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EL VAPOR AMADEO
El Astillero Liverpool Forge Co. lo
construyó en 1884 para la empresa Argentine Steam
Lighter Co, una subsidiaria de Lamport and Holt. En
1892 se vendió a José Menéndez, de Punta Arenas. En
1909 cambió su nombre a Sociedad Anónima Ganadera y
Comercial Menéndez y Behety.

Desde el 187 de
setiembre 1892 comenzó a realizar navegaciones por
puertos del Pacífico y el Atlántico pero fue de mucha
importancia el nexo que cubrió con Tierra del Fuego en
especial la ciudad de Porvenir y Ushuaia. También
recalaba en la bahía de San Sebastián (fondeaba donde
estaban los buscadores de oro), Península Mitre en
general pero en especial Bahía Thetis, por los cueros de
lobos de mar, Buen Suceso y también Isla de los Estados.
Para Ushuaia y en si
toda Tierra del Fuego Argentina fue de gran ayuda.
Conectaba con Punta Arenas por donde pasaban cientos de
buques al año y se podía combinar con Montevideo y
Buenos Aires. Es así como Gobernadores, misioneros, estancieros
y comerciantes tenían una conexión firme con Buenos
Aires.
Muchos inmigrantes
llegados a Ushuaia, como ser los Beban, Karelovich,
Bronzovich, etc llegaron via Punta Arenas. En ese
entonces una Metrópolis sobre el Estrecho de Magallanes,
el único paso entre los Oceános Pacifico y Atlántico (hasta
1915 con la apertura del Canal de Panamá y el exódo de
estas empresas a Buenos Aires).
El Amadeo transportaba
la correspondencia, Gobernadores, buscadores de oro,
víveres para la Misión Salesiana, ovejas, náufragos y
hasta indios a las reducciones. Haber sido Capitan de
ese buque en esa época y por esas aguas debe haber sido
una gloria. Ningúna navegación igual a la otra con
condiciones totalmente cambiantes al instante. Como de
ir a buscar a los náufragos del Duchess of Albany (1893)
y luego terminar pidiendo auxilio para ser rescatados
ellos. Anécdotas de mares solitarios y tormentosos lo
cual le valió el reconocimiento de muchos Gobiernos de
todo el mundo. Uno de los salvatajes mas famosos
realizado con el Amadeo fue (en 1923) acudir al auxilio
el de una goleta Noruega (Vigo) donde rescató a
todos sus tripulantes, cerca de caleta Policarpo en
Península Mitre. El Rey de Noruega le obsequió una copa
de plata.
Su audaz capitán en ese momento era
Eladio Fernández Pérez, nacido en Coruxo, Galicia en
1878.
El Amadeo fue el primer
buque de lo que después fue la Naviera de José Menéndez
(Menéndez Behety), que alcanzo a tener cerca de 50
buques. Sus caracteríasticas son: (datos del
Lloyd´s Register
of Shipping)
Vapor con casco de hierro; de 411
toneladas; eslora entre perpendiculares, 151,8 pies;
manga, 24,0 pies; puntal en bodega, 11,9 pies;
matricula, Punta Arenas; maquina compound de dos
cilindros; potencia nominal, 59 caballos; maquinas
construidas por J. Jones & Sons, de
Liverpool.
La naviera bautizó todos sus barcos
comenzando con la letra A como el Asturiano, Aviles,
Alfonso, Antártico, Argentino, Austral, etc y
recorrían toda la costa Patagónica donde luego
establecieron (ya asociado con Blanchard) la empresa la
Anónima (todavía existe) que se trataba de grandes
tiendas y almacén de Ramos Generales hoy devenidos en
importantes Supermercados.
El Amadeo fue
encallado en la playa de San Gregorio en 1932. Allí José
Menéndez había construido un gran establecimiento, con
comedores, dormitorios, herrería, garage, varias casas,
una capilla, almacén, graserías, galpones de esquila y
un tendido ferroviario de casi 13 km y un muelle, un
total de cerca de 50 construcciones. Esta en ambas manos
de la ruta. Se podría decir casi un pequeño pueblo. Como
anécdota podemos agregar que ese era el lugar donde Luis
Piedra plantó la bandera Argentina pidiendo que el
límite entre Chile y Argentina fuera ese. Los tratados
posteriores lo trasladaron a Punta Dúngenes.
La Estancia San Gregorio












El Amadeo fue declarado
monumento nacional en 1972. Esta junto a un hermoso
clíper mixto (hierro y madera) el Ambassador
(construido en 1869). Lamentablemente las aguas del
Estrecho de Magallanes lo van haciendo desaparecer.









CLIPPER
"AMBASSADOR".
Se trata
de un velero, los famosos clíperes de la
carrera del té.
Carrera que se hacía para ver quien llegaba antes a
Londres y obtenía un mejor precio (mas alto) en la
subasta del té. Estos clíperes comenzaron a construirse
hacia mediados del siglo XIX. Esqueleto de hierro y el
resto de madera. Las razones fue la evolución en la
construcción y otros decían que el sabor del té cambiaba
si el casco NO ERA DE MADERA. Algo fanáticos los
muchachos bebedores de té.
La
primer carrera de Foochow a UK fue en 1870 tardando 115
días, algo pobre comparando el resto (el que ganó fue el
Lahloo que tardó 98 días). Fue su capitán Duggan
y logró su mejor tiempo en 1872 con 108 días. Se decía
que estaba con mástiles muy altos y sobrevelado, cosa
que puede ser. Estos clíperes alcanzaban los 18 nudos,
que es una velocidad bastante alta para lograrla con
carga y solo velas; bueno el coraje de sus hombres y la
táctica del Capitán, era fundamental.
Sus
características son: Tonelaje de arqueo 692; eslora 53,6
m, manga: 9,5 m. , 5,8m de calado y desde 1874 pasó a
ser barca (son mas lentos y para otras cargas como
carbón, trigo o lana.
William Walker construyó al Ambassador
en el Dique Seco de Lavender, en Londres. Es similar al
famoso Cutty Sark (1869) que está en Greenwich,
Londres. También a otro muy bien conservado que se
encuentra en Adelaide el City of Adelaide (1864)
siendo este de pasajeros.
En la
carrera del té (tomado de
“La Aventura del Mar” de Time-Life) en cada primavera,
una docena de clípers se reunía a aguardar la cosecha
del año en Foochou. “Comenzado el embarque, proseguía a
un ritmo febril las veinticuatro horas, durante dos o
tres días, sin descansar los domingos y sin dilación en
el trabajo. Algunos capitanes apostaban sus marineros en
las bodegas, armados con palos de bambú para sacudir a
cualquier cargador que intentase holgazanear”.
Aprovechando hasta el último rincón del barco para
transportar las cajas de té, los veleros iniciaban su
larga travesía a Londres. Buscaban los mejores vientos
para cruzar el mar de la China, el océano Indico y, el
Atlántico, a la cuadra de las costas de Africa.
Arribados a Londres, donde se disputaban los
remolcadores, se atracaba, se descargaba de inmediato y
el producto se vendía al día siguiente.
En base a un trabajo del historiador Mateo Martinic
Beros, luego de dejar de ser clíper y pasar a barca
(tipo de aparejo) continuó sus operaciones entre Europa
y el lejano oriente y la costa atlántica y del Pacífico
de Estados Unidos. Una de sus mejores travesías (aunque
no se puede afirma totalmente dado que no poseemos
todas) fue de 114 días entre Yokohama y Nueva York, vía
cabo de Hornos. Esto es muy importante.
En un viaje de Nueva York a Melbourne enfrentó un
huracán que le causó cuantiosos daños. Las olas
barrieron la cubierta y se llevaron a 4 de sus 20
tripulantes que navegaban al mando del capitán C. Prehn.
También se perdieron todos los botes y la rueda del
timón. Luego, perteneció a diversas compañías y un nuevo
huracán la afectó en el Atlántico. Buscó refugio en Port
Stanley en las Malvinas, donde quedó fondeada con
severos daños.
El 10 de enero de 1896 es adquirida por el comerciante
de Punta Arenas Frank Townsend quien, con la nave ya en
esta ciudad la ofreció en venta a José Menéndez y
Mauricio Braun. Ambos empresarios la compraron para
destinarla como pontón para el depósito de lanas y otros
productos. Así permaneció por cerca de 40 años hasta que
sus propietarios decidieron vararla en San Gregorio,
junto al Amadeo. (De la Prensa Austral de Octubre del
2006). Aclaro que pontón eran cascos que estaban
fondeado y con embarcaciones menores se estibaba, lana,
carbón u otras mercancías. Luego llegaba el buque de
carga y cargaba desde allí o realizaba la operación
inversa, eso se hacía por ausencia de muelle con aguas
profundas o simplemente por falta de lugar en él.
Una vez varada fue perdiendo la cubierta de madera de
teka (muy codiciada por su durabilidad) y en si la de
todo el casco, hasta la cabeza de su mascarón. Por
suerte el remante fue rescatado y luego de
acondicionarlo se halla expuesto en el Instituto de la
Patagonia (sin la cabeza). Operación programada por el
buzo Francisco Ayarza y el historiador Mateo Martinic
Beros.
Es lamentable que se deje continuar la acción del mar,
cuya destrucción es segura. Los dos buques deberían
estar protegidos tal vez con una muralla y que no sea
diario el accionar del mar. El Ambassador es uno
de los pocos restos que se puede ver en el mundo de una
embarcación de este tipo.
Fue
varado en su último puerto en 1895 en San Gregorio,
luego le hizo compañía el vapor Amadeo. Declarado
Monumento Histórico en 1974. Pero solo con la
declaración un monumento no se salva de la destrucción. |