
Imagen:
|
|
|
|
Imágenes: Archivo
General de la Nación Dpto. Doc. Fotográficos. Buenos Aires.
Argentina
Imagen: Archivo General de la Nación Dpto. Doc. Fotográficos. Buenos Aires. Argentina |

|
Carguero de ultramar. Astillero: Earle´s Shipbuilding & Co. Ltd. Lugar de construcción: Hull, Inglaterra. Casco nº: 493 Sociedad clasificadora: Matrícula: Señal distintiva: IMO: 1121056 Tripulantes: Pasajeros: 0 TRG: 4.298 DWT: 7.000 DV: TRN: 3.243 Eslora: 102,40 Manga: 14,70 Puntal: 22.8’ Calado: metros. Bodegas: E. P: TEUs: 0 Equipos de cubierta (Cantidad x toneladas): Capacidad granel: p³. Capacidad general: 9.039 m³. Capacidad frigorífica: p³. Tanques: Capacidad de tanques: p³. Capacidad combustible: F. O. Consumo diario: Una máquina alternativa a vapor de triple expansión; 3 cilindros (20; 32 ½; 54 x 42”); Earle’s Co. Ltd., Hull, U. K. Calderas: 1.250 CVi. Hélices: 1 Velocidad: 10 nudos. 1905. 2 de Junio. Botado para T. Wilson, Sons & Co., Hull. Bautizado VIGO. (U. K.) 1905. Agosto. Alistado 1917. Administrado por Ellerman’s Wilson Line, Hull. - VIGO. (U. K.) 1927. Vendido a Antonio Giuffrida, Catania. Rebautizado ARCANGELO. (Italia) 1929. Marzo. Explosión y naufragio en Puerto Nuevo, reflotado por Compañía de Navegación Mihánovich. Adquirido por esta empresa en remate público. 1934. 23 de abril Ingreso a la Compañía Argentina de Navegación Mihánovich Ltda. Rebautizado INSPECTOR BENEDETTI. (Argentina) 1941. Capitán Luis A. Brau. Abandonado frente a Río Grande do Sul. 9 tripulantes perecen a volcar un bote. Resto de la tripulación rescatada por vapor español CABO DE HORNOS, crucero auxiliar británico ASTURIAS y vapor británico LYNTON GRANGE. Luego de 4 días a la deriva vara. Reflotado con asistencia de vapores brasileros ANIBAL BENEVOLO, BANDEIRANTE, vapor TORO y remolcadores LIDIADOR, LIBERADOR y REGIDOR de Mihánovich. Remolcado a Buenos Aires y reparado. 1942. Vendido en Lisboa a la Compañía Colonial de Navegación, Lisboa. Rebautizado LUANGO. (Portugal) 1949. Vendido a Julio Custodio, Lisboa. - LUANGO. (Portugal) 1949. Vendido a Compañía Naviera Elgevel S.A. (P. E. Veliotis), Panamá. Rebautizado CAPETAN LEFTERIS. (Panamá) 1953. 2 de Noviembre. Desguazado en Sakai, Japón.NOTAS: Las fotos del Centro de Capitanes de Ultramar y de Guillermo Berger y las fuentes de Aurelio González Climent nos reúnen con la historia de un buque. El buque que se ve arriba es el vapor italiano ARCANGELO, hundido en el puerto de Buenos Aires. Con 4298 TRB. y 1 máquina de triple expansión fue construido en 1905 como VIGO para el armador británico Thos. Wilson, Sons & Co. Ltd., de Hull, por el astillero Earle's Co. Ltd., también de Hull, UK. En 1927 fue vendido al armador italiano Antonio Giuffrida y rebautizado ARCANGELO. En Marzo de 1929, y en viaje desde Amberes, sufrió una explosión y quedo semihundido en Puerto Nuevo, dificultando el movimiento de buques. A raíz de ello, se estudió reflotarlo o dispersar sus restos, y el contrato fue adjudicado a la Compañía. Argentina de Navegación Mihánovich Ltda., que en cuatro semanas puso el buque nuevamente a flote, recibiendo además como pago un porcentaje de la valiosa carga rescatada, consistente en material ferroviario y elementos para una usina de electricidad. Adicionalmente, la empresa adquirió el buque en estado de avería en remate público, lo reparó y lo puso bajo bandera argentina el 23 de Abril de 1934 con el nombre de INSPECTOR BENEDETTI en el tráfico a puertos de Brasil hasta Pernambuco. En uno de sus viajes, en 1941, haciendo el recorrido de Buenos Aires a Baltimore fue sorprendido por un violento temporal frente a las costas brasileñas, a la altura de Río Grande. El Inspector Benedetti rolaba de manera descontrolada, las olas iban arrancando pedazos de la superestructura, incluso las antenas de radio. El barco, peligrosamente escorado sufría los embates del mar y se rompió el timón. El capitán Luis A. Brau dio orden de acudir a los botes salvavidas, pero uno de ellos con 9 hombres a bordo recibió tal impacto de las olas que se hundió de inmediato con todos sus ocupantes. El resto de la tripulación pudo lanzar una balsa y salvarse. La tripulación fue rescatada por el vapor Cabo de Hornos, el crucero auxiliar británico Asturias y el vapor británico Lynton Grange. Mihánovich agradeció con un cronometro de oro al capitán del Lynton Grange y con $ 5.000 m/n para el Cabo de Hornos (de Ybarra) e idéntica suma para el "King George' s Fund for Sailors" por el Asturias. El Inspector Benedetti estuvo a la deriva 4 días, remontando y atravesando olas enormes, solo, sin gente a bordo, sin gobierno y malamente escorado; tuvo la mala suerte de dar contra las rocas, pero aguanto sin problemas y pudo ser luego llevado a puerto. Con la primera intervención de los vapores Aníbal Benévolo y Bandeirante del Lloyd Brasileño y del Toro de Mihánovich y los remolcadores Lidiador, Liberador y Regidor que enviara Mihánovich se pudo realizar el salvataje y remolcarlo a Buenos Aires, donde fue reparado. El buque hizo un último viaje a Lisboa donde fue vendido en 1942 a la Cia. Colonial de Navegacao, recibiendo el nombre de LUANGO.
En 1949 fue adquirido por la Cia. Naviera Elgevel SA, bandera panameña; rebautizado CAPETAN LEFTERIS.
En Octubre de 1953 llego a Osaka, y un mes más tarde fue remolcado a Sakai para su desguace. - - - - - - -
- - - - - -
En una reunión de Directorio de fines de 1932,el
entonces Director y Administrador General de la
Compañía Argentina de Navegación Mihánovich
Limitada, don Luis Dodero, explicó el incremento que
se venía observando en el tráfico costero y expuso
la ventaja que para la empresa significaría contar
con una unidad de mayor capacidad que el Norte o el
Este, a la sazón los mayores cargueros de la empresa
en ese tráfico. Por entonces, los precios de los
barcos de segunda mano estaban muy bajos. Pensaba
don Luis que por £6.500 podía comprarse un barco
1.000 toneladas mayor que el Este y el Norte y que
su transformación para consumir fuel oil en lugar de
carbón representaría alrededor de £2.000. Total que
con £8.500 podría adquirirse "otro vapor costero
clasificado 100 A 1 en Lloyd's con su transformación
para quemar petróleo" (Acta No.65,del 27.10.1932). La operación se hizo. Fue adquirido el vapor
Thessaly, comprado en £4.500 más 5 5¡de comisión. Por
el célebre y malogrado trasatlántico francés
L'Atlantique fueron enviados cuatro oficiales, para
recibir el barco en Liverpool. Y agregó Luis Dodero
que "una vez aceptado y recibido, el vapor saldrá de
Inglaterra bajo matrícula argentina con el nombre de
Inspector Benedetti, con un cargamento completo de
carbón para uso de la empresa, habiéndose tomado las
medidas necesarias para efectuar el seguro"(Acta
No.70,del 15,12.1932). Sin embargo, todo quedó sin efecto, según se lo
comunicó Luis Dodero al Directorio poco tiempo
después "en vista de los informes desfavorables de
nuestros oficiales sobre el estado de esta unidad". Por otra
parte, aquellos oficiales fueron autorizados, ya que
estaban, "en zona",para inspeccionar otros barcos
"que aparente reunir condiciones necesarias para
nuestros servicios". El Directorio aprobó todo lo
actuado, y ratificó "la autorización para la
adquisición eventual de un vapor 100 A 1 en
condiciones aparentes para el tráfico con el
Brasil, de entre 4.500/5.500 toneladas, no excediendo
el precio de £9.000" (Acta No.72,del 19.1. 1933). Con todo, en 1934 pudo ser comprado el carguero
italiano Arcangelo, que recibió el nombre de
Inspector Benedetti, al tomar la bandera argentina el
23.4.1934. En la Memoria del año 1941 de la Compañía
Argentina de Navegación Mihánovich Limitada, se dijo
que "en Mayo de 1941,nuestro carguero Inspector
Benedetti sufrió los efectos de una violentísima
tempestad, al punto de correrse el riesgo de
perderse. No obstante, los esfuerzos de la Compañía
por salvarlo dieron buenos resultados. Luego de ser
sometido a extensas reparaciones en los talleres
de la empresa, inició un viaje a Lisboa, en cuyo
puerto fue ventajosamente vendido a comienzos de
1942...El Directorio desea dejar constancia de su
sincero agradecimiento hacia los oficiales y
tripulantes de este barco que desgraciadamente
perdieron la vida en el percance del cual el barco
fue víctima en las circunstancias conocidas". En la reunión de Directorio del 19 de Junio de
1941,el vicepresidente primero en ejercicio de la
presidencia, Carlos M. Mayer informó "sobre el
accidente sufrido por el Inspector Benedetti
en el golfo de Santa Catalina el día 29 de mayo
último, haciendo conocer a los señores directores
todos los detalles del mismo, como también la forma
en que se había efectuado el salvataje con nuestro
vapor Toro y con ouestros. remolcadores
Lidiador, Liberador y Regidor. Dio cuenta
también el Sr. Presidente de la intervención tomada
por los vapores Aníbal
Benévolo y Bandeirante, del Lloyd Brasileiro, del
vapor Cabo de Hornos, del crucero
auxiliar británico Asturias y del vapor británico
Lynton Grange, como también de la eficaz colaboración
prestada por nuestros agentes en Río Grande do
Sul, señores Wilson Sons y Cía.,y del cónsul
argentino en esa localidad, señor Enrique Meunier.
Destacó elogiosamente el Sr. Presidente la forma en
que nuestro ingeniero Horn y los capitanes, oficiales
y tripulantes del Toro, Lidiador,
Liberador, Restaurador y Regidor habían
realizado el salvataje y remolcado al Inspector
Benedetti hasta el puerto de Buenos Aires, en
cuya rada quedó fondeado por causa de la
niebla, estimándose que podrá entrar a dique en
cualquier momento. Agregó el Sr. Presidente que hasta
tanto no se preceda a una revisación, no se podrá
establecer el estado en que se encuentra el buque y
la carga, ni las providencias a tonar. Expresó el
Sr. Presidente que en todo momento se había dado intervención y se estaba
procediendo de acuerdo con la Prefectura General
Marítima y los representantes del seguro del buque y
de la carga, y que se habían hecho las protestas y
notificaciones correspondientes al Lloyd Brasileiro
por la intervención del Aníbal
Benévolo y del Bandeirante, y que además
se estaba atendiendo cuidadosamente la faz legal de
todo este asunto, en forma de defender todos los
intereses de la empresa como propietaria del buque y
como salvadora del mismo. Expresó el Sr. Presidente
todo el pesar causado por la desaparición de 9 de
los tripulantes del Inspector Benedetti, informando
que aparte de la indemnización legal
correspondiente, estimaba que la empresa debería
votar una suma adicional para ser entregada a las
familias de los desaparecidos, que "prima facie"
podía calcularse en la cantidad de $6.000 M/N para
cada una, pudiendo anticiparse desde ya alguna suma a
las familias más necesitadas. Finalmente, destacó el
Sr. Presidente la solidaridad y cooperación
evidenciada en el salvamento de la tripulación del Inspector Benedetti de parte de los
capitanes, oficiales y tripulantes del Cabo de
Hornos, Asturias y Lynton Grange. Agregó que
aparte de las notas de agradecimiento que se habían
pasado por la empresa, se había hecho entrega al
embajador británico en la República Argentina de la
suma de $5.000 m/n para la "King George's Fund for
Sailors" como reconocimiento por la forma en que
habían procedido el capitán y tripulación del
Asturias, que "se habían entregado también
$5.000 a los agentes locales del Cabo de Hornos (Ybarra)
y un cronómetro de oro al capitán del Lynton
Grange. Quedaban todavía por agradecerse a otras
empresas, autoridades y personas, todo lo cual se iría
efectuando oportunamente. Oídas las explicaciones
del Sr. Presidente, los señores directores aprobaron
por unanimidad las providencias tomadas en este
asunto por parte del Sr. Presidente y de la
administración de la empresa, los que quedaron
autorizados para seguir atendiendo todos los
trámites y reclamaciones relacionadas con esta
cuestión"(Acta No.579,del 19.6.1941). En un momento dado, se dijo que el Inspector
Benedetti, con motivo del percance sufrido frente
a las costas del Brasil, pasaría a propiedad del
Lloyd Brasileiro, propietaria del Vapor Aníbal
Benévolo, que fue el que tomó a remolque al
carguero argentino. Con este motivo, se consultó a
Leopoldo Helo, quien dijo que "cuanto se ha sugerido
respecto del hallazgo y posesión del Inspector
Benedetti y de la posibilidad de que éste pase a
ser propiedad del Lloyd Brasileiro, propietario del
barco que en un momento dado tomó posesión
momentánea del buque argentino, es
También en la revista "Brújula",de agosto de 1941, Pág. 25 se dejó constancia de que la naviera española Ybarra propietaria del Cabo de Hornos, que auxilió al Inspector Benedetti "no cobró emolumentos por su asistencia, considerándolo un acto de solidaridad debido entre hombres de mar. La Compañía Mihánovich y los tripulantes salvados han correspondido a tan noble gesto -que habla alto del espíritu español- con un homenaje al capitán Lanz y sus hombres"
En la revista "Náutica", junio de 1941,se publicó
un editorial bajo el titulo "Críticas incompetentes
y negativas",en la que se expresaba que con motivo
del percance sufrido por el Inspector Benedetti ".se
ha puesto de relieve, una ve; más, la perniciosa
práctica de cierta prensa "amarilla",siempre
dispuesta a sensacional izar y criticar hechos
que, si bien sor de lamentar, caben dentro de las
probabilidades y los riesgos propios de la
navegación oceánica Es casi seguro que estos
"escribas",que todo lo saben, no
logran -por muy buena voluntad
que tengan- distinguir la proa de la popa de un buque, ni han tenido en su vida oportunidad de verle
la cara a una recia sudestada, a un chispeante
pampero, o tan solo a un inocuo "nortazo". No obstante, ellos se sienten capacitados para opinar y
juzgar con todo desenfado acontecimientos que están
profunda y definitivamente alejados de todo aquello
que constituye la tarea de esos señores. En el caso
del Inspector Benedetti nada ni nadie se ha salvado
de esta critica ponzoñosa e irritante: los
armadores, el barco, la tripulación, las autoridades
marítimas, todos, absolutamente todos, han tenido que
soportar una serie de cargos estúpidos y gratuitos
formulados en aras de una hipotética "misión"
moralizadora que el periodismo sensacionalista se
atribuye. El resultado final de esta alharaca es un
injustificado recrudecimiento de las exigencias de
la Prefectura Marítima hacia los armadores, tan
zarandeados de suyo por el temporal que desde hace
años capean penosamente. En el afán por encontrar
culpables, se ha dicho que el barco estaba
podrido, que la maquinaria no servía, que el casco
embarcaba agua por los cuatro costados, mientras que
si algo surge nítidamente de este lamentable
accidente, son las excelentes condiciones marineras
y de conservación del barco, que solo, sin gente a
bordo, sin gobierno y malamente escorado, se
defendió
como el mejor de los buques modernos. Durante los
tres o cuatro días que anduvo a la deriva, remontando
y atravesando olas enormes, ni siquiera ha tenido el
Inspector Benedetti el alivio que proporciona a
todos los buques de carga el desagotamiento de las
sentinas, y cuando tuvo la mala suerte de dar con su
casco sobre las rocas, lejos de partirse por la
quilla, según lo pronosticaban los diarios, el barco
sufrió tan poco que, sin ser sometido a reparaciones
preliminares, pudo ser remolcado al puerto de
armamento. ¿Cuántos barcos modernos, de aquellos que
tienen motores diesel, auxiliares eléctricos y doble
fondo, en trances similares hubieran podido resistir
semejante desbarajuste?. Muy pocos por cierto. En
cuanto a las críticas más o menos desembozadas sobre
la conducta de oficiales y tripulantes, sólo cabe
decir que nadie mejor que los que estaban a bordo en
el momento trágico, sabían cuándo y cómo debían abandonarlo.
Ya quisiéramos verlos a estos valerosos cazadores de
noticias sensacionalistas en el puente de un
buque, defendiéndose en medio de un temporal, deshecho.
Con toda seguridad que no volverían a embarcarse por
el resto de su vida. Lo más lamentable de todo esto
es que la Prefectura Marítima, haciéndose eco de esta
propaganda alarmista, pretende aplicar reglamentos
viejos y contradictorios, con una severidad
excesiva, cuando no arbitraría. Es necesario que las
autoridades marítimas concedan a la gritería de esa
gente incompetente e interesada en proporcionar al
público noticias alarmistas, el valor que tiene.
Nadie mejor que las autoridades saben cuántos sacrificios deben realizar los
arcadores para conservar sus buques en buenas
condiciones, sea para conseguir el certificado de
navegabilidad cono la clase. En estos momentos de
profunda crisis, extremar medidas que nada tienen que
ver con la seguridad de los barcos, es contribuir a «atar
lo poco que resta de nuestra marina mercante. Si a
todo esto se le agrega el reciente decreto que
prohíbe la venta o transferencia en el país de
buques y lanchas, fácil es darse cuenta que la famosa
"ayuda" a la Marina mercante, tantas veces
cacareada, es un vulgar cuento chino al que los
Ministros de marina echan mano para lucirse -en los
banquetes anuales de una institución (la Liga Naval
Argentina) que quizá tuviera más éxito si en lugar
de la industria naval se dedicara a fomentar la
industria agropecuaria". En la misma revista, pero en su entrega de Julio
de 1941, se El capitán del Inspector Benedetti, Luis A. Brau,asi como también el primer oficial, Pascual Capurso, fueron procesados judicialmente, con cuyo motivo, el procurador fiscal sostuvo que el capitán era el único responsable de la pérdida total del barco y su carga (?),además de la muerte de 9 tripulantes que se perdieron en alta mar, pues carecía de experiencia profesional para desempeñar el cargo, no teniendo además autoridad en el mando, a punto que no pudo evitar el abandono del buque por parte de la mayoría de sus tripulantes, con lamentables consecuencias. Las maniobras de salvamento fueron precipitadas, deficientes y erróneas, hasta el punto que la desaparición de los nueve tripulantes se debía precisamente a esas, faltas. Al resolver el caso, el juez Miguel Jantus consideró que existía en autos la semiplena prueba del delito imputable al ex capitán, por lo que decretó la prisión preventiva, ordenando trabar embargo sobre sus bienes hasta por la suma de $ 2.000. En cambio, sobreseyó definitivamente a Capurso, por entender que no tenía responsabilidad alguna en el' naufragio. Apelado este pronunciamiento por ante la Cámara Federal, este tribunal confirmó el fallo del Dr. Jantus en todas sus partes (Revista "Brújula",diciembre 1942).
|
|
Carlos J. Mey / Guillermo Berger / Miguel A. Galdeano Este sitio es publicado por HISTARMAR - Argentina Dirección de e-mail: [email protected] |




