HISTARMAR · Difusión de la Historia y Arqueología Marítima · [email protected]

Historia y Arqueología Marítima

HOME

EXTRACTO DEL VIAJE DE JOHN PETERSEN A BORDO DEL "LOQUITA"

O las vicisitudes de un Dinamarques aventurero en el Parana

Indice Náutica

Fuente: Neptunia 1925

1630 kilómetros de navegación solitaria

Modestamente ha llegado al Tigre un '' sloop'' llamado "Loquita" tripulado solamente por su propietario el señor John Petersen, quien ha realizado la travesía "singlehanded" de 1630 kilómetros, habiendo zarpado de Asunción del Paraguay el 15 de Marzo último.

Hemos entrevistado al señor Petersen para obtener pormenores de su viaje y con tal motivo nos hizo la siguiente relación.

Soy teniente de caballería del ejército dinamarqués, pero ávido de viajes después de haber cursado estudios de ciencias naturales y de haber viajado por Suecia y Finlandia me embarqué como naturalista de una expedición de caza, dirigiéndome con ella desde mi país a Groenlandia. Esa expedición constaba de 20 hombres todos cazadores.

Hallándonos en las regiones frías del paralelo 75° N. y casi al terminar el objeto de nuestros trabajos, comencé a pensar en un viaje con el mismo fin, a las zonas calientes del Paraguay donde tendría oportunidad de estudiar y coleccionar pájaros comunes en esas latitudes. Mi nuevo propósito no pude ponerlo en práctica inmediatamente porque el schooner "Taginy" en el cual regresábamos a Dinamarca naufragó aprisionado por los hielos cerca de la isla Shannon y tuvimos que refugiarnos en los hielos donde permanecimos año y medio completamente abandonados a nuestra suerte, alimentándonos exclusivamente del producto de la caza.

Taginy apresado por los hielos

Nuestro Gobierno envió una expedición de auxilio y felizmente fuimos rescatados a la intemperie y a la soledad de los témpanos helados.

Cuatro meses después de permanecer en mi país me embarqué para Buenos Aires, desde donde pasé al Chaco Argentino y luego al Paraguay, regiones que he recorrido en todas direcciones, cruzando selvas y haciendo vida común con los indígenas en los territorios de Lenguas y Sana-palá, prosiguiendo siempre los estudios sobre pájaros así como formando colecciones embalsamadas de los mismos.

Bajé después a Colonia Elisa y allí llegó a mis manos un ejemplar de la revista norteamericana "The Rudder" la que leí y me sugirió la idea de construir un barco tipo "Seabird" cuyos planos publicaba ese número. A tal efecto un amigo los desarrolló a tamaño natural y puse manos a la obra sobre la ribera del río Paraguay, empleando maderas de los bosques, viraró en su totalidad incluso botavara y pico y eucaliptus para el mástil. El trabajo duró nueve meses y fui ayudado por un natural del país en la parte más pesada de la obra. Mi propósito era dirigirme a la Patagonia y Tierra del Fuego para continuar allí al Sud mis investigaciones de naturalista.

El "Loquita" en construccion

El yate que he construido y con el cual he llegado al Tigre tiene 7.60 metros de eslora, 2.40 de manga, 1.04 de puntal, 1.15 de calado, lleva un lastre externo de 400 kilos en un block de cemento armado y 200 kilos de piedras como lastre interno. El velamen y aparejo fué también fabricado personalmente.

Naturales del Paraguay

Hemos dicho al principio modestamente, porque así merece calificarse la llegada de un hombre que ha puesto de su parte una energía superior para vencer tantos obstáculos, y véase como es verdad:

El domingo 15 de Marzo zarpé de Villa Elisa acompañado de un amigo finlandés, rumbo a San Antonio donde debía retirar los papeles de navegación.

El "Loquita"

Zarpé de San Antonio a las 12 para cumplir mi propósito de llegar a Buenos Aires y con viento y corriente favorable rumbo al S. pasé por Villeta a las 14. Como navegaba sin cartas me guiaba por conocimientos locales teniendo además presente el color de las boyas, dejé del lado paraguayo dos boyas rojas y luego de dar una bordada hacia la costa argentina varé, zafé enseguida pero volví a varar y como el viento era muy fuerte, arrastró el barco sobre la arena. Poco tiempo después pasó aguas arriba un paquete de Mihanovich. Traté de hacer flotar el barco pero no lo conseguí, esperé un auxilio en vano y para pasar las horas hasta poder flotar de nuevo me puse a pescar toda la tarde, si que un pez picara la carnada.

El lunes 16 de Marzo durante la noche se formó un enorne banco de arena alrededor de mi barco de tal modo elevado que me permitía caminar perfectamente sobre él. Apareció una canoa con dos hombres y una mujer, les pedí auxilio, se acercaron y me pidieron por el trabaja 50 $ paraguayos.  Sin embargo después del examen de la situación de mi barco dijeron que era imposible ponerlo a flote a pesar de que mas cerca se había formado un cauce con fuerte correntada y se retiraron.

Hasta las 18 no pasó ni una otra embarcación. A esa hora otra embarcacion remontaba el río Paraguay, el remolcador Belfont con remolque y pedí auxilio. El capitán mandó un bote con dos hombres y un largo cabo de acero. Tironeó luego hasta dejarme a flote y cobróme 100 $ paraguayos por la ayuda. Quedo fondeado hasta mañana.

Zarpé el martes 17 de madrugada a las 9, rumbo a la Angostura, paraje muy peligroso porque existen muchos escollos, pero pasé a pesar de ello con felicidad, gracias a que estando bajo el río podían verse las piedras. Hora y media despues entré en un arroyo para fondear y pasar la noche, pero al salirme dos metros del canal del cauce varé en un banco de barro muy blando Largué varias veces el ancla por la popa pero no mordía en el barro y al cobrar la cadena la traía a bordo. Como sólo había cincuenta centímetros de profundidad y la costa distaba apenas cinco metros, me lancé al agua para procurar un botador en el bosque, pero aparte de no poder caminar porque me enterraba en un lodo blandísimo, las pirañas me mordían y obligaron a subir a bordo rápidamente.

Traté de usar el pico como botador, pero este se hundía más de dos metros en el lodo y me costaba un gran trabajo desenterrarlo. Esperé hasta la mañana siguiente y entre tanto falto de provisiones encarné un anzuelo con un pedazo de cigarro de hoja cobrando una piraña que me sirvió de carnada para retirar después pues un armado.

El 18 a las 8 llegó el remolcador Águila con tres chatas y le pedí auxilio al patrón. Me respondió que desempeñaría previamente una comisión en las cercanías y que después volvería a ayudarme como así lo hizo. Largó después una espía, pegó un tirón y me sacó de la varadura, le pregunté cuanto era el importe de su trabajo y me contestó que había tiempo para hablar sobre eso, que entre tanto navegaramos en conserva aguas abajo porque el viento me era favorable.

Al montar la punta de una nueva cancha se levantó un fuerte viento que me imposibilitó seguir navegando, resolví fondear. El viento era tan fuerte que el barco en lugar de dar la proa a la corriente daba la popa. Al entrar el sol calmó el viento, pero volvió a soplar fortísimo del S. con lluvias intensas.

La lluvia y el temporal continuaron el 19 hasta las 10 que calmó, entonces traté de virar el ancla y zarpar, pero imposible, el ancla no arrancaba; puse aparejos sobre la cadena utilizando los motones del pico, pero como estos hacían la fuerza desde arriba del mástil, el barco fué escorándose a la vez que la corriente lo alejaba.

: La posición de inclinación púsose tan crítica porque juzgo que la perilla llegó a estar a 30 centímetros del agua, es decir, el mástil estaba casi horizontal, mientras el agua penetraba en la cabina y entre echarme al agua y nadar o tomar la navaja y deslizarme por el palo hasta cortar el cabo del aparejo no transcurrió un segundo; decidiéndome por lo último, corté el cabo, y el barco al sentirse libre se enderezó violentamente conmigo en la punta del mástil tumbándose a la otra banda hasta sumergirme hasta el pecho. Cuando terminaron poco a poco los balanceos descendí. El barco aún permanecía anclado.

Vista la inutilidad de mis esfuerzos esperé hasta la puesta del sol, hora en que vino una canoa con tres hombres a ayudarme, pero sin mayor éxito. Resuelvo, finalmente, esperar hasta mañana para dar tiempo a que pase algún vapor para pedirle la fuerza de sus guinches, de lo contrario cortaré la cadena. Profundidad del río 10 metros.

A las diez del 20, como no había pasado vapor, corto la cadena y navego aguas abajo con viento y corriente favorable. A las 12 se levanta un viento S. fresco y bordejeo durante dos horas, pero ganando poco camino. A las 14 la cancha del río en que me encuentro me permite poner proa al E. y navego con viento del través, pero poco después calma el viento completamente. Navego sólo con la corriente.

Distingo una estancia en la costa argentina, pero no puedo acercarme a la costa porque está resguardada por un banco. Como no hay viento la corriente me recuesta sobre él y quedo varado. Las casa de la estancia quedan a 500 metros más o menos y a pesar de que grité pidiendo auxilio, nadie salió, parecía ser un establecimiento muerto. Sin embargo ignorando la nacionalidad de sus dueños, preparé tres cartas iguales solicitando adquirir provisiones, una en inglés una en alemán y una tercera en castellano.

El sábado 21 amanece sin viento y distingo con los anteojos una canoa que a las 8 llega a bordo; eran dos peones de la estancia que venían mandados para prestar ayuda y dijeron que los propietarios y todo el personal era paraguayo. Entregué a los peones la carta en castellano para el propietario de ese establecimiento que resultó llamarse Villa Emilia, de don Manuel López, quien con su señora vino a bordo a medio día trayéndome provista para una semana, invitándome para mañana domingo a pasar el día en tierra.

Paso el domingo 22 en la estancia y tomo algunas fotografías. A las 12 llega la lancha a motor "Capestan" con cuatro cazadores argentinos que por $ 5 paraguayos me dá un tirón y deja mi barco a flote. Un yacaré de 2.50 metros pasó la noche junto al barco. He pescado muchas pirañas por la mañana que di como alimento al yacaré quien las engullía con bastante fruición. Zarpo a las 12 y media llegando a las 14 a la estancia puerto Victoria cerca de Villa Olivo, cuyo propietario es el señor Enfeldt oriundo de Suecia. Me invita a quedar hasta mañana, entre tanto arreglo las velas, calafateo la cubierta y seco mi ropa que está muy húmeda.

Lunes 23...........

El martes 24 zarpo a las 8 de la estancia Renfeldt y lo hago recién a esta hora porque antes no había viento. Llego a Villa Alberdi a las 4 y envío una carta al banco Escandinavo-Argentino, de Buenos Aires para que me gire fondos sobre el Banco de la Nación, en Corrientes. A las 5 me hago a la vela para fondear abajo de Formosa. En la noche del jueves 26 de Marzo sopla un furioso temporal que rompe el pico de la mayor el cual arreglo y empatillo.

Una vez arreglado zarpo y fondeo en la costa paraguaya arriba de Villa Pilar a donde arribo el 27 por la mañana con viento fuerte del S. que me impide atracar al muelle y por eso embarranco en la playa.

Mando el pico a un carpintero para que fabrique uno nuevo y entre tanto me alojo en el hotel del Puerto, de propiedad de un tal don Ricardo. Como el 28. no está aún listo el pico, espero hasta mañana.

Hoy domingo 29 me entrega el carpintero un nuevo pico de viraró y su cuenta respectiva, valor de 200 $ paraguayos. Envergada la mayor zarpo de Villa Pilar a las 10 hs. no sin antes haber recibido instrucciones sobre la navegación de la costa argentina frente a la desembocadura del Bermejo, conceptuada como muy peligrosa por los remansos donde 15 días antes había naufragado un remolcador, -pero como sabia que siempre debe seguirse la barranca argentina hasta llegar al Bermejo, seguí más bien por la paraguaya para recibir la corriente por de estribor.

Una legua, más o menos, aguas abajo vi una partida de hombres y mujeres en el bosque,  pregunté donde estaba la parte peligrosa para la navegación contestándome que la había pasado y que mi ruta era buena.

A las 14 pasé por puerto Bermejo llegando al anochecer a Humaitá. La noche del 29 será memorable por la lucha que sostuve con los mosquitos. No creo que puedan existir más en otros lugares. A la salida del sol recién he podido conciliar el sueño

Marzo 30...........

A las 9 del día 31, cruzo el Paso de la Patria, la punta de la costa que separa al río Paraná está cubierta de raigones. En este punto se encuentra los ríos Paraguay, Alto Paraná y Paraná. Los dos primeros al unir sus aguas correntosas, forman rompientes una especie de ' tide rípes'' y mientras cruzo esta zona embarco bastantes aguas a pesar de tomar la rompiente por la amura con proa al E. rumbo a dos islas balizadas con boyas rojas. Una vez que pasé entre estas islas, otro temporal se descarga con viento tan fuerte que hace volar la arena de la costa cerrando el horizonte a todos los rumbos.

Manteniendo la proa al E. alcanzo la costa en la provincia de Corrientes encontrando en ella un puerto natural entre dos rocas, pero al entrar en él toco fondo y el barco comienza a hacer agua. La noche pasó lloviendo fuerte con muchos relámpagos.

El día 1° de Abril lo pasé trabajando en el calafateo del casco a cuyo efecto debí tumbarlo cargándole piedras a una y otra banda alternativamente. Llovió todo el día, con viento S. fuerte, pero el puerto era seguro. Abril 1° Después de calafatear todo el casco, desembarqué con el objeto de reconocer los alrededores de la localidad e internándome en el bosque llegué hasta un estero cuyas aguas estaban cubiertas de "Irupes" o Victorias Regias. Ha sido este el único punto en que tuve oportunidad de ver en la Argentina esta clase de plantas. En cuanto a la fauna observé 33 yacarés negros y colorados cuyas cabezas asomaban fuera de la superficie en procura de sol. Había además muchos patos reales y aguapes-ase.

Abril 2. A las 8 zarpé, llegando a Corrientes a las 12, pero antes de entrar a este puerto varé tres veces, dos de las cuales pude salir solo, pero para la tercera debí recurrir al auxilio de un pescador y aceptar la ayuda que un capitán de un barco fondeado cerca me envió, en forma de un bote y un marinero. Zafado de la varadura llegué al puerto, presentándome en seguida a la capitanía con los papeles para tener libertad de entrar a la ciudad y ocurrir al Banco de la Nación para retirar el dinero a que ya me he referido anteriormente, pero el establecimiento ha ya estaba cerrado.

Viernes 3. Ocurrí nuevamente al Banco donde y fui informado que el dinero aún no había llegado v como no tenía un centavo en el bolsillo, le ofrecí al dueño del hotel Paraná todos mis papeles y ropa en garantía del alojamiento hasta recibir el giro, pero el propietario no quiso aceptar la propuesta y me cerró la puerta cortando todo motivo de insistencia de parte mía. En vista de esto fui a otro hotel a hacer la misma proposición felizmente con éxito, encargándose el dueño del mismo de telegrafiar a Buenos Aires para averiguar si el dinero había salido.

Por la tarde llegó la respuesta del banco Escandinavo-Argentino informando que el giro había salido por carta del 31 contra el Banco Nación Corrientes. Sábado 4. Por fin esta mañana recibo el dinero, pagué la cuenta del hotel y recibí de vuelta mis documentos que había dejado en garantía. Hice la provista para seguir viaje y concurrí al cinematógrafo para ver una cinta llamada Siam donde tuve la sorpresa de ver a un grupo de inspectores de bosques dinamarqueses al servicio de Siam, entre los cuales distinguí a uno muy amigo mío.

Es realmente una casualidad haber tenido esta vista agradable de una persona amiga conocida en Dinamarca, cinematografiada en Siam y reproducida en Corrientes.

Domingo 5. Zarpo a la madrugada y media hora después entro en el canal a Barranqueras en el que la corriente es más fuerte que afuera en el río. A la puesta del sol, amarré a la costa del Chaco. He navegado 50 kilómetros.

Lunes 6. Me doy cuenta a la madrugada que anoche he entrado a fondear entre dos raigones de tal modo que la correntada mantiene el casco apretado contra uno de ellos siéndome imposible salir por esa razón. Espero auxilio todo el día y aún cuando pasan dos remolcadores a diversas horas, pero uno por no tener tiempo y otro por no poderlo siguieron viaje de largo.

Martes 7. Ha llovido toda la noche y toda la mañana. A las 15 pasó una lancha aguas arriba le di un cabo y me sacó de la posición difícil en que me encontraba. Poco tiempo después cruzaba frente a Empedrado y varé una legua abajo de ese puerto. Lamento no tener carta del río Paraná que no he podido conseguir. Por suerte a las 17 comenzó a soplar viento S. cuya intensidad aumentaba más y más hasta que el "Loquita" escoró lo suficiente para zafar y seguir navegando. Arrié la mayor porque el viento era muy intenso y con trinquetilla sola y corriente a favor bordejeaba a la vista de un remolcador que poco a poco se iba alejando y perdiéndose de vista a través de la cortina de agua de un denso aguacero. Durante la noche amarré a la costa de Corrientes. Lamento haber dejado perdida mi ancla y no haber encontrado otra adecuada.

 Miércoles 8. Toda la noche y toda la mañana ha llovido fuerte con viento del Sur. muy frío. Zarpo temprano, pero no puédo gobernar bien, el agua y el viento me enceguecen. Durante una hora palmeo la costa de Corrientes. A las 11 veo una boya roja sobre la costa del Chaco en cuya demanda navego. Distingo un canal que se interna en el Chaco, es angosto, pero de mucha corriente aguas arriba y tal era la intensidad que me obligó a entrar en él. Pensé que si corría para adentro tendría salida por otro lado y me dejé llevar porque adentro no había viento.

Una hora después llegué o fui llevado a Urracapitacuá, donde encontré al vapor Ariel cargando quebracho, fui a bordo a saludar a su capitán Ramón Licardi. Los oficiales también fueron muy amables y me dieron los rumbos para la ruta del río Paraná. Esa tarde quedé fondeado. Por la noche fui invitado a bordo del Ariel a jugar al ajedrez, perdí todas las partidas, hacía mucho tiempo que no jugaba mientras la oficialidad lo hacía todas las noches.

Jueves 9. Llovió y hubo mal tiempo todo el día, decido quedarme hasta mañana. Por la noche volvemos a jugar varias partidas de ajedrez con mejor resultado para mí que en la noche anterior.

Viernes 10. Amanece sin viento, imposible navegar, a mediodía llego una lancha de Bella Vista y el dueño me ofreció remolque por $ 5 argentinos por una distancia de 14 leguas. Acepté y por la noche llegué a Bella Vista.

Sábado 11. Por la mañana ventilo las velas y la ropa así como los pájaros embalsamados que están muy húmedos. A mediodía llovió otra vez y continuó durante toda la tarde y toda la noche.

Domingo 12. Deseo zarpar, pero como sopla un viento demasiado fuerte del S no conviene hacerlo. Por la noche arriba el Ariel y fondeó para pasar la noche. Los oficiales mandaron un bote para llevarme a bordo donde jugamos varias partidas de ajedrez. De despedida el capitán Licardi me obsequió con una carta del M. O. P. argentino correspondiente al río Paraná- desde Esquina hasta Buenos Aires. A todo el personal superior del Ariel quedo muy agradecido por las atenciones repetidas de que me hicieron objeto demostrando poseer todos ellos sentimientos desprendidos de buenos marinos.

Lunes 13. Zarpé de Bella Vista a la madrugada con viento muy favorable durante todo el día y gracias al inapreciable obsequio del capitán Licardi y las instrucciones verbales que de él recibí he realizado mi mayor trayecto hasta la fecha, 100 kilómetros en 12 horas.

Miércoles 15. Hace hoy un mes que estoy de viaje, viento fresco y favorable. Fondeo cinco leguas al N. de Esquina, si el viento sigue así estaré en Rosario de Santa Fe dentro de dos días.

Jueves 16. Según la carta he navegado hoy más de 100 kilómetros.

Viernes 17. Pasé temprano por Rosario, la navegación al largo del muelle de su puerto me ha llevado casi una hora. Observo que los muelles están completamente ocupados por vapores de ultramar cargando y descargando. Fondeo frente a la isla Paloma.

Sábado 18. Ha llovido toda la noche con fuerte viento S. que a la tarde viró al N. A las 16 cruzo frente a Villa Constitución y después por Puerto Obligado.

Domingo 19. Por la mañana enfrento la laguna de San Pedro y como el viento es desfavorable entro a ella y espero hasta las 4 que salí. Afuera soplaba fuerte viento S. arbolando mucha marejada. Un bandazo me hizo perder un botador y el burro. Se rompe la driza de pico y cae la mayor al agua. Mucho trabajo me costó salvar la vela y reparar las averías en medio de tan mal tiempo. Un momento después de izar la mayor y ponerme en camino se cortó la driza de trinquetilla y la vela cayó. El viento era sumamente fuerte y el río muy alborotado me hacían difícil la reparación de la driza, pero lo conseguí y subí al mástil para pasarla por el motón. Continúo navegando. Fondeo en el arroyo Los Lobos frente a la Isla de San Pedro.

Lunes 20. A las diez entro al Paraná de las Palmas. Por la tarde llego a la Zanja de Mercadal pasando la noche en el rancho de un pescador español.

Martes 21. Tengo viento favorable todo el día, avanzo más de 70 kilómetros, es decir la mitad del camino al Tigre. Por la tarde llegué a una isla donde hay ua arroyo en cuya boca había una canoa amarrada a un palo y allí también amarré. Como oía ladridos lejanos supuse había una población a donde pedir permiso para permanecer allí. Iba a desembarcar con tal propósito! cuando observé que del lado de Campana llegaba una canoa con un remero que al verme apresuro la marcha.

Como supuse era el propietario de la población lo saludé y le pregunté si lo era: sí, naturalmente, me contestó, le solicité permiso para pasar la noche y no respondió, y como el silencio se prolongaba, agregué: si no me permite me iré. Su respuesta fué: ¿cómo se llama el "sloop"? — "Loquita", y yo John Petersen. ¿De dónde viene? — De Villa Elisa, Paraguay, — ¿Tiene papeles? — Sí, aquí están, y como no los mostré en seguida, agregó: tráigalos pronto | que estoy apurado. Una vez que los vió, dijo: ¿ Cuándo ha salido Vd. de Villa Elisa? — El 15 de Marzo. — ¿Cómo puede ser verdad eso cuando su pasaporte tiene fecha 6 del mismo mes? — No tenía obligación de salir el mismo día, respondí y si no me permite quedarme me voy, agregué para terminar. No, puede quedarse por esta noche, pero como vienen gentes de varias ideas, muchas veces no se sabe si el permiso se acuerda a una persona peligrosa. Concedido el permiso arrié las velas. Durante la noche el río bajó y el "Loquita" se tumbó permaneciendo así todo el día siguiente. El propietario de la población vino y se rió al ver mi situación.

Jueves 23. En una canoa de mi ahora amable protector fui a Campana.

Viernes 24. El río creció, salí del amarradero, y media hora después fondeaba en Campana, donde quedé dos días esperando correspondencia.

Sábado 25.........

Domingo 26. A las 4 entré en el río Capitán y pasé la noche en la isla Tres Hermanos donde quedé varado en el fondeadero a pesar de las indicaciones contrarias del propietario de la misma quien con su lancha me sacó de la varadura. La misma tarde, a la puesta del sol, llegaba al Lujan, cuya correntada me empujó sobre la costa desde donde una lancha me llevó al Tigre.

Me quedan gratos recuerdos de la travesía y sólo lamento que la navegación a vela me haya hecho exceder la licencia otorgada por el Gobierno del Paraguay hasta el 1." de Mayo último que me ha hecho perder allí no sólo las funciones de Instructor de Policía, sino y es lo que más me afecta, no haber podido cumplir el permiso dentro del término acordado.

 
 

Este sitio es publicado por Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: [email protected]

 

Este sitio usa únicamente cookies técnicas y almacenamiento local para su funcionamiento. No compartimos datos con terceros. Más información