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Por Julio Astrada y Américo Lohin, Mayo de 2020

 

Cap. Julio Astrada:

Yo viví en Punta Alta en 1934/35, con sólo 1 o 2 años de edad. La zona era tan despoblada que comentaba mi madre que un día, al levantarse por la mañana, pretendió abrir la puerta trasera de la casa que alquilaba mi padre y al hacerlo, el médano entró en la casa y tuvieron que sacar la arena con pala. El viento había acumulado suficiente arena en el fondo hasta casi tapar la entrada. Los médanos en esos años aún no los habían logrado fijar, a pesar de la gran cantidad de uña de Gato ( o garra de león, que así llamaban a esa planta rastrera ) y a los "tamariscos", esos arbustos que crecían aún en plena arena y hacían de cercos divisorios en las casas de oficiales de la Base Naval.

Al ver el frente de esa casa recordé la fisonomía que presentaban las primeras construcciones cuando volví a la BNPB en 1943. 

Para ese entonces ya Punta Alta era un pueblo medianamente grande, casi una ciudad chica.

Cómo me gustaría saber si aún existe la casa "Nº 16", casa destinada a los Ttes. de Navío, dentro de la BNPB. Era una de las primeras constucciones, totalmente construída en madera, con techo de chapas y calefacción y cocina a leña ( mejor dicho a "ladrillos" hechos de aserrín de madera compactados, ya que por la guerra no había carbón de piedra para uso en los hogares particulares de la oficialidad.

Esa casa "Nº16" quedaba a unos 100 metros de la pileta para familiares de oficiales.. Estaba construída tán cerca del mar( frente a la dársena de los hidroaviones South Sampton ) que diariamente mi madre debía quitar la sal que opacaba los vidrios de la casita, pues el oleaje salpicaba la  edificación. 

Al regresar a mediodía de la Escuelita Primaria de la BNPB, mi madre me mandaba a pesar un par de corvinas para el almuerzo. Tenía que hacerlo rápidamente, pues mi padre regresaba de su buque a las 13 hs. aprox. y las corvinas tenían que estar listas, recien sacadas del horno de la cocina a leña. Los pescados tenían que tener cierto tamaño, ni muy chicas ( tenían muchas espinas ) ni mu grandes ( con mucha grasa ) de manera que yo tenía que volver al mar más de un  pescado.

Qué vida hermosa para nosotros los chicos, aquellos años durante la 2ª Guerra Mundial, adornada con los "oscurecimientos" que se imponían semanalmente, obligando a las esposas a tapar con frazadas las ventanas de los hogares para que el avión de reconocimiento no detectara luces, que derivaban en algún apercibimiento al jefe de familia de las viviendas transgresoras.

Desde esa época aprendí a amar el mar, y lo logré a través de mis casi 30 años navegados.

 

Américo Lohin:

Estoy en contacto con la gente que trabaja en el Archivo de la BNPB ,en la cual tienen abundante material fotográfico, me dicen que muchas casas cambiaron de Numero, pero por sus indicaciones  ,van a tratar de ubicarla, con una salvedad, que tienen que verificar,hay  casas de madera que permanecen y otras han desaparecido a causa de incendios.en cuanto la Cuarentena lo permita tendremos la información correspondiente y se la hare llegar.

Por mi parte ,preste Servicios en la Flota de Mar ,pero sobre todo en el Taller de Optica , ya que Ud nombra a la uña de gato, en su momento años 50/60 de la mano del entonces  Jefe del taller CF Fernandez Romero ,hizo del Taller una postal emblemática de la BN, cuya postal de los años  años 60 adjunto , no solo tenia  uña de gato si no también una importante cantidad y variedad  de rosales enanos, junto con Fuentes de agua con pecesillos y una hileras de pinos, que en Navidad ,se ponía enfrente una maqueta ,un trineo tirado por renos de tamaño natural ,iluminado por la noche era una belleza. Hoy solo quedo la postal.

 

 

Cap. Julio Astrada:

Las casas de madera del entones 1943/45 tenían los Nos. 14,15 y 16.

La nº 14 la ocupaba una familia Bruera, que deduzco era del cuerpo de Ingenieros, posiblemente era un Teniente de Navío. Ese señor creo que era de la camada de mi padre y creo que hizo el viaje en la Sarmiento de 1927. Años después, además de vecino de mi familia en 1943, hacia 1950/1954 fue profesor mío en la ENM y enseñaba "Electricidad" o cosa parecida.

L Nº 15 no recuerdo quie´n l ocupaba, pero estaban constriuda cerca una de la otra.

La nº 16 la ocupaba mi padre.

La pileta de oficiales era grandísima. Construída separada del mar por una escollera de piedras, se comunicaba con la dársena de hidroaviones por una tubería y aprovechando la diferencia de altura entre mareas altas y bajas, de tanto en tanto cambiaban el agua. Cuando desagotaban la pileta de natación, que tendría unos 50 x 30 metros,nosotros los chicos aprovechábamos la ocasión y recolectábamos hermosas corvinas. El encargado de la pileta era un italiano con grado de cabo apodado "Calorio" o "Calóngero" y era quien nos ayudaba a retirar las corvinas varadas durante el cambio de agua de la pileta. Estos datos quizás le sirvan a quienes actualmente hacen la historia de la BNPB y si Ud. me facilita contacto con algún historiador actual posiblemente pueda yo ampliarle información de esa época de la 2ª Guerra Mundial en la BNPB, ya que vivví allí desde 1943 a 1947 y como todo adolescente hacía mis buenas picardías, tales como ir a robarles los pichones del palomar de la casa del Jefe de la Escuadra de Mar, el Almirante Harold Kappus. Tambien me subía a la cúpula de la Iglesia Stella Maris ( con un tramo de escalera vertical de hierros bastante peligrosa) y limpiaba de nidos de palomas el campanario, con la anuencia del cura amigo de mi padre de apellido "Trabucco", a quien apodaban "Fray Pistola".

 

A comienzos de enero de 1949 el Capitán de Fragata Julio Alfredo Astrada Sosa asumió como 2º Comandante del crucero "25 de Mayo". El Comandante era el Capitán de Navío Pedro Insussarry y el Jefe de máquinas Robustiano Vera, que vivía en la casa vecina, una de las llamadas "Jirafas", en Puerto Belgrano.
La familia Vera eran buenos amigos de los Astrada Sosa y en una oportunidad mi padre salió en excursión de caza a unos campos próximos a Monte Hermoso, regresando con un nido con muchos huevos de martinetas.
Se los puso a una de las gallinas cluecas que teníamos en el fondo y pocos días después nacieron como 15 martinetitas. Como buenas salvajes, aún recién nacidas no se quedaban bajo la madre gallina, sino que cruzaban el alambrado y se pasaban al terreno del Jefe de Máquinas.
Las martinetas fueron desapareciendo y cuando mi padre se apercibió sólo quedaban siete u ocho. El gato de los Vera se había hecho un festín.
Las que fueron rescatadas fueron a parar a la casa de un amigo Pedro González Blanco, un civil que vivía en Punta Alta. Allí crecieron fuera del alcance del gato de los Vera.
Y llegaron las fiestas de fin de año. Don Robustiano, más llamado el "petiso" Vera, le pidió a mi padre que le mandara un cocinero (de la dotación del 25 de Mayo) a su casa para faenar un regio pavo que estaba siendo engordado para el día de Navidad. LLegó el cabo cocinero y recorrió parte del monte de eucaliptus próximo a las casas donde vivíamos, pero el pavo no apareció.
Mi padre consoló a su amigo y para tranquilizar sus ánimos lo invitó a él y familia (tenía dos hijitos pequeños de edad) a pasar la noche de fin de año en casa de Pedro González Blanco, en Punta Alta.
Allí se reunieron el 31 de diciembre y los tres matrimonios festejaron la llegada del nuevo año. Para el brindis levantaron las copas y mi padre se asinceró: ¿ Te gustó la cena ? ¿ Estaba rico el pavo que cocinó doña Cecilia ? Bueno, era tu pavo y esto fue en represalia por las martinetas que se comió tu gato.
Luego de algunas palabras gruesas todos se abrazaron y siguieron siendo muy buenos amigos.
Deseo destacar que este señor Don Pedro González Blanco era un español muy conocido de muchos oficiales de Puerto Berlgrano, a quienes solía venderles autos de segunda mano y así operó durante muchos hasta su fallecimiento Fue pionero de Punta Alta y aún hoy sus familares allí viven
 

 

 

 

 

  

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