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En el Centro de la ciudad
de Tigre, convivieron históricamente tres mitos urbanos, que por décadas
se hicieron
de la piel de los vecinos, incluso de los más antiguos:
1 - La confusión de nombrar Tigre Hotel al Tigre Club, hoy museo de arte
y que funcionó como casino desde 1912
año de fundación hasta 1933, cuando por legislación oficial, se
consideró que por estar muy cerca de la Capital Federal
era una ¨evidente incitación al juego¨. Allí se fue perdiendo
gradualmente su esplendor hasta cerrarse. De esa manera empezó
el desarrollo urbano de Mar del Plata, con la instalación del casino y
el mismo público que llegaba hasta Tigre desde Buenos Aires.

2 - La avenida
Libertador en Tigre, tiene un bulevar de grandes y añejas palmeras que
por su origen, son exóticas.
Nos hicieron creer por generaciones que esas palmeras las donó la
Infanta Isabel para el Centenario de 1910.
Las investigaciones echaron por la borda tal mito. La Infanta nunca
estuvo en Tigre, no existen crónicas oficiales sobre alguna visita
al Tigre Hotel, que naturalmente era visitado por distinguidas
personalidades nacionales e internacionales,
ni Caras y Caretas, ni PBT, ni los diarios de la época. las revistas
sociales del momento no dan cuenta de un acontecimiento que involucre a
la Infanta.
La investigación que llevamos a cabo, determinó que las palmeras fueron
donadas por el dueño de un prestigioso vivero de
Tigre. Tuve en mis manos un diploma, que el municipio le entregó, en
agradecimiento por su donación.
3 - En 1937 se incendiaron dependencias del Tigre Hotel, que se
encontraban en el mismo terreno hacia el fondo.
Fue un incendio grande ya que se inició en los garages, donde había
almacenado combustible. El fuego se propagó destruyendo
estas construcciones y comprometiendo al edificio del Tigre Hotel, que
por las características de estilo normando, estaba construido
de mampostería y mucho, como bien dice Arturo, en madera.
Pero los bomberos locales lograron apagar el fuego antes de que llegue
al edifico.
Como los dos anteriores, este mito se nutrió de la historia oral
colectiva, hizo trascender que el hotel se incendió, mis viejos lo
decían convencidos.
Para ese entonces el hotel se encontraba cerrado y su dueño inmerso en
terribles convocatorias de acreedores.
Entonces decidió rematar todo su contenido: mobiliario, vajilla,
decorados, y todos los accesorios que podían generar
dinero, y pragmático como buen alemán, contrató a un corralón de Tigre,
que hasta hace dos décadas estuvo abierto
al público, para que lo demuela. Trabajo que se realizó en enero de
1940. es por eso que hay vecinos que conservan algunas de estas piezas,
heredadas de
sus ancestros.

Nota
de La Nación de la demolición del Tigre Hotel

También en Tigre se instalaron
el Tigre Sailing Club y el Club Náutico Río de la Plata, ambos
desaparecidos o casi, decanos de la navegación
deportiva a vela en el país.

Y dos cosas que se conocen poco, son que en
el Tigre Sailing en las primeras décadas, se encontraba la flotilla
más numerosa de barcos construidos bajo el diseño del prestigioso Colin
Archer y otra es que el Rowing Club Argentino, ubicado sobre el
río Luján, no solo tenía botes, sino también veleros.

Recuerdos y comentarios de Abril de
2020:
Muchas gracias por
la información sobre el Tigre Club, si, el Bar donde desayunábamos al
bajar del tren era el Internacional medialunas y un submarino bien
caliente.
Conocía la historia del Casino por los viejos pobladores del lugar, y es
verdad ellos lo llamaban
Tigre Hotel y no Tigre Club.
Igual que hayan preservado el edificio y su magnifica terraza es un
logro en la Argentina
destructora de su pasado.
La fotografía aérea completa la historia de este tiempo anterior del
Tigre tan lleno de hechos
significativos. - Marcelo Sana
El Constructor era Colin Archer. https://es.wikipedia.org/wiki/Colin_Archer
Son famosos sus dibujos de sus dobleproas, por la forma similar de la
popa y la proa. Esos barcos, con motores, fueron los barcos salvavidas,
que cuando todos querían refugiarse en puerto salían al rescate. Se dice
que la proa más llena hacía que fueran un delicado equilibrio entre
tener demasiada flotación, lo que hacía que las olas rompientes los
arrastraran, y las proas afiladas, que por la poca flotabilidad pasaban
por ojo las olas.
En su momento el primer dobleproa que llegó al Río de la Plata fue el
Christian, que decían se podia hachar leña en la cubierta. Pero estaba
construido en pino y no resistió el agua dulce. - Arturo Lisdero Molina
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