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Como
fuentes para el conocimiento histórico, las memorias
diplomáticas son de un gran interés, a condición de que se las mantengan
en su papel, en cierto modo secundario. Pueden poseer, en primer
término, un especial sentido de objetividad.
Por
regla general el diplomático es hombre fino en su observación, tiene
agudeza de percepción, está avezado a presenciar acontecimientos más o
menos trascendentes y posee, si no insensibilidad, por lo menos cierta
impermeabilidad emocional que lo hace más dueño de sus juicios y de sus
inclinaciones.
En
ello reside el interés que revisten los informes cuya publicación
iniciamos...
INTRODUCCIÓN
Desde
el siglo XVII hasta el final de la ocupación brasileña del territorio
oriental en 1828, la visión de la isla Gorriti (antiguamente isla de las
Palmas e isla de Maldonado) estuvo dominada por recomendaciones de
instalar en ella un centro fortificado para la defensa de la bahía y
puerto de Maldonado y también de la región,
un núcleo poblacional
y una estación de una red de señales para
detectar tempranamente una agresión naval extranjera.
Sin
olvidar el breve protagonismo que presentó la explotación industrial
de la ballena y lobo marino por la
Real
Compañía Marítima,
asentada en la isla desde 1789, con sus hornos, almacenes y depósitos.
LA
OCUPACIÓN LUSOBRASILEÑA DE LA ISLA GORRITI: LA GUARNICIÓN MILITAR Y SU
NÚCLEO FAMILIAR; LA
“REAL
CAXA DEL PUERTO DE MALDONADO”,
LA ADUANA
Durante la ocupación lusobrasileña (1816-1828), se estableció
transitoriamente un núcleo humano en la isla; éste no tuvo propósito
fundacional expreso sino que fue satélite de una guarnición militar
dotada de un Comandante Militar, un Ayudante y un responsable del
aprovisionamiento (“fornecimiento”).
Dicho
núcleo estuvo constituido por familiares de soldados con sus
esclavos, y benefició de una cierta infraestructura existente como
hospital, huertas, manantiales de agua dulce, prisión, cementerio,
etc., así como de una conexión por lanchas con la tierra firme para el
abastecimiento. Fue una agrupación humana donde hubo nacimientos,
muertes y sepulturas debidamente registrados en el Archivo Parroquial de
la Catedral de Maldonado.
Algunas de estas recomendaciones mencionadas anteriormente fueron
atendidas, como las referentes a la creación de un sistema
ofensivo-defensivo a través de la instalación en la isla de una
guarnición militar, cuarteles, polvorín, explanadas así como
baterías de cañones, algunas de ellas cruzando fuegos con baterías en
tierra firme.
Durante dicha ocupación existió además en la Isla Gorriti una
administración contable a través de una
“Real
Caxa del Puerto de Maldonado”,
para pagos de salarios a soldados, Ayudante del Comandante Militar,
aduaneros, obreros, patrones de lanchas y marineros, así como
para compras de novillos y vacas destinados a la guarnición.
También se compraron embarcaciones, se pagaron “obras”
no especificadas (¿reparaciones de baterías y explanadas, mantenimiento
de pozos de agua, mejoramiento de edificios abandonados de la
Real Compañía Marítima?),
así como se concedieron licencias a funcionarios administrativos.,
fianzas y pensiones de viudez. Estos documentos aparecían firmados
en el
“quartel de la isla de Gorriti”.
Además
existió en dicho período en la Isla Gorriti una Aduana perceptora de
impuestos a importaciones y exportaciones, proveedora de pasaportes de
buques, evaluadora de manifiestos de cargas de barcos mercantes y
recolectora de tasas de pasajeros, impuestos del Hospital de la
Misericordia de la isla, etc.
LA
ISLA GORRITI CODICIADA PARA LA INSTALACIÓN DE UN “DEPÓSITO
NAVAL”
Pero,
a mediados del siglo XIX - ya establecido el Estado Oriental
independiente - surgió en el escenario rioplatense una nueva e inédita
percepción de la Isla Gorriti, hasta entonces inexistente.
Algunos países visualizaron la isla como un lugar estratégico para
instalar en ella un
“depósito o almacén naval”.
Lugar “estratégico” porque, después de todo, la isla se hallaba
“en
la entrada del puerto de Maldonado y del Río de la Plata”
.
Con
un enfoque pragmático varios países solicitaron autorizaciones al
Gobierno nacional para llevar a cabo el propósito mencionado, como los
EE.UU. y Gran Bretaña, o al menos consideraron la posibilidad de
efectuar dicha solicitud como Francia. El pedido norteamericano de 1858
no es mencionado por el historiador Carlos Seijo. La solicitud
británica al respecto, de 1860, es referida muy brevemente por dicho
historiador.
En
cambio, Alfredo R. Castellanos describe esta última con más detalle,
basándose en los artículos aparecidos en el periódico de la época
La
República
(Montevideo)
circunscribiéndose a comentar sólo el pedido
británico.
El presente aporte amplía y completa este ultimo trabajo
con información inédita presentando la óptica-a veces cínica-del Cónsul
francés sobre los pedidos norteamericano (1858) y británico (1860) al
Gobierno oriental sobre el arriendo de un sector de la Isla Gorriti, a
través de su correspondencia diplomática. Advertía sobre la situación
estratégica de la Isla Gorriti, comunicaba las expectativas
francesas-finalmente no concretadas-de un similar arrendamiento,
transcribía las opiniones vertidas en el periódico
La
Nación
(Montevideo)-no citadas por Alfredo R. Castellanos- y analizaba los
argumentos manejados en el llamado a Sala de Representantes del
Canciller de la República en mayo 10, 1860.
EL
CONSULADO FRANCÉS, ÁMBITO DE RESONANCIA DE LAS SOLICITUDES AL GOBIERNO
ORIENTAL DE AUTORIZACIONES PARA ESTABLECER UN “DEPÓSITO
NAVAL”
EN LA ISLA GORRITI; LA CORRESPONDENCIA DIPLOMÁTICA
Al respecto, el Consulado y Legación de Francia en
Montevideo funcionaron como un ámbito de resonancia de estas solicitudes
y el Cónsul y Encargado de Negocios Martín Maillefer las documentó en su
correspondencia diplomática con el Canciller del Segundo Imperio en
París.
La traducción y publicación de dicha correspondencia en la
Revista Histórica,
así
como los artículos aparecidos en el periódico montevideano
La
Nación
han provisto la base documental del presente estudio.
LA
SOLICITUD DEL COMODORO NORTEAMERICANO FRENCH FORREST AL GOBIERNO
ORIENTAL PARA ESTABLECER UN “DEPÓSITO
DE CARBÓN Y MUNICIONES NAVALES”
EN LA ISLA GORRITI (MAYO 30, 1858)
Cronológicamente, la primera referencia en la
correspondencia diplomática mencionada del interés de un país
extranjero de instalar un “depósito
naval”
en la Isla Gorriti en el siglo XIX aparece en una nota dirigida por el
cónsul Maillefer al Conde Walewski, Ministro de Relaciones Exteriores
de Francia, fechada en Montevideo en mayo 30, 1858.
En ella comunicaba el pedido de autorización del Comodoro
norteamericano French Forrest
al Gobierno del Uruguay para instalar “...un
depósito de carbón y de municiones navales...”
en la Isla Gorriti.
Al
comunicar esta solicitud el diplomático francés no omitía declarar que
la Isla Gorriti tenía una “importante
posición que domina la entrada del puerto de Maldonado y la
desembocadura del Plata”
. Esta solicitud había sido comunicada anteriormente por Maillefer al
Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Relaciones
Exteriores de Francia señalando las aprensiones del Gobierno Nacional-no
especificadas- respecto a la concesión de la autorización mencionada.
Intervino también el Comandante en Jefe de la División Naval francesa
del Brasil y del Plata Almirante Vizconde de Chabannes que consideraba
conveniente informar al Departamento de Marina de Francia sobre la
solicitud norteamericana. Insinuaba la posible declaración de un
similar interés por parte de Francia debiéndose
“...
preguntar si no nos correspondería a nosotros también la facultad de
instalar si fuera necesario un depósito en esta isla que, vecina del
único puerto militar de estos parajes, puede desempeñar
una
importante función en las futuras complicaciones de la política”.
Dicha
solicitud al Gobierno oriental fue recibida por el Ministro de
Gobierno y Relaciones Exteriores Antonio de las Carreras que se
manifestó “turbado
evidentemente por el pedido del Comodoro Forrest”,
comenta Maillefer. Este Ministro- sigue escribiendo el diplomático
francés- “...insinuó
que el Gobierno
[oriental]
recibiría sin desagrado de parte de los nuestros
[el
Gobierno francés]
un pedido semejante al de los Estados Unidos”
. De todas maneras, Maillefer opinaba que el pedido mencionado había
sido “eludido
por la Administración Pereira
“.
El
diplomático francés insinuaba un posible propósito solapado de los
Estados Unidos en su solicitud al expresar sibilinamente que “no
se ignora cuán fácil es transformar tales establecimientos
[los
depósitos navales]
en puestos militares”.
Además- diplomático experimentado- Maillefer opinaba que las dos
naciones, Estados Unidos y Francia, en el caso de compartir el
territorio isleño:
“...los pabellones de Europa y América, yuxtapuestos se vigilarían por
lo menos entre ellos y harían equilibrio en provecho de todos los
intereses confesables”.
REPERCUSIONES DE LA SOLICITUD NORTEAMERICANA EN EL GOBIERNO FRANCÉS
Al
parecer, la nota de Maillefer al Ministro de Relaciones
Exteriores de
Francia
Conde Walewski no pasó desapercibida en dicho país y en un despacho
firmado en París en julio 8, 1858, el Canciller francés se dirigía al
Ministro de Marina de Francia Almirante Homelier.
En
dicho oficio, el Ministro Walewski se refería a la información
comunicada por el Encargado francés en Montevideo un mes antes acerca
de la solicitud del Comodoro norteamericano French Forrest al
Gobierno oriental para establecer un “depósito
naval”
en la Isla Gorriti no olvidando reiterar que ésta “domina
la entrada al puerto de Maldonado y la desembocadura del Plata”.
Nuevamente preguntaba
“ si
no habría motivo también para nosotros de reclamar la facultad de
instalar, si fuera necesario, un depósito en esta isla”
y le
agradecía hacerle llegar su opinión al respecto.
Agregaba Maillefer que “el Gobierno oriental vería con agrado el que
Francia e Inglaterra le dirigieran al respecto un pedido semejante al de
los Estados Unidos. Los dos Departamentos juzgarán quizás conveniente
entenderse sobre este asunto, haciendo notar bien que todos los gastos
permanecerían eventuales y facultativos y que hasta el presente sólo se
trata de adquirir una garantía y una comodidad más para nuestro
pabellón ”.
l
tema de la solicitud norteamericana de instalar un depósito naval en la
Isla Gorriti no volvió a ser mencionado por Maillefer.
LA
SOLICITUD DEL ENCARGADO DE NEGOCIOS DEL GOBIERNO BRITÁNICO WILLIAM
LETTSOM AL GOBIERNO ORIENTAL PARA INSTALAR UN “DEPÓSITO
NAVAL”
EN LA ISLA GORRITI (MARZO 26, 1860)
Maillefer
refería al Canciller francés las confidencias del Sr. Acevedo “respecto
a una propuesta de la misma naturaleza que acaba de serle hecha por el
Sr. Lettsom, Encargado de Negocios de S. M. británica”.
Al parecer,
la iniciativa norteamericana mencionada había despertado el interés-o
la rivalidad- de la Marina británica y -continuaba Maillefer- “...el
C/Almirante Inglés Lushington
...
no
disimuló su intención de visitar ese punto
[la Isla
Gorriti]
en su viaje de regreso a Río de Janeiro, lo que sin duda habrá hecho
hace algunos días”.
La nota de
Maillefer –transcrita en
La Nación
de Montevideo-era muy ilustrativa y se refería a desinteligencias
entre el Gobierno británico y el Brasil como motivo del traslado del
depósito naval en Río de Janeiro a la Isla Gorriti
“que domina
el interesante puerto de Maldonado.
Parece que disgustados con los malos procedimientos del Brasil relativos
al depósito de carbón, de pólvora y otras materias que han establecido
en Río, los Ingleses pensarían seriamente en transferirlo a la Isla
Gorriti, que domina el interesante puerto de Maldonado y la
desembocadura del Plata”..
La Isla Gorriti había sido adquirida en 1843 al Gobierno de
la Defensa por especuladores particulares, escribía el cónsul Maillefer:
“
Como esta isla pertenece a un rico y turbulento especulador Inglés, el
Sr. Lafone
asociado por fórmula en esta adquisición a
un Almirante Inglés y acreedor del Estado del Uruguay por sumas
fabulosas, y que tiene hipotecas sobre el Cabildo, donde sesionan las
dos Cámaras Legislativas, la Jefatura del Departamento y la policía;
como también sobre el fuerte San José que aloja la artillería de la
plaza, una parte de su guarnición, y que domina la entrada del puerto.
El Sr. Acevedo me confesó que su Gobierno se veía casi en la
imposibilidad de rechazar este pedido, no obstante ser a sus ojos más
embarazoso y sospechoso que el de los Americanos motivado tan sólo por
conveniencias pasajeras.
Se
podrían minimizar los peligros de dicha concesión a Gran Bretaña
facultando la instalación por el Gobierno francés de un establecimiento
análogo en la Isla Gorriti porque- opinaba Maillefer pragmáticamente-
“cuanto más gente, menos peligro” :
Sin
embargo, para los peligros de una concesión así, piensa el Gobierno que
habría un eficaz preservativo: sería que otras Potencias, Francia sobre
todo cuya lealtad excluye toda sospecha, también quisiera pedirle que
les reservara eventualmente la facultad de establecer un depósito
semejante en la misma isla cuya soberanía es indiscutiblemente de su
dominio.
LA
PROPUESTA BRITÁNICA
El
Gobierno británico había solicitado formalmente al Gobierno oriental
arrendar parte de la Isla Gorriti en un despacho fechado en
Montevideo en marzo 26 de 1860. El pedido se hallaba firmado por el
Encargado de Negocios británico William G. Lettsom y era reproducido
en el número de mayo 9, 1860 del diario montevideano
La
Nación.
Mencionaba el área que se deseaba arrendar, la finalidad, duración y
monto del arrendamiento, las condiciones de renovación del mismo, la
reserva del uso de materiales existentes en la isla, la construcción de
talleres, galpones, almacenes y fortificaciones carentes de carácter
ofensivo así como un eventual pago de las construcciones por el Uruguay
en caso del cese del arriendo, sin omitir los beneficios económicos que
dicho emprendimiento reportaría a la ciudad de Maldonado Dirigía la
nota al Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Eduardo Acevedo.
El
texto refería que la finalidad del arriendo sería para un
“depósito de municiones navales”
y
“llevar a efecto operaciones necesarias de los buques de su mando:
...Habiendo el Comandante en Jefe de las Fuerzas Navales de S.M. en la
costa Sud-Este de América, hecho presente al infrascripto su deseo de
conseguir el uso de una localidad saludable, aparente para formar un
Depósito de municiones navales, y para llevar a efecto las reparaciones
necesarias de los buques de su mando, el infrascripto tiene el honor,
etc..... . de comunicarle cuáles sean las vistas del Gobierno con
relación á la conveniencia de arrendar una parte de la Isla de Gorriti,
al Gobierno de S. M. para los objetos arriba mencionados.
Continuaba detallando otros términos del arriendo como área a ocupar,
monto, duración y condiciones de la renovación:
...La
parte de la Isla que el Gobierno de S. M. desea arrendar, tiene cerca
de 15 acres de tierra,
con una margen de cerca de 300 yardas, y por esta localidad el
infrascripto ofrece pagar, en nombre del Comandante en Jefe, pero de
conformidad á la sanción del Gobierno de S. M. (que ya ha solicitado)
una renta de 500 libras esterlinas anuales por el término de 14 años;
debiendo terminar el arrendamiento por parte del Gobierno de S. M., ó
por la de esta República, desde que cualquiera de ellas dé aviso con
anticipación de un año á la otra de que á la espiración
[sic]
del plazo mencionado no habrá de renovarse el arrendamiento.
En el
caso de que el área arrendada fuera necesitada por el Gobierno del
Uruguay durante el plazo del arrendamiento como punto de defensa
nacional, se evacuarían y se pagarían los edificios construidos por los
británicos:
...el
infrascripto propondría se estipulase que la parte arrendada volvería a
manos del Gobierno del Uruguay......debiendo. en ese caso, pagarse por
el Gobierno de esta República los edificios construidos por el Gobierno
de S. M. según su valor estimado, o el que se acuerde por árbitros.
Finalizaba destacando el beneficio económico local: “...La
construcción de talleres y almacenes que se desea llevar a cabo, dará
lugar a que se espendan
[sic]
fuertes sumas de dinero en una localidad en que tales desembolsos no
podrán menos de ser recibidos por la población nativa. Sin hacer
referencia más particularmente a los beneficios que reportaría al puerto
de Maldonado semejantes gastos, y de los constantes desembolsos que
requieran los mismos edificios”.
Las preguntas del Gobierno oriental sobre el tipo de
bandera a izar y el posible desembarco de personal militar fueron
contestadas en nota de abril 25, 1860 por Stephen Lushington,
Contralmirante y Comandante en Jefe dirigida a Lettsom: “
...Con referencia a la conversación que el infrascripto se honró en
tener con S. E. Eduardo Acevedo, Ministro, etc....acerca de la bandera
que se izaría en la parte de la Isla Gorriti que el Gobierno de Su
Majestad desea arrendar y sobre el número de fuerza militar de a bordo
de las embarcaciones de S. M. que habría de acudir al proyectado
Depósito Naval, el infrascripto....pasa ...la adjunta copia..”.
Los
detalles adicionales que se preguntaban eran contestados en una carta de
abril 24, 1860 del Capitán Auguste Phillimore, Comandante de las Fuerzas
Navales de la Estación de S. M. en ausencia del Almirante W. G.
Lettsom, a bordo del
“H. M.
S. CURAÇAO”.
Con respecto a la bandera a izar manifestaba: “...
En contestación a las preguntas que me hizo hoy relativamente a la
bandera que debe izarse en la Isla Gorriti y la fuerza militar que habrá
de separarse de los equipos de S. M. para desembarcar en aquella
isla...no vacilo en contestarle de que
[el
Comandante en Jefe]
no puede desear que se ize
[sic]
otra
bandera que la que fuera necesario para designar el local del Depósito a
los que arribaren a él y que probablemente sería bastante una bandera
semejante a la que se coloca en el Consulado.”
Con
referencia a las fuerzas militares expresaba: “...En
segundo lugar que no existe fuerza militar a bordo de ninguno de los
buques de la estación, sino simplemente los marinos que hacen parte de
la guarnición del buque y de ningún modo más fuerza militar de
desembarco que los marineros de los buques de guerra. Suelen estar en
proporción de 7 a 20 en los buques pequeños y de cerca de 30 a 50 en las
fragatas.”
Esta
carta fue refrendada en abril 26, 1860 por Stephen Lushington a bordo
del “LEOPARD”
señalando que “...izaremos
puramente una bandera Union Jack
o cualquier otra de señal para indicar la posición del Depósito, y que
no se desembarcaría fuerza alguna militar, sino algunos celadores si
fuese necesario para la seguridad de las municiones.
En
mayo 30 de 1860, Maillefer se dirigía al nuevo Ministro de Relaciones
Exteriores de Francia Sr. Thouvenel y se refería a una entrevista
confidencial en la que el Ministro de Relaciones Exteriores Eduardo
Acevedo le informaba la solicitud arriba transcrita formulada por el
Encargado de Negocios británico, Sr. Lettsom, para que la Marina inglesa
pudiera transferir a la isla Gorriti el depósito naval que tenía en Río
de Janeiro.
El
Ministro oriental le había sugerido que como protección eficaz contra
los “peligros”-no
explicitados- de tal concesión, sería conveniente que Francia se
reservase la facultad de instalar un depósito análogo en el mismo lugar.
El
Gobierno oriental finalmente estaba dispuesto a negociar con los
británicos, como lo había señalado en la nota de mayo 8, 1860 que
Eduardo Acevedo dirigió a William Lettsom:
....el
infrascripto ha recibido en cargo de contestar a V. S. que el Gobierno,
después de haber adquirido ciertos conocimientos que consideró
indispensables, está dispuesto a negociar el referido arrendamiento bajo
las bases propuestas por el Sr. Encargado de Negocios para que acuerde
con V. S. las bases del contrato que ha de celebrarse, reduciéndolas a
escritura.
LA
REACCIÓN DE LA OPINIÓN URUGUAYA
CONTRA
LA CONCESIÓN DEL ARRIENDO
La
solicitud referida y la disposición del Gobierno oriental de negociar
con los británicos el arriendo de la Isla Gorriti despertaron fuertes
resistencias. Al respecto, Maillefer comunicaba que dicha gestión
había “desatado
una tempestad
“ en
la Cámara de Representantes, en la prensa y en la opinión pública
quedando, como consecuencia, interrumpidas las negociaciones.
En
este nuevo contexto, en mayo 9 1860, la Cámara de Representantes “aplaudida
por una numerosa “barra”,
llamaba a Sala al Ministro de Relaciones Exteriores
“para
que diera explicaciones sobre
este
enajenamiento de una fracción importante del territorio, sin la previa
autorización de las Cámaras”
.
Se
acusaba públicamente al Ministerio de Relaciones Exteriores de “atentado
a la integridad territorial de la República”.
Se “insistía
para que el Ejecutivo tranquilice enteramente a la opinión
rescatando a
[la isla]
Gorriti
cueste
lo que cueste, de las manos sospechosas de Mr.. Samuel Lafone y el
C/Almirante Seymour”.
EL
LLAMADO A SALA DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES
Al día
siguiente, mayo 10, 1860 se realizó el llamado a Sala del Ministro de
Relaciones Exteriores Eduardo Acevedo. Parte de las discusiones de dicho
llamado a Sala se centró en un tema técnico jurídico: si un
arrendamiento se consideraba o no una enajenación, dado que la ley
prohibía la enajenación de tierras públicas. Por otra parte se
consideraban “peligrosas”
las negociaciones con naciones poderosas, señalando que
“se
han visto algunos ejemplos”,
y que
debían prevenirse
“...peligros que, según se dijo, existían siempre en contratos
celebrados entre una Nación débil y una Nación poderosa”.
También había dudas acerca de si el Poder Ejecutivo se hallaba facultado
para realizar contratos de arrendamiento
y
si necesitaba para ello la aprobación de la Asamblea General. De todas
maneras, el Presidente de la República no consentía
“la
introducción de materiales de guerra, sino simplemente materiales de
navegación, es decir, velas, carbón, jarcias, etc.”
En
concreto, existía una clara resistencia oficial a otorgar la
autorización y Maillefer se preguntaba si no
“...había querido el Gobierno salir de apuros resguardándose tras esas
resistencias parlamentarias”.
EL
DESISTIMIENTO BRITÁNICO DE LA SOLICITUD
En
mayo 30, 1860 el diplomático Maillefer informaba que “ ...el
asunto terminó de
repente
por
haber
desistido
de
improviso”
la Legación
británica de su solicitud “fundada
sobre órdenes de su Gobierno“
y al mismo tiempo enviaba al Sr. Thouvenel, Ministro Secretario de
Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores de Francia “todas
las piezas impresas de esta negociación”.
El diplomático francés sospechaba que la Legación inglesa
“tenía
carta blanca para evitar un fracaso
[ de
su gestión]
con un desistimiento]”
En
julio 30, 1860 una nueva nota del Encargado Maillefer expresaba haber
recibido de París las directivas sobre el establecimiento de un
depósito naval francés en la Isla Gorriti. Pero ya era tarde, había
pasado la oportunidad y dicha gestión no tendría posibilidad de
concretarse ante el referido desistimiento oficial del Gobierno
británico del proyecto mencionado.
De
todas maneras, adelantaba una salvaguarda:
“las
[directivas las]
tendría presente y de reproducirse un caso igual,
[de intención de instalar un depósito naval en la Isla Gorriti]
usaré con la conveniente medida de autorización que se me da de reclamar
eventualmente, ante el Gobierno montevideano, para nuestra Marina,
las
mismas facilidades que obtuviera la de otro país”.
Al
parecer, a pesar del desistimiento oficial, la Isla Gorriti
continuaba seduciendo a los británicos y, continuaba el diplomático
francés,:
“La
isla Gorriti, depósito naval o no, le gusta extraordinariamente al
Almirante Lushington quien, en cuanto regresó al Plata, acaba de enviar
uno de sus navíos, “the BUZZARD” e irá en persona en su fragata a
vapor “the LEOPARD”.
El
puerto de Maldonado- opinaba el diplomático francés-
se
convierte así en uno de los puntos principales de la Estación Inglesa
que encuentra allí algunas ventajas:
aguas
dulces en abundancia,
un anclaje cómodo, y una isla muy sana para
desembarcar y rehacer las tripulaciones, sin tener que temer la
deserción”.
OTRAS
INICIATIVAS SOBRE USO DE ISLAS ORIENTALES POR PAÍSES EXTRANJEROS; EL “CANJE”
DE LA AUTORIZACIÓN PARA INSTALAR UNA “BASE
DE CARBÓN”
EN LA ISLA GORRITI POR EL APOYO INTERNACIONAL
Como
digresión, hubo otras iniciativas sobre el tema de los “depósitos
navales”
o “de
carbón”
en islas orientales,
así como el “canje”
de esta autorización (para la instalación de un depósito de carbón) por
apoyo internacional.
El diplomático francés Maillefer manifestaba que: “los
Brasileños también pretenden tener su depósito naval en las islas
Hornos, situadas enfrente a Buenos Aires”
.
También refería el arrendamiento de la isla “de
las Ratas”
para “depósito
de carbón”:
el Ministro de Relaciones Exteriores y Encargado de Negocios en el Plata
del Reino de Italia en 1864, el Conde Raffaele Ulisse Barbolani, había
firmado un contrato con el Dr. Antonio de las Carreras por el cual ”...una
parte del islote llamado ´de las Ratas’ es alquilado al Gobierno de
Turín para establecer allí un depósito de carbón”.
Maillefer ironizaba respecto al Encargado de Negocios británico William
G. Lettsom al escribir: ”El
Sr. Lettsom que había encontrado antaño tan natural un
establecimiento británico análogo en la Isla de Gorriti, que domina la
desembocadura del Plata, se mostró primero muy preocupado por esta
instalación italiana”.
Continuaba :“...de todas maneras siempre
estaremos en posición de vigilar este establecimiento, que, según me
dicen, se limita, en ausencia de las Cámaras, a un préstamo provisorio
de terreno”
.
El
tema se agotó y así finalizó un episodio que mostró la escasamente
conocida intención de potencias extranjeras de instalar depósitos
navales en la Isla Gorriti a mediados del siglo XIX.
FUENTES DOCUMENTALES
“Informes Diplomáticos de los representantes de Francia en el Uruguay
(1855-1859).
Traducción al castellano de Mercedes Massera Lerena. Originales
depositados en el Archivo del Quai d’Orsay de París, fondo “Correspondencia
Política”,
Uruguay, vols. 19 a 26.
Fueron microfilmados por colaboración del Dr. Mateo Magariños de Mello,
pero éstos son inhallables en la Hemeroteca del Museo Romántico adónde
este autor fue referido para su consulta así como en el Archivo
Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores
(Montevideo).
-----------------(1851-1853). Revista Histórica (Montevideo), año XLV
(2ª época), tomo XVII (diciembre 1951), núms. 49-50, pág. 187.
-----------------(1855-1859).
Revista Histórica (Montevideo), año XLVII (2ª época), tomo XVIII
(febrero 1953), núms. 52-54, págs. 221-237.
----------------
(1859-1863). Revista Histórica (Montevideo), año XLVII (2ª época),
tomo XIX (setiembre 1953), núms. 55-57, págs. 294-310.
----------------(1864-1865).
Revista Histórica (Montevideo), año XLVIII (2º época), tomo XXII (agosto
1854), núms.
64-66. pág.
417.
-----------------(marzo
1972). Revista Histórica (Montevideo), año LXVI (2ª época). tomo
XLIII, núms. 127-129, pág. 385.
Diario
de Sesiones de la Honorable Cámara de Representantes.
Tercer Período de la Octava Legislatura. Año de 1860. Tomo Décimo.
Montevideo, imprenta “El
Siglo Ilustrado”
1890,
págs.
36-37, 68-80.
Diario
“La Nación”
(Montevideo), mayo 9, 1860.
Internet.
AGRADECIMIENTOS
El
autor agradece la valiosa colaboración prestada por la historiadora
María A. Díaz de Guerra, presidenta de la
“Comisión Departamental para la organización de los bienes culturales
de Maldonado”
y la funcionaria María del Carmen Charlone de la Biblioteca “Elías
Devincenzi”
de la Casa de la Cultura de Maldonado. También queda reconocido a la
Biblioteca de la
Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial,
al
Archivo Diplomático
del Ministerio de Relaciones Exteriores, a la Biblioteca del Palacio
Legislativo y a la Biblioteca del Museo Histórico Nacional (Museo
Romántico).
La Dirección
[Juan E. Pivel Devoto]. “Informes
Diplomáticos de los representantes de Francia en el Uruguay
(1851-1853)”. Revista Histórica
(Montevideo), año XLV (2º época), tomo XVII (diciembre 1951),
núms, 49-50, pág. 187. Las fuentes documentales del presente
trabajo se detallan al final.
Oficio del
Gobernador del Paraguay y del Plata Diego Rodríguez de Valdés y
de la Banda (1600). La isla, fortificada y poblada, serviría: “...para
así volcar las exportaciones del Pacifico hacia Buenos
Ayres...transportarlas de Buenos Ayres a la isla de
Maldonado...y expedirlas de allí a la Metrópoli...”.
En BARRIOS
PINTOS, Aníbal: “Historia
de los Pueblos Orientales”.
Libros de la Academia.
Tradinco S.A.
Montevideo, 2000, tomo I, pág. 358.
En otro momento, dicho
Gobernador señalaba en abril 22, 1600:
“...la isla es acomodada para poder hacer fuerte
en ella...”. En CASINELLI, Atilio:
“Isla Gorriti y la ensenada de
Maldonado”. Suplemento Dominical de
EL DÍA (Montevideo). Abril 28, 1924
Oficio del obispo de
Santiago de Chile Fray Juan de Espinosa (marzo 12, 1601) desde
Buenos Aires al rey. Manifestaba: “...cuan
importante sería fundar un pueblo con un fuerte en la isla de
Maldonado...”. En BARRIOS PINTOS,
“Historia de los Pueblos Orientales”,
tomo I, pág. 358. Un “Projecto de
fortificaçao para a Ponta de Leste e Iª. Gorriti”
de 1817 se muestra en la fig. 1 (reproducido de
SOARES DE SOUZA, Antonio: “Ocupaçao da
Banda Oriental”, en
·”Historia Naval Brasileira”.
Segundo Volume. Tomo II”..Ministerio da Marinha.
Serviço de Documentaçao Geral da Marinha. Rio de Janeiro, 1979;
pág. 475...
Real Cédula de Felipe II a
Fernando de Zárate (octubre 19, 1594) informado de la
conveniencia de poblar la Isla de Maldonado: “...
porque de ordinario se pierden allí muchos
navíos y los naturales capturan la gente y que asiendo allí
[la isla Gorriti]
la dicha Población se recogerían los dichos
Navíos y se guarecería la gente”.
En BARRIOS PINTOS, “Historia de los
Pueblos Orientales”, tomo I, pág.
357.
Cristóbal Pérez
de Arostegui, Contador de S.M. y Capitán de Infantería
manifestaba en marzo 26 de 1607 desde Buenos Aires- con motivo
de la defensa de ese puerto- la conveniencia de poblar y
fortificar la isla de Maldonado “...por
ser lugar
donde
el enemigo podría invernar y de allí salir a hacer el daño que
pudiere”.
En
BARRIOS PINTOS, “Historia
de los Pueblos Orientales”
tomo I, pág. 359, citando la “Correspondencia
de la Ciudad de Buenos Aires con los Reyes de España”,
reunida en el Archivo de Indias de Sevilla coordinada y
publicada por Roberto Levillier, tomo I (1588-1615), págs. 208 y
210. Buenos Aires, 1915.
El Procurador General de
la Compañía de Jesús P. Diego Altamirano (1684) para anular la
influencia de Portugal recomendaba “...hacer
una ciudad en la isla de Maldonado que está junto a la boca del
río con buen puerto y ganado vacuno...”
En BARRIOS PINTOS, “Historia de los
Pueblos Orientales”, tomo I, pág.
362
Oficio de
Santiago Liniers sobre un plan de defensa del Río de la Plata
(1790) mediante el establecimiento de un sistema de señales:
“Una atención igualmente esencial sería el de construir torres o
atalayas por las que por medio de señales de vanderas de dia y
de coetes de noche se pudiese...tener avisos de las novedades
que ocurriesen en el mar en tiempos de guerra...una Torre en la
isla de Lobos que se correspondería con otra de la isla de
Gorriti...”
En MARTÍNEZ
MONTERO, Homero:
“El
Apostadero de Montevideo”.
Instituto Histórico de la Marina. Madrid, 1968, pág. 78.
DIAZ DE GUERRA,
María A.: “La
Real Compañía Marítima”.
Ed. El Galeón. Montevideo, 2003.
Efectivamente, en lo
conceptual la Isla Gorriti se encuentra técnicamente en el Río
de la Plata y no en el Océano Atlántico. Esta situación está
motivada al hallarse por dentro de la línea imaginaria que une
la Punta del Este con la Punta Rosa del cabo San Antonio
(República Argentina), establecida como límite entre ambos
espejos de agua en el artº. 1 del
“Tratado del Río de la Plata y su frente marítimo”
que se firmó en noviembre 1973 y entró en vigor en febrero 1974.
SEIJO,Carlos:
“ Maldonado y su región”.
2ª ed. Montevideo, 1999. Katela, S.A.
, pág. 311
CASTELLANOS,
Alfredo R: “
La isla Gorriti
en la mira de John Bull” .
Hoy es Historia
(Montevideo), año II, núm. 8 (febrero-marzo 1985), págs. 54-59.
“Informes
Diplomáticos de los representantes de Francia en el Uruguay”.
Revista Histórica (Montevideo), Año XLV (2ª época). Las fuentes
documentales de este aporte se presentan al final del trabajo.
Alexandre Joseph Colonna,
Conde de Walewski (1810-1868) era hijo natural de Napoleón I y
María Walewska. Fue Ministro de Asuntos
Exteriores (1855) y Ministro de Estado (1860-1863).
Biografía y Vidas, 2004.
Internet.
French Forrest
(1796-1866). Oficial naval, participó en la guerra contra
México y en la Guerra Civil de los EE.UU. En Wilson, James G.,
Fiske, John y Klos Stanley L.: “Appleton’s
Cyclopedia of American Biography”.
New York, 1999. Su ficha biográfica no menciona su actuación en
el Río de la Plata.
Las frases en cursiva
son transcripciones literales de la traducción de la
correspondencia diplomática o de artículos periodísticos.
Se refiere al
período de gobierno del presidente de la República Gabriel A.
Pereira (1794 -1861), sucedido por el gobierno de Bernardo P.
Berro.
El texto completo de la
nota se transcribe en CASTELLANOS, Alfredo R. ob. cit., pág.
54-55. Sus elementos fundamentales se transcriben más adelante
en el capítulo “La propuesta
británica”.
Su cargo era de
Comandante en Jefe de la Flota de la Costa Sudeste de América.
El Contralmirante Stephen Lushington estuvo vinculado a un
conflicto diplomático entre Paraguay y Gran Bretaña en esa
época. Este incidente es
relatado por Salvador
María Lozada en su trabajo
“La Deuda Externa y el
Derecho”.
(Internet). Refiere que el ciudadano uruguayo Canstatt- que
poseía un pasaporte británico- estuvo presuntamente vinculado a
una conspiración para asesinar al Presidente de Paraguay Carlos
Antonio López en la década de los años 50 del siglo XIX. Siendo
preso Canstatt por este motivo, el cónsul británico en Asunción,
Henderson, exigió su liberación por ser el acusado un “súbdito
de la reina Victoria”. El Gobierno paraguayo no admitió la
pretensión británica que “implicaba
sujetar el ejercicio del poder jurisdiccional...-clara emanación
de su soberanía- a una reclamación diplomática”
y propuso discutir el
problema. El cónsul Henderson se negó y abandonó abruptamente el
Paraguay interrumpiendo las relaciones diplomáticas. En 1859
Francisco Solano López-hijo del Presidente
Carlos Antonio
López-, regresaba de Buenos Aires a Asunción en el buque de
bandera paraguaya
Tacuarí.
Había viajado a Buenos
Aires para mediar entre los gobiernos de la Confederación
(Urquiza) y del Estado independiente de Buenos Aires (Mitre).
Al salir de la rada, el buque fue interceptado por navíos
británicos y obligado a volver a puerto. El Comandante de la
flota británica en el Plata, Stephen Lushington alegó que el
motivo de este paso era el rechazo del Gobierno paraguayo de
liberar a Canstatt.
Samuel Fisher Lafone
(1805-1871) era un banquero y comerciante inglés afincado en
Montevideo donde intervino en la construcción del primer templo
protestante de América del Sur. En 1842 fundó el pueblo de Reina
Victoria, hoy La Teja. Junto a su hermano Alejandro, adquirió-
en asociación con el Almirante Seymour en setiembre de 1843-al
Gobierno de la Defensa la península de Punta del Este y la Isla
Gorriti. En 1844 arrendó las Islas Malvinas que pobló con
ganado del Uruguay y estableció una carrera de barcos entre
dichas islas y Montevideo. Contrajo matrimonio con María de
Quevedo y Alsina (Internet).
Algo más de seis hectáreas. La superficie
de la Isla Gorriti es cerca de 21 hectáreas. Nótese la
imprecisión del área requerida por los británicos.
Es el nombre común de la bandera del Reino
Unido. Incorpora los emblemas de tres países bajo una única
soberanía: Inglaterra, simbolizadas por la cruz roja de San
Jorge sobre fondo blanco, Escocia representada por la cruz
blanca diagonal de San Andrés sobre fondo azul y la cruz roja
diagonal de San Patricio sobre fondo blanco que representa a
Irlanda, actualmente sólo a Irlanda del Norte. Nótese que el
texto de la respuesta es impreciso.
En el trabajo mencionado
del historiador Alfredo R. Castellanos se transcribe la opinión
contraria a dicho arriendo- “...que
puede ser de funestas consecuencias para el porvenir”
-expresada en el periódico La
República dirigido por Francisco X.
de Acha.
Probablemente el marino George Francis
Seymour ( 1787-1870).
El texto de la
nota de desistimiento de la gestión británica al respecto se
reproduce en el artículo mencionado de Alfredo R. Castellanos,
nota transcrita en el periódico
La Tribuna
de mayo 21-22, 1860, que en lo medular decía
“..el Gobiernò
de S.M. declina de arrendar la localidad en cuestión”
sin expresar
las razones de esta conducta. El texto de la nota de
desistimiento de la gestión británica al respecto se reproduce
en el artículo mencionado de Alfredo R. Castellanos, nota
transcrita en el periódico
La Tribuna
de mayo 21-22, 1860, que en lo medular decía
“..el Gobiernò
de S.M. declina de arrendar la localidad en cuestión”
sin expresar
las razones de esta conducta.
francés en la Isla
Gorriti. Pero ya era tarde, había pasado la oportunidad y dicha
gestión no tendría posibilidad de concretarse ante el referido
desistimiento oficial del Gobierno británico del proyecto
mencionado.
Las “estaciones
navales” europeas en el Río de la Plata obedecían según
Salvador María Lozada a que “...los Estados europeos sostenían
que podían usar la fuerza e intervenir-como en Nicaragua- para
cobrar sus deudas y proteger a sus nacionales contra regímenes
inestables y corruptos usando y abusando de la teoría de la
extraterritorialidad” (ob. cit.).
Por ejemplo, el arroyo de
la Aguada que desemboca en la bahía de Maldonado a la altura de
la parada 23 ½ de la playa Mansa (paraje Las Delicias). La
existencia de manantiales de agua dulce en la Isla Gorriti era
conocida desde el siglo XVII. En abril 22, 1600, el Gobernador
del Río de la Plata Diego Rodríguez de Valdés y de la Banda
transcribía un informe del piloto Francisco Fernández acerca de
un reconocimiento de la Isla Gorriti donde se hallaron
“muchos pozos de agua dulce que resumían de
la tierra”, así como “un
arroyuelo de agua dulce que nacía entre unas piedras”
en la banda del sudeste. (CASINELLI, Atilio:
“Isla Gorriti y la Ensenada de Maldonado”.
Suplemento Dominical de EL DÍA (Montevideo). Abril 28, 1924).
En 1833 se
desarrolló una escaramuza diplomática entre Gran Bretaña y el
Gobierno oriental vinculada a la ocupación de la Isla Gorriti.
Se relacionó con el pedido que realizó en 1º de mayo el
Comandante del barco británico de guerra
BEAGLE
al Jefe político de Maldonado para desembarcar en la Isla
Gorriti “comestibles,
jarcias y botes”
mientras se
reparaba la escuna
UNICORN.
Autorizada
la operación los británicos ocuparon la isla. En octubre del
mismo año todavía continuaba dicha ocupación y los capitanes
del bergantín francés
FAETON
y de dos
otros buques refirieron haber visto enarbolado en la Isla
Gorriti el pabellón británico así como la construcción de una
casa de madera y la
refacción de
algunos edificios antiguos. Hubo una denuncia periodística al
respecto por el diario
El Universal
seguida por un cruce de notas diplomáticas entre el Cónsul
británico Thomas Samuel Hood y el Ministro Secretario de Estado
Francisco Llambí, solucionándose finalmente el diferendo
(CASTELLANOS, Arturo R.:
“El Beagle
en el
Río de la Plata”.
Hoy es Historia (Montevideo), año 7, núm. 37, págs.. 63-67.
Las islas Hornos forman un grupo de tres
islas tendidas de E. a O. en el departamento de Colonia.
(ARAÚJO, Orestes: “Diccionario
Geográfico del Uruguay”.
Tipo-Litografía Moderna. Montevideo. 2ª ed, 1912, pág. 233).
Varias décadas
después, la autorización de utilizar la Isla Gorriti como
“base
de carbón”
llegó a ser considerada como una “pieza
de canje”
diplomática. En noviembre 15, 1907 el Representante Diplomático
del Imperio Alemán en Brasil, Reichenau escribía desde
Petrópolis al Canciller Príncipe von Bülow:
El Uruguay puede
contar con toda seguridad con el apoyo de este último
[los Estados
Unidos];
para ganárselo alcanzaría con concederle el permiso para el
establecimiento de una base de carbón en la Isla Gorriti.
[Revista
Histórica (Montevideo), año LXVI (marzo 1972), núms. 127-129,
pág. 385].
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