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El ayer no está aún escrito;
depende del mañana.
Antonio Machado
El tema propuesto para este trabajo inevitablemente
trasciende el ámbito privativo a los descubrimientos, para
entremezclarse en forma total con dos tópicos claves de la historia
universal: los avances de la técnica y la lucha por el poder.
Esto supone una cuestión metodológica previa, ya que
ninguno de esos temas puede llegar a ser abordado sin mencionar y
conectar con los otros dos.
En concreto, entonces, nos referiremos, en forma
simultánea, a estos tres temas: “La Conquista práctica de las
profundidades del Océano Ártico"; “La Utilización primordial del
Submarino nuclear" y "El despliegue global del Sistema Polaris de
misiles con cabeza nuclear y de largo alcance".
Así , con un solo golpe en el Tiempo, una misma
potencia alcanza la conquista del último Gran Espacio Marino que restaba
virgen sobre el globo, empleando para ello un nuevo ingenio submarino de
capacidades fantásticas. A partir de ese mismo momento, procede al
despliegue de un sistema de armas absoluto, cuyo empleo (afortunadamente
no comprobado) puede determinar la supresión total y definitiva del
poder militar de un adversario de su misma talla. Y, lo que es mucho más
real, el efectivo Poder Disuasorio de dicho sistema aseguró la Paz
sobre el globo, ahorrando así a toda la humanidad los horrores de una
Tercera Guerra Mundial.
Este colosal tríptico temporal proyecta a la Historia
Naval a un lugar dominante sobre el friso de la Historia Universal. En
ningún momento del pasado una unidad naval tuvo una misión tan decisiva
sobre el destino total del mundo como el desempeñado por el Comandante
de un submarino nuclear. Este último, teniendo a su disposición la
batería de proyectiles "Polaris", desplegaba una amenaza suficiente para
disuadir efectivamente, a un agresor dotado de un muy considerable poder
de ataque, de intentar el ventajosísimo golpe inicial. Este rol
decisivo en la historia se acompasa a los temas aquí tratados, y nos
lleva a abordar este notorio conjunto en forma necesariamente provisoria
y circunstancial, dado el carácter de restringidos que tienen los
conocimientos y hechos relacionados en estas páginas.
A pesar de todo, podemos intentar- desde nuestra modesta dimensión-
correr el velo de misterio que envuelve a este sector del conocimiento.
Primeramente, vamos a ubicar históricamente esta colosal secuencia de
grandes hechos en el Tiempo.
Si bien el ciclo de los grandes descubrimientos geográficos comienza en
el siglo XV y se prolonga hasta el XVIII, el proceso continúa durante
todo el siglo siguiente y viene a culminar en pleno siglo XX con la
conquista efectiva del Océano Ártico.
Esta ultima etapa no está aún concluída, y menos que menos conocida en
todas sus circunstancias, debido a las exigencias de un imperativo
estratégico poderoso.
En efecto, desde muy antiguo las conquista de las latitudes árticas
suponían un cambio total en las relaciones de poder globales.
Si se llegaba a verificar la existencia de una posible "Ruta del
Noroeste", las Islas Británicas hubieran quedado en una óptima posición
para lograr un dominio mas económico y mucho más efectivo de las rutas
marítimas mundiales.
Imaginemos por un momento las posibilidades de navegar por el norte del
Canadá hacia el oeste, de atravesar el estrecho de Behring y arribar a
los mares de oriente...
El largo y vulnerable periplo por el estrecho de Magallanes o por el
cabo de Buena Esperanza, hubiera quedado postergado por el trayecto
nórdico, y el dominio inglés sobre las rutas navales del globo se
hubiera tornado mucho más efectivo a partir de sus bases en las costas
septentrionales del Canadá.
El mundo hubiera visto así delinearse una nueva "línea de Tordesillas"
(ahora en el sentido de los paralelos), consagrando el monopolio naval
británico.
Pero este sueño estratégico (largamente acariciado) se frustró con el
fracaso de la expedición de Sir John Franklin en l845.
La misma, notablemente bien dotada para su época, se vió detenida por
los hielos, y su tripulación se vio afectada por el envenamiento
colectivo producido por el plomo que sellaba las latas de conserva (las
mismas que, paradójicamente, debían asegurar su supervivencia).
Por más de medio siglo, este misterioso fin marcó un paréntesis en la
búsqueda de esa fantástica ruta (l), hasta que en l9O6, Amundsen -el
conquistador del Polo Sur-, luego de un viaje de tres años, logra
practicar con éxito la misma.
El triunfo del tenaz noruego comprobó también que ese trayecto carecía
de valor comercial o estratégico, dadas las infinitas dificultades y
peligros que su pasaje entrañaba.
Si bien este viaje sólo completa en forma satisfactoria los
conocimientos geográficos, este inquietante escenario va a ser
rápidamente reivindicado en el siglo XX.
En efecto, cuando el vigoroso - y amenazante - Estado Soviético
eclosiona en el campo político, el lejano, olvidado, y poco hospitalario
mar Ártico cobra una importancia estratégica primordial, dado que sus
heladas aguas constituyen el único ámbito naval dominado por la bandera
de la hoz y el martillo. Nadie estaba en condiciones de disputar esos
espacios al dilatado Estado Soviético, el que, si bien se veía
constreñido en otros teatros marítimos, aventajaba a sus adversarios en
los mares nórdicos, como el mar Blanco y el mar de Kara.
Este enfrentamiento condujo a radicales cambios en el campo estratégico
global, desembocando en una dura competencia por alcanzar las latitudes
polares en ambos hemisferios.
Sobre el Polo Norte -que es el que ahora nos interesa- se va desatando
una sostenida lucha por llegar a conocer y dominar esa área. Los nombres
de Peary, Amundsen, Nobile y Bird son sinónimo de sendas tentativas de
alcanzar el Polo Norte con diferentes medios y técnicas.
Los Sovieticos, muy conscientes de este cambio estratégico, extremaron
sus esfuerzos, y así, en l948,( parece que por primera vez), una
expedición compuesta por tres aviones y l8 tripulantes y científicos
llega llega al Polo Norte ( se ha llegado a la convicción que las
anteriores tentatativas no pudieron dar exactamente con el Polo). Ya en
ese lugar, los expedicionarios soviéticos obtienen datos exactos:
profundidad de las aguas, composición de las mismas, meterología,
espesor del hielo, etc.
Lo curioso es que dicha hazaña es mantenida bajo el más riguroso
secreto, dado que su arma submarina está realizando notorios progresos a
partir de la ocupación de la base alemana de Peenemunde en l944.
A partir de dicha acción, los rusos entraron en posesiòn de medios
técnicos que hacian posible llegar a remolcar con un submarino, un tren
de contenedores que alojaba proyectiles V-2 (similares a los disparados
contra Inglaterra con efectos devastadores).
El mecanismo, demasiado primitivo a nuestros ojos, era, sin embargo,
eficaz (2). El contenedor tripulado por tres hombres ganaba la
superficie, la tripulaciòn cargaba el combustible líquido que permitía
el vuelo, y luego abandonaba su embarcación. Desde el propio submarino
remolcador se disparaba el proyectil, que, en forma automática, se
orientaba hacia el blanco señalado.
Por supuesto que la existencia de tal amenaza proyectó a primera línea a
la zona que ahora nos preocupa, al punto que el estratega Alexander de
Seversky llamó uiversalmente la atención sobre el ahora inquietante
"Teatro Bélico septentrional", y nuestro propio Ministerio de Defensa le
publicó un folleto divulgando el posible y colosal enfrentamiento aéreo,
submarino y terrestre, por sobre las vastedades árticas.
A partir de ese momento nombres perdidos en los mapas, como Alaska y
Kamchatka, pasan a revestir una primera prioridad en el campo de la
estrategia global.
Simultáneamente, el terrible mundo de los proyectiles dirigidos y las
armas nucleares ocupan las primeras planas, dibujándose un terrible
enfrentamiento cuyas resultantes iban a ser aterradoras.
Este vuelco en la situaciòn mundial cristalizó en una nueva carta
estratégica del globo, donde el Ártico ocupaba ahora el lugar que
correspondía a un "nuevo Mediterraneo ".
En este esquema estratégico las rutas aéreas cobran una prioridad
decisiva, fundamentalmente en lo que tiene que ver con vuelos no
tripulados, pero la guerra más convencional aún se reservaba una porción
importante del candente tema.
En efecto, las profundidades marinas ofrecían una posibilidad colosal.
Un ingenio submarino protegido por la costra helada podía permanecer
sumergido al acecho, en aguas muy próximas a los puntos sensibles del
adversario.
La idea de navegar por los mares árticos y de explorar bajo la capa
helada era bastante antigua. Ya la legendaria revista "Mundo Uruguayo",
en su numero de enero de l920, exponía dicha idea mediante el empleo de
un submarino convencional, que iría "tanteando" el techo helado desde
las profundidades por las que iba a navegar, mediante una especie de
"bastón de ciego" con el que se estudiaría la estructura del helado
manto.
Por fortuna, dicho método no fue llevado a la práctica, con lo que,
seguramente, se salvaguardó la vida de la hipotética tripulación
comprometida en el ensayo.
De cualquier manera, ya en nuestra propia época, y tanto con propulsión
convencional o nuclear, los medios submarinos de las potencias en pugna
se apostaron y se persiguieron en las profundidades árticas.
Y extrañas referencias a canales y estrechos, que eran solo menciones
curiosas en los mapas, pasaron a cobrar una importancia decisiva.
Por supuesto que todo este novedoso panorama histórico permanece aún en
el semisecreto, y sólo podemos ir corriendo el velo con suma discreción
y alto grado de incertidumbre....lo que en definitiva va tornando más
atractivo el tema.
MAPAS
En el mapa de la izquierda, se aprecian las áreas de acción de los
submarinos norteamericanos y soviéticos. En el de la derecha, se
visualizan las rutas submarinas por debajo del Polo Norte.

Mapa del cerco geopolítico establecido por Estados Unidos y sus aliados en
torno al núcleo territorial soviético.
Esta extraña realidad, sólo someramente reflejada en estos apuntes,
constituyó un alerta naval colosal, del que quizá en un futuro próximo,
podamos llegar a conocer detalles y datos más exactos.
Por ahora meramente nos limitaremos a consignar datos e informaciones
penosamente obtenidas en trabajos parciales y desconectados, que
reflejan solo capciosamente situaciones y posiciones interesadas. De
cualquier forma una ordenación cronológica nos obliga a comenzar por una
referencia a los primeros balbuceos exploratorios de este inquietante
teatro .
La primera expedición submarina en el ártico, fue llevada a cabo en
agosto de l93l, por el submarino "Nautilus", el ex O-l2 de la US Navy.
Este buque anticuado (y ya desafectado por la US Navy en ese entonces)
fue adaptado para sus nuevas misiones con elementos que le facilitaban
la navegación entre los hielos -y aún por debajo de los mismos, pero en
forma muy limitada- asi como para la observación y obtención de muestras
del hielo profundo y del propio lecho marino.
El USS Nautilus

La expedición fue programada y dirigida por el científico británico
Wilkins, asistido por diversos colegas de distinto origen y
especialidad, y fue comandada por un oficial de marina, Danenhower. La
misma partió desde las costas noruegas hacia las islas Spitzberg, lugar
más próximo al área elegida para realizar el atrevido experimento.
Asi se llegó a los 84º de latitud norte y se aproximó a 294 millas del
Polo.
Ya sumergidos, y a través de visores especiales, los hombres de la
expedición pudieron apreciar los increíbles paisajes marinos por debajo
de la capa de hielo.
Si bien los medios en uso en ese momento sólo hicieron posible navegar
pocas millas bajo la costra helada y en contadas oportunidades, quedó
demostrada la posiblidad de la navegación submarina en aguas del Ártico.
Esta experiencia coincidió con la conquista de los cielos polares, y con
la apertura de las latitudes nórdicas para posibles operaciones bélicas.
Este primer "Nautilus" luego de su hazaña, fue hundido en aguas
noruegas.
En l946, quince años despues de la expedición del primer "Nautilus" con
Wilkins, la Armada de los Estados Unidos organiza otra similar.
La misma debía operar ahora en la cuenca de Kane, el espacio marino que
separa Groenlandia de la isla Ellesmere. Dicha operación recibió el
nombre de "Nanook" y se instrumentó a traves de una Fuerza de Tarea de
seis buques. Entre ellos se encontraba el submarino "Atule", el que
había sido equipado con focos especiales y otros aparatos que le
permitian estudiar las profundidades y sobre todo las distancias entre
el buque y el "techo" de hielo.
El USS "Atule" logró navegar bajo el hielo cerca de una milla.
Casi simultáneamente, en aguas de Alaska se desarrollaba otra
investigación tendiente a profundizar el conocimiento de ese remoto
espacio marino.

USS ATULE, SS 403
En l948 el US "Carp", todavía con propulsión convencional, logró navegar
62 millas bajo los hielos en el mar de Behring.

USS Carp 338
Y a partir de l949, el submarino US "Baya" realiza junto a equipos
canadienses investigaciones en las costas del Ártico. En esa oportunidad
es descubierto el valle submarino del "mar de Barrow", que se prolonga
por las profundidades árticas.
En l952, el US "Red Fish", apoyado por un rompehielos, realiza profundas
navegaciones bajo el hielo.

USS Redfish
En esta oportunidad este buque ve resentirse peligrosamente la recarga
de sus baterias debido al frio. Afortunadamente, las dos plantas de
destilación producían 200 galones de agua destilada, lo que facilitó esa
vital tarea.
Se trata de la mas larga campaña realizada por un submarino
convencional. Un año después, la misma unidad acometió otra campaña
sumamente arriesgada donde sufrió averías en los tubos lanzatorpedos.
Pero el paso decisivo en esta línea de descubrimientos supuso la
coincidencia de tres factores nuevos: el primero fue debido a la tenaz
insistencia del Alte. Rickover, quien bregó sin pausa para la
cristalización del proyecto de un submarino con propulsión nuclear(3),
que pudiera navegar sin necesidad de emerger por razones técnicas cada
pocas horas, como sucedía con los submarinos de propulsión eléctrica. El
submarino nuclear puede (teóricamente) navegar sumergido por tiempo
indefinido, ya que su planta de energia nuclear puede desarrollar
potencia por muy largo tiempo y tambien recicla el oxigeno consumido.
Por lo tanto, quedó planteado muy claramente que esta nave podría llegar
a cruzar bajo la capa helada desde un extremo a otro del área polar.
El segundo factor fue la efectiva botadura del submarino nuclear US
"Nautilus", (el segundo de ese nombre en la "Navy").
Este buque estaba destinado a realizar una serie de operaciones
dirigidas a la conquista lisa y llana de las profundidades árticas como
objetivo estratégico.
El propio Presidente de los EEUU en esa época, Eisenhower, y el Jefe de
Operaciones Navales, Alte. Burke, asumieron la delicada responsabilidad
de hacer que el "Nautilus" se dirigiera desde el Océano Pacífico al
Atlántico, navegando por debajo de la capa de hielo que rodea al Polo
Norte.
El buque, que había sido botado en l955, navegaba a 20 nudos y podía
ganar muy bajas profundidades.
El 1º de setiembre de l957 se hizo el primer recorrido bajo el casquete
polar, -l50 millas-, y en la travesía se averiaron los dos periscopios
durante las maniobras de emersión. En otra tentativa posterior se llegó
a navegar l000 millas bajo el manto helado.
Una última expedición hizo una derrota hasta aguas inglesas, donde se
realizaron maniobras conjuntas con buques británicos. Todas estas
expediciones se realizaron en aguas del Atlántico Norte y el Artico muy
cerca de las islas Spitzberg. Y otra navegación permitió llegar a los 87
º grados de latitud norte, o sea, a l80 millas del Polo Norte.
En l958 se decidió realizar un viaje de océano a océano, pasando debajo
del Polo Norte.
Se optó por comenzar la travesia por el lugar más dificil, por el
estrecho de Behring y el mar de Chukchi (especie de embudo marino donde
se precipitan los hielos polares).
Con gran secreto se realizaron los aprestos necesarios para que el
U.S."NAUTILUS" hiciera una primera tentativa (julio de l958), pero la
seria acumulaciòn de hielos comprimida entre ambos continentes opuso
una muralla infranqueable al ”Nautilus”.
Una angustiosa llamada del Oficial de Guardia llevó al puente al
Comandante, el que pudo comprobar que su buque estaba debajo de
gigantescos tempanos y que casi tocaba el fondo del mar.
Sólo por unos pocos metros no golpeó contra los colosales bloques de
hielo. Se tomó la decisión de poner rumbo sur y no proseguir con el
viaje proyectado. El Jefe de Operaciones Navales avaló oportunamente
dicha decisión.
De inmediato, y con estricto secreto, se recibió la orden de volver a
tentar el viaje. Y a fines de julio del mismo año, la nave parte de
Honolulu para el estrecho de Behring.
El 3/8/58, tras 62 horas de navegación bajo el casquete polar, el USS
“Nautilus” pasó exactamente bajo el Polo Norte geográfico. La
profundidad del agua bajo dicho punto era de 4089 metros.
A partir de ese momento se puso rumbo a un punto ubicado entre
Groenlandia y Spitzberg, recorriendo un rumbo ya ensayado el año
anterior. La travesía habia durado 96 horas, recorriéndose l830 millas
marinas.
Al emerger, se trasmitió un mensaje clave de solo tres palabras:
“NAUTILUS 90º NORTE”.

USS Nautilus - 571
Medios aereos entregaron una felicitación personal del Presidente
Eisenhower a toda la dotación y llevaron al Comandante (Capitán
Anderson) directamente a la Casa Blanca, para ser recibido en persona
por el mandatario.
La segunda expedición submarina (conocida) al Polo Norte, es la llevada
a cabo por el submarino “Skate”, el que pasó dos veces bajo el Polo en
agosto de l958.
Dicha navegación coincidió con la presencia de efectivos de la Fuerza
Aérea norteamericana en las islas de hielo conocidas como T-2 y T-3.
La operación “Alpha”, como se denominó a esta maniobra, permitió probar
fehacientemente la coordinación de efectivos submarinos con medios
terrestres y aéreos en la zona polar.
El “Skate” rompió con su proa la costra de hielo y emergió a la
superficie en lugar apropiado, muy próximo al polo Norte.
Al año siguiente, los submarinos convencionales “Harder” y “Trout”
establecían un nuevo record para los de su clase, recorriendo 75 millas
durante l4 horas de navegación bajo el hielo polar.
En marzo de l959, el “Skate” emerge exactamente en el Polo Norte.

USS Skate 578
El espectacular traslado de la expectativa estratégica hacia el extremo
norte ya se había experimentado durante la II GM, cuando esas zonas
fueron objeto de una guerra meteorológica librada entre alemanes,
ingleses, noruegos y norteamericanos, dado que la exacta predicción del
tiempo dependía de las observaciones practicadas en Groenlandia e
Islandia. A ese fin, diversas estaciones(algunas clandestinas) se
instalaron en esas altas latitudes.
Pero la real conquista geográfica se verificó al compás de los progresos
de la aeronáutica. En esas circunstancias, Groenlandia, dominio danés,
pasó a ser la encrucijada aérea que dominaba el hemisferio norte.
Los norteamericanos, plenamente conscientes de este cambio estratégico
(y dueños de Alaska, el “Gibraltar del norte”) jugaron un enroque clave.
Establecieron la base de Thule en la costa norte de Groenlandia.
A partir de la presencia práctica de esa colosal base nórdica, con todos
sus servicios y medios de detección funcionando ”a full”, las rutas que
sobrevolaban el Polo Norte estaban dominadas por las fuerzas apostadas
en esa base.
Por supuesto que el bando soviético tambien trasladó sus expectativas
sobre el mismo escenario, que, paradójicamente, facilitaba al Poder
Soviético el generoso empleo de un medio que la naturaleza y la historia
habían negado a la Rusia Zarista: el acceso amplio al despliegue de un
Poder Naval competitivo.
En efecto, los inhóspitos mares nórdicos ofrecían a los soviéticos
amplias ventanas marítimas a cubierto de naves hostíles. El “Mar de
Barentz”, el “Mar Blanco”, el “Mar de Kara” y demas cubetas exclusivas,
facililtan un despliegue naval que el submarino nuclear, nuevo “Rey de
los Mares”, aprovecha al máximo.
De esta forma, los mares árticos, en su dimensión submarina, se
incorporan totalmente al mundo, tenso e inquietante, de la estrategia
global.
Junto a otras regiones igualmente inhóspitas, la exigencia de una
expectativa bélica la proyectaba a primera línea, y el ciudadano común y
corriente debe ahora atender a las profundidades polares.
Afortunadamente, la inquietante situación parece haberse congelado, y
hoy podemos darnos el gusto de hablar de esos hechos como meros
capítulos finales de la larga saga de los descubrimientos globales,
dentro de un proceso continuo que cubre nada menos que cinco siglos, y
que, justamente, remata ahora en esos abismos boreales.
No podemos dejar de mencionar la figura histórica del Alte. Raborn, como
el conductor de una fuerza naval con funciones estratégicas absolutas,
que, con el despliegue del sistema de proyectiles "Polaris", dio a las
armadas un rol último y definitivo, tanto en la paz como en un posible
duelo con armas nucleares. Este último lance se ha alejado casi
definitivamente de nuestro horizonte histórico, gracias a Dios.
Para terminar, debemos agregar que en Marzo de l999, el USS-666 realizó
una travesía bajo los hielos polares, probando un equipo de navegación
inercial, con un giróscopo Sperry MK39 mod.3 que fue usado como censor
vital y de referencia para el tránsito submarino. El mismo provee
informaciones de posición de alta precisión, necesarios para la
estabilización de los mecanismos de control de fuegos.

USS Hawkbill SSN-666
La travesía iniciada en el estrecho de Behring supuso navegar bajo una
capa de hielos de 90 pies de profundidad.
El margen de agua debajo de la quilla de ese submarino fue de sólo
veinte pies.
NOTAS
l) En l9O7. Un buque carbonero encontró en el Atlántico septentrional
un témpano flotante, que, bien examinado, resultó ser el pecio del
“Terror” (uno de los buques de Franklin) transformado en un fantasmal
bloque helado que se mantuvo a la deriva por más de medio siglo.
2) La idea de emplear proyectiles desde submarinos nació modestamente
durante la II GM. El Capitán de Corbeta Fritz Steinhoff, comandante del
submarino alemán Z l45, concibió dicha idea luego de un audaz
reconocimiento al área de desembarco aliado en Casablanca en l942. Dicho
oficial propuso a su hermano -destacado científico- y a Von Braun
equipar un submarino con proyectiles cohetes capaces de alcanzar blancos
terrestres.
3) El Capitan de Navío Hyman George Rickover, ya en l946, se preocupó
por el estudio y la aplicación de la energía nuclear a la propulsión de
buques. Puesto al frente del proyecto, en l948 logró concretar los
esfuerzos técnicos para plasmar un submarino nuclear. En l955 el mismo
era ya realidad, pero, no obstante, dos consejos de selección sucesivos
pasaron por alto a Rickover, que, aparentemente, (a pesar de ser el
padre del más poderoso y eficaz ingenio naval de la historia), estaba
destinado a quedar afuera de la carrera naval. Un movimiento
reivindicatorio a último momento, le permitió culminar su trayectoria
en la jerarquía de Almirante.-
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