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Francia como potencia marítima siempre fue muy activa y sus intenciones
de generar negocios, descubrir nuevos territorios y la eventualidad de
fundar colonias en ellos siempre estuvieron presentes, aparte de mirar
con mucho interés las posesiones españolas y portuguesas en América las
cuales consideraban ilegítimas pues eran fruto de un reparto digitado
desde la Santa Sede.
Desde el descubrimiento de América las correrías de los navíos franceses
a todo lo largo de la costa atlántica de América del Sur y la extracción
de riquezas del Brasil, fundamentalmente de maderas como la llamada Palo
Brasil eran bien conocidas por los portugueses, tanto que la flota
portuguesa al mando del almirante Martim Afonso De Sousa que zarpó de
Lisboa el 3 de diciembre de 1530 tenía entre sus cometidos hostigar a
los corsarios franceses para hacerlos desistir de su accionar en sus
territorios. Por otro lado, como ya lo expresamos, los franceses no
admitían la división de los territorios atlánticos entre España y
Portugal arbitrariamente llevada a cabo por el Papa Alejandro VI
mediante la bula de 1493, antecesora del Tratado de Tordesillas de 1494.
El Río de la Plata tuvo, desde los tiempos en que lo surcaron los
primeros navegantes dos valores estratégicos fundamentales que los
españoles o bien ignoraron, o no les pareció que fueran tan
importantes.
El principal valor estratégico lo constituía el ser la puerta trasera
del Potosí epicentro de la extracción de metales preciosos,
fundamentalmente plata y oro de las minas en poder de los españoles, y
cuales eran los caminos posibles para llegar a tantas riquezas, desvelo
de ingleses, portugueses, franceses y holandeses.
Solamente uno: el Río de la Plata ya que por el Mar del Sur; el Océano
Pacífico lo largo y complicado del viaje lo hacía inviable, desde la
costa atlántica, atravesando Brasil la distancia y los peligros de la
travesía hacían imposible el acceso y el Norte por el Golfo de México
era donde se encontraba el mayor poderío militar hispano por ser el
punto de concentración de todas las riquezas que partían rumbo a España.
Y el otro valor estratégico lo constituía el ser el Río de la Plata la
puerta de entrada al Mar del Sur siendo el último lugar donde poder
abastecer los navíos antes de emprender el viaje. Por otra parte era
manifiesta la debilidad militar y económica de la más austral de las
posesiones españolas de América, que era absolutamente incapaz de marcar
su autoridad en el estuario platense, litoral atlántico y sus costas.
Si bien fue durante el reinado de Luis XIV donde el interés de Francia
por el Río de la Plata tuvo su pico máximo, tanto antes como después,
las acciones llevadas a cabo por la súper potencia y sus flotas,
mercante y militar evidenciaban el interés en la zona.
Los métodos utilizados por los franceses para tener una buena
participación de los negocios españoles en América fueron muy variados e
incluyeron la posibilidad de una operación militar para conquistar
Buenos Aires como veremos más adelante.
Durante los siglos XVII y XVIII frente a los intentos franceses de
asentarse en los territorios rioplatenses sobre todo en la costa norte,
para desde allí intentar el comercio, fueron reprimidos por las
autoridades españolas con efectividad. Ponemos como ejemplo el caso de
Etienne Moreau que llegó a construir 30 galpones, algunos en la Isla
Gorriti y otros en tierra firme; siendo atacado por los españoles se
instaló en las proximidades de Castillos donde, durante un ataque
llevado a cabo por aquellos encontró la muerte.
El contrabando fue también utilizado durante el período
mencionado y en el Río de la Plata la pantalla la constituyó la creación
e instalación de la factoría de la Compagnie de Guineé en Buenos Aires,
habilitada desde 1703 a introducir esclavos negros procedentes de
Africa. De esta manera usaban de los navíos negreros para montar
operaciones marginales de venta de mercaderías varias.
Otro método utilizado era violar la vulnerabilidad del
sistema comercial entre España y el Río de la Plata constituido en mayor
parte por navíos de registro. Los gravitantes intereses de los
comerciantes franceses en los puertos españoles, Sevilla, Cádiz y Santa
María ponían a éstos en condiciones de aprovechar todos los intersticios
del sistema en su provecho, cargando mercaderías fuera de registro.
También el comercio directo fue utilizado por los franceses
desde los puertos de La Rochelle, Nantes, Saint Maló, Brest y hasta
Marsella desde donde partían los navíos cargados de mercaderías con
destino al Caribe, al Río de la Plata y a la Mar del Sur u Océano
Pacífico pasando a través del Estrecho de Magallanes o al sur de Tierra
del Fuego.
Ejemplo del mencionado comercio directo lo constituye el
episodio protagonizado por el navío El Falmuth de 600 toneladas y 54
cañones que salió del puerto de Brest en noviembre de 1705 cargado de
mercaderías de todo tipo con destino a la Mar del Sur, empleando cuatro
largos meses para llegar al Estrecho de Magallanes el cual no pudieron
atravesar a causa del tiempo y vientos contrarios.
Con casi la mitad de la tripulación afectada por escorbuto,
lo que dificultaba enormemente la navegación en aquellas latitudes,
navegaron rodeando la Tierra del Fuego hasta llegar a Los Evangelistas,
islas situadas al Norte de la boca occidental del Estrecho de
Magallanes. Allí y frente a las enormes dificultades presentes, en junta
de oficiales decidieron poner rumbo al Río de la Plata. Arribaron a
Buenos Aires en agosto de 1706 hecho este que generó la inmediata
sospecha de las autoridades sobre los reales motivos de su llegada.
Esta circunstancia motivó un extenso documento sobre el
particular y el cual revela la inquietud existente en el gobierno con
respecto a las actividades que desarrollaban los navíos franceses. Los
intereses del monarca francés en la travesía llevada a cabo por el
navío, quedaron de manifiesto cuando al ser interrogados los miembros de
la tripulación declararon que el navío, tomado a los ingleses por la
armada francesa en el Canal de la Mancha, veinte meses antes, había sido
entregado por orden del monarca a la familia Danican, familia
comerciante poseedora de una flota que normalmente se dedicaba al
comercio de ultramar.
En el caso del Río de la Plata los dos puntos elegidos para
practicar el comercio directo eran; el puerto de Buenos Aires o las
Islas de San Gabriel frente a Colonia estuviera esta en manos
portuguesas o no. Para llegar a fondear en ambos lugares siempre
recurrían a la excusa de las arribadas forzosas, aduciendo cualquier
pretexto más o menos creíble como podía ser falta de víveres, falta de
tripulantes a causa de enfermedades, principalmente escorbuto, y/ o
averías registradas durante el viaje que impedían el continuarlo sin
hacer escala.
Según lo plantea el investigador Fernando Jumar en su
trabajo: "El comercio francés en el Río de la Plata. Fines del siglo
XVII, principios del siglo XVIII", Francia tuvo intenciones,
previamente a que en 1698 se abriese la ruta del Mar del Sur, de
transformar a Buenos Aires en el epicentro del comercio de América del
Sur en desmedro de Lima. Una vez más debemos destacar que el objetivo
era apoderarse, mediante el comercio, de la mayor cantidad de metales
preciosos provenientes de las minas del alto Perú.
Existe un informe generado durante la guerra de la Liga de
Augsburgo, por el embajador francés en Lisboa en el cual se evidencia la
importancia otorgada a Buenos Aires como mercado posible ya que en ese
entonces y según el informe, la única manera de comerciar allí era por
intermedio del gobernador de la Isla de San Gabriel. Continúa el informe
agregando que para la conquista de Buenos Aires serían más que
suficientes tres navíos.
Se desconoce, o por lo menos las investigaciones no la han
evidenciado, si existió alguna orden emanada desde la corona francesa
con respecto a la ejecución de proyectos relativos a la conquista de
Buenos Aires, lo que si es harto sospechosa es la existencia de varios
trabajos y relevamientos sobre el particular.
Hubo un comerciante De Saint Malo cuyo nombre no se ha
conocido, que hizo llegar a Versalles en 1697, un proyecto mediante el
cual, utilizando a Buenos Aires como base se lograría un comercio
directo con América, el proyecto destacaba la potencialidad de Buenos
Aires como base de operaciones para minar el comercio de Lima la que, en
forma paulatina sería sustituida por aquella a la luz de las ventajas
del comercio en manos de los franceses, mejores tiempos en los
transportes y procedimientos, lo que aparejaría menores costos. Para
lograr lo antedicho debería ocuparse militarmente Buenos Aires lo que
aparecía como una tarea de fácil ejecución dada la debilidad de las
fuerzas españolas existentes allí.
Continuaba el proyecto estableciendo que una vez terminada
la operación militar, se debía convencer a los pobladores de las
ventajas del nuevo sistema, aboliendo el quinto real y reorientando el
comercio de la colonia. El autor del proyecto concluía el mismo
expresando su creencia de que el común de los habitantes no objetaría la
ocupación francesa, en la media que se les respetaran sus derechos y
costumbres.
En este punto nos encontramos con un personaje que pudo ser
gravitante en la toma de decisión por parte de Luis XIV de invadir
militarmente el Río de la Plata, nos referimos al ingeniero militar
Barthélemy de Massiac. Vale la pena dedicar parte de este trabajo para
conocer las actividades de este francés que disfrazado de catalán llegó
al Río de la Plata en abril de 1660.
Permaneciendo allí dos años, hasta 1662. Durante su estadía
en Buenos Aires éste gentil hombre francés escribió un documento llamado
"Memoria" que apareció publicado en el año 1933 en el "Journal de la
Societé des Americanistes" con prólogo de Paul Roussier y cuya
traducción apareció en el N'1 año 1 de la revista Historia con prólogo
de Raúl Molina, conocido historiador argentino. Gracias al muy minucioso
trabajo de investigación publicado por Maud de Ridder de Zemborain sobre
el personaje que nos ocupa y sus andanzas en Buenos Aires, hemos podido
conocer más, tanto de Massiac, como de su plan para que Buenos Aires
pasara a manos francesas y en consecuencia acceder a las riquezas del
Perú.
La familia Massiac afincada en Narbona tuvo tres hijos, el
mayor de los cuales, Pierre siguió la carrera militar siendo ingeniero,
el menor Guillaume estudió abogacía y Bartélemy si bien se consagró a la
iglesia en un principio, optó más tarde también por la carrera militar.
Ambos hermanos combaten contra España hasta que las dificultades de
Francia en materia financiera detienen las campañas militares contra
aquella nación. Los dos hermanos pasan a Portugal y previo contrato;
Pierre como ingeniero militar y Barthélemy como estudiante de la misma
carrera.
En febrero de 1651, éste, ya recibido de ingeniero militar
es contratado para la construcción de fortificaciones en Angola,
desembarcando en San Pablo de la Asunción de Luanda, capital y único
puerto de la colonia portuguesa, a donde llega en marzo de 1652. Durante
ocho años permaneció en Angola, construyó dos fuertes: San Miguel del
Morro y Nuestra Sra. De la Güida. Massiac, siempre inquieto y con su
obra finita, quería regresar a Europa pero no había pasajeros en los
navíos que salían de Luanda cargados de esclavos y mercaderías. La
oportunidad de regresar se le presenta ante el anuncio de que la urca
holandesa de 300 toneladas; "Nuestra Señora del Destierro y San Juan
Bautista" partiría en breve hacia Lisboa vía Buenos Aires.
Massiac se entera por el capitán de la nave; Gerard Hartman,
holandés casado con una bahiana y experto navegante de la ruta
Africa-América que en el Río de la Plata se hacían pingües negocios
vendiendo mercaderías varias y esclavos africanos. Ni corto ni perezoso
Barthelemy invirtió todo su capital en esclavos y mercaderías.
Con más de ochocientos esclavos negros, 25 viajeros, entre
portugueses y españoles (de estos, cuatro eran en realidad franceses,
entre ellos Massiac) y los 18 holandeses de la tripulación, la urca
cargada con infinidad de mercaderías, parte de Luanda en enero de 1660
con rumbo a Buenos Aires.
Pese a lo afirmado por el capitán Hartman, España mediante
Real Cédula despachada en julio de 1648, o sea 12 años antes determinaba
que a los holandeses les estaba totalmente vedado el ingreso a los
puertos de su Majestad Católica y por ende todo tipo de comercio.
Pero Baigorri y Ruiz Gobernador de Buenos Aires solicitó que
para exportar su único recurso: cueros y sebo, se le autorizara un navío
de registro al año. Esta disposición fue generadora de todo tipo de
contrabando ya que los navíos llegaban aduciendo necesitar bastimentos y
aprovechaban para vender las mercancías de la carga.
Al llegar frente al Pago de La Magdalena luego de 15 días de
estar fondeados en la Isla de Flores por mal tiempo -el 3 de abril de
1660 al amanecer, son atacados por un corsario holandés que hacía unos
días había llegado a Buenos Aires; se trataba de la fragata "Las Armas
de Amsterdam" al mando del capitán corsario Abel Hendricksz. Al cabo de
un cañoneo "Nuestra Sra. del Destierro" es embicada en la costa para
tratar de salvar los tripulantes y la carga. El corsario holandés no les
da tiempo y les ordena que bajen a tierra, capturando el casco y la
carga contenida en él. Las víctimas del ataque, la mayoría desnudos son
a su vez capturados, junto con muchos de los negros, por las autoridades
españolas y conducidos a Buenos Aires.
Massiac al igual que el resto de los capturados son
interrogados por las autoridades de la manera acostumbrada. En su
declaración nuestro personaje asume la identidad de Bartolomé de Maziaca
de Pedraza, catalán de 35 años de edad sin oficio.
Luego de estos sucesos se genera un largo pleito entre
España, el corsario holandés y los viajeros por la ertenencia de los
esclavos y las mercaderías, determinando que Massiac al igual que el
resto deban permanecer en Buenos Aires.
Durante los dos años que Barthélemy reside en Buenos Aires
se relaciona con dos personas que gravitaran decisivamente en su manera
de pensar con relación a que Francia podía y debía conquistar el Río de
la Plata. Una de ellas fue el Padre Bertot sacerdote jesuita con quien
mantuvo larga correspondencia a través de la cual lo informó de todo lo
relativo a las Misiones; su funcionamiento, organización y potencial
económico.
La otra persona con la que se relacionó en forma totalmente
casual fue un viajero vasco francés; Accarette (Du Biscay) quien,
poseedor de una patente de corso, esperaba infructuosamente de parte del
Gobernador el permiso para comerciar desde hacía 6 meses.
Accarette, autor de: "Relatión des Voyages du Sr.
D'Accarette Dans la Riviére de la Platte et de la par terre au Pérou et
des Observations qu'il y a Faittes" Deslumbró a Massiac, relatándole sus
impresiones de su viaje al Perú lo cual lo motivó aún más para su
proyecto de invasión. Ante la huida sorpresiva del navío de registro
"Nuestra Sra. de Aranzazu" al habérsele descubierto un gran contrabando
de plata, Mercado y Villacorta, el Gobernador de Buenos Aires decidió
trasladar a España a todos los presos intervinientes del incidente con
el corsario Hendricksz en el navío propiedad de Accarette "San Pedro y
San Pablo".
El heterogéneo grupo de viajeros compuesto por los dos
capitanes holandeses, un contrabandista, dos jueces oficiales
"embarcados violentamente" y los pasajeros provenientes de Angola entre
los que se encontraba Massiac, iba al cuidado del recientemente nombrado
Sargento Mayor del presidio. Así mismo iban a su cargo todos los autos
del complicado y no resuelto juicio entre la corona, los pasajeros
despojados y el corsario holandés.
Pero el Sargento Mauro Rojas, hombre de confianza del
Gobernador, no lo era tanto ya que llegados a la isla de San Gabriel
desembarcó y debieron esperar dos meses a que regresara a bordo. El
motivo de su ausencia: "envoltorios de plata en pasta, pedazos de piñas
y reales, once zurrones de plata en reales, en que había dieciocho mil
pesos y sesenta sacos de lana de vicuña que pesaban más de mil libras"
todo lo cual fue metido en el navío por una escotilla en al cámara de
popa del mismo a la vista y paciencia de los viajeros.
En Massiac día a día se consolidaba la idea del plan de
conquista, el episodio de San Gabriel no hizo más que reforzar las
conclusiones a que había llegado durante su deambular por Buenos Aires y
a lo largo de su permanencia allí dibujó mapas y planos, recorrió varias
veces los ríos afluentes del Plata e incluso exploró el Río Negro en
nuestro actual territorio.
Luego de la partida, en septiembre de 1662 y durante el
viaje de retorno a Europa los dos franceses; Massiac y Accarette luego
de informarse cada uno de las observaciones y experiencias del otro,
deciden que por separado harán llegar a Luís XIV el proyecto dirigido a
la conquista y ocupación de Buenos Aires y el área platense, como paso
previo a llegar a las ricas posesiones españolas en América. Llegados a
Europa Accarette y Massiac, el primero, trasborda su contrabando a dos
embarcaciones que le esperaban, huye a Francia y una vez allí envía su
informe a Colbert, ministro de Luís XIV como lo convinieran con Massiac.
Este a su vez es conducida a Madrid por el Sargento Mayor
Borja junto con los otros prisioneros y los pliegos del pleito iniciado
en Buenos Aires. En Madrid se encuentra con su hermano Pierre, caballero
de Sainte-Colombe luego de doce años de separación y ambos quedan
prisioneros de los españoles pero en la embajada francesa. Los malos
tratos recibidos a lo largo de un año y la tenaz negativa de las
autoridades a devolverle su dinero no poco deben haber influido en
Massiac y su predisposición hacía los españoles.
Finalmente Pierre de Sainte Colombe escribe una carta a
Colbert y la acompaña con los planos, mapas y la "Memoria" llevados a
cabo por Barthélemy en su afán de servir a Luís XIV y su intención de
"voÍr fleurir le lys de la France dans le nouveau monde". Poco después
de el envío de la carta, los hermanos Massiac parten a Lisboa.
Cuando Colbert recibe ambas cartas, percibe que la de
Massiac es absolutamente coincidente con su idea de que el comercio
marítimo es el medio para lograr la riqueza y grandeza de un país. Por
otro lado el proyecto de Massiac posibilitaba la proyección de Francia
hacía gran parte de América del Sur, lo cual acrecentaría la gloria del
Rey y la propagación de la Fe Cristiana. Colbert muy interesado en la
empresa propuesta, envía un cuestionario a Massiac que contenía 36
preguntas ampliatorias de lo contenido en la memoria enviada por éste.
En marzo de 1669, cuando Colbert es nombrado titular del
departamento de marina, el proyecto de conquista del Río de la Plata y
Buenos Aires cobra vigencia a través del impulso de éste. En efecto
ordena a Colbert Du Terron, intendente de Rochefort y primo suyo que se
reúna con Sainte Colombe (Pierre Massiac) y Accarette para comentar los
dosproyectos de conquista. La reunión se llevó a cabo el 2 de junio de
1669 y a ella además de los nombrados concurrió Paul de Gorris, capitán
de la marina francesa y señor de la Guerche y de Cochets.
Luego de la reunión se genera un resumen de la misma que
Colbert du Terron hace llegar a su primo el ministro. De Gorris a su
vez, escribe a Colbert donde le manifiesta que en lo medular todos
coinciden, opinando él y D'Accarette que aparte de mantener el plan en
secreto, sería beneficioso que se mandaran dos barcos del Rey al Río de
la Plata a su comando, para reconocer la zona antes de montar la
operación. Conociendo las intenciones de Accarette no sería de extrañar
que estuvieran pensando en aprovechar el viaje para realizar algún
negocio colateral. Colbert luego de examinar el resumen de la reunión
manifestó que el plan que apoyaba era el de Pierre Massiac, -firmante
del mismo- y le solicita a éste planos del fuerte, de la ciudad y del
Río de la Plata en las cercanías de la misma.
El plano del fuerte aún no se ha encontrado, pero si
aparecen los otros dos en la publicación de Maud de Ridder de Zemborain
y ambos evidencian el conocimiento desarrollado por Massiac del lugar, a
lo largo de los dos años de su permanencia en Buenos Aires, y sus
habilidades como ingeniero militar. La descripción de los mencionados
planos excede el objetivo de éste trabajo por lo que no los vamos a
comentar.
Tal vez nos hemos extendido algo en las actividades de
Massiac pero pasemos ahora a dar un pantallazo sobre aspectos de su
memoria y luego sobre las preguntas realizadas por Colbert. Un hecho a
destacar en la memoria de Barthélemy es su convicción de que Francia
debería establecer una colonia en la Banda Norte del Río de la Plata,
frente a Buenos Aires como paso previo a invadirla, para lo cual contaba
con sus relaciones allí como respaldo a la operación.
Comienza la memoria haciendo una descripción bien detallada
de la organización del gobierno de Buenos Aires así como la organización
militar; cantidad e efectivos, bicación de los mismos, fortificaciones,
su tipo y medidas, recursos y posibles tácticas a emplear en el
proyectado ataque. También y luego de historiar los acontecimientos más
importantes en la zona, explica el porqué de la absoluta prohibición de
comerciar aplicada no solo con los nacionales de otros países sino con
los propios españoles de colonias situadas en otras regiones de América.
Esta medida fue aplicada para frenar la salida de metales preciosos a
través de la hidrovía formada por la Cuenca del Plata la cual llegaba
bien cerca del Potosí. La falta de comercio generó un resentimiento
generalizado en la población de la ciudad que veía frustradas sus
posibilidades de comerciar muy favorablemente los recursos del área y
por consiguiente estaban receptivos a cualquier cambio que modificara
esta situación.
La descripción física del territorio vecino a Buenos Aires
abarca ambas márgenes del estuario y sus principales dotaciones de
animales, comprendidos vacunos y equinos, así como los productos
agrícolas cultivados. Por otro lado también se incluyen los territorios
a través de los cuales se navegaría en dirección y hasta las
proximidades de Potosí.
El proyecto enunciaba dos modos de ser ejecutado: el
primero atacando a Buenos Aires directamente, aún a pesar de las
negociaciones de paz que se llevaban a cabo en ese momento. Estando el
segundo método dirigido a establecer "una colonia en la costa opuesta a
Buenos Aires cercana a las Islas de San Gabriel".
Cuando se refiere a nuestro territorio, Massiac no omite
elogios: «esta embellecido por una agradable mezcla de bosques,
montañas, valles, colinas y arroyos como las más hermosas provincias de
Francia". La descripción abarca todo el territorio hasta las misiones
jesuíticas de las cuales, organización y logros contra las bandeiras
paulistas hace Massiac una extensa y detallada referencia.
Esta manera de conquistar Buenos Aires debería contar con el
apoyo del comercio establecido y condenado a no poder ejercer su
accionar debido a la legislación existente. Si la conquista debiera
incluir acciones bélicas, no se necesitarían más de 1000 hombres y
siguiendo las instrucciones prescriptas no tendrían ni una baja.
Consideraba a continuación que bastaría con seis naves, transportando la
gente necesaria para construir las fortificaciones, apoyar la ejecución
del plan y navegar los ríos hasta el Potosí en dos o tres galeras
ligeras que debían transportarse desarmadas a bordo de las naves. Las
mencionadas galeras se utilizarían para navegar los ríos afluentes hasta
más al norte del Paraguay y principalmente el que procedía del Potosí y
asentar el dominio militar francés en todos ellos.
Otro detalle que concibe Massiac en su
memoria, era la instalación de establecimientos comerciales a la orilla
el Río Paraná cada cincuenta leguas, los cuales atraerían el comercio de
portugueses y franceses, constituirían centros de reunión y estarían en
contacto por medio de las galeras ya mencionadas.
A lo largo del proyecto, encontramos muchas informaciones
interesantes, por ejemplo Massiac expresa la importancia del caballo
para transporte y para uso militar y cuyas tropillas se hallan en las
orillas del Paraná; mediante su aprehensión, podrían utilizarse en la
conquista de los territorios e impedir su uso por parte de los enemigos
que las obtenían en esos lugares. Barthélemy en su proyecto no alberga
dudas en cuanto al éxito de la operación y fuese mediante la conquista
directa de Buenos Aires a través de un ataque, el cual no tendría
oposición ya que las fuerzas españolas más cercanas de Perú o Chile, se
encontraban a más de 400 leguas - más de 2000 kmts.- o mediante la
fundación de una colonia en la orilla opuesta del Río de la Plata,
enfrente a Buenos Aires, el resultado sería exitoso para Francia y su
joven monarca.
Entre las consideraciones que hace Massiac al pensar en
establecer una colonia en la orilla Norte, cercana a las Islas de San
Gabriel - Colonia- se encuentra el hecho de que los españoles rara vez
transitaban por el lugar y pasarían tal vez años antes de que
descubrieran su existencia. Ya sobre el final de su memoria Massiac
desestima nuevamente la posibilidad de una resistencia importante frente
a un ataque a Buenos Aires y con respecto al establecimiento de una
colonia frente a ella, considera que si bien los víveres durarían un
corto lapso no sería imposible el conseguirlos en los puertos
portugueses, basados en la gran dependencia que este reino tenía con
Francia.
Como corolario de la memoria, Massiac vuelve a objetar la
bula de demarcación del Papa Alejandro VI entre los territorios
españoles y los portugueses ya que pretenden el ser considerados
propietarios sin haber tomado posesión.
Con la paz firmada entre Francia y España en 1668 los
hermanos Massiac regresan de Lisboa a Francia continuando en la Madre
Patria con los trabajos de fortificación y esperando el ansiado momento
de poner en práctica el proyecto de Barthélemy. Sin embargo el poderío
alcanzado en el mar por los holandeses hizo que Francia en 1672 le
declarara la guerra y el proyecto quedó relegado por la necesidad de
canalizar todos los recursos hacia este nuevo conflicto.
Pasan 30 años y en 1693, debido a la presión económica
ejercida por España sobre Francia renace la idea de comerciar
directamente con los españoles del Río de la Plata y el ministro
Pontchartrain hace enviar, el 25 de julio de 1693, un despacho a
Barthélemy donde se le pide copia de la memoria y los planos que pudiera
tener del Río de la Plata. Massiac contesta que no le queda copia ni de
la memoria ni de los planos ya que se los había entregado al Almirante
Jean D'Estrée hacia ya años.
Finalizando haremos una breve reseña del cuestionario hecho
por el ministro Colbert a Massiac y las respuestas de éste. El
cuestionario esta compuesto por 34 preguntas y de las respuestas surgen
muchas informaciones de interés.
Con respecto a la población de Buenos Aires Massiac contesta
que estaba integrada por 6360 civiles, 2500 soldados y aproximadamente
12300 negros. Con respecto a los indígenas, éstos estaban dedicados a
las tareas agrícolas cuando se les requería y los españoles pagaban por
su trabajo el cual una vez finalizado hacía que los primeros regresaran
a sus tierras. En opinión de Massiac los indígenas así como el resto de
los pobladores estaban muy descontentos con las autoridades y
preferirían tener un principal o un Rey independiente de España por lo
que sugería que Francia ejerciera sus derechos sobre los territorios de
Río de Janeiro y San Pablo y luego de conquistar El Plata dominaría todo
el sur de la América Atlántica.
Por último, Massiac consideraba que la mejor época para una
invasión era durante los meses de Noviembre y Diciembre porque los
vientos eran suaves y del Norte y Noreste lo que facilitaba la
navegación en costas tan peligrosas y por otro lado las cosechas que se
recogían en esos meses asegurarían la subsistencia de las tropas
empleadas en la empresa hasta la cosecha del siguiente año.
BIBLIOGRAFÍA
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principios del Siglo XVIII. Los derroteros de la Mar del Sur, Lima, Perú
1999.
Kôncke Miranda A., El Naufragio del Navío Francés El FALMUTH. Editorial
Torre del Vigía, Montevideo, 2005.
Du Massiac B., Memoire.
Journal de la Societé des Americanistes, París 1933.
Du Massiac B., Plan Francés de Conquista de Buenos Aires 1660-1693
Invitación, Introducción y traducción de Maud de Ridder de Zemborain.
Emece Editores, Buenos Aires 1999.
Assun ao F. O., Portugueses en el Río de la Plata. Presencia y Herencias
del S. XX. Embajada del Portugal. Montevideo 2004.
INDICE DE NAVÍOS
El Falmuth
Nuestra Sra. Del Destierro y San Juan Bautista
Las Armas de Ámsterdam
Nuestra Sra de Aranzazu
San Pedro y San Pablo
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