ANTECEDENTES.En lo que sigue nos proponemos dar a conocer las actividades de este
meritísimo piloto de la marina real — en los años que median entre su
llegada al Río de la Plata y su trágica muerte — que resumen,
geográficamente considerada, la faz más importante de la colonización
del río Negro.
Na cido en la provincia de la Loruna (1) el 10 de junio de 1741,
perteneció Basilio Villarino y Bermúdez a la escuela de pilotos del
Ferrol que, como la de Cádiz, tantos excelentes profesionales dieron a
las naves que surcaron nuestras dilatadas costas patagónicas. (2)
Por algunas noticias aisladas que hemos encontrado entre los papeles del
Archivo de Indias, y que también menciona el señor José J. Viedma,
sabemos que era nuestro piloto casado con doña Francisca de Prado y
Freyre y que había llegado al Río de la Plata embarcado como Ayudante de
piloto de la fragata '"Perpetua" de la marina real que, en el año de
1774, arribó a Montevideo.
(1) Término municipal y judicial de la Villa de Noya, aet'ún lo
documentó extensa y prolijamente Don Manuel Castro Lopes en su Opúsculo
" El Explorador Villarino" —- Buenos Aires 1909 aunque sin exceder, en
el resto de su contenido, a las noticias que sobre el piloto citado
menciona Don José Juan Viedma en su '"Crónica Histórica del Río Negro"',
y Don Estanislao S. Zeballos, en '"La Conquista de 15.000 leguas"'.
(2) Fueron de la primeramente nombrada los pilotos Alejo Belinguero.
Manuel Bruñel, Alonso Manzo, José Miranda y Bernardo Taforo o Tafor. y
de la segunda, los pilotos José de la Peña. Andrés de Oyarvide. Diego
Villegas, Pablo Sisur, Joaquín Camacbo, José Moraleda, Lorenzo Vacaro.
Santiago Campomar, Juan Días Maqueda y José Blanco.
Dicbo cuerpo tenía tres categorías de Pilotos de Altura (Ayudante- de
Piloto o Pilotines, Segundos Pilotos. Primeros Pilotos) y una de
Prácticos Pilotos.
Vestían uniforme de la Marina Militar ■— a la que como cuerpo
pertenecían • - que consistía en una casaca buelta con solapa encarnada
cbupa y calzón azul . prendas todas con botón de ancla
dorado. Los Primeros Pilotos usaban ■— en la solapa, vuelta, cartera y
faldones----tres ojales de
esterilla de oro con igual número do botones; dos los Segundos Pilotos y
uno los Pilotines o Ayudantes. En cuanto a los Prácticos Pilotos, sólo
les correspondía el uso de cimpa y solapa azul.
— 136 —
Independientemente de otras actividades, de las que más adelante veremos
fue ron teatro la banía de San José y Deseado, la obra realizada por los
pilotos en el lustro que media entre los años de 1779 y 1784, en que el
proceso de Piedra se subs tanciaba, fué proficua.
Lo prueban un gran número de cartas marítimas, entre las cuales se
encuentran no menos de 15 reproducidas para la Colección del Servicio
Hidrográfico y que comprenden, prácticamente, los principales puertos de
nuestro litoral desde Banía Blanca nasta Vírgenes.
Parte de la causa de la mala voluntad que el virrey Vértiz mostró para
con esas poblaciones residiría, posiblemente, en el disgusto que las
incidencias planteadas en el proceso de Piedra le produjeron. En cuanto
al proceso en sí, terminó con la completa absolución de este último,
quien debía volver al ejercicio de su puesto de superintendente y la
declaración de culpabilidad del virrey e intendente Fernández.
Fué entonces cuando las autoridades de la metrópoli pretendieron
reiniciar la abandonada tarea. Pero era tarde, los efectos del
establecimiento de San José, custodiados por el teniente Pedro García —
a quien concedió el Rey grado de capitán por su abnegada conducta —
habían sido ya vendidos y la que un día fuera la floreciente población
de Flondablanca estaba en ruinas. . .
Un siglo después nuevos nombres y expediciones más modestas en su
aspecto, pero firmes y decididas en su intento, luchando también con el
prejuicio de costa estéril con que nasta el presente se le nombra,
remontarían esas rías y depositarían en sus playas efectos y víveres. Es
la obra, no siempre reconocida, de nuestros transportes nacionales.
Pero como entonces, la misma idea los impulsaba: el deseo de mantener en
aquellas desiertas latitudes, poblaciones que permitieran el pleno
ejercicio de la soberanía.
— 138 —
VIAJE DE VILLARINO EN LA EXPEDICIÓN DE JUAN DE LA PIEDRA A SAN JOSÉ Y
PRIMEROS TRABAJOS EN ESOS PARAJES
Por nuestra parte podemos, casi sin interrupción, seguir la vida y obra
de don Basilio Villanno desde que, con el grado de pilotín, embarcó como
piloto del paquebot 'Danta Teresa , capitana de la expedición de 4 naves
que don Juan de la Piedra llevó a San José y en la que también iba su
colega don Francisco de Viedma. (1)
Que ya por entonces debió haber evidenciado el pilotín Villanno muy
buenas aptitudes para el cargo de su empleo superior lo da, no sólo su
destino en la capitana, sino el que se le pusiera a bordo de una nave en
la que no iba otro profesional pues, el mando de ésta, lo ejercía el
teniente de infantería don Pedro García diciéndonos Piedra que, por no
saber de "mathematica ni navegación iba Villarino ¡DOl' SU Director ,
(2) y en cuyo viaje descubrió, como sabemos, la noche del 6 al 7 de
enero de 1779, el golfo de San José. (3)
En esos parajes desempeñó varias comisiones al interior de la actual
península Valdés que dieron por resultado el encuentro de las salinas y
fuentes existentes en las proximidades del centro de la misma,
practicando, además, ligeros reconocimientos en el golfo de San Jorge y
costa norte de golfo Nuevo, nombre que según creemos,' recibió por ser
reciente su descubrimiento, efectuado desde su boca por el práctico
piloto Goicoecnea, el 7 de febrero de 1770, según lo expresamos al
tratar esta exposición en el Epítome IV.
(3^ Ver Colonización Patagónica. Publicación del Instituto do
Investi¿aciones Hi.xtóricas. del autor.
(1) Es raro que el ilustro historiador Don José Juan Vicdma en la página
49 de su "Crónica Histórica del Rfo Negro", al referirse a la colonia de
San José, diga: ' y allí se le incorporó Don I'rancisco de Viedma, que
habla sido designado por el Rey, etc.
(2) Extracto de un expediente consultivo formado en el Consejo en virtud
de real orden para el examen de la causa seguida en Buenos Aires contra
Don Juan de la Piedra, etc. Archivo de Indias. Audiencia de Buenos
Aires. Legajo 331.
(3) Ver Colonización Patagónica. Publicación del Instituto do
Investigaciones Históricas, del autor.
— 139 —
VIAJE DE VILLARINO AL RIO NEGRO E INTERVENCIÓN EN EL MISMO CON EL
BERGANTÍN "NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN"
El 13 de febrero era comisionado por Piedra para que, en el bergantín de
Goicoechea, (1) reconocieran la entrada del río Negro, descubierto en su
boca, por el piloto Bruñe! y teniente Pedro García en un reciente viaje.
(2) El 22 de ese mismo mes, después de haber barajado la costa norte del
golfo San Matías, llegaron a la desembocadura del buscado río cuya barra
cruzó Villanno con la chalupa de su nave, no sin dificultades, las que
aumentaron, al punto de poner en peligro su vida, al regresar a esta
última para remontar con ella el rio.
En esos lugares permaneció Villanno hasta el 11 de marzo explorando sus
márgenes aguas arriba y llegando hasta 20 millas de la desembocadura.
La escasez de alimentos frescos a bordo y el deseo de procurárselos de
los naturales que tenían allí rebaños de ovejas y cabras, hizo redoblar
los presentes de los exploradores para con aquéllos, y cuenta el piloto
(3) que él, personalmente, dióles hasta "sus dos Últimos pañuelos, la
colcha de la cama y el cortaplumas" y más adelante, cuando el hambre
apretaba, dice que cargó el cacique con el resto
de sus ropas añadiendo, "hasta las ligas me saqué para darles".
Referente a los elementos que contaban para las observaciones hechas en
la boca del río — que le sirvieron para el primer levantamiento de su
carta — sólo nos dirá el piloto que calculó latitudes los días 2 y 4 de
marzo co-rrespondiéndole a la barra una de 40 grados 55 minutos, y
deduciendo una hora de la pleamar, para el día de la
(1) En est¿ viaje era Villanno el
principal ejecutor de las órdenes de Piedra, cusa que. por otro lado le
correspondía por ser aquel piloto, y sólo práctico Goicoecnea que. en el
escalafón del Cuerpo, tenían empleos de menor jerarquía.
(2) Sobre este particular, Don Francisco Viedma, que nunca fué n'raii
ami^o del piloto, le nace justicia en su disertación, escribiendo:
Cuando descubrieron el Río Nu¿ro el primer piloto de la Real Armada. Don
Manuel BruHel. y ol teniente de infantería. Don P edro García, en la
sumaca "San Antonio la Oliveyra . fué tal la impresión que le causó la
barra que relroccJicron- fué Villanno y demostró lo contrario. A. de I.
Audiencia do B.i. Aires, Legajo 99.
(3) "Diario que Hizo Don Basilio Villarino Bermúdei. ayudante da piloto
<iel N." do RI. Armada, saliendo de San José al Río Ne¿ro o Sauce '.
Archivo de Indias, Audiencia do Bs. Aires. Legajo 326.
— 140 —
conjunción, de 11 horas 35, cálculos para los cuales no contaban ni con
la ayuda de un reloj.
Es digno de nacerse notar que, contemporáneamente con las ocupaciones de
su cargo y exploración, se interesó nuestro piloto en adquirir
conocimientos de las lenguas tenuelcne y parrjpa, iniciando la formación
de un vocabulario que tanto necesitaría en sus futuras excursiones.
Emprendido viaje de regreso el día 11, penetraban, el siguiente, a Dan
José y el 13 fondeaban frente a su población, donde se enteraron de la
partida de don Juan de la Piedra para el Río de la Plata y de la entrega
de la colonia al superintendente propietario.
Tres días más tarde recibía orden de don Francisco Viedma de efectuar un
reconocimiento por la parte sud de la península en cuya oportunidad hizo
las dimensiones de otro puerto que está al Sud de este de San José
distante una legua el cual había descubierto cuando descubrí las fuentes
(1)",
accidente geográfico que no es sino el antes citado golfo Nuevo cuya
distancia de San José es, en el istmo, exactamente la apreciada.
PARTIDA DE VILLARINO CON LA EXPEDICIÓN COLONIZADORA DE FRANCISCO VIEDMA
AL RIO NEGRO. INTENTOS DE VIAJE DE AQUEL A SAN JOSÉ Y RECALADA FORZOSA
AL RIO DE LA PLATA
El 16 de abril de 1779 partía con la expedición constituida por el
bergantín "Nuestra Señora del Carmen y sumaca "San Antonio la Oliveira '
conduciendo la gente con la que el superintendente don Francisco Viedma
iniciaría la colonización del río Negro y a cuya boca llegaron la mañana
del día 18.
Embarcado en un bote piloteó Villarino las naves a su entrada al río
contribuyendo, desde entonces, con sus exploraciones, al conocimiento de
los alrededores del lugar destinado a la construcción del fuerte,
asentado, primitivamente, en la actu al poblac ion de Viedma.
(1) Diario última mente cita<lo.
— 141 —
Su espíritu inquieto y aventurero lo llevó a realizar casi de inmediato,
varias salidas que no dejaban de presentar algunos peligros en días de
incertidumbre para los pobladores, por los desmanes de los indios que
amenazaban con pasarlos a degüello, obligando a mantener armados a los
obreros y a la artillería de las chalupas apuntadas contra aquéllos.
El 26 de abril partía acompañado por una india al reconocimiento de una
salina distante del establecimiento unos 65 kilómetros y el 25 de mayo s
alia nuevamente con el objeto de inquirir noticias de Dan José — donde
había quedado en cruel expectativa, don Antonio Viedma — cosa que no
llegó a realizar por habérsele acabado los alimentos a los animales que
llevaban con ellos cuando ya se encontraban a 15 1 eguas del punto de
destino. Fué en esta oportunidad que obtuvo el piloto los elementos
necesarios para la carta del golfo de San Matías y reconoció el puerto
de San Antonio descubierto también por Goicochea al separarse del convoy
de Piedra en su viaje a San José.
Emprendido viaje de regreso, el 31 se reintegraba al establecimiento del
río Negro y una semana después era despachado en el bergantín nuevamente
con Goicochea, para San José, para evitar — dice F. Viedma — que "con
algún leve pretexto quiera la tripulación arribar a Montevideo y dejar a
aquellos infelices en el extremo de des-dicha". (1)
Los malos tiempos que por entonces se produjeron, demoraron el cruce de
la barra del río Ne gro hasta el 22 de junio y ya próximos a la actual
península Valdez, la persistencia de los vientos contrarios lo obligaron
a correr en popa hasta el Río de la Plata, llegando a Buenos Aires el
día 28 de junio.
(1) Carta de F. Viedma al virrey, fecha 4 de junio de 1779. A. de
Indias, Aud. de Ba. Aire». Lejíajo 326.
— 142 —
PROCESOS LEVANTADOS A VILLARINO Y CONFECCIÓN EN BUENOS AIRES DE SUS DOS
PRIMERAS CARTASEsta recalada forzosa costóle a Vularino, ascendido a piloto secundo con
anterioridad, un sumario instaurado por orden del virrey del que pudo
salir absuelto dedicándose luego a la confección de sus dos primeras
cartas. (1)
Durante su estancia en Buenos Aires se instaló el piloto en la casa del
superintendente Piedra, ya malquistado con el virrey Vértiz, a fin de
poner en limpio los planos que el primero traía. Como el secretario del
virrey, que no era otro que el marqués de Sobremonte, pidiera a Piedra
una copia de aqu ellos, trataron de buscar un ayudante que les minorara
la tarea, hallando, dice éste "en la puerta mas
arriba de la casa uno que entendía algo de dibujo y era esclavo
de un platero a quien encomendaron las requeridas copias. Dos planos
trató entonces de formar Villarmo : el uno del
rio en punto mayor (10) y el otro( 11) detodo el terreno y puertos
descubiertos para hacer visible la proporción que ofrece el Puerto de
San José a las hideas de la corte \ (2)
Para mantener el secreto que en esta clase de cartas se estilaba, el
esclavo sólo debía trasladar el contorno de las mismas poniéndoles
después Villarmo las escalas y leyendas correspondientes.
Ocurrió entonces algo inesperado. El 23 de julio un capitán de
caballería (3) mandado por el virrey que había tenido noticias de este
plano por el brigadier don Custodio de Saa Farias, (4) se la arrebataba
de las manos al esclavo que la dibujaba.
(1) En carta elevada en fecha 6 de agosto ele ese año le dice en efecto.
Vertí: al ministro Gálver. que la arribada 'fué inevitable y proveniente
de los contrarios tiempos . A. de 1., Legajo 326.
(10) y (11) Reproducidos en facsímile para la colección del Servicio
Hidrográfico números, respectivamente.
(2) "Principales motivos reales órdenes oficios y suceso acaecidos en
los años 1778. 1779 y 1780 para la formación do poblaciones en la costa
oriental patagónica . Archivo <lc Indias. Auoiencí a «le Buenos Aires,
Legajo 331.
(3) Don Juan Sardeni.
(4) Era el referido brigadier ingeniero militar del ejército portugués
Hecho prisionero en 1777 en la toma de Santa Catalina por la expedición
de Ceballos. En esas condiciones abandonó el servicio de su*'-rey
viniendo a Bs. As. Fué incorporado a las filas españolas en 1790. aunque
por la época a que nos remitimos ya prestaba servicios al virrey como lo
comprueban eus informes sobre nuestros puertos que obran en la C. del S.
fl.
— 143 —
habido esto por Villarino, fué a ver al secretario del virrey, pero con
tal expediente sólo logró ocupar antes un puesto en una celda del
fuerte, adonde le colocaron además centinela de vista, acusado de poner
en manos extranjeras documentos reales. Pocos momentos después se
procedía al secuestro de los papeles que estaban en casa de Piedra,
entre otros, una carta ya confeccionada.
be olvidaba Vértiz, tal vez en su deseo de molestar a Piedra, la
nacionalidad del brigadier Daa y Farias a quien se sabe recurriría al
primero para formar juicio de la expedición realizada por aquel
superintendente y que, por tales causas, tuvo en sus manos toda la
referida documentación. Eso sin contar que también era portugués el
piloto Juan Bautista de Acosta quev en breve, debía salir para aquellos
lugares mandando una embarcación real.
Después de muchas averiguaciones, y haberse comprobado la nacionalidad
española del platero, quitóse a ViIIanno el centinela manteniéndolo,
empero, en arresto. Dicho castigo debió ser sin perjuicio del servicio
por cuanto se le ordenó pusiera a los planos la leyenda que faltaba
"advirtiendo a Villarino — según lo afirmó Piedra (1) —
no digera en el encabezamiento que eran hecho los reconocimientos de
orden de Don Juan de la Piedra y luego se le puso en libertad".
Ocurrió también que, como el platero no quisiera perder el fruto del
trabajo de su esclavo, reclamara sus salarios al virrey ordenando éste
que dicna deuda fuese satisfecha por Piedra que pagó por la susodicha
copia los veinticuatro pesos que pidió".
Tal es, de paso, brevemente expuesta, la historia de esos cuarterones
cuyas copias facsimilares se encuentran actualmente en poder del
Servicio Hidrográfico.
(1) Ver foja 55v. de "Principales y reales órdenes, oficios y sucesos
acaecnlos en loo años 1178-79 y 80". etc. A. de I. Aud. de Bs. Aires.
Legajo 331.
— 144 —
VIAJE DEL PILOTO VILLARINO CON EL CAPITÁN SOLER Y NUEVOS RECONOCIMIENTOS
DEL PRIMERO EN ESE GOLEO Y COSTA NORTE DEL GOLEO NUEVO
Producido el naufragio de la urca Visitación en el puerto de Montevideo,
nave que despachada desde Buenos Aires debía llevar a Francisco Viedma
varios pobladores, y realizada la llegada de Antonio Viedma con los
sobrevivientes de San José era menester enviar auxilios al teniente
Pedro García que, por propia voluntad, había quedado en ese lugar
custodiando los efectos reales.
Para esta expedición se alistaron tres bergantines, los que fueron
puestos bajo el mando superior del capitán del regimiento de Galicia,
don Manuel Soler que por esos días debía regresar a España y a quien
parece comisionaba el virrey a fin de prolongar su permanencia en Buenos
Aires.
"Como no entendía de mathematica ni navegación fue preciso poner en su
compañía al piloto V Marino" (1) repitiéndose la compensación que sus
condiciones prestaban a la incapacidad de sus comandantes.
Constituían la escuadrilla los bergantines "La Piedad , capitana de la
expedición, mandada por el piloto Juan Bautista Acosta; el "Carmen y
Animas", a las órdenes del práctico José Ignacio Goicoecnea y el "Carmen
y San Antonio , mandado por el piloto Francisco Ros. En el primero de
los bergantines nombrados se conducía: a un religioso y a un cirujano
con destino a San José y en las dos naves restantes — que debían
separarse del convoy al estar en la latitud del río Negro bajo el mando
superior de Goicoecnea — los pobladores para la población de Nuestra
Señora del Carmen de los Patagones, entre ellos tres mujeres casadas que
acompañaban a sus maridos y dos muchachas solteras, las primeras
españolas que iban a un pueblo de nuestra costa atlántica.
La partida de Buenos Aires se produjo el 9 de septiembre de ese año de
1779 con destino a Montevideo, de
(P Dcvcsmento últimamente citado.
— 145 —
donde salióse para el Sud 6 días después y el 29 "La Pie-dad'' fondeaba
en San José. (1)
Evacuadas algunas diligencias relacionadas con la investigación de las
causas que originaron el abandono de ese estable cimiento, trataron
Soler y Villa riño de reconocer la costa del Norte del golfo de San
Matías, pero los vientos que por entonces tuvieron que soportar y las
malas condiciones del bergantín, los pusieron por dos veces, en trance
de perderse en aquélla, por lo que regresaron nuevamente a San José
desde donde salió nuestro biografiado por tierra, con dos prácticos que
no nombra, para cumplir con otra parte de las instrucciones: el
reconocimiento, de ' Puerto Muevo , en cuya operación estuvo ocupado 8
días.REGRESO DE SOLER Y VILLARIÑO A BUENOS AIRES
El 1.° de noviembre abandonaban San José con destino al Río Negro a cuyo
superintendente pensaban solicitar una embarcación más adecuada que el
bergantín k'La Piedad', con la cual practicarían el ya citado
reconocimiento de golfo Nuevo. No podía ser gran cosa el citado
bergantín ateniéndose al informe dado a Soler por Villanno : tiene
— decíale éste — un abatimiento diforme de bolina y aun con viento largo
por lo que no sirve para andar con ella sobre costas pues con travesías
aunque sean bonancibles preciso se ha de perder: Que tampoco sirve para
resistir a la mar por su ligazón sencilla que al mejor tiempo se abrirá
con toda facilidad: Que tampoco es buena con mucha mar para correr en
popa, asi por su mal gobierno como por ser popa llana y muy sencilla que
un buen golpe de mar la puede abrir. Tampoco de la aleta por ser tan
rasa que puede llegar la gente al agua". (2)
(1) Sobro el establecimiento de San José nos dirá el diario de Soler que
"estaba situado entre dos pequeños cerros como se ve en el plano y
consiste en una plazuela cerrada con cuatro frentes do los que uno es
almacén grande de víveres y repuesto, otros cuartetas; y los otros dos,
cuartos y capilla, A la parte exterior ay dos Hospitales, Cocinas y en
uno tl\3 los cerntos se ven principios de un fuerte cuadrado que por la
figura de una mala zanja construida para ese fin pero de nin" (,'una
defensa, y aparte ay una almacén de pólvora . A. do I. Audiencia de Bs.
Airea, legajo 326
Noticias relatibas a la Instrucción que el Exento. Sor Virrey y Capitán
General de esta:) Provincias con fecha 22 de A¿osto de este presento
año, se sirvió confiar a mi cuidado para la inspección y reconocimiento
de la costa Patagónica y los nuebos Establecimiento en ella '.
(2) Informe de Villanno que obra agregado al parte de Soler que acabamos
do citar.
La salida de Dan José no lo fué por mucho
tiempo, pues, luego de haber abandonado su boca, un fuerte N. E. los
obligó a fondear en la ensenada que existe al O. S. O. de aquélla en
dónde permanecieron basta el 11 en que después de varias e infructuosas
tentativas, pusieron rumbo al Norte.
E/1 agua que ya les escaseaba y el mal tiempo reinante, les impidió
esperar vientos propicios para cruzar la barra del Río Negro, por lo que
hicieron viaje directo a Buenos Aires a cuyo puerto llegaron el 30 de
noviembre.COMISIÓN DE RECONOCIMIENTO DE LA BAHÍA DE TODOS LOS SANTOS
Poco tiempo después del regreso de este segundo viaje a Dan José el
piloto Villanno volvía al río Negro.
Debió bacerlo en el bergantín ""Dan Julián que al mando de Ros estaba en
esas aguas procedente de Buenos Aires, a principios de marzo.
Lo indudable es que, el 23 de abril de ese año de 1780, salía nuestro
piloto del río Negro como jefe de una expedición "anfibia formada por un
bote y la chalupa "Nuestra Deñora del Buen Suceso con gente de a caballo
que, claro es, marchaba por tierra, entre aquéllos, algunos indios
auxiliares.
Costearon el río Negro aguas abajo basta su desembocadura desde donde
siguieron "en demanda del puerto de la chalupa (1) y decantada isla de
Imaginarios Europeos
establecidos en ella\ agregando el diario del piloto que la
costa corre E. N. E., 5o N'\ que "mató Cardozo un Javalí" y que "vio la
reventazón de punta Raza\ lo que implica decir
que habían reconocido la costa que media entre la desembocadura del río
Negro y las proximidades de la citada punta, cuyo nombre aun conserva,
así como también, el
(1) Debieron nombrarlo así porque a él había llegado antes la chalupa
"Nuestra Señora riel Buen Suceso'" con el patrón Domingo Gonralorena. Su
distancia de 17 leguas del fuerte la identifica con San Blas.
— 147 —
de Javalí, la península que forma el río Ne^ro con la entrada de San
Blas.
Como Villarino nace tan pronto referencia a la cnalupa como a los
caballos, creemos que la presente exploración la realizó,
indistintamente, en una y otros suponiendo fuera Baquerizas el patrón de
aquélla a juzgar por el nombre dado en esa oportunidad a una isla de
bahía Anegada.
El 25, dice el diario del piloto, siguieron "en buelta del
norte quarto al nordeste corregido" — dirección que lleva la
costa al Ñor te de punta Raza — llegando al "Puerto que
corre 0. N. 0. - E. S. E. distancia 4 leguas de la boca, (San
Blas), y no pudiendo pasar por el Colorado (una entrada de agua) lo
fuimos costeando campo adentro y habiendo atravesado un brazo suyo muy
pantanoso aunque seco por estar la mar baja dimos o nos hallamos
circundados por todas partes por ser esta expresada isla kkla Isla de
los Césares" que antes nombró "(decantada Isla de los imaginarios
Europeos)".
Allí se le empantanaron los caballos y no pudiendo vadear el bajo de E.
N. E. durmieron en la isla la qual
tendrá legua y media de larga y una de ancho".
Al día siguiente, después de varias ñoras de búsqueda, hallaron un paso
por el N. O. y continuando la marcha
"hallamos habiendo andado al S. 0. desde el brazo de Mar de 2 leguas, el
puerto grandísimo que corre N. 0. - S. 0. y
tendrá 6 O y leguas de ancho" dato suficiente para identificar a la
banía Anegada.
Para el 28 de este mes los exploradores se encontraban en el río
Colorado experimentando la pérdida de algunos caballos de la tropilla
que debieron reponer canjeándole otros a los indios por aguardiente y
yerba, artículo este último que siempre llevaba consigo el piloto y que
debía ser de su agrado desde que no desdeñaba el tomar su amargo hasta
en rueda con los indios.
En la boca del Colorado determinó la ñora de la pleamar
— 148 —,
adjudicándole una hora de diferencia con respecto al río Negro.
El 4 de mayo estaba de regreso en Patagones.
Después de su llegada desempeñó una nueva comisión aguas arriba del río
Negro que, por estar mencionada en el mismo parte de su expedición del
Colorado, muchos historiadores han creído ser continuación de aquél y
que en verdad nada tiene que ver con el mismo.
En la oportunidad de aquel anterior viaje obtuvo los elementos
necesarios para construir el tramo de carta marítima comprendido entre
los ríos Negro y Colorado de la que existe un cuarterón en poder de
nuestro Servicio Hidrográfico.RECONOCIMIENTO DE CHOELE CHOEL
iras una gestación larga y burocrática, para obtener de las autoridades
virreinales las embarcaciones requeridas para la expedición a
Choelechoel, don Basilio Villarmo iniciaría la más importante de sus
operaciones.
Ires chalupas y un champan eran las unidades que constituirían la
minúscula escuadrilla. Nombrábanse "ban Juan , "San Francisco y ""San
José , constándonos que para las dos primeras, por lo menos, se había
contratado personal que vino con ellas desde Buenos Aires.
Eran las mencionadas chalupas embarcaciones fuertes de reducido calado —
tres pies escasos — y preparadas para navegar a la sirga tanto como a la
vela o remos. Contaban con algunos pedreros y habían embarcado, en
total, 72 hombres.
La partida se produjo el 28 de septiembre de 1882 y al mes siguiente se
hallab an en Choelechoel a 70 leguas del establecimiento del río Negro
después de haber reco-rndovírgenes y feraces tierras que tanto ponderó
Villanno en sus informes.
— 149 —
Llegados a ese paraje decidió nuestro piloto, convertido en jefe de una
expedición militar, construir una fortificación — a la que dio su nombre
— en la que desembarcó a fin de esperar, libre del peligro de ataque de
los indios que lo rodeaban, los víveres solicitados.
A partir de entonces encontrará, quien lea 'con detención sus partes y
memorias, que una transformación se Ka operado en su espíritu.
Su conducta para con los indios no es ya la del bondadoso piloto que
basta se quedaba sin ropas para agasajarlos. La psicológica bonomía del
marino, mil veces puesta en evidencia por entonces en nuestra costa, ba
desaparecido para dar lugar, ya que no al conquistador, al jefe de una
avanzada militar en operaciones.
En oportunidad de su llegada a ese paraje ordena, en efecto, a sus
nombres de mar, las más desusadas maniobras al punto que, de sus remos
rotos, bacen astas para sus chuzos convirtiéndolos en improvisada
caballería o en efectistas '""gastadores entregándose él mismo a raros
torneos de oratoria. No contento con eso bace cavar zanjas y construir
empalizadas disponiendo ejercicios militares con el fin de impresionar a
los indios.
El carácter de estas noticias nos inhibe de seguir con mayor detención,
las actividades de nuestro hombre. Bástenos decir que el 23 de enero de
1783 fondeaoan las chalupas en la confluencia del Ne uquén con el Limay,
que Villarino supone, erróneamente, sea la de los ríos Diamante y
Desaguadero respectivamente, cuyos reconocimientos efectúa.
Pasaremos también por alto las mil peripecias y trabajos indecibles que
en esta exploración experimentaron. Concebirlos tan sólo es agrandar la
figura de este atrevido piloto el único, sin embargo, cuyo nombre ha
pasado a la posteridad.
Por el 4 de mayo, estando en el lugar que la carta nombra Huechum-rluechum,
se emprende viaje de regreso.
— ir» o —
Y el 25 de mayo, los pedreros de la escuadrilla nacían una salva de 9
cañonazos.
Estaban en Carmen de Patagones, término de sus padecimientos.
VILLARINO Y PIEDRA NUEVAMENTE
El destino, que unió a Piedra y Villanno en la "San Esteban en su viaje
a San José, reservábales a ambos una mala partida.
Enfermo Villanno, agotado tísicamente en cinco años de vida ruda y
accidentada, solicitó autorización al virrey para regresar al Río de la
Plata. Los médicos que lo reconocieron lo dieron como inútil para el
servicio.
El deseo de regresar a España al lado de los suyos — que basta lo bizo
renunciar a los sueldos que se le adeudaban y a todos los derechos
ganados por sus servicios — desapareció sin embargo, ante el incentivo
de servir a Piedra — su ex-jefe y amigo convertido añora en
superintendente del río Negro después de largo proceso — en upa
expedición a la sierra de la Ventana.
Efe ctivamente, a mediados de diciembre de 1884, Piedra, Villanno y
varios oficiales de la guarnición militar del establecimiento, iniciaban
su campaña y el 22 de enero siguiente establecían en la sierra de la
Ventana, su campamento y cuartel general.
Comisionado Villanno para que con el grueso de las tropas atacara una
toldería enemiga, distante 4 ó 5 leguas del campamento de Piedra,
encuentra la muerte cuando creía regresar victorioso. Moría en manos de
la gente del cacique negro que fuera su amigo desde el día en que llegó
a las márgenes del río de igual nombre. . . Pocas Loras antes. Piedra,
el ex-jefe de la primera expedición colonizadora patagónica, nabía
corrido igual suerte.
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