los historiadores alemanes Karlheinz Paffen y Gerhard
Kortum, comparando entre sí las expediciones realizadas a América del
Sur por países germánicos en una y otra mitad del siglo XIX, señalan que
aquellas realizadas en la segunda mitad del siglo XIX fueron
“más
creativas del punto de vista marítimo-geográfico”
que las de la primera mitad (1).
En relación con los viajes realizados a la costa oeste de
América del Sur en dicho siglo se han publicado noticias sobre las
expediciones prusianas al océano Pacífico del buque MENTOR (1822-1824)
y los cinco viajes de la PRINZESS LOUISE (1826-1829, 1830-1832,
1832-1834, 1836-1838 y 1838-1840) (2) así como la expedición de la
fragata austríaca NOVARA (1857, 1858 y 1859) alrededor del mundo (3) .
Con referencia a las expediciones a la costa este de
Sudamérica- muchas de las cuales dejaron crónicas de Montevideo- ellas
son citadas en la nómina “Bibliografía
de viajeros”
que publicó el historiador Horacio Arredondo (4)
En esta nómina, aquellas expediciones provenientes de
naciones germánicas son relativamente escasas, 9 en 186 citas, número
que también incluye algunos viajes marítimos del siglo XVIII.
Posteriormente, un aporte personal ha ampliado dicha lista (5).
Como
ejemplo de viajes terrestres germanos a regiones interiores de América
del Sur desde el Río de la Plata, se cita la expedición por tierra del
ingeniero de minas barón de Nordenflycht desde Montevideo a través de
Buenos Aires hacia las minas de plata del Perú (6) para perfeccionar la
explotación minera de la plata.
Entre otros, también debe mencionarse a Alexander von
Humboldt como “pionero
de las expediciones al interior del continente americano”
(HAMPE MARTÍNEZ, Teodoro; “En
el bicentenario de Humboldt. Sus contactos latinoamericanos durante el
proceso de la Independencia”.
Cuadernos Americanos, núm. 94 (2002), pág. 183).
Es probable que los historiadores nacionales no hayan
accedido a gran parte de las publicaciones sobre los viajes marítimos
que recalaron en Montevideo provenientes de los países germánicos de
Europa, no traducidas del alemán, debido a dificultades idiomáticas y de
acceso a las publicaciones.
Esta presunción se ha visto confirmada por la localización
en la biblioteca de la “Bundesamt
für Seeschiffahrt und Hydrographie”
(“Oficina Federal de Navegación Marítima e Hidrografía”) de Hamburgo de
varias crónicas de expediciones marítimas germánicas-incluyendo la
presente- que recalaron en Montevideo en el siglo XIX. Publicadas en
idioma alemán y nunca traducidas al castellano; no figuran en la nómina
de Arredondo ni han sido comentadas en la historiografía marítima
nacional (7).
El
interés histórico de estas crónicas radica en que suelen incluir
informaciones sobre edificios públicos, puerto, calles, arquitectura,
comercio, situación política, vida social, costumbres,
descripciones geográficas y otros datos que enriquecen nuestros
conocimientos del Montevideo del siglo XIX.
Téngase presente que sólo entre 1820 y 1853 la marina
mercante prusiana realizó 123 viajes de nueve buques dirigidos la
mayoría a América del Norte, Central y del Sur (8) bajo el estímulo de
la
“Preussische Seehandlungs-Societät”
(“Sociedad Prusiana de Comercio Marítimo”) (9).
No se han publicado estadísticas acerca de la proveniencia
de los buques entrados en el puerto de Montevideo en el siglo XIX para
poder establecer el número de ellos que provinieron de países
germánicos ni es de esperar que todos dejaran crónicas sobre Montevideo.
Pero la recalada de barcos alemanes en el puerto de Buenos Aires-de cuyo
número hay estadísticas- no era infrecuente y es verosímil que muchos
hayan fondeado también en Montevideo.
Así, sólo entre 1850 y 1856 fondearon en el puerto de Buenos
Aires 129 barcos de ultramar hamburgueses, 38 de Bremen y 32 prusianos,
en un total de199 buques del ámbito germánico (10).
Adicionalmente, en la segunda mitad del siglo XIX el Imperio
Austrohúngaro impulsó una campaña de refuerzo de las vinculaciones
consulares y del establecimiento de relaciones comerciales con los
estados de la costa este de América del Sur y envió varias
expediciones a dicho continente, como la de la fragata NOVARA
(1857-1859) que hizo escala en Río de Janeiro y la de la corbeta AURORA,
recién mencionada.
La expedición que se comenta en el presente trabajo
es inédita en la historiografía marítima nacional y no se menciona
en la nómina de viajeros publicada por Arredondo.
I -- EXPEDICIONES GERMÁNICAS AL RÍO DE LA PLATA EN EL SIGLO XIX
Algunas de las que tuvieron lugar en el siglo XVIII han sido
comentadas por el historiador Juan Villegas (11).
En cuanto al siglo XIX puede ser útil rever sintéticamente
varias expediciones germánicas al Río de la Plata realizadas en dicho
siglo. Así, se refiere la expedición de
Vollmer
“alrededor
del mundo”
(12) que efectuó una descripción de las costumbres imperantes en
Montevideo en 1825.
También se documenta por
C.
Skogman
el viaje a vela alrededor del mundo de la fragata sueca EUGENIE que
ancló en Montevideo en diciembre 29 de 1851, redactando su capitán una
detallada descripción de la ciudad (13)..
La intensificación de la política comercial del Imperio
Austrohúngaro dirigida a América del Sur motivó la organización de la
expedición alrededor del mundo de la fragata NOVARA, citada
anteriormente, que recaló en Río de Janeiro y Valparaíso (14), entre
otros puertos, salteando Montevideo.
Un viajero prusiano,
Max von
Versen,
arribó a Montevideo en abril 28 de 1867. Sin desembarcar, debido a la
epidemia de cólera, escribió sobre la actividad saladeril, fruto de una
conversación con un experto alemán en conservación de carnes (15).
En 1868 el alemán
Hermann
Burmeister
(Stralsund 1807-Buenos Aires 1892) visitó el Uruguay y la Confederación
Argentina en un segundo viaje, --habiendo realizado el primero al Brasil
en 1850 (16).
Johann
Jacob von Tschudi
fue otro viajero y diplomático, suizo, que realizó una escala en
Montevideo en 1887, proveniente de Río de Janeiro en ruta hacia Buenos
Aires. Abrevió su escala en Montevideo por temor a la ruptura de
hostilidades entre Buenos Aires y la Confederación Argentina que
podría impedirle la entrada al puerto de Buenos Aires (17).
No todos los relatos y diarios de navegación escritos por
los viajeros y capitanes de barcos que recalaron en Montevideo en el
siglo XIX ofrecen interés histórico. Así, en abril 16 de 1874 fondeó en
el puerto de Montevideo el buque ballenero y lobero alemán GRÖNLAND,
proveniente de Port Stanley (islas Malvinas) “para
la pesca de ballenas y la caza de focas”,
comandado por el Capitán
Eduard
Dallmann.
Su “Diario
de Viaje”
manuscrito (18) carece de interés en lo referente a Montevideo
II - LA
RECALADA EN MONTEVIDEO DEL GEÓGRAFO
AUSTROHÚNGARO WILHELM KREUTH
El
teniente del 13er Regimiento de Húsares del Imperio Austrohúngaro y
miembro de la Sociedad Geográfica de Viena, Wilhelm Kreuth se embarcó en
un buque destinado a la costa este de América del Sur (19).
La embarcación partió de Génova en abril 4 de 1889 y luego
de recalar en Barcelona y Las Palmas arribó a Montevideo en mayo 4
después de haber avistado el faro del cabo de Santa María.
El cronista expresa su admiración por el cielo estrellado,
la fosforescencia marina, la Cruz del Sur y se sorprende por la
violencia del pampero. No hay mención en el texto de detalles sobre la
embarcación; respecto a aspectos marítimos del viaje oceánico refiere
la rotura del eje de una hélice y los problemas de la niebla.
En cambio el autor presenta una detallada crónica-llena
de colorido local, sensibilidad y simpatía- sobre sus
observaciones en Montevideo, que transcribimos omitiendo un resumen
de la historia del país (traducción del autor):
(Aspecto general)
Delante de nosotros se halla la risueña Montevideo
construida sobre un terreno suavemente ascendente, rodeada de colinas
cubiertas de pasto y matorrales. Sobre las que se pueden
distinguir numerosas casas de campo (“kintas”) entre verdes jardines.
La bahía se extiende en un amplio arco que forma un puerto natural,
preferido por muchos barcos que está cerrado por el noroeste por el
cónico Monte Video (148 m) fortificado por un viejo fuerte, por cuyo
nombre se llama la ciudad.
(El
desembarco)
Transcurre mucho tiempo hasta que desembarcamos y se cumplen
todas las formalidades. Nos conduce a tierra la lancha a vapor ANITA.
Nuestro equipaje es profundamente revisado por un empleado de aduana no
uniformado. ¡Ah, pues estamos en una república sudamericana. Más tarde,
luego de una revisación más precisa de mi equipaje, fui sorprendido por
la desagradable verificación de que a la sombra del gorro frigio
dispensador de libertad, manos no convocadas se habían hundido
profundamente en mis pertenencias y me habían robado precisamente lo más
valioso.
Dado que las empresas navieras no aceptan ningún tipo de
responsabilidades sobre el equipaje de los pasajeros, ponga atención
sobre lo suyo todo viajero a América del Sur y no quite de él sus ojos
durante el desembarco.
(El
“Hotel Oriental”)
Nos hospedamos ventajosamente en los frescos patios del
“Hotel Oriental”. Nada supera la indescriptible sensación de contento
por el disfrute de la primera noche en un cómodo lecho sobre la tierra
firme, después de un tormentoso viaje marítimo de varias semanas de
duración
(20).
(La
ciudad de Montevideo)
Montevideo, la capital de la República del Uruguay o Banda oriental del
Uruguay sobre la desembocadura del Plata en el océano tiene
cerca de 80.000 habitantes, entre los que viven numerosos extranjeros
de todas las naciones y se halla dispuesta en forma totalmente
regular, de acuerdo al Patrón americano. Pero la regularidad de su
diseño pierde la expresión de uniformidad porque la ciudad está
construida sobre pequeñas colinas en un saledizo del terreno. En la
vistosa Plaza Independencia, desde un punto de observación, se disfruta
a través de cuatro calles concéntricas, de un hermoso panorama,
simultáneamente del mar y del puerto.
as casas de la ciudad están construidas de ladrillos, con
techo chato, la mayor parte no importantes y raramente presentan una
altura superior a una planta. Lo que sorprende son los magníficos
patios de mármol, con preciosas columnatas y curiosos pisos de mosaicos
multicolores, donde luminosas fuentes vierten sus aguas sobre
exuberantes plantas, canteros de coloridas flores y acuarios.
Montevideo posee también algunos interesantes edificios
públicos como la Universidad, la Casa de Gobierno, la iglesia Matriz, el
teatro Solís y el Banco Mauá. Tampoco debe olvidarse la mención de la
nueva casa de baños en la playa, un establecimiento difícil de hallar en
otro lado con tal lujo, tamaño y adecuación.
La amable Montevideo tiene aún más particularidades.
Mientras que las restantes ciudades sudamericanas son bizarras y
prosaicas en la mayoría de sus relaciones, florece en Montevideo una
encantadora y plácida vida social, que llevaría a algunos a olvidar su
patria.
Se podría llamar a la capital de la República “oriental”,
una pequeña ciudad y es frecuentemente comparada con Trieste o
Marsella.
(Las
hermosas mujeres de Montevideo)
Todavía
corresponde a Montevideo otra gloria. Tiene las mujeres y muchachas más
hermosas de la América hispana, figuras femeninas graciosas, luminosas,
de ojos relucientes, fogosas y ¿porqué habría que callarse?, tienen pies
deliciosos y pequeños con los que con gusto coquetean en sus paseos por
el “Prado”.
(El
empedrado montevideano)
Ahora,
al final, viene lo peor. Montevideo tiene el peor empedrado del mundo y
un paseo a pie por las calles, por casi todas las cuales circulan
tranvías a caballo, no pertenece a lo más agradable.
.(La
plaza Constitución, la plaza Independencia, la Iglesia Matriz, una
feria)
Vacilamos, viniendo del “Hotel Oriental”, sobre el lastimoso pavimento
de las calles que ascienden la colina, abovedadas a breves intervalos
por arcos de hierro provistos de muchas lámparas y llegamos enseguida a
la Plaza de la Constitución donde una buena pavimentación con baldosas
hacía soportable la comunicación. Desde esta plaza conducían arcadas
hasta la Plaza Independencia debajo de las cuales se hallaban
establecidos los comercios más suntuosos del país. La plaza recién
mencionada formaba un enorme cuadrado orlado de casas bajas
deslumbrantes cuyos ornamentos embellecían el fastuoso edificio del
Gobierno así como el obelisco de la Independencia delante de él.
De la hermosa Iglesia Matriz, después del final del oficio
divino los creyentes fluían para pasear en la amplia plaza. Aquí veíamos
la flor de la hermosura femenina con brillantes atavíos, puesto que es
reconocido que Montevideo posee las mujeres más hermosas de Sudamérica.
Un cuadro original captó enseguida nuestra atención.
Observamos que la mitad oriental de la gran plaza y ambos lados de las
calles que desembocaban en ella, se hallaban repletas de pequeños
puestos de venta, compradores, vendedores y objetos de todo tipo, así
como muebles, armas, vestidos, pájaros y animales domésticos,
medicamentos y productos alimenticios. Ocasionalmente se permite a la
gente más pobre, y sin cobrar impuestos, ofrecer para la venta toda
imaginable mercancía en la calle pública. Por allá pasaba un carruaje
por el gentío. Este y su caballo estaban adornados con banderas
multicolores, mientras que en su interior una dama vestida
extravagantemente ofrecía a la venta, con voz estridente, remedios para
la migraña. Ella simulaba un tremendo dolor de cabeza con una
naturalidad que ponía los cabellos de punta, explicaba inmediatamente y
con detalle el uso de su remedio universal, e indicaba con una sonrisa
transfigurada que el sufrimiento había desaparecido completamente.
Cerca, algunos hombres remontaban globos, otros hacían sonar
sus órganos y no hablaremos de los puestos donde diablillos cartesianos
profetizaban el futuro.
(Las
afueras de Montevideo: un cuartel, la cervecería, un remate, el Prado)
Continuamos nuestro paseo por la calle principal conducente al este,
enmarcada por dos filas de acacias, y llegamos después de una caminata
de tres cuartos de hora a la periferia de la ciudad.
Mientras tanto había llegado la tarde y observamos numerosos
carros de caballos, llenos de personas, en dirección hacia fuera, así
como muchas carrozas. No lejos del gran cuartel delante del cual había
soldados de pié, cuyas caras mostraban los tonos más diversos, se
encontraba un extenso edificio donde un extraordinario movimiento de
gente llamó nuestra atención. Era una cervecería en combinación con un
restaurante, donde se expendía una cerveza fabricada por un vienés según
la manera vienesa y de Pilsen. No sólo los europeos la atestaban los
domingos estas alegres galerías, sino también los “orientales” parecían
hallar satisfacción en la bebida de la cerveza.
A partir de este lugar, el camino conducía a Villanova
(21)
aún no habíamos agotado el programa del domingo. La calle atravesó
numerosas y amenas colinas salpicada por encantadoras quintas con
hermosos jardines. No lejos de Villanova se realizaba un remate público
de la “Compañía de Casas” en el cual unas 150 casas recién construidas
caían bajo el martillo. El remate había atraído un numeroso público.
Sobre la vasta plaza, decorada festivamente aguardaba un sinnúmero de
caballos y una incalculable cantidad de carruajes de sus propietarios
que rodeaban en apretadas masas a la adornada tribuna sobre la que se
hallaba la mesa del remate.
Las pausas entre las exclamaciones de los oferentes eran
llenadas por ruidosas piezas de música presentadas por una banda
compuesta de negros. Gritaban agentes que arengaban a posibles
compradores y había ayudantes que distribuían volantes y alababan sus
artículos, ¡un genuino cuadro americano!
No existía menos movimiento en una avenida sombreada por
elevados árboles que conducía al Prado adonde nos dirigíamos: desfilaban
carruajes, galopaban gallardos jinetes sobre el blando sendero e
balasto, mientras que un numeroso público se divertía en las tabernas y
puestos situados a los lados y en los resbaladeros rusos.
En el restaurante-jardín del Prado, establecido con gran
elegancia, adonde llegamos ya hacia el anochecer, una banda militar
ofrecía un concierto que reunía a la mejor sociedad de Montevideo.
Termina
esta crónica diciendo:
Cuando
se observa la vida que reina aquí, se creería hallarse en cualquier
ciudad de Europa y no en la costa oriental de América del Sur, en la
puerta de los estados del Plata”.
NOTAS
(1)
PAFFEN, Karlheinz y KORTUM, Gerhard:
“Die
Geographie des Meeres. Disziplin-geschichtliche Entwicklung seit 1650
und heutiger methodischer Stand”.
(“La Geografía del Mar. Desarrollo histórico desde 1650 y situación
metodológica actual”).
Kieler
Geographische Schriften, Band 60. Geographisches Institut der
Universität Kiel, 1984; pág. 24.
(2)
VEGAS VÉLEZ, Manuel:
“Algunas expediciones germánicas en el Pacífico durante el siglo XIX”.
Actas del
“Primer
Simposio de Historia Marítima y Naval Iberoamericana”.
Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú. Lima, 1993; págs.
399-409.
(3)
Ibídem, págs. 405-408. Karl Scherzer, autor del viaje de la fragata
NOVARA (“Reise
der Österreichischen Fregatte Novara um die Erde in den Jahren 1857,
1858, 1859, unter den Befehlen des Commodore B. von Müllerdorf-Urbair”.
Wien,
Druck u. Verlag von Karl Gerold.s Sohn, 1864) escribió también la
crónica “Aufenthalt
in Tegucigalpa”
(“Estadía en Tegucigalpa”) cit.
por
WULSCHNER, Hans Joachim: ”Vom
Rio Grande zum La Plata. Deutsche Reiseberichte des 19.
Jahrhunderts aus dem südlichen Amerika”.
(“Desde
el Río Grande a La Plata. Informes alemanes de viajes del siglo XIX en
América del Sur”).
Horst Erdmann Verlag, Tübingen und Basel; pág. 66, 1975.
(4)
ARREDONDO, Horacio; “Civilización
del Uruguay”.
Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay. El Siglo Ilustrado,
Montevideo, 1951; tomo 2, págs. 6-110. En adelante, Arredondo
(5)
BAUZÁ, Carlos A.:
“Expediciones marítimas germánicas que recalaron en Montevideo en el
siglo XIX. I. El puerto de Montevideo en 1884. Un relato de la
expedición de la corbeta austrohúngara AURORA”.
Revista Naval (Montevideo), julio 1995: págs. 111-117.
(6) En
julio 18 de 1788 el Virrey Joaquín del Pino transcribía al Ministro de
Real Hacienda en Montevideo Josef Francisco de Sostoa un oficio del
Ministro de Marina Antonio Valdés en el que solicitaba protección
oficial- incluyendo la exención del pago de derechos por el equipaje-
para un grupo de mineralogistas e ingenieros de minas alemanes dirigidos
por el barón de Nordenflycht. Estos desembarcarían en Montevideo-dado
que este puerto era el destino final del viaje de las fragatas-correo en
una de las cuales viajaba la expedición- para continuar hacia Buenos
Aires y- pasando por Córdoba, Salta y Cotagaita- hacia el Perú; el grupo
se hallaba constituido por diecinueve personas. Se trataba de una
iniciativa de la Corona española de requerir la asesoría especializada
alemana para la explotación minera de la plata en el Perú utilizando
técnicas metalúrgicas recientemente descubiertas. Este grupo partió por
tierra de Buenos Aires en octubre 23 de 1789 llegando a comienzos de
1790 a Potosí. Un integrante del grupo, el Director de Amalgamas Antón
Zacharias Helms describió este viaje en una publicación:
“Tagebuch einer Reise durch Peru, von Buenos Ayres an dem grossen Plata
–Flusses über Potosí nach Lima, der Hauptstadt des Königreiches Peru von
Königlich-spanischen Húttendirektor Antón Zacharias Helms”
(Walter, Dresden, 1798).
(“Diario
de un viaje por Perú desde Buenos Ayres sobre el gran río
[de la]
Plata, por Potosí hacia Lima, capital del reino del Perú, por el
Director de Amalgamas del Reino de España Antón Zacharias Helms).
(7) Por
ejemplo el viaje de la ALBATROS (1885-1886) -no incluido en la lista de
Arredondo-, titulado
“Reise
S.M. Schiffes “Albatros” unter Commando des k. k. Fregatten-Kapitäns
Arthur Müldner nach Süd-Amerika, dem Caplande und West Afrika,
1885-1886”. Auf Befehl des k.k Kriegsministeriums Marine-Section, unter
Zugrundelegung der Berichte des k.k. Schiffscommandos verfasst von
Jerolim Freiherr von Banko k.k. Fregatten-Kapitäns Arthur Müldner.
Herausgegeben von der Redaction det “Mittheilungen aus dem Gebiete des
Seewesens”.
(“Viaje del buque de S.M. ALBATROS bajo el comando del Capitán de
Fragata Arthur Müldner hacia Sud-América, país del Cabo y África
occidental”. Por orden del Ministerio el Reich y Guerra Carl Sección
Marina por aporte de los informes del comando de barco editado por
Jerolim Barón de Benko capitán de fragata real. Editado por la redacción
de “Comunicaciones del campo de la Navegación. Con un plano de viaje
orientador.
Gerold´s
Sohn.
Pola,
1889”). La estadía del ALBATROS en Montevideo tuvo lugar en febrero de
1886: la crónica- en preparación, inédita en castellano- de esta
recalada incluye aspectos históricos, geológicos, comerciales,
arquitectónicos y culturales, así como una descripción del puerto y
bahía de Montevideo.
Otro ejemplo es la crónica de SCHANZ, Moritz:
“Reise-Skizzen aus d. Jahre 1890, Rio Grande do Sul, Montevideo,
Argentinien, Paraguay, Anden-Übergang, Chile”.(“Esbozos de un viaje del
año 1890 a Río Grande del Sur,
Montevideo, Paraguay, cruce de los Andes, Chile”).
Hamburg, Mauke, 1891; inédita en castellano, en preparación, tampoco
referida por Arredondo. También WEECH, J. Friedrich von:
“Reise
über England und Portugal nach Brasilien und den Vereinigten Staaten des
La Plata-Stromes während den Jahren 1823 bis 1827”.
(“Viaje
a través de Inglaterra y Portugal hacia Brasil y los Estados Unidos de
la corriente de La Plata durante los años 1823 hasta 1827”),
Auer, München, 1831; inédita en castellano y no citada por Arredondo.
(8)
PAFFEN, Karlheinz y KORTUM, Gerhard, ob. cit., pág. 43.
(9)
Recién a partir de 1822 contó Prusia con una flota mercante. El
“Preussisches Seehandlungs-Institut”
(“Instituto Prusiano de Comercio Marítimo”) establecido por Guillermo II
era la continuación de la “Preussische
Seehandlungs-Societät”
(“Sociedad Prusiana de Comercio Marítimo”) fundada en 1772 por Federico
II según el modelo de la Compañía Británica de las Indias Orientales.
(10)
KROEBER, Clifton B.:
“La
navegación de los ríos en la Historia Argentina” .
Paidós, Buenos Aires, 1967; pág. 225.
(11) En
“Viajes
en el Río de la Plata en el siglo XVIII”.
Actas del IV Simposio de Historia Marítima y Naval Iberoamericana.
Madrid, noviembre 24-28, 1997. Gráficas Lormo, págs. 529-546. También
en MUHN, J.:”
El Río
de la Plata visto por viajeros alemanes del siglo XVIII según cartas
traducidas por ”.
Rev. Inst. Hist.
Y Geog.
(Montevideo), t. VII (1930), págs.
229-325.
(12)
VOLLMER:
“Natur- und Sittengemälde der Tropen-Länder.
Skizzen
einer Reise durch Süd-Amerika und um die Welt in 14 Vorlesungen von
Dr.--.Professor der Physik und Chemie”
(“Pinturas de la Naturaleza y costumbres de los países tropicales.
Esbozos de un viaje por América del Sur y alrededor del mundo en 14
conferencias por el Dr.---“), München, 1829; véase Arredondo, pág. 41.
(13)
Existe una traducción del original sueco al idioma alemán titulada
“Erdumsegelung der Königl.
Schwedischen Fregatte Eugenie in den Jahren 1851 bis 1853 ausgeführt
unter dem Befehl des Commandeurs-Capitains C.A. Virgin, Behufs
Anknüpfung politischer und commercielller Beziehung und
wissenschaftlicher Beobachtungen und Entdeckungen. Nach der ämtlichen
von C. Skogman redigirten Ausgabe, übersetzt von Anton von Etzel”.
Berlin, Verlag von Otto Janke, 1856.
(“Viaje
a vela alrededor del mundo de la fragata real sueca “Eugenie”
realizado bajo el mando del comandante Capitán C. A. Virgin para el
establecimiento de relaciones políticas y comerciales y observaciones
científicas y descubrimientos”). Además se ha publicado una versión
parcial de dicha crónica, en castellano, titulada “Viaje
de la fragata sueca “Eugenia” (1851-1853), Brasil, Uruguay, Argentina,
Chile, Perú”.
Ediciones Argentinas “Solar”. Buenos Aires, 1952. Véase Arredondo, pág.
74.
(14)
VEGAS VÉLEZ, Manuel, ob. cit., págs. 399-489. La publicación se titula “Reise
der Österreichischen Fregatte Novara um die Erde in den Jahren 1857,
1858, 1859 unter den Befehlen des Commodores B. von Müllersdorf-.Urbair.”
(“Viaje de la fragata austríaca NOVARA alrededor del mundo en los años
1857, 1858, 1859 bajo el mando del comodoro B. von
Müllersdorf-Urbair”).
Wien,
Druck u. Verlag von Carl Gerold´s Sohn,
1864.
Según VEGAS VÉLEZ, la fragata NOVARA no fondeó en
Montevideo.
(15) VON
VERSEN, Max: “Reisen
in Amerika und der südamerikanische Krieg”.
(“Viajes en América y la guerra sudamericana”).
Gera,
Reisewitz, 1876. Citado por Arredondo, pág. 86. Véase también
“História da guerra do Paraguai e episodios da viagem na America do
Sul”.
Revista do Instituto Histórico do Brasil.
No se
mencionan el volumen o el año de la publicación.
(16)
Burmeister publicó sus impresiones sobre Montevideo en el libro
“Reise durch die La Plata Staaten, mit besonderer Rücksicht auf die
physische Beschaffenheit und den Culturzustand der Argentinischen
Republik”
(“Viaje por los Estados del Plata con especial consideración a la
estructura física y estado de la cultura de la República Argentina”).
Halle, H. W. Schmidt 1861, 2 tomos.
(Hay una
edición en español publicada en Buenos Aires en 1943). Regresó a
Alemania en 1860; en 1861 renunció a su cátedra de Zoología en la
Universidad de Halle y se estableció en Buenos Aires como profesor y
director del Museo de Historia Natural (véase EMBACHER, Friedrich:
“Lexikon der Reisen und Verlag des bibliographischen Instituts”.
(“Diccionario
de Viajes y Ediciones del Instituto bibliográfico”).
Leipzig, 1882, págs. 59-60. Agradezco esta referencia al Dr. Reinhard A.
Krause del
“Alfred Wegener Institut für Polar- und Meeresforschung”
(“Instituto Alfred-Wegener de Investigación Polar y Marítima”).
Bremerhaven, República Federal de Alemania. Véase Arredondo, págs.
79-80.
(17)
Johann Jacob VON TSCHUDI, autor de
“Reisen
durch SüdameriKa von---“,
(“Viajes por Sudamérica por----”). Este autor figura en una selección de
relatos de viajes alemanes del siglo XIX marítimos y terrestres, con un
artículo titulado “Die
Silberminen von Cerro de Pasco”
(“Las
minas de plata de Cerro de Pasco”
en
WULSCHNER, Hans Joachim (ed.); “Vom
Rio Grande zum La Plata”.
(En
“De Río
Grande a La Plata”).
Horst Erdmann Verlag, Tübingen und Basel, 1975; pág. 297.
Véase
Arredondo, ob. cit., págs. 81-82. Como disgresión, Johann Jacob von
Tschudi es mencionado por el historiador limeño Teodoro Hampe Martínez
como corresponsal de Alexander von Humboldt en 1844 y 1847 (comunicación
personal).
(18) El
“Diario de Viaje”, inédito se titula
“Journal
geführt am Bord des Dampfschiffes “Grönland” Capitain Ed. Dallmann auf
der Reise von Hamburg auf d. Walfisch u. Robbenfang an den Küsten von
South Shetland Isds., Coronation Isld. U. Palmerland geführt von R.
Kuper”.
(19)
KREUTH, Wilhelm:
“Aus den La Plata-Staaten. Eine Reise nach Südamerika”.
(“De
los Estados del Plata. Un viaje a América del Sur”).
Hartleben´s Verlag. Wien, Pest-Leipzig, 1891.
Para
ubicar en contexto la descripción de Montevideo, la estadía de Kreuth
ocurrió durante la presidencia del Teniente General Máximo Tajes.
Durante ese período “se
inició un renacimiento del progreso...material...del país porque la
seguridad política permitió la circulación de capitales, la creación de
bancos y de sociedades anónimas. Se amplió la red de ferrocarriles y la
de tranvías de tracción a sangre...En 1886 se realizó un ensayo de
iluminación eléctrica de la plaza Independencia y en 1889 se sustituyó
el servicio de iluminación a gas por el de luz eléctrica en 250 manzanas
de Montevideo.
(COOLIGHAN, María L. Y ARTEAGA, Juan J: “Historia
del Uruguay”.
Montevideo, Barreiro y Ramos, 1992; pág. 407).
(20) El
“Hotel
Oriental”
cubrió casi un cuarto de manzana en la esquina de las calles Solís y
Piedras. Terminado en 1865 fue por largo tiempo orgullo de la ciudad.
Los planos del “Hotel
Oriental”
vinieron de Inglaterra encargados por el célebre financista Dr. Emilio
Reus. Fue demolido para dar lugar al palacio del Banco de la
República que ocupa toda la manzana, Solís, Piedras, Cerrito y Zabala”
(en ARREDONDO, Horacio, ob. cit., Montevideo, tomo 2, pág. 250). |