
El puerto de Buenos Aires a fines de los años 70, en ocasión de alguna fecha patria por el engalanamiento y disposición de los buques dentro de la Dársena Norte. El relleno de la reserva ecológica está recién comenzando. El conscripto Pereyra recibiría su instrucción militar bajo la arboleda más lejana en la imagen (www.wikimapia.org)
Por Pablo Pereyra, Agosto de 2020
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Me correspondía cumplir con mi conscripción militar en el año 1978, eso en la teoría cronológica, pero dada mis “avivadas” de adolescente (adolecer de criterios) (no ser consciente de la realidad), repetí tercer año de la secundaria (tengo un amigo entreñable que repitió dos veces tercer año!!) En el sorteo me tocó el 955, indudablemente Marina. En el Distrito Militar San Martín, acudiendo al llamado a servir a la Patria pedí prorroga. Podía elegir uno o dos años, como buen “capo”, en la planilla que había que llenar, sin dudar puse dos años. Así que empecé mi servicio, arriba de un camión con una bolsita (rancho volante: sándwich y una naranja) a la patria el 1980 con los de la clase 61. Por esta decisión, quedé entre el conflicto limítrofe con Chile y el Conflicto Armado de Malvinas. Mi instrucción fue en febrero del ’80 en el Puerto de Buenos Aires. En la Armada se ingresaba en cinco tandas, nosotros fuimos la primera, en enero. Cortar pasto que sobrepasa nuestra altura con más de treinta grado. El paisaje todavía era un puerto, antes de Menen. En el Boulevard de Los Italianos en Costanera Sur, allí hacíamos orden cerrado (correr, salto de rana, flexiones y otras artes de la instrucción). Había unos medio caños de chapa que eran la cuadra, el comedor y otras dependencias, entre ellas el baño. El primer baño fue tragicómico. En fila india esperábamos nuestro turno, una vez que entrabamos, debíamos colgar nuestros toallones con el emblema de la Armada en el centro, en percheros ubicados en el perímetro. En el centro unas cuantas regaderas comunes. El Suboficial a cargo daba la orden, que como civiles entendíamos poco: “A una pitada se enjabonan, a dos pitadas se enjuagan”, demás está decir que entre el enjabonamiento y el enjuague pasaban apenas segundos….por lo que todos terminábamos secándonos pegoteados con el jabón!! En mi caso particular, cuando fui a buscar mi toallón, encontré una toallita de mano…..y a quien reclamarle ?? Así que salí del primer baño en minifalda!! Transcurrió el día siguiente, difícil por la adaptación, y llegó la hora del baño. Puse mi toallita en el perchero. Volví a irme en jabonado, un poco menos, pero, con toallón, alguien se fue en minifalda…….
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