PREPARATIVOS Y VIAJE A TIERRA DEL FUEGO.
La mencionada expedición, ordenada por el virrey don Nicolás de
Arredondo a fines de 1790, tenía por objeto el levantamiento español de
la costa oriental de la 1 ierra del Fuego que no había sido practicado,
pues si se exceptúa la carta de los capitanes Nodal, ninguna otra de esa
nacionalidad había actuado en ella.
Las instrucciones para su realización fueron dadas por el capitán de
navio don José Orozco, comandante de las fuerzas navales en el Río de la
Plata. Fué su ejecutor el teniente de navio Juan José Elizalde,
comandante de la corbeta uí)an Pío , (1) a quien secundaría, mandando el
bergantín "Nuestra Señora del Carmen , el piloto don José de la Peña. Lo
acompañaban el teniente de fragata Luis del Monte, alférez de navio José
Zuasnavar, alférez de fragata Manuel Bernal, oficial aventurero Cándido
Lasala el regimiento de infantería de Buenos Aires) y pilotín habilitad
o Antonio Ane iros.
Hacia el 20 de noviembre la expedición se encontraba lista en Montevideo
para hacerse a la mar por espacio de 5 meses, pero los haberes que no
nabían aún llegado de Buenos Aires, y la falta de capellán que se
encontraba enfermo, la tuvo detenida nasta el 15 de diciembre.
(1) No tenemos hasta este momento, datos sobra la referida corbeta que
era de guerra y babfa
actuado <--n las Antillas en la última guerra habida entre Inglaterra y
España.
Ropas de invierno en abundancia, 20 recados de montar completos — cuyos
fines no alcanzamos a comprender — y los consabidos artículos para
regalos a los indios fué lo embarcado.
Como en los cinco primeros días los vientos fueron contrarios recién el
20 de diciembre se comenzó la navegación que transcurrió sin novedades
dignas de mención hasta el 30 en que recibieron la visita de una canoa
de una fragata inglesa. Por sus tripulantes supo el teniente Elizalde
que se dedicaban a la pesca de la ballena y tenían a su bordo como cien
toneladas de grasa.
En esta oportunidad el comandante español bizo presente a la gente de la
canoa, para que lo lucieran así saber al capitán inglés, que para
mantener la buena unión y armonía entre las dos naciones "era menester
no pescaran a 10 leguas de ningún establecimiento .
Recién el tres de enero las naves avistaron la costa de las proximidades
de puerto Deseado al que penetraron a las 3 de la tarde. Al fondear
izaron y afirmaron el pabellón real con un disparo de cañón.
Dentro del puerto y recostada a la costa Norte, vieron otra fragata que
enarboló bandera inglesa y dos chalupas (1)-En aquel entonces existía un
establecimiento español, dedicado a la pesca, protegido por un fortín y
tropa de guarnición cuyo jefe reveló al teniente Elizalde el pormenor de
las actividades (2) pesqueras inglesas en el puerto.
En tal circunstancia este último comisionó a un oficial (3) para que
hiciera presente al capitán de gata inglesa
(1) Una de ellas hacía el tráfico entre Deseado e Isla de los Reyes (Pengiiín).
donde existió otro establecimiento de pesca español, artillado con un
cañón, entonces al mando del alfére: de navio Manuel Manen de Arrospide,
que permanecía en ese paraje desde el 8 de mayo de ese año en que llegó
con la goleta "Vigilancia*.
(3) El teniente de fragata Luis Rodrigue; del Monte.
en .Brothers) que, por imperio de la convención celebrada entre sus
respectivos soberanos, no podía pescar en establecimientos españoles. El
citado capitán, en un principio, pretextó que la referida convención no
se lo vedaba, pero después de algunas conversaciones, terminó aceptando
lo que indudablemente ya sabía : que estaba en aguas españolas.
Argumentó entonces tener necesidad de reparar la nave por lo que le
fueran facilitados elementos y carpinteros para ponerla en buenas
condiciones.
El 12 de febrero, mientras ElizaJde acompañado del piloto y dos
oficiales trataba de situar el bajo fondo en que se había perdido la
"Oliva 13rancn y tomar algunas epilaciones, entró al puerto una cuarta
fragata inglesa, la "Eliza' mandada por un teniente de navio de la
marina real — don Thomas Middleton — quien decía naber tomado puerto, de
recalada forzosa, procedente de San José a fin de aprovisionarse de agua
y pesca y reparar averías en la arboladura,
LA TOPONIMIA DE LA COSTA ORIENTAL DE TIERRA DEL FUEGO
Quien pretenda estudiar la toponimia de la costa oriental de Tierra del
Fuego no podrá prescindir del diario de viaje de Elizalde que hemos
considerado.
En lo que sigue expresaremos cuáles fueron los nombres dejados por este
jefe y cuáles los que al presente se conservan. Los que fian
desaparecido son como se verá, muchos, obra de las publicaciones
sucesivas de la carta española impresa, de los le vantamientos cíe Fitz
Roy y hasta de nuestro Derrotero en época en que, a la verdad, debieron
haberse ejecutado las investigaciones toponímicas últimamente
realizadas.
En la costa comprendida entre la bahía San Sebastián y cabo San Die go
bautizó EHzalde estos accidentes :
Cabo San Pablo, por la festividad del día; cabo del Med 10, por estar en
efecto entre aquél y el de Santa Inés (así bautizado por Nodal); mesa de
ürosco, "en obsequio
(Th
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del señor don José de Orosco, capitán de navio y comandante del Río de
la Plata " que fué quien transmitió las instrucciones del virrey; mesa
de Daoiz (1) (el más occidental de los Tres Hermanos), en obsequio del
señor Fernando Daoiz, jefe de escuadra de la real armada ; caleta
Policarpo, por la fe stividad del día en que fondeó en ella el be
rgantin de Peña, y puerto Arredondo (tal vez caleta Falsa) "en memoria y
honor del actual virrey, gobernador y capitán general de las provincias
del Río de la Pía ta, excelentísimo señor don Nicolás de Arredondo .
De éstos se conservaron, al imprimirse la carta española, cabo de San
Pablo, cabo del Medio, mesa de Orosco y caleta Policarpo.
En el estrecho de Le Maire dióse nombre a la ensenada de "Nuestra Señora
del Carmen , por el bergantín de Peña, que fondeó en ella, a una bahía
(2) comprendida entre cabo San Diego y bahía del Buen Suceso,
accidentes, estos dos últimos, bautizados por los capitanes Nodal.
En Buen Suceso permanecieron fondeados corbeta y bergantín, designando
aguas de San Pío (3) al arroyo que desemboca al E. de la punta de Oan
Pío. donde tomaron las enfilaciones y marcaciones necesarias para el le
vanta-miento de su plano.
Como las instrucciones disponían el reconocimiento de la costa
meridional de Tierra del Fuego, dispuso Elizalde se esquifara la lancha
de la corbeta embarcando víveres para seis días y algunas armas
portátiles. Y a las 9 del 2 de febrero, después de oír misa, se abría
aquélla del costado.
Iban a bordo, además del teniente de navio Elizalde y piloto José de la
Peña, el alférez de navio José Zuasnavar, el aventurero Cándido Lasala
(alférez del regimiento de infantería de Buenos Aires) y el pilotín
hábil itado Antonio Aneiros, "encargado de la aguja de marear, corredera
y
(1) La devolución de ese nombre la estimamos, pues, plausible.
(2) Creemos que es la actual Babia Tbetis. El bergantín de Peña dejó en
ella un ancla porque, debido al mal tiempo, tuvo necesidad de filar por
ojo su orinque.
(3) El Derrotero no da nombre a ese chorrillo o filtración, por lo que
también podría mantenerse el de San Pío. que Elualde le impuso.
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sondalesa . La dotación de la lancha la componían: un patrón, trece
hombres de mar y un ayuda de cámara, vale decir, 21 personas en total.
A mediodía llegaron a lo que ellos designaron punta del Des canso "que
es un peñasco alto en figura de Morrión" desde donde "comienza la tierra
a hurtar más y más hacia el Oeste'. Desde este punto siguieron a remo
hasta lo que la carta de Elizalde llama "punta Saltarín, donde se vio un
pájaro de este nombre' .
Durante esa primera jornada penetraron a bahía Valentino a cuya punta
Este nombraron de Valiente por haberse conducido como tales, los
bogaderos de la lancha "para montarla por lo mucho que costaba a causa
de la gran marejada y viento fresco de proa , agregando que "bogaron con
igual brío hasta una isla mediana y bastante alta que llamé de
Zaramagullones por los muchos que tenía y no hallando en ella ni en la
costa fondeadero ni abrigo alguno, largamos las dos veletas, sin embargo
de estar el viento al N. O. frescachón y ceñidos por estribor llegamos
después de dichos rociones a la costa del O. de dicha bahía, a una
ensenada que tenía bastantes patos canales cuyo nombre le quedó".
En la punta Oeste de bahía Valentino cenaron y secaron "con grandes
fogatas que se hicieron en tierra, las ropas mojadas durante la tarde
durmiendo, claro que incómodamente, en la lancha para evitar alguna
sorpresa de los indios, tapados con los toldos y lonas de las tiendas de
campaña .
Al amanecer del siguiente día, previo desayuno en tierra, reiniciaron
viaje continuando la tarea de exploración. El tramo de costa existente
entre las bahías de Valentino y de Aguirre se recorrió en largas bogadas
amenizadas por esa sana familiaridad que existirán siempre en las
lanchas dedicadas a esta ruda tarea y que se evidencian, en esta
oportunidad, en los nombres dejados a los accidentes que fueron testigos
de aquéllas.
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El di ario de Elizalde nos dice, en efecto, que la punta de Marques
debió su nombre "al apellido del patrón de la lancha, nombre que le
quedó diciéndose cual se daría se pensó al más feo de la lancna y no
habiendo en ella ninguno a quien apropiárselo por teo, se dijo llevaría
el del patrón, con mueno pasatiempo bogó con el mayor vigor la marinería
a su salud por lo mucho que lo estimaban siendo acreedor por sus bellas
prendas e inteligencia a ello .
Poco más adelante bautizaron una "Punta del sermón del Indio llamada así
por haberse presentado uno en lo alto de ella, como en un pulpito, a
gritarnos, con tan descompasadas voces que estando a 3 millas distante
de él aun se oían sus alaridos ; transcurrieron así 4 horas de dura
labor yendo a descansar a una de las islas del archipiélago de margarita
— formando por cerca de 24 islotes — que nombraron Preciosa porque
después de recorrerlas a todas, proporcionóles "su socaire el descanso
de la gente fatigada de tanto bogar por cerca de 4 horas seguidas y tomó
nuevos bríos con un bocado . Desde ella se mareo al N. el ' 'picacho de
Madama ' (1) y al O. N. O. de éste, y a 3 millas de distancí? , se situó
el "Monte de la Campana cuyo nombre aun se conserva.
A las 9 de la mañana pusiéronse nuevamente en marcha a fuerza de remos
con proa a una punta — que denominaron de Viana "Remando con tales bríos
por el célebre apellido — a la que llegaron antes de las 10.
A poca distancia (en Punta de Tres Canoas) tuvieron uno de los tantos
encuentros con los indios que les gritaban
"en tono de gozo y alegría y a quienes regalaron cuchillos y 304
pañuelos encarnados con algunos retazos de bayeta a causa de habernos
caído muy en gracia su generosidad de repartir entre los nuestros
porción de pescado \ El hecho de que no temieron estos indios a los bla
neos era indicio de "ser
(1) Creemos que el actual cerro Virpamide.
LSI —
quizá los primeros europeos que por allí aportarían , dice con mucha
razón Elizalde.
Llegados a la actual bahía Aguirre dieron nombre de Cabo Zuasnavar
(actual Cabo Hall) a la punta del Este por el alférez de navio "que era
de la compañía de la lancha \
Dentro de aquella bahía muestra la carta cuatro pequeñas ensenadas que
nombradas de Este a Oeste, son : ensenada de Zuasnavar, de Buena Vista
(por el aspecto), de Lasala (por el aventurero Cándido Lasala que
también dio nombre a Cabo Cándido) y finalmente la babía Aguirre (1)
propiamente dicha "en memoria de un primo hermano — habla Elizalde— don
Juan Pedro Aguirre".
Las restantes designaciones recuerdan ocurrencias ligadas a esa jornada.
Así punta de los Apuros por lo mal que lo pasaron en el viaje de
regreso, "Ensenada de la Peste (por el hedor de los escrementos de
pájaros) a la comprendida entre punta Aguirre y punta San Blas (por la
festividad del día, esta última),
Fuera de ella, y en dirección al Oeste, sólo dos nombres más llegaron a
bautizar: una, punta del Engaño a la que sale más al S. de la costa
Oeste de la bahía y punta San Pío.
La primera, que ha conservado tal designación, la debe a que creyeron
encontrar una ensenada al doblar la punta y en cuanto al segundo "por
haberse dicho que lo último que se descubriese había de llevar este
nombre . Desde él situaron a la Isla Nue va.
Al ponerse el sol, los expedicionarios regresaron a bahía Aguirre "y
después de haber cenado y rezado el Rosario, nos embarcamos en la lancha
para poder descansar con alguna satisfacción .
EJ día siguiente 4 — de lluvia, viento y nieve — recorrieron todas las
ensenadas de la bahía Aguirre durmiendo esa noche en la isla del Amparo
— "por el que nos dieron . — La terquedad de los vientos, que les
imposibilitaba
(1) Puerto Espnñol Je las cartas posteriores a la de esta expedición.
seguir al Oeste, decidiólos, el 5, a regresar a la corbeta satisfechos
de que no había por aquella costa establecimiento inglés, ni señales de
naberlo habido", pues agrega : "donde quiera que llegamos dejamos
reliquias de nuestra permanencia que no pueden equivocarse con las de
los míseros americanos, cuales son el corte de muchos árboles para nacer
fuego y calentarse el de rayar y poner inscripciones en sus cortezas,
nacer cruces y grabar letreros en los peñascos. Seguir los sentimientos
de la Nación que los lia pisado y así nosotros por los nuestros quedó
"Viva España, Viva el Rey, Viva Carlos IV — Jesús María y José".
En el viaje de la corbeta desembarcaron los oficiales expedicionarios
para tomar marcaciones dejando — día 6 — en la ensenada de "Patos
Canales , situada en la costa occidental de bahía Valentín, una botella
con la noticia de la presente exploración. Y ese mismo día, a las 3 de
la tarde, estaban a la vista de la bahía de Jbuen Suceso, siendo
recibidos por sus camaradas con el consiguiente alborozo porque creían
que el temporal del día 4 que en tanto apuro había mantenido a la
corbeta, los había hecho zozobrar.
Dicho temporal maltrató a la "San Pío , que atravesándose en una fuerte
racha, dejó bajo el agua la batería de babor, la hizo garrar en mala
forma, produciendo heridas a varios tripulantes en las faenas de anclas
que se sucedieron. A uno de ellos, soldado de marina, "le entró un pasmo
del que acaba de fallecer en este real Hospital con ejemplar serenidad
cristiana — según palabras de Eli-zalde.
El 7 el bergantín hizo rumbo al "Ancón del Carmen para tratar de recoger
el anclote y calabrote perdidos en el viaje de ida, para luego
incorporarse a la corbeta cuando la viera rebasar sus puntas. Al día
siguiente levó la corbeta "San Pío" pero las calmas que sobrevinieron
primeramente, y la corriente del estrecho luego, la obligó a fondear al
5. W. de San Diego (rada de "La Corbeta en la carta) y el 10
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después de lucnar contra la corriente y Tuerte viento del N., regresó de
arribada al puerto de salida.
Hasta el 12 no pudo abandonar la 44San Pío" la costa oriental de Le
Maire y cuando ésta lo efectuó, el bergantín no pudo nacer lo propio, ni
ese día ni el siguiente, 13, en que estuvo a punto de perderse contra la
costa impulsado por un violento S. S. E. "con todos sus fierros en el
agua por lo que tenía pronta la pólvora, armas y vizcochos a fin de si
salvaban recoger de estos efectos para su subsistencia y defensa de los
indios .
En tanto la nave de Elizalde, el mismo 12, fondeaba en Año Nuevo por
donde encontraron dos balandras inglesas loberas. A la isla isla de más
al Este (1) la llamó de CiOok en honor del navegante que anteriormente
las nabía recorrido con fines de levantamiento.
El reconocimiento del puerto de Año Nuevo lo efe ctuó el teniente de
fragata Luis del Monte acompañado del alférez de fragata Manuel Bernal y
del aventurero Lasala. Mientras dicna operación se iniciaba se produjo
la pérdida del ancla de la corbeta que garreó sobre la segunda isla a la
que se nombró de Elizalde.
Como el tiempo presentara mal cariz decidió el jefe de la expedición
llamar la lancha a cañonazos y emprender viaje con destino a Malvinas a
las 9 de esa noene.
El temporal del 13 tuvo también en peligro a la "San Pío que corrió a
palo seco un temporal del S. que la hizo filar 11 millas "cosa que pasmó
a todos los que sabíamos la pesadez de la corbeta que jamás pasaba de 9
a 10 millas su mayor andar forzándose de aparejo'.
Lie gada a Puerto Soledad (Malvinas), el 21, se producía al siguiente,
la llegada del bergantín de Peña.
Tal fué, a grandes rasgos, la expedición de Elizalde eegún se deduce de
su parte elevado desde Malvinas por si mismo jefe en fecka 7 de marzo de
ese ano de 1792.
(1) Las Islas de Año Nuevo son en total cinco.
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.Dxisten de tal viaje por lo menos 4 cartas copiadas fotográficamente de
las originales del depósito "lidrográ-fico de Madrid, en cuya colección
obra.
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