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Corría el principio del siglo XIX donde ocurrirían hechos muy
importantes para nuestra
historia. En Febrero de 1811 se inicia la insurrección en la Banda
Oriental donde las
milicias al mando de Artigas llevan adelante las principales
acciones. Este llevó a cabo
el primer sitio de Montevideo junto con fuerzas bonaerenses. Pero en
Julio la situación
militar cambia al ingresar al territorio un gran ejército portugués para
socorrer a
Montevideo, llegándose en Octubre a un armisticio de paz.
A comienzos de 1812 se reinician las luchas con Gaspar de Vigodet
como encargado
del gobierno de Montevideo. En Mayo luego de otro armisticio los
portugueses se
retiran de la Banda oriental, pero aún no estando los portugueses surge
el problema de
la división entre Artigas y Sarratea con lo que disminuye la
participación de los
orientales en la lucha.
Nos trasladamos a España la cual estaba reinada por Fernando VII
quien estaba en
ese entonces pasando por malos momentos con la presencia napoleónica en
la
península. Se pone de manifiesto su situación por este tener que
contratar navíos
mercantes de particulares para poder transportar sus tropas a las
colonias. Tal es el caso
del navío mercante "SALVADOR" alias el “Triunfo" el cual estaba
comandado por el
Capitán José Alvarez. Este debía partir en un principio rumbo al
puerto del Callao en
Perú con el primer batallón de la Albuela, pero por resolución de la
regencia este fue
enviado a Montevideo a efectos de reforzar la plaza contra las fuerzas
patriotas.
El que reiniciaría el segundo sitio de Montevideo sería Rondeau
desde el Cerrito pero a
fines del año.
No se pudo lograr documentación sobre los datos y características del
"SALVADOR"
pero se puede deducir que este al poder transportar más de 600
tripulantes y como
cuentan los relatos del naufragio este calaba 22 pies, nos da la pauta
que estamos
hablando de un navío de más de 40 metros de eslora. Este abandonó el
puerto de Cádiz
en España el 14 de Mayo de 1812 hallándose abordo 500 soldados del
reconocido
Batallón de la Albuera, famoso este por llevar acabo importantes
acciones contra los
ejércitos invasores de Napoleón. El mencionado Batallón estaba al
mando del Coronel
de los Reales Ejércitos Don Jerónimo Galeano, junto a estos
también estaba a bordo
un piquete de 40 dragones dirigidos por dos oficiales. El resto de la
tripulación estaba
integrada por 7 oficiales mayores, 3 pilotos, 10 oficiales, 66 marineros
y 10 pasajeros lo
que nos da un total de 636 personas. Según el contador del navío se
habían embarcado
110 cajones de los cuales no se detallan sus contenidos. Por supuesto se
pusieron a
bordo todos los pertrechos, armas, sables, pistolas para los soldados
así como también
venían gran cantidad de cañones y culebrinas con su respectiva munición
usándolos a
estos como lastre junto a un cargamento de barras y planchas de hierro.
Luego de 107 días de navegación llegan a la boca del Río de la Plata,
fondeando frente
a la playa de San Rafael en Maldonado para tomar el Capitán junto con el
Comandante
del Batallón la decisión de fondear dentro de la bahía o seguir hasta
Montevideo.
El relato del naufragio es llevado a cabo por el que en
ese entonces era piloto, vigía y
capitán interino del puerto de Maldonado Don Antonio de Acosta y
Lara. Consta de
un documento que este le manda al entonces Comandante General de Marina
de
Montevideo Don José de Obregón. Acosta y Lara se traslada el 29
de Agosto a las 11
de la noche al puerto para al amanecer embarcarse en una lancha de pesca
que los
traslade hasta el lugar donde estaba fondeado el navío. Este fue
acompañado por el que
era en ese entonces el práctico del puerto de Maldonado Martín
Pascual y el Alférez
José Inchamty.
Al amanecer del día 30 el viento se encontraba soplando del Este “…bonancible…”
el navío
se encontraba fondeado al Sureste a aproximadamente 3 millas de Punta
del Este.
Luego de abordar deciden con el Capitán levar anclas pero por la falta
de marineros ya
que para trasportar más tropa desembarcaron a parte de la tripulación,
esta maniobra se
realiza con mucha lentitud por lo que en ese ínterin el viento rota al
Noreste. Debido a
la falta de experiencia de los soldados en maniobras marineras y luego
de luchar también
con el izado de las velas logran navegar hacia el oeste hasta llegar a 3
millas de la punta
de la ballena y quedar al Sudoeste del puerto donde deciden fondear. El
práctico le
recomienda al Sr. Comandante de la Tropa que el viento era favorable
para seguir a
Montevideo pero este decidió que prefería fondear en la bahía. Estimo
que el
comandante antes de navegar hasta Montevideo quería saber un poco sobre
la situación
reinante en la plaza.
El día 31 amanece con llovizna y neblina logrando apenas ver la punta
ballena ya que se
encontraban a 7 millas de esta, grande fue la sorpresa por todo lo que
había garreado
durante la noche. Acosta y Lara decide en la lancha de pesca
dirigirse a la mencionada
punta para luego ir costeando y llegar al puerto con el alférez, un
oficial de la tropa y un
canónigo que venía como pasajero, pero a mitad de la navegación veían
que perdían de
vista al navío por lo que deciden volver. Al llegar el medio día el
clima empezó a
mejorar a pesar de que llovía mucho por lo que el patrón de la lancha
quería retornar al
puerto. Acosta y Lara decide quedarse a bordo del navío ya que
estaba todo mojado,
consideraba que la lancha estaba mal dotada y muy probable que los
agarre la noche
antes de llegar. Pasadas las 2 de la tarde el viento empieza a rotar al
SurSurOeste lo que
les daba la posibilidad de navegar para fondear en la bahía. Se vuelve a
repetir el
drama de la lentitud con que se hacen las diferentes maniobras de ancla
y velas p
eroguiado por el practico inician la navegación para entrar en la bahía.
Entrando entre la
isla de Gorriti y la punta Ballena tocan con la quilla donde los pilotos
habían sondeado
22 pies pero el práctico decide seguir ya que dentro de la bahía hay
mayor
profundidad. Probablemente hayan tocado el bajo que actualmente
conocemos como el
bajo del Monarca.
El práctico decide sondear por su cuenta y mide la profundidad la
que le da
unas 5 brazas que corresponden a poco más de 8 metros estimando que
miden
con brazas castellanas. En la base del escandallo (estos son huecos
rellenos de cera)
saca una muestra del fondo la que
resulta ser barro duro, a todo esto y a esa altura
están cada vez más cerca de la costa que de la isla y complicados por
la demora en realizar todas
las maniobras con las diferentes
velas para corregir la situación. Al verse tan próximo a la costa
el practico solicita que
se fondee un ancla pero con tan mala fortuna que esta no se hace firme
por lo que
deciden fondear una segunda ancla, pero esta maniobra resulta con
lentitud ya que
reinaba una mala disciplina y distribución de los marineros, lo que de
todo esto resulto
en la varada del navío y por consiguiente su perdida.
Mientras el
pampero y la marejada
arreciaban el navío empezó a dar “…culadas…” en la popa y
luego se tumbo para la banda de
estribor.
Acosta y Lara
le había pedido al capitán cuando apenas tocaron que mandara
una lancha con un ancla lo que se llama “espía” replicándole este que
dada la marejada
que había era imposible. Vista la situación el Capitán mando cortar los
palos empezando
por los masteleros y después los mástiles, la situación empeoro cuando
empezó a
anochecer por lo que la oscuridad complicaba cualquier tare una de ellas
era la de usar
los botes y lanchas del navío para poder ir a la costa. La situación de
estos era
lamentable ya que uno de los botes fue destruido por el palo de mesana,
otro el capitán
vio como se fue a pique, el bote grande estaba dentro de la lancha sobre
la cubierta y al
no poder contar con los palos era imposible botarlos lo único que
quedaba era una
lanchita que estaba colgada en la popa.
Se pudo con mucha dificultad disparar tres cañonazos para poder llamar
la atención y
alertar a Maldonado de la situación. Se pensó en mandar a la costa cabos
atados en
maderos u objetos que flotaran pero estos estaban debajo de la cubierta
y cubiertos por
el agua. La única esperanza era la lanchita colgada en la popa que luego
de bajarla la
abordaron diez personas y cuando estas se estaban yendo fueron llamados
por el capitán
que les ordeno que la atracaran al navío, abordándola tres personas, el
capitán y
aprovechando la oportunidad Acosta y Lara también se embarco.
Apenas empezaba a amanecer y observando ese doloroso panorama Acosta
y Lara
observa con asombro como la cubierta superior se desprende del resto del
casco y este
empieza a flotar poniendo como quien dice la proa al viento, vemos
evidente que las
anclas estaban fondeando la cubierta superior. Este empezó a sentirse
mal por lo que
veía y se desmayo siendo ayudado por alguien de Maldonado que lo llevó a
su casa.
Luego de hacer algunas horas de reposo volvió a la playa frente al
naufragio viendo
como un gran grupo de personas se habían salvado, entre estas estaba el
comandante del
batallón, el cura y varios oficiales. Con lo que paso este se enferma de
la vista y la cara
por lo que retorna a su casa lo que hace imposible redactar la lista de
los
náufragos y carga recuperada. Convirtiéndose esta la segunda
vez que logra salvarse de un naufragio.
Nueve días después del naufragio llega al puerto el Comandante General
del
Apostadero de Marina de Montevideo Don Miguel de la Sierra. Este
da cuenta de la
gente que se salvó que fueron 130 de los cuales 100 eran de la tropa.
Recién el día 3 de septiembre el lugre “SAN CARLOS" y
cuatro lanchas de trafico
pudieron transportar parte de los que se salvaron, embarcándose el resto
el día 5 en el
queche "YONA". Estas dos embarcaciones retornaron al puerto el
día 15 para poder
cargar todos lo recuperado del naufragio, principalmente lo que el mar
tiro a la costa.
Quien también se traslada al lugar del naufragio es el comandante de
Marina de
Montevideo Don José de Obregón a quien le encomendaron la tarea
de recuperar todo
lo que fuera posible del naufragio. Al principio del informe escribe una
oración que
termina “…una criminal absoluta y general ignorancia de los
conductores del SALVADOR…”.
De los pedazos del naufragio salieron a la playa la cubierta del alcázar
y otro gran
pedazo que al desguazarlo recuperaron 12 fusiles, bayonetas, cartucheras
y cerca de 70
uniformes. Sobre otros fragmentos se recuperaron 3 cañones de bronce y
uno de hierro
de a 12 libras junto con 2 cañones mas de a 18 libras, todos estos
serían trasportados en
la lancha “CANDELARIA”. Cargado con los cañones y armas van
algunos de los cajones de los pasajeros, Obregón aprovecha el viaje y
deja a cargo del rescate al
Capitán General Don Francisco Castro el cual recupero la lancha
grande del
que salió a la costa. Hay una relación de las cosas recuperadas hasta el
12 de diciembre. En ningún momento se hace mención alguna de la
participación de buzos
en el rescate por lo que estimamos que lo rescatado es solo lo que salió
a la costa.


Aquí podemos ver dos hojas del expediente en el que nos detalla los
elementos rescatados luego del naufragio.
Luego de la perdida de la mayoría del Batallón y casi todas las armas,
surgen
interrogantes sobre cual hubiera sido la historia en la Banda Oriental
si estos soldados
que eran considerados de elite en esa época hubieran llegado a
Montevideo.
Nos damos cuenta que donde hubieran influido las tropas que se perdieron
podría haber
sido en la batalla del Cerrito contra Rondeau, este luego de
vencer en la batalla el
31 de Diciembre de 1812 inicia el segundo sitio de Montevideo. Podemos
deducir que
estos 540 soldados pudieron haber enlentecido los acontecimientos si
hubieran vencido
en la batalla y generar un revés en la política general del momento
incidiendo en el
conflicto entre Artigas y Sarratea. Pero vemos que a la
larga España no se encontraba
en situación de mantener sus colonias.
El propio Dámaso Antonio Larrañaga en sus apuntes históricos se
refiere al “SALVADOR”
por la perdida de más de 500 personas calificándolo como la peor
tragedia marítima del Río de la Plata manteniendo esta denominación
hasta la actualidad.
En marzo de 1993 es hallado en lbahia de Maldonado el Pecio del
“SALVADOR”
partido en dos con gran parte de los cañones y armas aun en el. Su
identificación
fue fácil por la naturaleza de los objetos hallados. Lo fundamental
fueron los siete cañones
de bronce fabricados por la fundición Domingo Soriano en 1801 y
el equipamiento militar
que coincidía con los mismos elementos rescatados en el lugar del
naufragio.
A continuación podemos ver un plano donde se puede apreciar la
dispersión de los vestigios
( no esta publicado en histarmar).
En este podemos ver la parte central o quilla con el timón desplazado y
lo que sería la obra
viva separada por unos 40 metros entre sí. Este relevamiento se llevó a
cabo con los
arqueólogos colaboradores de la Universidad de Oxford (MARE) dirigidos
por el
Director Arqueólogo Mensun Bound.
AGRADECIMIENTO
Un especial agradecimiento al que fuera Almirante Director del Museo
Naval de Madrid (España) Don JOSE I. GONZALEZ-ALLER quien logró
ubicar el expediente en el Museo-Archivo “Don ALVARO DE BAZAN”.
Este expediente nos permitió conocer muchos aspectos del naufragio.
BIBLIOGRAFÍA
ARCHIVO-MUSEO “Don ALVARO de BAZAN”.
El Viso del Marqués, (Ciudad Real), ESPAÑA
Sección: Expediciones a Indias Asuntos:
Particulares Leg: 50 Carp: 351
Leg: 48 Carp: 347
Leg: 48 Carp: 45
LASA, J.;
“APUNTES Y ESQUEMAS DE HISTORIA NACIONAL” Montevideo, 1956
TRAVERSONI, A.;
“CONSECUENCIAS HISTORICAS DEL NAUFRAGIO DEL “SALVADOR”.
Revista Bon Jour del diario El Día Vol.
41 25 de Julio 1993 pag.12-13
VIERSI, P.;
“DOCUMENTOS DEL NAUFRAGIO DEL “SALVADOR”. Revista Bon Jour del diario
El Día Vol. 41 25 de Julio 1993 pag.10-13
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