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MAR CASPIO en Dock Sud (Archivo IEMMI-Col. G. Berger)

 

Por Julio Astrada, Mayo de 2021

 

El Centro de Operaciones Conjunto de las Fuerzas Armadas dispuso, iniciadas la Guerra de Malvinas, de un grupo de medios y hombres pertenecientes a la Armada Nacional, a la Prefectura Naval, a la Marina Mercante Argentina y a la Aduana, para abordar cualquier actuación de buques extranjeros antes que los mismos pudieran ingresar al Río de la Plata y así evitar acciones tales como obstrucción de los canales navegables, alteración del balizamiento o actos de sabotaje.

Los protagonistas del “ Plan Operación León I “ destacados al control efectivo del Río de la Plata aún no han sido reconocidos como veteranos de guerra, pese a haber participado en la misma y vaya cómo, si por el sólo hecho de haber permanecido a bordo de un petrolero cargado con casi 800.000 pies cúbicos de combustible no implicara un verdadero riesgo de volar por el aire en caso de ser alcanzado por un proyectil dirigido durante los días del conflicto bélico.

El hecho es que yo había embarcado como 1º Oficial en el petrolero “ Mar Caspio” de La Naviera en el puerto de San Lorenzo (Pcia. de Santa Fe) el día 14 de marzo de 1982, donde el buque se encontraba en operaciones normales descarga de productos del  petróleo. De allí partimos no recuerdo bien si a la destilaría de La Plata, pero eran normales los viajes entre Santa Fe y la destilería de YPF de esa ciudad bonaerense, ya que el Mar Caspio no hacía viajes de ultramar, atento a que su casco ya no resistía por haber sito un petrolero tipo T2 construido en EEUU en 1943.

 Estando embarcado en dicho petrolero y cargado a tope en sus 26 tanques con algunos de los productos petroquímicos que habitualmente transportábamos ( nafta de aviación, fuel-Oil, etc.) nos mandaron fondear en una de las áreas de alijo ( posiblemente la “Charlie”) en la desembocadura del Río de La Plata y allí quedamos “ a órdenes “, donde nos sorprendió el inicio de la Guerra de Malvinas.

Otros buques habían recibido unos libros de “Códigos” para épocas de conflictos, pero a nosotros , estando fondeados allí, no nos alcanzaron nada. El Capitán era mi amigo Carlos Martín Brumana, a quien yo conocía de la Escuela Naval Militar pues él era dos años más joven que yo y pertenecía a la Promoción 84ª. Barumana se retiró de la Armada con el grado de Teniente de Navío. Durante toda la contienda permanecimos escuchando las emisoras de onda corta de otros países que relataban la “realidad” del desarrollo de los acontecimientos. Durante la estadía en la zona de alijos nunca vimos nada anormal, de manera que, terminada la guerra, recibimos ordenes de levar  ancla y regresar a la destilería de YPF en La Plata.

Recuerdo que tiempo después, en un viaje en que íbamos con media carga por el Río Paraná, a la altura del Km. 373 y navegando “río arriba”, nos colisionó una formación de 4 barcazas que navegaba con rumbo opuesto propulsadas por un remolcador, que nos obligó a fondear hasta que amaneciera. El rumbo alcanzaba más de 7 metros y por suerte se produjo sobre la obra muerta, por lo que no perdimos ni una gota de la carga. Días después arribamos a San Lorenzo y el 24 de junio de 1982 desembarqué, en espera de otro destino.

El Mar Caspio no volvió a operar y fue desguazado en nuestro país en 1983.

La suerte me asistió todos los años que permanecí sobre cubierta de tantos buques. Afronté tormentas y colisiones, salvamos el pellejo durante el conflicto bélico de Las Malvinas gracias a que no nos hicieron volar cargados de combustible y hasta tuve la suerte de desembarcarme del Río Chubut justo antes de que naufragara en Cabo Polonio. Navegar conmigo debió ser una “ garantía”.

Julio Augusto Astrada

Capitán de Ultramar

 

 

 

 

  

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