HISTARMAR · Difusión de la Historia y Arqueología Marítima · [email protected]

Proyecto ARQUEOLOGÍA DEL PECIO DE COSTA DEL ESTE (PARTIDO DE LA COSTA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES)

Responsable: Dolores Elkin - Primer informe - Elaborado por Dolores Elkin*, Ignacio Mundo** y Juan Croce*** - Septiembre 2013

*  CONICET  y  Programa  de  Arqueología  Subacuática  (PROAS)-  Instituto  Nacional  de  Antropología  y

Pensamiento Latinoamericano (INAPL), Buenos Aires

** CONICET - Departamento de Dendrocronología e Historia Ambiental, Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA)-CONICET, Mendoza.

*** Colaborador PROAS-INAPL

 1. INTRODUCCION

 

Desde el momento de contacto europeo numerosas embarcaciones surcaron el litoral atlántico argentino en el marco de expediciones vinculadas al descubrimiento, la exploración y la explotación comercial del continente americano. Un tipo de evidencia arqueológica especialmente representativa de estas diversas actividades consiste en los pecios o restos de embarcaciones naufragadas.

 

El Cabo San Antonio, ubicado al sur del estuario del Plata, entre Punta Rasa y Punta

Médanos (Figura 1), representa un segmento costero de particular interés en este sentido.

 

 

Figura 1: Ubicación del Cabo San Antonio en la Provincia de Buenos Aires, entre Punta Rasa (36º18’24’’S- 56º46’25’’O) y Punta Médanos (36º53’00’’S- 56º40’40’’O).

 

Sus aguas poco profundas, el fondo compuesto entre fango y arena y un clima benigno en gran parte del año para su navegación, hicieron que el tráfico marítimo en esta zona se fuera consolidando con el correr de los siglos, sin que por ello hubiera registros de naufragios de relevancia. Junto con la llegada de siglo XIX, el Cabo San Antonio tendría, por casi 100 años, un protagonismo inédito para la región (Del Palacio 1982, Giberti

1981). Como señalan estos autores, a partir de 1816, se instalan estancias con fines agro exportadores y, por primera vez, se crean grandes establecimientos, como la Estancia Los Yngleses de los Hermanos Gibson, dedicados a la cría de ganado ovino de la raza Lincoln, de la que exportaban por la Ría de Ajó, lana, carne, cuero, cebo y astas hacia Inglaterra, principalmente al puerto de Liverpool.

 

Para 1825, se registran las primeras exportaciones desde el Tuyú de lo producido por los primeros saladeros, inicialmente de la familia Ortiz de Rosas. Ello tendría un crecimiento exponencial transformándose en la primera actividad económica de la región, como la llevada a cabo por los tres saladeros de Don Pedro Luro (el San Pedro, el San Carlos y el San León de Amespil), que exportaban tasajo a Brasil, Cuba y Europa con flota propia, por lo que actualmente es la localidad de General Lavalle.

 

Con el crecimiento económico, llegarían cientos de barcos, cada vez de mayor porte y principalmente europeos, los que en muchos casos esperaban en agua profundas la llegada de barcazas para trasvasar, ya no solo lo producido de la región, sino también para  ofrecer  productos  como  vestimenta,  materiales  de  construcción,  ferretería  y elementos básicos como carbón y sal. En 1880 el puerto de Gral Lavalle se ubicaba como el tercero en importancia del país, después de Bs. As. y Rosario.

 

Para 1890 la llegada de los frigoríficos, no permitiría a los saladeros competir ni en calidad ni en precio, haciendo cerrar la mayoría de los que hasta ese momento habían sido el motor que impulsara el crecimiento de la región.

 

Es imposible poder determinar con exactitud el movimiento marítimo de esta región en base a documentación oficial, dada la ausencia de registros aduaneros, los que hasta esta investigación no han sido hallados, no se encuentran documentación detallada de las entradas y salidas de los navíos, sus cargas, orígenes y destinos. Sin embargo, quizás los naufragios  ayuden  a  entender  la  magnitud  de la  que  sin  duda  fuera  una  época  de esplendor del Cabo San Antonio, ya que en sus costas y sólo para el siglo XIX, se pueden mencionar los siguientes pecios: el Butter (1850), Hyne (1861), Armonía (1862), Paraná (1868), Terpshicore (1869), A y VH (1876), Karnak (1876), Americana (1877), Pepita (1878), Margaretha (1880), María Carlota (1882), Her Royal Higness (1883), Anna de Hamburgo (1885) y Borlasca (1890) (Pisani 1997).

 

Además de los pecios mencionados, existen otros restos de embarcaciones naufragadas pertenecientes a distintos contextos cronológicos y culturales en el Cabo San Antonio y sus alrededores. Algunos de estos sitios poseerían valor patrimonial en virtud de su antigüedad, por lo cual también gozarían de protección legal en el ámbito provincial, nacional e internacional (Resolución 0888/2010 de la Dirección Provincial de Patrimonio cultural de la Provincia de Buenos Aires, Ley Nacional 25.743/2004 y Convención de la UNESCO de 2011 para la protección del Patrimonio Cultural Subacuático). Otros no son muy antiguos pero también pueden enmarcarse en el concepto de patrimonio cultural ya que  forman  parte  del  paisaje  de  distintas  localidades  costeras,  contribuyendo  a  la identidad e historia de las mismas (Ver, por ejemplo, Spirek y Scott-Ireton 2003).

 

En  cualquier  caso  sería  apropiado  profundizar  la  investigación  de  estos  sitios,  en particular de aquellos para los cuales se carece de documentación histórica. En este sentido, un pecio de particular interés en la región, es el correspondiente a un barco de madera ubicado en la localidad de Costa del Este, y que es objeto del presente proyecto.

 

Costa del Este es un balneario de creación reciente (1966) dentro del Partido de La Costa, en la Provincia de Buenos Aires, y está ubicado a la altura del kilómetro 333 de la Ruta Provincial N° 11 entre Mar del Tuyú y Aguas Verdes, en la zona central del Cabo San Antonio. El pecio aquí considerado se encuentra en la zona de rompiente de la playa y está señalado con un banderín rojo (Figura 2). Suele estar cubierto por el agua casi por completo.

 

 

Figura 2. Vista habitual de los restos del pecio de Costa del Este, en la que sólo afloran del agua los extremos superiores de unas pocas cuadernas.

 

La única referencia bibliográfica hallada para este sitio es la de Pisani, en la cual expresa lo siguiente: “A fines de Junio de 1987, he visto unos restos en ese lugar con marea normal. Las cuadernas de madera emergían del oleaje y otras de la arena en tamaños variables, alternando entre los veinte y cuarenta centímetros y conformando el casco en apariencia de escasas dimensiones, mucho más pequeño que el Margaretha, pero de aspecto general muy similar. ” El Sr. Dardo Elicabe, en tantas entrevistas que tuvimos en su casa de Santa Teresita, me contó que ese barco era conocido como “Barco de la Galleta”… Según su relato “El Sr. Arturo D’elia que llegó a la zona aproximadamente en el año 1945, forestó un médano y lo llamó “de la galleta”, luego no se supo cuál ostentó primero ese nombre, el barco o el médano.” La autora concluye diciendo: “Tiempo después, Don Lulo Gasparri me aseguró que mucho antes de esa fecha, el médano ya era conocido como “de la galleta”. (Pisani 1997: 176).

 

Por su parte, el Sr. Walter Van der Rusten recientemente manifestó que “Hace unos 40 años ostentaba una proa de madera que un par de sudestadas desmantelaron. En la misma no había rastros de nombre alguno y ya se lo llamaba "La Galleta",   que a mi entender le daba el nombre el médano que se ubicaba frente al mismo, que realmente tenía forma de galleta al ser en parte de arena y conchilla gruesa” (Van der Rusten, com. pers. 2013).

 

Más allá del origen del apodo “De la Galleta”, lo importante a destacar es que hasta el inicio del presente proyecto se desconocía el nombre de la embarcación, su antigüedad, su función y las circunstancias que produjeron su naufragio.

  

2. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA

 

En base a lo antedicho, el objetivo principal del presente proyecto consiste en realizar una aproximación cronológico-cultural al pecio mencionado en el apartado anterior, al cual de momento preferimos denominar simplemente Pecio de Costa del Este (PCE).

 

Una de las razones que guían dicho objetivo radica en que probablemente se trate de un sitio arqueológico que deba ser protegido en el marco de la legislación vigente pero que actualmente se encuentra expuesto a un gran riesgo de deterioro, principalmente por la cercanía a los balnearios de la localidad y el libre acceso del público (Croce MS 2013).

 

A su vez, de confirmarse la hipótesis de que se trata de un sitio de valor patrimonial, el objetivo siguiente consiste en elaborar una propuesta de preservación de manera consensuada con las autoridades municipales y provinciales correspondientes, así como cualquier otro organismo o individuo que desee participar en dicha tarea.

 

En virtud de los objetivos expuestos, la metodología de trabajo dentro del proyecto se puede agrupar en dos categorías principales: 1) El relevamiento del sitio, y 2) La recopilación de datos adicionales que puedan resultar de utilidad a la investigación.

 

Con respecto a lo primero, el sitio fue visitado por integrantes del equipo de investigación en distintas oportunidades, buscando optimizar las tareas en función de las condiciones hidro-meteorológicas imperantes. En esta etapa inicial del proyecto las tareas realizadas fueron de carácter no intrusivo y se focalizaron en el registro fotográfico y métrico del sitio, así como en la obtención de muestras de materias primas presentes, esencialmente madera.

 

La toma de muestras de madera constituyó una de las principales actividades realizadas, en virtud de su potencial relevancia en un sitio de esta naturaleza: El análisis anatómico del leño o madera permite identificar las especies y así, a través de las piezas de madera del pecio, brindar información sobre el posible origen de la embarcación y entender sobre la tecnología constructiva del barco. Además, sirve para analizar la relación entre la función desempeñada por una determinada pieza y las propiedades físicas de la madera elegida, conocer las preferencias en el empleo de ciertas especies por sobre otras de cualidades semejantes y evaluar aspectos relativos a la disponibilidad del recurso (Castro y Murray 2011).

 

Con el objeto de identificar taxonómicamente las especies botánicas correspondiente a las maderas del pecio, se tomaron pequeñas muestras de modo de garantizar cubos de al menos 3.4 cm3 (1,5 x 1,5 x 1,5 cm). Estas porciones de madera se extrajeron de diferentes piezas del pecio con el objetivo de reconocer especies en relación a su función en la embarcación. Puntualmente, se extrajo material de la pieza de madera con posición extrema hacia el oeste (PCE-A, pieza indeterminada), una cuaderna simple del lado sur del pecio (PCE-C), el posible palo de arboladura (PCE-E) y una cabilla en cuaderna del lado norte del pecio (PCE-I).

 

Estos cubos de madera se orientaron perfectamente en función de los tres principales planos o secciones de estudio del xilema o leño: transversal, longitudinal radial y longitudinal tangencial. Los cortes histológicos se obtuvieron siguiendo las técnicas convencionales (D’Ambroggio de Argüeso 1986; Ruzin 1999). Las maderas que requirieron ablandamiento previo fueron colocadas en probetas con etilendiamina en estufa a 60º por 72 horas. Luego, mediante la utilización de un micrótomo de deslizamiento se obtuvieron secciones de los tres planos de estudio con espesores variables (2-5 μm) en función de la dureza y estado de conservación de los cubos de madera. Posteriormente, las secciones fueron teñidas con safranina y fast green para colorear las estructuras lignificadas y finalmente se montaron con bálsamo de Canadá en porta muestras de vidrio, logrando así preparados permanentes. Por último, mediante el empleo de un microscopio óptico se registraron las principales características anatómicas con valor diagnóstico. La terminología utilizada para la descripción se basó en la lista de características microscópicas para la identificación de maderas de angiospermas de IAWA (IAWA Committee 1989).

 

Las determinaciones taxonómicas se realizaron en función de la base de datos on-line InsideWood (2004; http://insidewood.lib.ncsu.edu/search) de North Carolina State University (Wheeler, 2011) y bibliografía específica. Además, a los efectos de caracterizar los diferentes tipos celulares del leño de cada una de las muestras, astillas de las muestras de madera se sometieron a una maceración de Franklin (1945) con agua oxigenada y ácido acético glacial a 60º durante una hora. Los resultados de esta maceración aún no están disponibles.

 

Por otra parte, la dendrocronología (el estudio de los anillos de crecimiento de árboles y arbustos perfectamente datados para análisis climáticos, ecológicos y arqueológicos, etc) permite fechar maderas en función de las secuencias de ancho de anillos y además determinar la procedencia de las mismas en función de su comparación con cronologías de referencia de localidades conocidas (Fritts 1976). En estudios arqueológicos subacuáticos, la dendrocronología ha permitido la datación de pecios y análisis de procedencia de sus maderas en Europa, como el caso del Mary Rose (Dobbs & Bridge) y el Arade 1 (Domínguez-Delmás et al. 2013). Específicamente en Argentina, el pecio de Puerto Madero también está siendo analizado a través técnicas dendrocronólógicas (Mundo 2011).

 

En el caso del pecio de Costa del Este, a pesar de no conocer a priori la identificación botánica de sus piezas de madera, en ocho de ellas se tomaron tarugos de 5.1 mm con barrenos de incremento (Figura 3) con el objetivo de determinar dendrocronológicamente su fecha de construcción y posible procedencia. Los tarugos fueron acondicionados y procesados siguiendo la metodología convencional en dendrocronología (Stokes & Smiley

1968).

Figura 3. Toma de muestras de madera con barreno.

 

En relación al segundo tipo de actividades, se iniciaron contactos con personas e instituciones de la localidad y la región que poseen información inédita sobre el sitio, tales como fotografías obtenidas en décadas pasadas. Se espera que ellos deseen colaborar con el proyecto de aquí en adelante, sumándose a la iniciativa de puesta en valor y preservación del pecio de Costa del Este y del patrimonio marítimo de la zona.

 

El equipo de trabajo estuvo conformado por las siguientes personas:

 

Dra. Dolores Elkin (Responsable del proyecto) - Investigadora CONICET- Directora del Programa de Arqueología Subacuática (PROAS), Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), Buenos Aires

 

Dr. Ignacio Mundo – Investigador CONICET - Departamento de Dendrocronología e Historia Ambiental, Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA)-CONICET, Mendoza.

 

Prof. Christopher Underwood – Investigador PROAS-INAPL

 

Lic. Guillermo Gutiérrez – Miembro del equipo de investigación del PROAS-INAPL Sr. Juan Croce – Colaborador PROAS-INAPL

Ing. Alejandro Agnelli - Colaborador PROAS-INAPL Srta. Daniela De Hoz - Colaboradora PROAS-INAPL

3. PRIMEROS RESULTADOS Relevamiento del sitio

Durante el trabajo de campo en el Pecio de Costa del Este fue posible apreciar las características generales del sitio, realizar un importante registro fotográfico del mismo, posicionarlo con GPS, establecer sus dimensiones generales, realizar un croquis general de su perímetro, inspeccionar el sistema de construcción -en particular respecto al tipo de cuadernas y de clavazón utilizados-, realizar registros métricos de elementos seleccionados, tomar muestras de madera para determinación taxonómica y eventual datación por dendrocronología, y evaluar las condiciones actuales de preservación del sitio y riesgos de deterioro.

 

En función de lo antedicho, los primeros resultados surgidos del trabajo de campo pueden sintetizarse como sigue:

 

El sitio está constituido por los restos de un barco de casco de madera cubierto por arena, emplazado en la franja costera intermareal. Durante las bajamares sobre la superficie de

la arena puede apreciarse un número importante de cuadernas y lo que probablemente corresponda a la parte inferior de un palo de arboladura (Figura 4). Entre los restos

visibles no hay indicios de elementos vinculados a un sistema de propulsión que no sea a vela.

  

 

Figura 4. Vista panorámica del pecio de Costa del Este desde el mar hacia la playa. El madero central probablemente corresponda a los restos de un palo de arboladura.

 

En ocasión de una importante bajamar producida durante una de las visitas al sitio fue posible realizar un croquis general de todo el perímetro del pecio en base distancias tomadas desde el madero central -probable palo de arboladura- hasta cada una de las puntas o extremos de cuadernas visibles1. Se utilizó cinta métrica para tomar las medidas lineales y un compás de buceo para los ángulos. Los valores fueron volcados al programa Site Recorder 4 (3HConsulting Ltd) a partir del cual se generó el gráfico correspondiente (Anexo al final del informe). En este procedimiento no se tomaron en consideración las diferencias de altura de los distintos puntos registrados, y los ángulos no pudieron medirse con precisión. Aun con estas limitaciones, se considera que el esquema resultante es suficientemente representativo de la forma y dimensiones generales del sitio. En esta instancia también fue posible contabilizar en el pecio 41 extremos de cuaderna (28 en la banda Sur y 13 en la banda Norte)

 

Como puede apreciarse, el eje longitudinal del barco se aproxima a una orientación Oeste-Este, es decir, transversal a la línea de costa. Si el naufragio se produjo mientras el barco navegaba con viento de popa, la proa correspondería al extremo oeste del sitio. Sin embargo, no fue posible determinar esto hasta la fecha a partir de los restos visibles; para ello sería recomendable efectuar una excavación con fines diagnósticos al menos en uno de los extremos del sitio (probablemente el extremo oeste, por ser el que queda más descubierto durante las bajamares).

 

A pesar de desconocerse cuáles son los extremos de proa y de popa del barco y de no encontrarse visible el extremo ubicado hacia el este, pudo constatarse que la distancia existente entre la primera pieza visible en el extremo oeste de la embarcación y el probable palo de arboladura es de 16,20 metros. En base a ello y al aspecto general del sitio es probable que la eslora fuera de alrededor de 18-20 metros. La manga sería de aproximadamente 6 metros, ya que pudo registrarse una medida de 5,80 m en la parte más ancha visible.

 

La posición geográfica del sitio fue tomada en base a dos puntos de referencia: una pieza destacada que corresponde al extremo oeste del sitio (a la cual nos volveremos a referir más adelante) y el probable palo de arboladura. Las coordenadas respectivas son: S 36° 36´ 43,4 ´´/ W 56° 41´ 02,0 ´´ y S 36° 36´ 43,4 ´´ / W 56° 41´ 01,6 ´´.

 

Para realizar la inspección del sistema de cuadernas empleado en la construcción del barco, primero fue necesario remover la cobertura de biofouling presente en las piezas (Figura 5) Si bien sólo fue posible realizar esto en algunas cuadernas, ello fue suficiente para comprobar la ocasional existencia de ligazones adyacentes (Figura 6), que muy probablemente correspondan a cuadernas dobles. En otros casos, en cambio, parece tratarse de cuadernas simples (Figura 7), aunque ello sólo podrá constatarse mediante futuros sondeos o excavaciones. No fue posible establecer alguna regularidad o patrón en la distribución de ambos tipos de cuadernas.

  

1 La expresión “puntas de cuaderna” se utiliza aquí en sentido amplio, ya que en algunos casos puede tratarse de extremos de ligazones que forman una misma cuaderna. Asimismo, dado que éstas afloran del sedimento

en altura variable y, debido al movimiento de sedimento y de agua, así como a la cobertura de biofouling en la parte superior de las mismas, no resulta sencillo contabilizarlas con exactitud.

Figura 5. Remoción del biofouling que recubre los restos del sitio

Figura 6. Ligazones adyacentes que podrían constituir cuadernas dobles. Escala: 50 cm

 

Figura 7. Ligazones de probables cuadernas simples.

Tanto las ligazones que constituirían cuadernas dobles como las que constituirían cuadernas simples poseen dimensiones similares, de aproximadamente 10 cm de grueso2 por un ancho de 11 cm en la parte superior, incrementándose hasta unos 14 cm en la zona cercana al sedimento (Tabla 1).

 

 

También se inspeccionó el sistema de clavazón, constatándose la presencia de algunas cabillas de madera en posición, así como de orificios circulares sin restos de cabillas u otro elemento de clavazón. Los diámetros de dos de estos últimos pudieron ser registrados. Uno de ellos midió 3,4 cm (Figura 8), en tanto que el otro midió 2,5 cm. Ninguno de ellos presentaba restos de óxido u otro indicio de clavazón metálica y es posible que correspondieran a cabillas de madera. En ambos casos los orificios se ubicaban sobre la cara correspondiente al ancho de las cuadernas, es decir sobre la cara proel o popel y no en dirección al forro interno o externo.

2 Se utilizan aquí los términos técnicos náuticos apropiados. El primero corresponde a la vista de la pieza (en este caso cuadernas) en sentido paralelo al eje longitudinal del barco y el segundo en sentido transversal a dicho eje. En inglés serían, respectivamente, sided y moulded.

Figura 8. Orificio de clavazón presente en una de las cuadernas

 

 

 

Por otra parte también se localizó al menos un orificio de clavazón que sí parece haber estado asociado a un elemento metálico. Este era de contorno circular y estaba rodeado por la impronta de lo que puede haber sido una arandela de material suficientemente du

  ro como para dejar una huella. Además, podía apreciarse una coloración ocre en partes del orificio, como si hubiera habido algún elemento ferroso en su interior. Este orificio se ubicaba sobre la cara correspondiente al grueso de una de las cuadernas que parecen de tipo doble (Figura 9).

  

Figura 9. Orificio de clavazón (señalado con el extremo del metro rígido) en una de las cuadernas dobles del sitio. Probablemente corresponda a un elemento ferroso utilizado para la unión entre la cuaderna y el forro externo de la embarcación.

 

En relación con lo arriba mencionado es de destacar el hallazgo de una pequeña pieza compuesta principalmente por óxido metálico, probablemente de hierro (Figura 10). El mismo fue hallado in situ en la cara adyacente al forro externo de una de las cuadernas de la banda sur del pecio, y representaría un fragmento de un clavo de unión con dicho forro.

 

 

Figura 10. Fragmento compuesto principalmente por óxido metálico (probablemente hierro), hallado in situ en una cuaderna doble.

 

Otro rasgo observado sobre la banda sur del pecio consiste en la inclinación hacia la parte externa del mismo que poseen aquellas piezas ubicadas en el extremo Oeste (Figura 11). La primera de estas piezas presenta el ángulo más marcado, el cual fue registrado en 55° de apertura con respecto a la vertical. Es además, un elemento que no parece corresponder a una cuaderna ya que difiere en su forma, dimensiones y otras características, como ser un rebaje longitudinal y una posible superficie formatizada para encastre (Figura 12 y ver también Tabla 1, pieza A). Hasta el momento no fue posible inferir de qué tipo de elemento se trata, y si se encuentra en su posición original o si está caído o desplazado. Sin embargo, algunas fotografías tomadas con agua clara en este sector del sitio (como la correspondiente a la figura 11), sugieren que la pieza A se ubica en uno de los extremos reales de la embarcación (ya sea la proa o la popa), y por lo tanto constituye un elemento de especial interés para investigaciones futuras.

  

 

Figura 11. Vista del pecio desde su extremo Oeste. Nótese la inclinación que presentan algunas de las piezas, ya observada en oportunidades anteriores (Croce MS 2013).

 

 

Figura 12. Pieza ubicada en el extremo oeste del sitio y denominada, a los fines del relevamiento, pieza A.

 

La siguiente pieza que presenta una inclinación considerable, aunque bastante menor a la anterior, es la que se ha designado como pieza B (Ver Tabla 1). En este caso se trata de una cuaderna, y se encuentra en un ángulo de 30° con respecto a la vertical. Siguiendo la línea de cuadernas hacia el Este del sitio, fue posible registrar el ángulo de inclinación de la pieza denominada D, el cual resultó de 20°. Puede apreciarse entonces que la posición de éstas es cada vez más erguida. De hecho, a la altura del banderín que señala el sitio, ya se presentan verticales. Las cuadernas que presentan mayor inclinación probablemente constituyan las denominadas cuadernas reviradas, ubicadas en la zona de proa y de popa.

 

Otro tipo de medida registrada fue la clara entre cuadernas, es decir la distancia entre el comienzo de una y el comienzo de la siguiente. Esta tarea fue realizada sobre las 28 cuadernas de la banda sur, aunque de manera muy expeditiva entre otras actividades llevadas a cabo durante una bajamar. Por dicha circunstancia los valores no fueron registrados con gran precisión, a pesar de lo cual pudo observarse que, de las 27 medidas registradas, el valor más frecuente fue del orden de los 50 cm (en 11 casos3), seguida por valores de 80 cm en 6 casos4 y de unos 58 cm en 5 casos.

 

Teniendo en cuenta que las dimensiones de las piezas estructurales guardan proporción con el tamaño de la embarcación, los valores registrados para el Pecio de Costa del Este sugieren que se trataría de una embarcación de unas 100 toneladas 5 (Desmond 1919:

 

20).

 

 

 

3 Diez de los valores obtenidos fueron entre 48 y 52 cm, con un promedio de 49.6 cm. En el caso restante el valor fue de 1 metro, lo cual parece indicar la falta de una cuaderna intermedia –ausente o enterrada bajo el sedimento- ubicada también a unos 50 cm de las contiguas.

4 Aquí los valores fueron de 80 cm en 5 casos, en tanto que el restante fue de 1,6 m. Ello representaría una situación análoga a la indicada en la nota anterior.

5 Nos referimos aquí a toneladas de arqueo, es decir una medida de volumen

 

En esta instancia también es pertinente señalar también que las dimensiones registradas no parecen corresponderse con los estándares correspondientes al sistema de medidas imperial (ver Desmond 1919: 20), por lo que, preliminarmente, ello sugiere que la embarcación no habría sido construída en una región anglosajona.

 

En cuanto a la determinación botánica de las maderas del pecio, las características distintivas de cada una de las muestras analizadas se presentan en el "Apéndice I - Características anatómicas de las maderas del Pecio de Costa del Este".

 

Las piezas PCE-A, PCE-C y todas las cuadernas de las cuales se obtuvieron tarugos (muestras PCE-B-1; D-1; F-1; G-1; H-1; J-1 y K-1) presentaron las mismas características anatómicas (Tabla A1 en Apéndice 1). Estas piezas presentan caracteres anatómicos afines  a  Diplotropis  purpurea  y  Bowdichia  virgilioides,  ambas  conocidas  vulgarmente como “sucupira”. Dado que las muestras analizadas presentaron estructura estratificada poco evidente (o ausente) y no se encontraron cristales en parénquima axial, las características observadas serían más afines a las descripciones de Diplotropis purpurea (Figura  13;  Richter  &  Dallwitz  2009).  Sin  embargo,  es  importante  aclarar  que  las diferencias entre ambas especies son muy sutiles.

 

Tanto Diplotropis purpurea como Bowdichia virgiliodes pertenecen a la familia Fabaceae sub-familia Papilionoidae. Son árboles de gran tamaño cuando crecen en alta densidad de competencia o alcanzan los 15-20 m de fuste en ambientes abiertos (Toledo Rizzini, 1981). Su área de distribución natural comprende los estados de Pará, Espírito Santo y Bahía del nordeste brasileño. Castro y Aldazabal (2007) establecen que la madera de Diplotropis purpurea era utilizada en construcción naval del Brasil durante el siglo XIX para mástiles y palos. Estas autoras también comentan lo siguiente: "…los astilleros del Estado de Pará (Brasil), dada la riqueza de los bosques, la variedad y la excelencia de maderas nativas y la posición estratégica para facilitar el transporte de materia prima por agua, contribuyeron a fortalecer la posición del estado como cabecera del imperio (Albuquerque, 1971)” (en Castro & Aldazabal, 2007).

 

En el caso de la pieza PCE-E, correspondiente al posible palo de arboladura, sus características reconocidas tanto macro como microscópicamente se presentan en la Tabla A2 del Apéndice I. Se destaca, sobre las particularidades de las otras especies, el parénquima en bandas de más de tres células que, en función de su disposición a intervalos casi idénticos, podría dar lugar a una estructura parenquimática escalariforme. Además, resultaron evidentes los cristales de oxalato de calcio en el parénquima axial (ver fotografía del corte longitudinal tangencial con aumento de 400x en la Tabla A2). Aún no se ha podido encontrar una especie afín a las características descriptas en la Tabla A2 en  bases  de  datos  internacionales  online  o  bibliografía  especifica.  Sin  embargo,  en función de más análisis y del resultado de la maceración de Franklin se generará más información que, se espera, permita identificar la especie que reúna todas las características observadas.

 

Las  características  anatómicas  de  la  pieza  PCE-I,  correspondiente  a una  cabilla,  se presentan en la Tabla A3 del Apéndice I. Resulta destacable sobre las otras especies reconocidas en este pecio, la estructura estratificada de los radios (ver imagen del corte tangencial en la Tabla A3). Las características descriptas para esta pieza resultan afines a las  características  de  Handroanthus  serratifolius  (sinónimo  de  Tabebuia  serratifolia) (Figura  14),  conocido  vulgarmente  como  “pau-d’arco-amarelo”  (sensu  Toledo  Rizzini

1981). Esta especie pertenece a la familia Bignoniaceae, alcanza alturas de hasta 25 m y su distribución natural se circunscribe a ambiente selvas fluviales de la Amazonía y se presenta en forma esparcida desde Ceará hasta el estado de Sao Paulo e Mato Grosso en Brasil (Toledo Rizzini, 1981). En la selva paranaense de Argentina pueden encontrarse ejemplares afines como Tabebuia pulcherrima y en la selva Tucumano-boliviana las especies Tabebuia ipe y T. lapacho.

 

 

 

 

 
 

 

 


 

 

Figura 13. Comparación entre los cortes transversal (Tr.), longitudinal tangencial (LT) y longitudinal radial (LR) para Bowdichia virgilioides, Diplotropis purpurea y PCE-A. Las imágenes de  Bowdichia virgilioides, Diplotropis purpurea se obtuvieron de la página web InsideWood (http://insidewood.lib.ncsu.edu/description?26     y      http://insidewood.lib.ncsu.edu/description?33 respectivamente) Las fotografías no tienen la misma escala y se presentan a título ilustrativo.


 

 

Figura 14. Comparación entre los cortes transversal (Tr.), longitudinal tangencial (LT) y longitudinal radial (LR) para Handroanthus serratifolius y PCE-I. Las imágenes de Handroanthus serratifolius se obtuvieron de la página web InsideWood (http://insidewood.lib.ncsu.edu/description?26 y http://insidewood.lib.ncsu.edu/description?33 respectivamente). Las fotografías no tienen la misma escala y se presentan a título ilustrativo.


 

 

 

El análisis macroscópico de una sección parcial de PCE-I permitió distinguir que la pieza fue  manufacturada a partir  de una viga de madera  y no  se  aprovechó  una  rama  o elemento cilíndrico del árbol ya que no se encontró la médula al centro y los vasos se dispusieron sin seguir ninguna trayectoria curvilínea que permita inferir la posición del centro de la rama o fuste (Figura 15).

 

 

 

 

 

Figura 15: Fotografía de la sección transversal de la pieza PCE-I correspondiente a una cabilla. Esta porción fue pulida con granulometría ascendente (de 60 a 600) para obtener una perfecta definición de las características del leño. La línea punteada representa la proyección de la pieza que permite distinguir que la elaboración de esta pieza se realizó a partir del torneado de una viga de madera y no el aprovechamiento de una rama con sección cilíndrica (no se encuentra la médula al centro y los vasos se disponen sin seguir ninguna trayectoria curvilínea que permita inferir la posición del centro de la rama o fuste).

 

 

 

 

Respecto al análisis dendrocronológico a partir de los tarugos de las ocho cuadernas muestreadas y, en función de las características antes expuestas y nombradas en el Apéndice I, la ausencia de anillos demarcados imposibilitó todo tipo de estudio al respecto (Figura 16). Por lo tanto, a partir de las piezas analizadas no fue posible realizar la datación dendrocronológica del pecio, así como tampoco de la cabilla proveniente de la pieza PCE-I.


 

 

Figura 16: Fotografía macroscópica (20x) de la muestra de barreno PCE-K-1 en donde puede visualizarse la falta de demarcación de los anillos de crecimiento. La barra blanca representa 1 mm.

 

 

 

 

El último aspecto a destacar resultante del relevamiento de campo es el referido al estado de preservación del sitio, ya que en más de una pieza fue posible observar evidencia de ataque de moluscos perforantes de madera (ver Tabla 1). Ejemplo de ello es el madero que probablemente represente los restos de un palo de arboladura, y del cual no sólo se tomaron muestras destinadas análisis botánico sino también con el fin de evaluar el deterioro causado por los agentes mencionados.

 

En una primera inspección de la muestra efectuada por la Dra. Mónica Grosso, investigadora del INAPL, se observó la presencia de abundantes túneles revestidos con carbonato de calcio, característicos de la actividad de moluscos bivalvos de la familia Teredinidae (Grosso 2008). En un registro preliminar se hallaron elementos calcáreos de los organismos, consistentes en un par de paletas y un par de valvas. Las paletas son los únicos elementos que permiten realizar una identificación a nivel específico. Si bien aún debe realizarse el análisis anatómico pertinente, en principio, sus rasgos morfológicos son compatibles con el género Lyrodus (R. Bastida com. pers.), el cual ya ha sido registrado para las costas argentinas (Bastida y Torti 1972).

 

 

 

Otras actividades

 

 

 

Como se indicó al inicio de este informe, en el marco del presente proyecto también se realizaron otro tipo de actividades. En este sentido cabe destacar el inicio de contactos con autoridades municipales y con representantes de la localidad de Costa del Este y otras localidades del Partido de la Costa que se han interesado en colaborar con la investigación. Una de las propuestas que ha sido bien recibida fue la de comenzar a recopilar fotografías del pecio tomadas en el pasado por distintos pobladores.


 

 

4. CONCLUSIONES PRELIMINARES

 

Las conclusiones preliminares que surgen de este estudio pueden sintetizarse como sigue:

 

El sitio PCE corresponde a los restos de una embarcación de madera de unos 20 metros de eslora y 6 de manga, posiblemente de unas 100 toneladas. En virtud de su tamaño puede deducirse que habría estado destinada a navegación de cabotaje –local o regional-

, y no a la navegación de altamar o transoceánica.

 

En su construcción parecen haberse utilizado cuadernas dobles y simples, y posee clavazón de madera y metal. Se requiere un estudio más detallado de las técnicas constructivas, idealmente a partir de sondeos o excavaciones parciales si fuera posible.

 

El análisis de la anatomía de las maderas de las que se pudo extraer muestras permitió reconocer que este pecio está construido a partir de especies de la División Angiosperma o Magnoliophyta (poseen vasos como elemento conductor principal del xilema) de origen tropical o subtropical. La falta de demarcación de anillos de crecimiento es una característica de especies que no tienen un período de dormición o de receso en el

crecimiento. En general, estas especies se desarrollan naturalmente en ambientes sin una marcada estacionalidad climática, es decir, en ambientes tropicales o sub-tropicales.

 

Se debe aclarar que aún deben realizarse comparaciones con preparados histológicos de las especies nombradas en este informe para tener una total confianza en la determinación taxonómica de las piezas de madera del pecio. Se recurrirá a material de referencia localizado en xilotecas como, por ejemplo, la de la Universidad Nacional de La Plata. Por lo tanto, asumir con seguridad las especies de las maderas y el origen de esta embarcación resulta incorrecto para el nivel de análisis alcanzado en este momento.

 

De cualquier manera, la evidencia botánica indicaría que el barco pudo haberse construido en una región tropical o subtropical, posiblemente Brasil o en algún sitio no muy lejano a donde se habrían comercializado estas maderas. Ello es consistente con lo que sugieren las dimensiones de las cuadernas, en el sentido de que el barco habría sido construido en un ámbito geográfico no anglosajón. También apunta a un desempeño regional.

 

El hecho de no haber encontrado maderas con anillos de crecimiento demarcados   no impide que el futuro descubrimiento de otras piezas del pecio (quilla, baos, tablazón) realizadas con especies que demarquen esta característica anatómica del leño permita efectuar una datación dendrocronológica. De momento, por lo tanto, no es posible estimar la antigüedad de este sitio por esta vía. Sin embargo, teniendo en cuenta la historia económica de la región durante el siglo XIX (especialmente en cuanto a actividades marítimas),  parece  improbable  que  el  naufragio  se  haya  producido  antes  de  dicho período.   Aún   es   prematuro   aventurar   hipótesis   al   respecto,   y   en   las   futuras investigaciones sobre la cronología del Pecio de Costa del Este también deberán tenerse en cuenta aspectos tales como los procesos de formación de sitios costeros en la zona del Cabo San Antonio.

 

El estado de preservación de los restos es altamente vulnerable, debido tanto a factores naturales como culturales. Entre los primeros se destaca la alta energía del lugar donde


 

se encuentra el sitio, la alternancia entre cubrimiento y destape, la erosión provocada por el movimiento de la arena y el ataque de moluscos perforantes. Entre los segundos se encuentra el daño intencional o accidental al sitio –incluyendo la remoción de piezas-, lo cual seguramente se acrecentará acorde con el crecimiento del balneario.

 

En virtud de todo lo expuesto, en futuras etapas del presente proyecto se intentará avanzar en distintas líneas de investigación del sitio. Elllo incluirá tanto la realización de estudios interdisciplinarios –incorporando otras especialidades- así como la contextualización del PCE en el marco de su relación con otros naufragios y con la historia marítima de la región.

 

Por otra parte, se continuarán desarrollando las relaciones ya iniciadas con individuos e instituciones locales, con miras a la puesta en valor y preservación del patrimonio arqueológico marítimo de la costa bonaerense.

 

 

 

AGRADECIMIENTOS

 

Al equipo que realizó el trabajo de campo: M.A. Chris Underwood, Ing. Alejandro Agnelli, Lic. Guillermo Gutiérrez,  Srta. Daniela De Hoz. A las siguientes personas que colaboraron en distintos aspectos del presente proyecto: Prof. Stella Maris Rivera, Dr.

Ricardo Villalba, Dra. Monica Grosso, Dr. Ricardo Bastida, M.A-M.B.A Christopher Dobbs, Tec. Eduardo Barrio, Sra. Claudia Bargas de Croce, Sres. Daniel y Adrian Doura, Lic.

Adriana Pisani, Sr. Walter Van der Rusten.

  

BIBLIOGRAFIA

  

Albuquerque, A.L. 1971. Impressoes sobre a construcao naval nel Brasil. Navigator 3: 9- 33 

Bastida, R. y M.A. Torti. 1972. Organismos perforantes de las costas argentinas I. La presencia de Lyrodus pedicellatus (Quatrefages, 1848) (Mollusca, Pelecypoda) en el puerto de Mar del Plata. Clave para el reconocimiento de los Teredinidae sudamericanos. Physys Tomo XXXI- N° 82: 39-59 

Castro, M.A. & C. Murray. 2011. Identificación de maderas provenientes del naufragio de la corbeta británica HMS Swift (Puerto Deseado, Santa Cruz, Argentina). Sección Estudios Especializados: 59-78. En: Elkin, D., C. Murray, R. Bastida, M. Grosso, A. Argüeso, D. Vainstub, C. Underwood y N. Ciarlo. 2011. El naufragio de la HMS Swift (1770). Arqueología marítima en la Patagonia. Vázquez Mazzini Editores, Buenos Aires. 

Castro, M.A. & V.B. Aldazabal. 2007 Maderas empleadas en la construcción naval. Embaracaciones en la cuenca del Plata y Atlántico Sur. Editorial Dunken. Buenos Aires. 

Croce, J. 2013. Relevamiento del pecio de Costa del Este – Informe Preliminar. Buenos Aires, MS.

D'Ambrogio de Argüeso, A. 1986. Manual de técnicas en Histología Vegetal. Ed. Hemisferio Sur. 

Del Palacio, S. Historia regional de Tuyú: Aspectos económicos y sociales de la región del Tuyú [1840-1890]. Tesis de Doctorado, Universidad Nacional de La Plata, La Plata. 

Desmond, Ch. 1919. Wooden shipbuilding. Rudder Publishers, New York. 

Dirección Provincial de Patrimonio cultural de la Provincia de Buenos Aires, Resolución0888/2010 

Dobbs,C. & Bridge, M.C. 2008. Construction and Refits: Tree-Ring Dating the Mary Rose. Chapter 19. En: Marsden,P. (ed.) Your Noblest Shippe. Mary Rose: anaotomy of a Tudor warship, Mary Rose Trust, Portsmouth. 361-390.

 Domínguez-Delmás, M., Nayling, N., Wazny, T., Loureiro, V. & Lavier, C. 2013. Dendrochronological Dating and Provenancing of Timbers from the Arade 1 Shipwreck, Portugal. International Journal of Nautical Archaeology 42(1): 118-136. 

Giberti, H.C.E. 1981. Historia económica de la ganadería argentina. Editorial Solar, Buenos Aires. 

Grosso, M. 2008. Arqueología de naufragios: estudio de procesos de formación naturales en el sitio HMS Swift (Puerto Deseado, Santa Cruz). Tesis de Licenciatura en Ciencias Antropológicas - Orientación Arqueología. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Publicación electrónica CD 2. Tesis de Licenciatura del Departamento de Ciencias Antropológicas, editado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires

 Franklin G. L. 1945. Preparation of thin sections of synthetic resins and wood-resin composites and a new macerating method for wood, Nature 155: 51.

Fritts, H.C. 1976. Tree Rings and Climate. Academic Press Inc. London. 

IAWA Committee. 1989. IAWA List of Microscopic Features for Hardwood Identification. IAWA Bulletin n.s. 10(3): 219-332.

InsideWood. 2004. Publicado en internet: http://insidewood.lib.ncsu.edu/search [último acceso 11/09/2013]. 

Ley Nacional 25.743/2004 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico Argentino. 

Mundo, I.A. 2012. Desde la interdisciplina: Análisis dendrocronológico del pecio de ZenCity. ¿Qué nos dicen los anillos de crecimiento de sus maderas? En: Valentini, M. & J. García Cano (eds.). Un mercante español en el puerto de Buenos Aires: historias y hallazgos en Puerto Madero. Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 80-85

Pisani, A. 1997.  La fantasía del naufragio. Historia de los barcos hundidos en las playas del Tuyú, 4ta. Edición. Buenos Aires. 

Richter, H.G. & Dallwitz, M.J. 2009. Commercial timbers: descriptions, illustrations, identification, and information retrieval. Publicado en internet: http://delta-intkey.com, [último acceso el 12/09/2013] 

Ruzin, S.E. 1999. Plan microtechnique and microscopy. Oxford University Press. Stokes, M.A. & T.L. Smiley. 1968.  An introduction to tree-ring dating. The University of Chicago Press. Chicago. 

Spirek, J. and D. A. Scott-Ireton (Eds) 2003. Submerged Cultural Resource Management: Preserving and Interpreting Our Sunken Maritime Heritage. The Springer Series in Underwater Archaeology. Springer,  New York. 

Toledo Rizzini, C. 1981. Árvores e madeiras úteis do Brasil. Manual de dendrologia brasileira. Editora Edgar Blücher LTDA. São Paulo. 

Wheeler, E.A. 2011. InsideWood - a web resource for hardwood anatomy. IAWA Journal 32 (2): 199-211.

 UNESCO 2011. Convención para la protección del Patrimonio Cultural Subacuático, UNESCO, Paris.

 

Este sitio es publicado por Histarmar -  Argentina

Direccion de e-mail: [email protected],ar

Este sitio usa únicamente cookies técnicas y almacenamiento local para su funcionamiento. No compartimos datos con terceros. Más información