HISTARMAR · Difusión de la Historia y Arqueología Marítima · [email protected]

 

 

Por Américo Lohin, Julio de 2020

 

Puerto Belgrano,Los Polvorines, Caballería de Marina y el Hombre sin Cabeza

 

Egresados de la EMA nuestro primer destino fue el Taller de óptica y CT en Puerto Belgrano. Recibimos alojamiento en el antiguo Cuartel Base ubicado en el ingreso a la zona reservada, una  Edificación antigua, ya en espera de su remodelación, sanitarios, cocina y comedor muy desmejorados, si bien con un pequeño aporte pasamos a compartir la Camareta de los Infantes, allí teníamos un servicio aceptable. La cuadra  que servía de alojamiento estaba pasable, con los primeros fríos estaba la Salamandra en medio de la sala, era cuestión de ir a la guardia, pedir el hacha y proveerse de leña ahí mismo para alimentarla , calefaccionar el ambiente y calentar la pava de agua para la ronda de mate, con muy poco esfuerzo pues el agua disponible llegaba del pozo surgente ubicado calle por medio ,del cual surgía a 68°C, y si bien era algo enfriada al pasar por un tanque australiano elevado solía ser un problema a la hora de tomarse una  ducha, pues no había agua fría para mezclar. El Cuartel todavía conservaba un Viejo Cine Teatro,  con un escenario acorde, butacas tapizadas ya desgastadas por el uso, sobre el piso en declive, se proyectaban películas y el escenario daba lugar a la presentación en vivo de espectáculos diversos protagonizados por los propios miembros de la dotación del Cuartel.

Llego Junio y el comienzo de las obras de remodelación ,por lo cual tuvimos que  evacuarlo, siendo  destinados  a Campo Sarmiento, centro de reclutamiento por entonces, entre el alojamiento, un antiguo hangar, que en invierno era como estar al aire libre, el desastre de lo que era la cocina y lo que esta generaba  más el desorden del comedor, nos vimos obligados a presentar una queja  a nuestros Superiores del taller, cuyo jefe un capitán de Corbeta Ingeniero y  el Suboficial Encargado, se presentaron a la hora del rancho vespertino, no hubo necesidad de agregar nada, se lo escucho al jefe comentar  al suboficial ,”esto es un desastre, recurriré a un amigo y ver si me da una mano”.

No había pasado 48 horas que ya estábamos en el nuevo destino, “Los Polvorines”, para quien llega por primera vez, era como llegar a una Estancia Costera medanosa, terreno lleno de médanos recubiertos de vegetación rustica, típica, autóctona, polvorines diseminados, mimetizados dentro del paisaje al estar recubiertos  con la misma vegetación y en un sector el oasis, como si fuera un  casco de Estancia,  Edificios diversos, Talleres, Viviendas para Jefatura, Oficiales y Suboficiales ubicadas dentro de un frondoso arbolado de eucaliptos, canteros con arbustos ornamentales y florales etc. y un poco menos visible  corrales para vacas y  caballos. Éramos cinco, fuimos alojados en la Casa para Suboficiales solteros, que tenía un solo ocupante en ese momento.

La buena disposición del jefe del Taller no solo está reflejada en atender nuestro reclamo y darle solución, sino que esta le sumaba un problema, que con los destinos cercanos al taller no existía: el transporte, ubicados a siete kilómetros, puso a nuestra disposición un vehículo destinado a sus propias necesidades y del demás integrante del personal Superior del taller. Una Rural Ford Wagon Woodie Mod 1946 con motor 6 cilindros  (carrocería terminada en madera), para ir a buscarnos por la mañana y regreso por la tarde, más el traslado para cubrir Guardias, el camino de acceso una recta asfaltada para tránsito pesado, oscura por la noche, el chofer solía ir a fondo, más de una vez lo alertamos, porque ya veiamos que en cualquier momento arrasábamos la tranquera de ingreso, con garita y centinela incluido.

Las vacas eran ordeñadas diariamente por colimbas, parte de la leche repartida en las viviendas y otra para la dotación, tanto el mate cocido mañanero como vespertino era realizado con leche propia acompañado de pan horneado en el lugar, mientras que el menú del rancho sumaba postres de arroz y mazamorra con leche.

Si deseábamos salir de franco teníamos el Puesto N°14 a disposición y allí tomar el ómnibus hacia Punta Alta o Bahía Blanca.  Permaneciendo en los polvorines, todas las noches había disponible un camión para el traslado de los que deseaban concurrir al Cine de la Flota de mar, en esa época un Škoda, modelo 59, recién incorporado, destinado al trasporte de munición.

Por ultimo los caballos, la mayoría de andar, eran utilizados por los Rondines, que recorrían los puestos de Guardia y las periódicas recorridas reglamentarias por los distintos polvorines. El Predio de los polvorines estaba rodeado en todo su perímetro por un alambrado perimetral electrificado, con farolas de iluminación, garitas de vigilancia y en paralelo un camino interno que era recorrido por un jeep para trasportar y proceder a relevar las guardias o en caso de ser convocado ante el llamado de algún puesto, pero entre horarios un rondín a caballo recorría todos los puestos.

Lindante, pero ajeno y sin ninguna conexión física estaba el llamado Cementerio de Colina Doble, generador de mitos y leyenda diversas en todas las épocas. Justo en el periodo de nuestra permanencia surgió el tema del “Hombre sin cabeza” que supuestamente había sido visto, especialmente durante las noches oscuras, rondando en las cercanías del Cementerio, no solo por algunos integrantes de la dotación sino también por pobladores cercanos y el eco llego a los medios locales y como siempre ocurre los mitos superan a la realidad. Lo concreto es que había una Garita de Guardia ubicada al lado del cementerio y el Suboficial encargado se veía en figurillas  para armar la Guardia nocturna, hasta que un Colimba cordobés le trajo la solución,  “Suboficial, Ud mándeme a ese puesto ”. ¿Y por qué quieres ir  allí?, ”Por qué ese es el lugar más tranquilo, difícilmente, alguien se atreva a  venir y molestar por ese lado” Y vaya si lo era ni los rondines se animaban a ir y verificar  ese puesto, con lo cual podía dormitar sin problemas.-

 

 

 

 

  

Este sitio es publicado por Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: [email protected]

Este sitio usa únicamente cookies técnicas y almacenamiento local para su funcionamiento. No compartimos datos con terceros. Más información