Publicado el 01/03/2013
Gallarda como siempre, aunque este regreso fue solitario, medio escondida, diría yo, sin la acostumbrada algarabía de veleros, lanchas y mucha gente, pero con la banda bien fuerte, las sirenas de los buques cercanos y la emoción que siempre nos embarga cuando vuelve o se va. Carlos Mey

