Historia
y Arqueología Marítima
Anecdotas Militares Argentinas
Guerras de la Independencia - 4
Provistas por: Diego Marré . Publicadas en el Foro de Histarmar-2008
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LA JURA. DE LA BANDERA DE LOS ANDES La bandera que acompañé al ejército de los Andes en la cruzada redentora más grande de la Historia, fué bordada por las manós de Remedios Escalada de San Martín, Dolores Prats de Huisi, Laureana Ferrari —que• fuera después la esposa de Manuel de Olazábal— Mercedes Alvarez y Margarita Corvalán. El Gran Capitán dispuso que sus tropas la jurasen el 5 de enero dø 1817. Ese día, todo el ejército vestido de parada con su estado mayor a la cabeza, se puso en marcha hacia la ciudad, que lo esperaba engalanada con flores, banderas y gallardetes. A las 10 de la mañana ya se hallaba formado en la plaza mayor, entre las entusiastas aclamaciones del pueblo y los repiques de las campanas de todos los templos. Colocada la bandera en la Iglesia Matriz, fué bendecido a la par del bastón de mando del general; luego éste la tomó entre sus manos y la colocó en el asta que sostenía un oficial, siendo entonces saludada por una salva de 21 cañonazos.
Todos los cuerpos
presentaron armas y redoblaron los tambores en su honor. El general
con la cabeza descubierta, pronunció estas palabras con voz
vibrante:
LA CONDECORACION MAS HERMOSA DE ARENALES
Vencedor ilustre de la
Florida, tenía su pecho cubierto por condecoraciones, y sus galones
habían sido ganados entre el humo de la pólvora y el brillar de las
bayonetas de la libertad.
HEROISMO DE LAS HERAS EN EL ATAQUE A TALCAHUANO
Al frente de esa tropa se batió como un héroe en Cucha Cucha y, después de la derrota de los chilenos en Rancagua, regresó a la patria, donde se le confió el mando de una unidad de reciente formación, cuya base fueron los “auxiliares”, que luego se inmortalizó con el nombre de “leones invencibles de Las Heras” y que aun subsiste: era el Batallón Nº 11 de los Andes. Combatió en Chacabuco y en Gavilán y, cuando el ejército argentino-chileno que mandaba O’Higgins puso sitio a la fortaleza de Talcahuano, fué designado para atacar el Morro artillado de la derecha.
El 6 de diciembre de 1817 rompió la marcha el glorioso Nº 11 antes de despuntar el alba y, poco después, los fuegos de los defensores alumbraban el escenario dantesco de la acción.
En
avance inexorable y resistiendo las descargas del enemigo, los
infantes de Las Heras ocuparon la posición después de una corta pero
sangrienta lucha, donde la bayoneta y el sable hirieron y
desgarraron sin descanso. Al querer internarse en la fortaleza se
encontró el jefe argentino con una profunda zanja, cuyo puente había
sido levantado, que impedía su paso y desde allí se trabó en un
combate por el fuego con las fuerzas de Su Majestad que, justo es
decirlo, se defendían con singular denuedo. Al amanecer, la posición
de los conquistadores del Morro se hizo insostenible, sin embargo,
Las Heras continuó al frente de sus hombres, sin retroceder un paso,
hasta que recibió la orden de retirarse.
Y
cuentan los que allí tuvieron el honor de presenciar la heroica
actitud de este coloso de la nacionalidad, que se dirigió a su punto
de partida con la espada bajo el brazo y señalando, con el brazo
extendido el camino que debía seguir su tropa.
UNA RESPUESTA FAMOSA Después de la conferencia de Guayaquil y del voluntario alejamiento del general San Martín del escenario político y militar del Perú, los oficiales argentinos, que se hacían mil conjeturas sobre el caso, se encontraban molestos con el libertador Simón Bolívar que, como soberano, era un tanto altanero y duro con sus oficiales.
Durante
un banquete, se encontraba a su frente un bizarro oficial porteño de
elevada estatura y noble porte que, dedicado a ingerir las viandas,
ignoraba al general colombiano, quien acostumbrado y deseando romper el
mutismo del militar argentino, le preguntó en tono severo:
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