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PRIMER CONTACTO RADIOTELEFONICO DESDE EL ANTARTICO

 

Para aquellos que han tenido una relación directa con estos queridos asentamientos antárticos argentinos, motivando una nota de color, transcribo la nota que más abajo sigue.-

Se agrega un glosario técnico de mi autoría para mejor digestión de los conceptos. Espero sea de vuestro agrado.-

Mario

(Aparición original de la nota : revista Antártida de la Dirección Nacional del Antártico con firma de José Basbous. Edición : publicación "Radiofrecuencia" Nº 81, primavera de 2000, perteneciente al "Grupo Argentino de CW" ["G.A.C.W."]entidad que nuclea a radioaficionados argentinos y extranjeros que practican el código Morse como modo de emisión mayoritario)

Glosario

"SK" : en la jerga de radio en modo CW (Morse) significa "silent key" lo cual al ser agregado a la señal distintiva de un radioaficionado entre paréntesis significa que el mismo se encuentra fallecido.-
"Baldoni" : histórico y reconocido radioaficionado con actuación antártica.-
"HLU" : hora oficial argentina.-
"Dinamotor" : generador de corriente contínua.-
"Portadora" : frecuencia de radio que sirve para trasladar a través del éter voz, imagen, datos, etc.-
"Modulación" : información que se imprime sobre la portadora a través de diferentes modos (frecuencia, amplitud, etc)
"Botellas de Leyden" : primitivos elementos creados por Leyden a modo de "condensador" o "capacitor" para almacenar cargas eléctricas (No confundir con "baterías").-
"Transradio Internacional" : antigua compañía internacional de comunicaciones que poseía instalaciones en nuestro país.-
"LSX" : matrícula de la estación radioeléctrica de Transradio Internacional en Argentina.-

PRIMER CONTACTO RADIOTELEFONICO DESDE EL ANTARTICO

La historia de la presencia Argentina en el Antártico registra a menudo episodios en apariencia modestos o, al menos, desprovistos de espectacularidad y que, con todo, por su misma condición constituyen verdaderas hazañas y, sobre todo, hechos de singular trascendencia en la conquista del continente blanco

Entre estos hechos mas o menos modestos, mas o menos olvidados, hemos sido también los primeros en comunicarnos desde aquellas desoladas latitudes con el mundo extrapolar, la tierra viva, por así decir, merced a un artificio igualmente modesto pero ciertamente revolucionario a su tiempo: el código Morse. Hace de esto muchos años, un 27 de marzo del año 1927. Ese día desde Orcadas, el inolvidable Baldoni establecía contacto por primera vez con tierra firme, Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Así, sin que nada de ese mundo cambiara, en apariencia, la Antártida rompía su milenario aislamiento.

La conquista lograda por Baldoni alentó a los radioaficionados argentinos de aquel entonces, cuando los muchachos de antes no usaban transistores. Los esfuerzos realizados a partir de ahí se vieron coronados un día del año 1940 con la primera comunicación hablada, que se verifico entre el observatorio argentino de la isla Laurie y la mismísima ciudad de Lanus.

Los protagonistas fueron Pedro J. Noizeux de Transradio Internacional – quien facilito los elementos moduladores para el transmisor de Orcadas -, José Conchiglia, LU9DZ (sk), radiotelegrafista del mencionado observatorio y Esteban Milanesi, LU7ET (sk).

Las primeras experiencia resultaron desalentadoras. La emisión desde Orcadas era en exceso ruidosa y la modulación prácticamente nula por falta de un filtraje adecuado, y así decía LU9DZ: ""Creí que todo se venia abajo el 1 de abril de 1940, cuando en 14.050 KHz a las 18,10 HLU, comunicábamos por primera vez con LU7ET. El ruido era tan molesto que la modulación por momentos se perdía. Había que quitarlo. Los aficionados en Buenos Aires, por ejemplo, cuando les sucede algo así no tienen mas que ir hasta un negocio especializado en elementos de radio y comprar lo que necesiten. En la Antártida, en cambio, por aquellos años, cuando faltaba algo había que improvisarlo con lo que sé tenia a mano, que no era mucho, y sobre todo con ingenio. Como el dinamotor se encontraba debajo de la mesa de trabajo supuse que la mayor parte de los ruidos se introducían por el cable del micrófono. Opte por enrollar con toda paciencia la cantidad suficiente de alambre para bobinas de 0,8 mm., Alrededor del cordón de micrófono, conecte luego el improvisado blindaje a masa y vuelta a ensayar... Fracaso casi absoluto. Algo se había conseguido pero por momentos la modulación era indescifrable. Como en el punto justo de sintonía el ruido era máximo deduje que la portadora estaba bastante impura. Había que mejorar el filtro existente. Tenia muchos condensadores pero ninguno que soportaran los 2000 voltios de continua. Había que improvisar.

La idea me dio vueltas mucho tiempo en la cabeza. Por fin eche mano de dos damajuanas de 5 litros y las corte a unas tres cuartas partes de su altura. Por supuesto, dejaron de ser damajuanas pero en cierta forma ganaron en jerarquía porque en adelante serian el dieléctrico de mis magníficos condensadores. Resolví el problema de las armaduras forrando las ex – damajuanas con chapa metálica obtenida del forro de los cajones de comestibles. Concluida mi obra maestra, contemple con satisfacción algo que, se asemejaban a un par de botellas de Leyden. Con todo me esperaba un nuevo contratiempo, LU7ET tuvo que suspender sus frecuentes contactos por razones de fuerza mayor. Hubo que esperar 6 meses, cuando empezaron las pruebas que habíamos convenido con Transradio Internacional, esta vez en los 13.500 kilociclos. El éxito corono la larga expectativa pues pudimos completar una hora de dúplex con LSX. ¡Lo habíamos conseguido!. Por primera vez los hombres aislados durante un largo año en aquella inmensa soledad podían hacerse oír y hasta conversar con sus hermanos y familias en la tierra habitada. El que ha estado allí apartado tanto tiempo de los seres queridos, en ese paisaje hermoso pero inhumano, sabe de sobra lo que esto significa"".

Hasta aquí las palabras de Conchiglia. En cuanto a nosotros que también compartimos la misma pasión y sabemos de esa misma soledad, queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento a esos tres visionarios que, con su esfuerzo y tenacidad, nos enseñaron a hablar desde el reino del silencio.
 

Aprovecho la oportunidad en que se nombra al Sr. José Conchiglia para agregar algunos datos sobre este dilecto amigo mio, que ya no está entre nosotros, pero que tuve el privilegio de conocerlo y navegar juntos.

José Conchiglia navegó como Jefe de Radio en varios buques mercantes con bandera argentina. Mi primer contacto fue al visitar a mi amigo el Capitán de Ultramar Juan Carlos Prósperi, embarcado en el "Cuyo" de Sasetru SA como 1º Oficial y en oportunidad de encontrarnos en el puerto de Rotterdam, allá por 1971/2. Prósperi me presentó a Cochiglia y alli nació una linda amistad que se profundizó años después.

En 1973 yo navegué como 2º Oficial en el "Marbrava", buque de Ciamar SA y el Jefe de Radio era "José Conchiglia". Durante esa navegación de tres meses al Mar del Norte Don José nos contaba sus peripecias en las Islas Orcadas, las cuales están plasmadas por José Manuel Moneta en su libro " Cuatro años en las Orcadas del Sur ".

Pasaron los años y en 1982 nos volvimos a encontrar, ahora en el " Zàrate", un Panamax de 65.500 TPB, en su último viaje que realizó con bandera argentina, ya que al llegar a Rotterdam fuimos embargados a consecuencia de la quiebra de Sasetru SA. Don José Conchiglia resultó una pieza fundamental al colaborar conmigo en mantener la disciplina abordo, ya que yo era el Jefe de Cubierta y luego de tres meses de permanencia amarrados y sin perspectivas de continuar el viaje, la "muchachada de abordo" estaba bastante alterada. Fue Don José que durante algunas noches y esperando las oportunidades, se conectaba con Radio Pacheco y nos permitía hablar con nuestros familiares en Buenos Aires, lo que estaba prohibido pues en puerto la estación de Radio no puede operar. Pero José Conchiglia era un compañero incondicional, avalado por su experiencia de muchos años de profesión.

Atento a leer en nuestro Foro que se ha nombrado al querido amigo Don José, me permito participar mi orgullo de haber podido navegar juntos y resaltar la hombría de bien de un personaje que merece perdurar en la memoria colectiva.

Julio Augusto Astrada - Capitán de Ultramar

 

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