ANTECEDENTES:Los viajes científicos fueron, nacía fines del siglo XVIII, una de las
más nobles preocupaciones de los navegantes españoles, franceses e
ingleses. El que añora resumiremos — en la parte que más directamente
nos atañe — tuvo, además, otra finalidad : el conocimiento político de
los países de la América española en sus relaciones con la metrópoli y
con las naciones extranjeras.
Quien lea la correspondencia de Malaspma encontrará en efecto, a cada
paso, tales ideas que llegan a constituir una obsesión de su espíritu —
de suyo inclinado a la política — al punto de ser una de las causas de
sus desgracias posteriores.
En la comunicación elevada, conjuntamente, por este jefe y su colega
Bustamante al ministro de Marina e Indias don Antonio Valdés, se
expresan aquellos objetivos en forma clara y terminante afirmando ser
uno de los más importantes del viaje el estado del comercio de cada una
de las provincias de América, de sus productos e industrias, de la
capacidad de las mismas para afrentar una invasión de parte de las
naciones enemigas de España o de la ayuda que podrían prestarle a esta
última en caso necesario. Entre estos conocimientos, claro está, no
podía faltar el de las
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costas, puertos y derrotas como así también el suministro de materiales
de construcción naval.
El plan expuesto por los citados capitanes lo dan a conocer
sintéticamente, cuando dividen las futuras tareas de los expedicionarios
en dos partes: "la una pública, que comprenderá además el posible acopio
de curiosidades para el Real Gabinete Botánico y toda la parte geog
ráfic a e histórica; la otra reservada, que se dirigirá a las
especulaciones políticas ya indicadas.
La parte hidrográfica, aunque importantísima en sus efectos, no era como
se ve nada más que una de las facetas de esa magna empresa.
Los reconocimientos del viaje implicaban una campaña hidrográfica por
las costas meridionales de América, en el Atlántico, toda la occidental
del mismo continente bañada por el Pacífico y además otros parciales por
Asia y Oceanía.
Aprobados por el Rey los proyectos de estos diligentes capitanes
ordenóse, después de algunos trámites que son de suponer, la
construcción de dos corbetas que recibieron los nombres de "Descubierta"
y "Atrevida \ Desplazaban, cada una de ellas, alrededor de 340
toneladas, siendo su calado de 14 pies y condiciones marineras tales que
se resumen en la opinión de su jefe superior que afirmó que con ellas
uno había costa cuyo reconocimiento les fuera imposible ni cala en dónde
no puedan ponérselas al abrigo .
Déla pericia de sus comandantes hablarán, con mayor elocuencia, los
resultados de la expedición a emprender; respecto a la de sus oficiales
bastará decir que fueron todos y cada uno rigurosamente seleccionados.
En cuanto a las tripulaciones se las eligió en el Ferrol entre los
hombres de las provincias de Galicia, Asturias y Montañesas ai servicio
de la armada, tarea en particular asignada al teniente de navio don
Antonio Tova y Arredondo.
Ai teniente don José de Espinosa correspondióle en cambio, la comisión
de reunir los documentos relativos a
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anteriores viajes existentes en el Archivo de Indias de Sevilla cuyas
copias fu eron remitidas a Chile.
Por la importancia de los trabajos realizados y por el interés que para
nuestra toponimia tiene, damos a conocer a continuación los nombres de
los colaboradores de la expedición :
De la Descubierta\ capitán de fragata Alejandro Malaspma y los
siguientes oficiales subordinados : Cayetano Valdés, Manuel Novales,
Fernando Qumtano, Francisco Javier de Viana, Juan Vernacci, Secundino
Salamanca y Felipe Bauza (Oficial a cargo del instrumental y
cartografía); guardiamarma Fabio Aliponzoni, cirujano Flores Moreno,
contador Rafael Rodríguez de Arias, capellán José de la Mes a,
naturalista, teniente coronel Antonio Pinedo; profesor de pintura, José
del Pozo; pilotines, José Sánchez y Joaquín Hurtado.
De la Atrevida , capitán de fragata José Bustamante y Guerra y los
siguientes oficiales subordinados : Antonio Tova y Arredondo, Dionisio
Alcalá Galiano, Juan Gutierre de la Concha, José Robredo, Arcadio
Pineda, M artin de ülavide, guardiamarina Jacobo Murphy, capellán
rrancisco de Paula Aniño, contador, Manuel Ezquerra; cirujano, Pedro
María González ; naturalista botánico, Luis Nel; piloto, J uan Maqueda;
pintor naturalista, José Guio y pilotines Gerónimo Delgado y Juan
Ynciarte.
Iniciado el viaje se incorporaron — en Chile — los tenientes de navio
José de Espinosa y Ciríaco Cébanos y el botánico Tadeo Heenke ; en
Acapulco, los profesores de pintura Fernando Brambila y Juan Ravenet.
LLEGADA DE LAS CORBETAS AL RIO DE LA PLATA
El 30 de julio de 1789 zarpaban, de Cádiz, las corbetas con destino al
Río de la Plata y el 19 de septiembre fondeaban en Montevideo puerto en
el que establecie ron un obser-
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vatorio para los cálculos de longitud que los estados de los cronómetros
requerían.
Desde Montevideo el capitán Bustamante, acompañado por Valdés, Quintano,
Concha y Vernacci, se trasladaron a Buenos Aires a fin de practicar
varios trabajos y diligencias.
Ya en Buenos Aires establecieron otro observatorio para cálculo de
coordenadas geográficas, midieron una base y llevaron una triangulación
bástala ensenada de Barragán.
En tanto, en la costa uruguaya, Bauza, auxiliado por Peña, hacía lo
propio mientras Liniers acompañaba a los naturalistas Pineda y Nee que
más tarde excursionaron a la isla de Martín García, Buenos Aires y Las
Conchas con idénticos propósitos. Por entonces Robredo, Bauza y Peña,
determinaron la situación de banco Inglés sondando las inmediaciones de
isla Flores.
Es interesante hacer constar que al teniente Quintano se le comisionó
para reunir en los archivos de Buenos Aires cuanto documento pudiera
facilitar el conocimiento geográfico y político del país y de las costas
en particular.LEVANTAMIENTO DE LA COSTA SUD DEL RIO DE LA PLATA
Entre los motivos que originaron el viaje del capitán Bustamante a
Buenos Aires, uno de los principales era el reconocimiento de la costa
Sud del Río de la Plata en el tramo comprendido entre la ensenada de
Barragán y el cabo San Antonio. El poco fondo del río a lo largo de la
costa, por un lado, y por otro la dificultad de operar en tierra por las
frecuentes incursiones de los indios, eran las razones que hasta
entonces se habían opuesto a su realización.Para llevar a la práctica dicho levantamiento se obtuvo del virrey de
Loreto la orden de que el paquebot "Nuestra Señora de Belén del mando
del práctico Juan Bautista Acosta y una chalupa fueran puestos bajo la
dirección de los tenientes Juan Gutierre de la Concha y Juan Vernacci.
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La primera de las citadas embarcaciones obraría como custodia de la
segunda a quien se le encomendó los trabajos de la sonda. Con objeto de
asegurar posibles desembarcos en playas de infieles se habían embarcado
15 granaderos del regimiento Fijo de Buenos Aires.
Mientras se procedía al apresto de las embarcaciones, días 4, 5 y 6 de
octubre, se practicaron, entre Buenos Aires y la ensenada de Barragán,
algunas operaciones hidrográficas tales como : la medición de una base
en Quilmes (que resultó de 277 toesas 1/3), el arrumbamiento de ese
lugar mediante azimutes a la torre del Cabildo de Buenos Aires, una
segunda medición de base (de 178 toesas) que se midió "en la casa de la
pólvora — proximidades de la referida ensenada — calculándose su latitud
y marcando las puntas Santiago y Lara que se ligaron con la de Colares
previa medición de una tercera base (de 87 toesas 1/3) entre aquellas
dos anteriores.
El 8, ernbarcados un cronómetro, sextantes e instrumentos de situación,
las dos embarcaciones salían del Riachuelo. Los reconocimientos se
extendieron hasta el 21 de ese mes y durante ese intervalo, se situó
Cabo de San Antonio, se determinaron algunas velocidades de las
corrientes de marea, se perfiló la costa a cuyo largo navegaron — entre
ella la ensenada de Dan Borombón — mediante bases medidas con la
corredera corrigiéndola de los errores que la corriente introducían
auxiliadas por las mediciones de siete bases en tierra.
El reconocimiento alcanzó hasta la costa que llega al paralelo de
latitud 36° 54 17 situando además un banco sobre la misma que el diario
de esta exploración da detalladamente a conocer.
Concluidas estas operaciones el 21, como se na dicho, diez días más
tarde regresaoan a Montevideo.
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SALIDA DE MONTEVIDEO PARA DESEADO
Con el regreso de la Concha y Vernacci y la substitución de varios
tripulantes, díscolos o enfermos, estaban las corbetas en condiciones de
continuar su viaje al Dud. Antes de su salida el virrey Loreto ordenó
que el piloto José de la Peña, con el bergantín de su mando, se
incorporara a la división de Malaspina con el propósito de completar las
finalidades perseguidas por aquél.
El 13 de noviembre se producía la partida de las naves las que, una vez
en franquía, navegaron en línea de frente para completar los sondajes
del Río de la Plata.
El 15, a la puesta del sol, el bergantín de Peña, más "zorrero ' que las
corbetas, quedó rezagado no produciéndose su junción hasta Deseado.
Desde el 16 al 20 el tiempo se mantuvo tempestuoso por lo que la
navegación iué por la misma razón lenta y precavida . Debido a eso no
efectuaron las corbetas el reconocimiento del litoral bonaerense ya que
recién el 24 estando en latitud 41° 24\ se avistó costa. Estaban, pues,
en la costa norte de San Matías que levantaron ese día y el siguiente,
desde a bordo.
El 26 "una atmósfera pura descubría sobre la costa los objetos aun más
pequeños; finalmente el sol, brillando constantemente sobre el horizonte
daba lugar a multiplicar las operaciones geodésicas y astronómicas con
una exactitud y sin embargo con un aprovechamiento de tiempo que poco
antes apenas hubiéramos alcanzado a desear. Usábamos — agrega —
frecuentemente de la medida de la altura del tope para deducir una base
exacta; se repetían los horarios, los azimutes y la sonda. Con la
claridad del día cesaban luego a un tiempo (si bien por pocas horas)
nuestras tareas y la continuación del viaje. Así era fácil al día
siguiente coger por principio de los triángulos los mismos extremos de
las tareas de la tarde anterior y nuestros progresos eran por la misma
razón igualmente útiles y acelerado
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En cuatro días obtúvose así el relevamiento, desde el mar, del tramo de
costa comprendido entre San Antonio y San Gregorio. . . Hemos dicho con
eso que el 30 estaban en este último lugar.
Ya por allí atravesaron el canal existente entre las islas Leones y
Arce, por una parte, y la isla Rasa por otra, dejándose para el viaje de
regreso el levantamiento del golfo de San Jorge que el piloto Tafor,
odio años antes, había reconocido en la costa Norte hasta 30 leguas al
Oeste de Dos Bahías.
De esas proximidades hicieron rumbo a Cabo Bla neo a partir del cual
continuaron las tareas hidrográficas situando, en la forma antes
expuesta, la costa que media hasta el Puerto Deseado al que llegaron el
1.° de diciembre.
Como el arribo de Peña se había producido ya, pudo este piloto salir
fuera del puerto y pilotear a la "Descubierta", hasta dentro de aqu el,
la tarde de su llegada, repitiendo la operación con la "Atrevida'' al
día siguiente.
La estada en Deseado se prolongó hasta el 13 de este mismo mes, día en
que lo abandonaron. Durante este intervalo los tenientes Quintano y
Salamanca reconocieron las aguadas de la parte Sud del puerto ; Valdés y
Tova se encargaron de hacer agua en los botes ; Felipe Bauza "con su
acostumbrada actividad e inteligencia'' midieron — día 7 — una base en
la costa Sud desde cuyos extremos se obtuvieron situaciones de los
accidentes visibles que le permitió además extender una triangulación
hacia el interior del río, tarea en la que cooperaron Qumtano y Peña.
Durante la navegación, hecha en un bote, aguas arriba, se sondó el curso
de agua y se determinaron sus veriles, mediante situaciones para lo cual
la susodicha embarcación ocupaba, sucesivamente, puntos convenientes en
una u otra margen.
Por entonces se armó — siempre en la costa Svid — una carpa observatorio
en la que montaban guardia para su custodia, los guardiamannas y con un
cuarto de círculo
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grande y cronómetro "pretendió Alcalá Galiano observar longitudes
mediante los pasos de la luna al meridiano comparados a una estrella .
Calculóse entonces la variación de la aguja naciéndose también 191
series de observaciones de distancias lunares.
Por otro lado los jefes expedicionarios formaron vocabularios indios;
los naturalistas Pineda y Nee aumentaban las colecciones científicas
relativas a la historia natural; el pintor José del Pozo tomó sus
bocetos sobre los patagones y los cartógrafos trazaban la carta de toda
la costa hasta entonces reconocida.
Antes de partir se le dieron instrucciones al piloto Peña, capitán del
bergantín "Carmen , para que "atento a su corto andar y a la práctica de
su capitán sobre aquellas costas , reconociese los ríos de Santa Cruz y
Gallegos.
Para el cumplimiento de su cometido zarpó Peña el 26 de enero de ese año
de 1790 efe ctuando el leva ntamiento del río Santa Cruz hasta Ota con
los detalles que da a conocer la carta reproducida por nosotros para la
colección de nuestro Servicio Hidrográfico. Durante su estada en él
estuvo a punto de perder el bergantín que garreó con tres anclas
fondeadas, golpeando en la playa fuertemente con la quilla. Ocupp.do en
la reparación de su palo mayor — rendido en la anterior travesía — sin
anclas y enfermo en cama delegó, en tres de sus subordinados, el
reconocimiento de río gallegos por tierra. Malograda una primera salida
— por falta de ánimo de los comisionados — nubo de enviarse a otros tres
tripulantes, Ponz, Sabater y Sonto, que realizaron el primer
levantamiento español de la carta. ¡Ctirioso detalle!. . . De los tres
mencionados, los dos últimos no sabían escribir ¡como que tuvieron que
"firmar a ruego"! La carta, sin embargo, no desmerece mucho de las
comúnmente levantadas por entonces. . .
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SALIDA DE LAS CORBETAS PARA LAS ISLAS MALVINAS Y NUEVOS TRABAJOS EN
NUESTRO LITORALEl 13, como antes dijimos, las corbetas dejaban Deseado con el fin ole
proseguir su derrota a Malvinas.
Ya en franquía ligaron con situaciones desde a bordo el referido
levantamiento de Deseado con los puntos exteriores de la costa e isla de
los Reyes. Vale decir, que se nabían unido los trabajos de Malaspma con
los de la expedición de don Antonio de Córdoba. Más adelante veremos a
quiénes se debieron los levantamientos de los puertos que se ubicaron en
la carta general española que, en gran escala, comprende la obra de los
últimamente citados.
Cumplido aquel cometido las corbetas se retiraron a puerto Soledad
(Malvinas) al que llegaron el 18 de diciembre y donde ejecutaron otros
trabajos cuya mención escapa a nuestros propósitos.
Interesa, sí, decir: que el 28, a las 5 de la tarde, las naves estaban a
la vista de cabo \írgenes. Allí el jefe de la expedición ordenó al
capitán Bustamante de la "Atrevida que "pues tenía a su bordo los
diarios de Sarmiento navegase aquella noche de tal modo que pudiésemos
pasar entre la costa y el bajo que indicaba aquel navegante (banco que
noy lleva su nombre).
A la madrugada siguiente este objetivo se liabía llenado prosiguiéndose
el viaje a vista de la costa de Tierra del Fuego verificando que la
dirección de la misma se inclinaba mucbo más al Este de lo que indicaban
las cartas del capitán Cook y ael viaje al Magalla nes , de don An-torno
de Córdoba.
Agrega Malaspina en su diario: "Desde luego, guiados del derrotero de
los Nodales aunque bien confuso, pudimos reconocer la costa inmediata al
cabo. Dejamos — añade — con Anson el nombre de la Reina Catalina a la
punta más sur de la tierra medianamente alta que es contigua al primero
y ya nuestro principal deseo se dirigía a fijar los términos del canal
de San Sebastián .
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Desgraciadamente el tiempo no se lo permitió quedando "finalmente alguna
duda sobre el extremo sur de dicho canal .
El día siguiente, 30, avistaron cabo Peñas, situando este accidente como
habían hecho con las anteriores, calculándole sus longitudes, echando
sondajes y afinando la situación de cabo Danta Inés, hallando que la
carta de Cook desde este accidente a San Diego, estaba trasladada,
afectada de 21 millas de error en longitud.
En cambio comprobaron la exactitud dada por aquel experto navegante a
Tres Hermanos y Pan de Azúcar que Fresier y Anson habían ubicado mal.
Con el propósito de determinar la posición de la costa norte de la isla
de los Estados, reconocer puerto Año Nuevo y situar cabo San Juan, las
corbetas hicieron esa derrota. La isla fué entonces barajada por el
Norte tomándose vistas de la misma y comparando la bondad de los
trabajos anteriores de Cook en esos parajes.
CONSECUENCIAS DEL INCIDENTE DE •,NOOTKA SOUND" Y DEL TRATADO ANGLO
ESPAÑOL EN LAS ACTIVIDADES MARITIMAS PATAGÓNICAS
Mientras la expedición de las corbetas se realizaba, la política
internación al de Es paña presentaba síntomas de inquietante
inestabilidad. El llamado "pacto de familia , que había significado
hasta entonces una alianza con Francia, estaba a punto de ser anulado
por la diplomacia inglesa. Un hecho lo inducía: el apresamiento de dos
naves inglesas por autoridades del virreynato de Méjico en aguas de la
cala de Nootka, en la costa del Pacífi co.
Ante la actitud amenazante de Pitt, España activó el refuerzo de la
escuadra peninsular disponiendo algunos preparativos defensivos en sus
plazas de América convencida de la defección de su aliada, inclinada a
tal conducta por la política interna de Luis XVI y la presión del
ministro
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británico que, por otro lado, fomentaba en su provecho la independencia
de las colonias americanas.
En lo que a nuestro punto de vista interesa bastará consignar que, en
cumplimiento a las instrucciones reales recibidas, el virrey Arredondo,
que acaba de reemplazar al marqués de Loreto, disponía — entre otras
varias medidas de carácter militar — se artillara y preparara el reducto
de la ciudadela de Montevideo y se pusiera sobre aviso a las autoridades
españolas de puerto Soledad, Deseado y buques pesqueros de la Real
Compañía Marítima de la costa patagónica. Finalmente se ordenaba el
reconocimiento de puertos en esas aguas en los que se temía se
encontraran ya establecidos los ingleses.
Para el viaje a Soledad y realización de estos reconocimientos se dieron
instrucciones al piloto Peña, capitán del bergantín "La Piedad , bien
persuadido — nabla el virrey — ""a que su acreditado celo y desempeño
aseguran el mejor éxito de esta diligencia . Tal partida se produjo el 8
de septiembre de 1790 entregando al comandante de Malvinas, teniente de
navio Juan José de Elizalde, las órdenes reservadas de referencia.
Cumplido eso emprendió viaje de regreso el 28 de octubre siguiente
recorriendo la costa patagónica en general y penetrando en los puertos
de Santa Cruz y San Julián en los que no encontró rastro alguno de
embarcaciones inglesas.
En cuanto a la comunicación para puerto Deseado y buques pesqueros, se
hizo aprovechando la salida para estas aguas de una de las naves de la
Real Compañía M arítima.
En tanto en España, Flondablanca y el embajador inglés Fitz-rlerbert,
firmaban el tratado que al mismo tiempo que ponía fin al incidente de
Nootka establecía normas para la pesca en las aguas de América por parte
de naves inglesas que, a su vez, se comprometían a no nacer el
contrabando en las mismas.
Las dichas normas para la pesca impedían a Inglaterra el nacerlo "a
distancia de diez leguas marítimas de las
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costas ya ocupadas por España'. Ambos contratantes se comprometían
también a no formar "en lo venidero ningún establecimiento en las partes
de estas costas situadas al Sur de las partes de las mismas costas y de
las islas adyacentes ya ocupadas por España .
Tal fué, a grandes rasgos, lo estipulado en la convención de San Lorenzo
del 28 de octubre de 1790.
Es digno de hacer notar que este tratado, aunque favorable a Inglaterra,
reemplazaba a uno anteriormente planeado; una de sus cláusulas disponía
textualmente : ikArt. 5 — Pas de colonisation dans les terres patagonnes
et magella-nes tan que des états tiers n y auraient pas detablissements
y que evidencia, una vez más, los propósitos de anexión patagónica
desgraciadamente vueltos realidad en Malvinas.
Dicho entendimiento fué dado a conocer al virrey Arredondo en fecha 8 de
diciembre del mismo año obrando en una R. O. del 20 de ese mismo mes el
texto del convenio.
A pesar de ello en noviembre del año siguiente las autoridades de la
metrópoli comunicaban al virrey vwla urgente necesidad de posesionarnos
y establecernos sólidamente en los puntos principales de la mencionada
costa (se refieren a la patagónica) antes de que aquella nación se
apodere de alguno o algunos, como es de recelar piense hacerlo para
abrigo de sus pesquerías para introducirse con su comercio clandestino
por los ríos o por tierra a la banda del Sur, y para dificultar nuestra
navegación y comercio en tiempo de guerra, desde luego se conserve y dé
todo el fomento posible al establecimiento de río Negro. Que se traslade
el fuerte del puerto de San José al istmo de aquella península y que se
internen las guardias sobre el río Negro ocupando el paso de Cholechel y
procurando averiguar los demás pasos del río .
En 1793 un nuevo tratado, el de Aranjuez, convertía a los dos rivales en
aliados con lo que la pesca de las naves inglesas en nuestros mares se
redoblaba. |