HISTARMAR · Difusión de la Historia y Arqueología Marítima · [email protected]

 

Como BELUGA

 

Por Julio Astrada, Mayo de 2021

 

VIAJE INAUGURAL DEL B/M”CIUDAD DE BERISSO”

Fue el viaje más largo de mi vida. A poco de desembarcarme del buque gemelo del Berisso, el “Ciudad de Ensenada” ( 1º de noviembre de 1978 ) la empresa Navieras Argentinas SA me comisionó al Astillero AFNE de Río Santiago, donde se encontraba en alistamiento el “Ciudad de Berisso” para su viaje inaugural. Designaron a Horacio Alberro como Capitán y yo lo hice como Jefe de Cubierta.  Embarcamos el 24 de enero de 1979 Realizamos las “pruebas de mar” y cargamos  expeller de soja en Buenos Aires, completando en Santos, Brasil. Abordo iba por cuenta del astillero un Ingeniero Naval de apellido Garay. Todo normal hasta llegar a la altura del Ecuador. Estuvimos tres días al garete por rotura de un cojinete de uno de los 7 cilindros. Luego de anulado, seguimos viaje con máquina reducida  hasta  anclar fuera del puerto de Las Palmas de Gran Canaria, en espera de un técnico italiano mandado por la Fiat de Italia.

Pero eso no es todo. Casi arribando a las Canarias dejó de funcionar el Radar. Durante los días que pasamos en espera fondeados, traté de que Alberro me permitiera abrir el Radar para ver qué le pasaba. Negativo: el Capi, que me conocía bien, me prohibió que metiera mano, ya que el aparato estaba en “garantía”, máxime que ya estaba llegando el técnico desde Italia, que poco sabría de Radares pero esperábamos que asumiera alguna responsabilidad.

Durante la espera fondeados yo aproveché y estudié el  Manual, aunque poco entendía del asunto. Y no pude resistir a la tentación de echarle una miradita al equipo. Es así que retiré dos tornillos que fijaban la tapa, intenté mirar por dentro pero un pequeño rolido me obligó a volver a poner la tapa en su lugar….y el Radar comenzó a funcionar. Es que esa tapa tenía un swich de seguridad, el cual vaya a saber porqué había cortado la alimentación del aparato.

Como Alberro era un pan de Dios, me animé y el marinero de guardia lo fue a buscar a su camarote.

-          No me digas que estuviste metiendo las manos en el equipo, me dijo, no en tono de enojo pero sí de curiosa admiración.

Durante varios días mantuve la incógnita de lo que  había hecho. Me limité a expresarle que mi actuación era de “estricto secreto profesional”. La realidad era otra: al mover la tapa del Radar el swich de seguridad volvió a su condición de servicio y habilitó la alimentación eléctrica.

La suerte me acompañó y volvimos a tener el Radar en servicio. El viaje continuó a media máquina. En Rotterdam “granallaron” el cigüeñal, descargamos parte del expeller y continuamos hasta Rouen. Ya en lastre navegamos el Mediterráneo hasta Trieste y luego Venecia, en realidad Porto Marguera. Regresamos  siempre a media máquina hasta Tubarao (Brasil) y arribamos a San Nicolás el 4 de julio: el viaje duró unos 160 días.  Desembarqué tres días después y ya el 16 de julio  estaba nuevamente navegando de Jefe de Cubierta, ahora en el “Ciudad de Ensenada”. Este viaje lo hice con el Capitán Osvaldo Alvarez, pero esa es otra historia.    

 

 

 

 

  

Este sitio es publicado por Histarmar - Argentina

Dirección de email: [email protected]

Este sitio usa únicamente cookies técnicas y almacenamiento local para su funcionamiento. No compartimos datos con terceros. Más información