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La conjunción de los nombres Costa de la Muerte y Finisterre o Fin de la
Tierra conocida asusta al más pintado, y con razón.
Es la costa de los
naufragios, sus costa escarpada y sinuosa, y los frecuentes temporales
los han hecho famosos por sus tragedias marinas, casi tanto como otros
cabos míticos, el de Hornos y el de Buena Esperanza.
Se han contabilizado más de 150 naufragios con miles de muertos. La
relación sería interminable y macabra, desde los 25 buques de la Armada
Española que naufragaron en Corcubión en 1556, con el resultado de 1706
muertos, hasta el desastre del petrolero Prestige, que en 2002 llevó un
reguero de muerte negra a toda la costa gallega, pasando por el
naufragio en 1890 del H.M.S. Serpent en la Punta Boi de Camariñas, un
buque escuela de bandera inglesa que se llevó al fondo 172 marinos entre
cadetes y oficiales.
El naufragio sucedió el 10 de noviembre de 1890, en la ruta de Plymouth
a Sierra Leona.
El mar devolvió todos los cadáveres. Los marinos fueron enterrados en el
lugar de Xaviña, y por no ser católicos, el lugar sigue llamándose el
"cementerio de los ingleses".
Toda Camariñas se portó ejemplarmente, y la Marina Británica, en
agradecimiento, envío un reloj de oro para el alcalde, un barómetro para
el ayuntamiento y una escopeta para el cura, aficionado a la caza, con
la inscripción: "Commisioners of the British Almiralty".
Cada vez que un barco británico pasaba por la zona disparaba salvas de
homenaje y la tripulación se acercaba a poner flores en las tumbas. El
propio almirante de la flota iba a la parroquia "a reponer la munición
para el señor cura".
El mascarón de proa del H.M.S. Serpent, con forma de hombre barbudo
envuelto en una serpiente, estuvo hasta hace poco colgado en un molino
de Camariñas.
Esto desdice la leyenda negra de la Costa de la Muerte, ya que se cuenta
que a veces los naufragios eran provocados por
falsos faros colocados en el cuello de las vacas, que llevaban los
barcos hacia los acantilados.
(Fragmento tomado de "farosdelmundo.com)
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