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HUNDRED & TWENTY YEARS OF AN U.S.
NAVY LANDING AT THE CITY OF COLONIA
INTRODUCCION
En diciembre de 2008 se conmemoró un acontecimiento curioso y poco
mencionado en la historia. Se trata
del desembarco de tropas –infantes de marina o marines- de un buque de
guerra norteamericano, el USS Tallapoosa, a la ciudad de
Colonia del Sacramento.
Nosotros queremos aportar algunos datos más al respecto, y que aquel
acontecimiento no sea pasado por alto al cumplir los 120 años de su
ocurrencia
SUMMARY
In December of 2008 a curious event was commemorated, that it was not
deeply treaty in the history. It was the landing of troops -marines - of
a U. S. Navy ship, the USS Tallapoosa, in the city of
Colonia del Sacramento.
We want to contribute with some more data at this case, and looking for
the event was not ignored at the turning of 120 years of its occurrence.
BREVE HISTORIA DEL BUQUE
El USS Tallapoosa fue un buque de la Marina de Guerra de
Estados Unidos, construido por el Arsenal Naval de Boston en 1863
durante la Guerra de Secesión, como una de las veinte cañoneras a
vapor de la Clase Sassacus. Originalmente de casco de
madera, de 205 pies de eslora, 35 de manga y 11 de puntal, desplazaba
1.173 toneladas, con un calado medio de 6,5 pies. Fue artillado con dos
obuses de 100, cuatro cañones de 9”, dos de 24 libras y dos de 20.
Propulsado con máquina alternativa y ruedas paletas en ambas bandas, con
una sola chimenea, fue, en otras palabras, un primitivo vapor a paleta.
Comenzó a prestar servicio en setiembre de 1864, y participó de algunos
acontecimientos durante la Guerra Civil de aquel país, bajo el mando del
Capitán de Fragata Joseph E. De Haven. Finalizada la contienda (1865),
fue destacado al Golfo de México hasta 1869.
En 1872, el Tallapoosa es asignado a Annapolis, como nave
de entrenamiento en la Academia Naval. El año siguiente es utilizado
como transporte militar, pero sus años de servicio comenzaron a
demostrar, y llegó a ser evidente, que necesitaba un extenso trabajo de
reparación. Por lo tanto, la nave fue reconstruida en el Arsenal Naval
de Baltimore entre 1874 y 1875, haciéndole su casco a nuevo, y
retirándole la artillería de popa (quedó con dos obuses y cuatro
cañones) para aumentar los espacios de habitabilidad destinados a alojar
una partida de Infantería de Marina. Allí fue nuevamente configurado
como buque de guerra por casi una década.
Poco antes de la medianoche del 24 de agosto de 1884 el
USS Tallapoosa chocó contra unas rocas y se hundió,
falleciendo tres tripulantes. La nave fue reflotada y reparada, y en
enero de 1886 es asignada a la escuadrilla del Atlántico Sur.
El Tallapoosa partió el 7 de de junio de 1886 rumbo a Río
de Janeiro. Allí sirvió a lo largo de la costa de América del sur, y es
en esa época en donde entra en nuestra historia.
Finalizó su servicio para la Armada Norteamericana el 30 de enero de
1892, y ya veterano e inutilizado, fue vendido en subasta pública en
Montevideo el 3 de marzo de aquel año. (Ignoramos por el momento quien o
quienes fueron sus compradores).
EN AGUAS DEL RÍO DE LA PLATA
1888
En este año se produce el acontecimiento que queremos rememorar con este
artículo.
Recordemos que los hijos del jefe político de Colonia –José Miguel
Neves- fueron quienes asesinaron a los ciudadanos Domingo Aranda y
Jacinto Carro; y ante esto, parte de la población de Colonia quiso
reaccionar, y esto provocó el posterior desembarco de las tropas
norteamericanas en la atípica navidad vivida en aquel año de 1888.
Como aporte al tema, queremos agregar un artículo periodístico de la
época, donde figuran las medidas tomadas por el gobierno nacional:
LOS SUCESOS DE LA COLONIA:
A continuación hallarán nuestros lectores dos importantes decretos del
P.E. por el uno, queda separado del puesto de oficial 1º de la Gefatura
Política y de Policía de este Departamento y sometido á la justicia
ordinaria, don Casiano Paunero, por haber solicitado el concurso de
fuerzas extranjeras para guardar el órden cuando los asesinatos de los
ciudadanos Domingo Aranda y Jacinto Carro, y por el otro, se acepta la
renuncia elevada por don José M. Neves, del puesto de Jefe Político de
este Departamento, nombrándose en su reemplazo, interinamente, al
coronel don Zenon de Tezanos.
Estas medidas adoptadas por el Ejecutivo se imponían necesariamente ante
la justicia, la moral pública, y la soberanía de la Nación.
Creemos que el Gobierno ha cumplido con su deber, satisfaciendo las
legitimas exigencias de la opinión pública, separando de sus respectivos
puestos á dos empleados que no podían continuar en ellos sin escarnio de
la justicia, después de los sangrientos sucesos ocurridos en la cabeza
de este Departamento y dada la complicidad de la autoridad policial.
Dice así:
Colonia, Diciembre 29 de 1888- Al Ministro de Gobierno
Dando cumplimiento á la orden por V.E. en el telegrama recibido hoy á
las 8 ½ poco después de cerrada la oficina de telégrafos hice comparecer
ante mi al oficial 1º de esta Jefatura actualmente suspendido y
preguntado con que autorización y por órden de quien hizo verificar el
desembarque de fuerzas extranjeras, contestó textualmente –que
habiéndole ofrecido su concurso después del suceso el comandante del
buque norte-americano Tallaposa para conservar el órden público si acaso
se hallase interrumpido en circunstancias que me encontraba en la
oficina del telégrafo á Montevideo, haciéndole en telegrama á S.E. el
señor Presidente de la República comunicándole lo ocurrido, le contesté
que lo aceptaba y que le avisaría si lo necesitaba por medio de una
señal que consistiría en un farol en el asta bandera de la policía y un
tiro disparado simultáneamente al levantar el farol, para cuyo efecto le
pasé una nota con anticipación porqué el comandante me lo solicitó para
proceder.
Qué más tarde, como á las nueve de la noche poco más o menos, se me
avisó que en la Junta se reunían y en varios puntos de la ciudad
también, algunos grupos armados, y como para ese entonces tenia en mi
poder un telegrama de S.E. el Presidente de la República en que me hacia
responsable de cualquier otra desgracia que ocurriese, resolví solicitar
el concurso ofrecido por el Sr. Comandante haciéndole la señal
convenida. El cual mandó 25 hombres al mando de un oficial quien me
comunicó que solo podría prestarme su concurso en caso de ser alterado
el órden público. Los hize alojar en la cuadra del cuartel disponiendo
que la guardia civil de esta ciudad estuviese sobre las armas en el
cuarto de guardia relevándose por patrullas el señor Comisario Rios y el
Sargento Segovia quienes recorrieron la ciudad trayéndome el parte que
los ciudadanos reunidos en la Junta se habían retirado y que no se
encontraban grupos por las calles y permanecía todo tranquilo hasta el
día siguiente que llegó el coronel Tezanos, quien hizo retirar
inmediatamente la fuerza extranjera diciéndome que había procedido mal
en hacerla bajar á tierra, contestándole yo que lo había hecho en
previsión de asegurar la vida de los jóvenes Neves que estaban presos y
también para evitar nuevas desgracias por haber algunos exaltados”.
Firmado: Casiano Paunero.
Esta es su declaración textual, original conservo firmado por el oficial
1º.
Saludo a V.E.- Zenon de Tezanos.
Resultando de la precedente declaración que el piquete de tropas
norte-americanas que desembarcó en la ciudad de la Colonia la noche del
25 del corriente fue ordenado por el oficial 1º de policía, encargado
interinamente de la Jefatura Política del Departamento, y –considerando
que ni los Jefes Políticos de los Departamentos ni los que desempeñan
sus funciones tienen facultades para autorizar el desembarco ni menos
para pedir el euxilio de tropas extranjeras con el objeto de garantir el
órden público que solo puede y debe ser garantido por fuerzas y
autoridades nacionales pues tal hecho importa dar ingerencias á las
naciones extranjeras en las cuestiones de órden interno con menoscabo de
la soberanía nacional. /…/
Por tales consideraciones se resuelve:
Destitúyase al Oficial 1º de la policía de la Colonia don Casiano
Paunero del cargo que desempeña y pásese esta declaración al Juez L.
Departamental de la Colonia para que proceda como lo crea arreglado á
derecho.
(Firmado) Tajes (Presidente de la República)
Julio Herrera y Obes (Ministro de Gobierno)
Montevideo, Diciembre 29 de 1888.-
El Presidente de la República
Decreta:
Art. 1º.- Acéptase la renuncia que del cargo de Jefe Político de la
Colonia ha presentado el ciudadano don José Miguel Neves.
Art. 2º.- Nómbrase Jefe Político del mismo Departamento en carácter de
interino al coronel don Zenon de Tezanos.”
Está considerada la tripulación del Tallapoosa, como la
última potencia extranjera en ocupar tierra en Uruguay, ya que el
gobierno local solicitó el desembarco y la presencia de los Infantes de
Marina en Colonia.
1889-
Fallece un infante de marina-
En 1889, el Soldado Bates estaba destacado a bordo del buque USS
Tallapoosa, que patrullaba las aguas a la altura de Argentina,
Uruguay y las Islas Malvinas.
Infortunadamente para el Soldado Bates, las duras condiciones del clima
combinadas con largas horas de servicio hicieron que contrajera
disentería. Se enfermó gravemente el 16 de abril de 1889 y fue
desembarcado en Montevideo e internado en el Hospital Británico. Su
estado empeoró y falleció el 26 de abril de 1889, a la edad de 23 años.
La Guardia de Seguridad de los Infantes de Marina de la Embajada de los
Estados Unidos de América en Uruguay, realizó una ceremonia el 10 de
noviembre de 2003 en el Cementerio Británico de Montevideo para honrar
al Soldado William Bates, ¡el único Infante de Marina enterrado en
nuestro país!. Allí se colocó una placa, y se le rindió honores
militares.
1890-
Hacia el fin del siglo XIX, Buenos Aires se desarrolló como una moderna
ciudad. Los buques del Escuadrón del Atlántico Sur eran carenados allí y
la ciudad se convirtió en un refugio favorito. Un pequeño número de
infantes de marina del USS Tallapoosa fueron puestos en
tierra para proteger el consulado y la residencia del ministro de los
EE.UU, durante el motín naval argentino de julio de 1890.
En momentos en que los sublevados de la armada Argentina disparaban
sobre Buenos Aires, las naves extranjeras surtas en el puerto,
realizaron algunas maniobras tendientes a impedirlo. Ante gestiones del
Cuerpo Diplomático, promovidas por el representante de Gran Bretaña, los
Comandantes de los buques “Beagle” y “Bamble”
Ingleses, “General Rivera” uruguayo, “Infanta Isabel”
español y “Tallapoosa” norteamericano se apersonaron al
Jefe de la Escuadra rebelde y le advirtieron que no debía atacar una
ciudad indefensa.
Solo cabe agregar que por esta acción los marinos norteamericanos
recibieron una condecoración, en su país.
“El Tallapoosa no ocupó todo su tiempo desembarcando infantes de marina:
los Trovadores del Tallapoosa –un grupo de actores del buque– entretenía
regularmente a la ciudad
(Buenos Aires). Las recaudaciones de sus presentaciones eran donadas
para obras de caridad”.
FUENTES:
Datos tomados de Internet sobre el USS Tallapoosa.-
“La Armada y el Cuerpo de Marines de los EE.UU y la Argentina” por
Patrick Roth, en el Boletín del Centro Naval Nº 811 mayo-agosto de 2005,
Buenos Aires, Rep. Argentina.-
“La Prolongada Crisis Naval en el área Platense en el siglo XIX” por el
Dr. Daniel Castagnin, en Historia Marítima del Uruguay, Vol. IX, Ciclo
de Conferencias 2000, Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial.
Periódico “El Progresista” Nº 171, Carmelo, 2 de Enero de 1889.-
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